jueves 30 de septiembre de 2010

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (140): La agitada vida matrimonial de Silvina Ocampo y Bioy Casares

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Entre biografías, autobiografías, memorias, novelas en clave y correspondencias, nos hemos ido enterando de casi todo: de la relación de Elena Garro con Bioy, de la de Bioy con la sobrina de Silvina, de la de Silvina con Alejandra Pizarnik... El relato de Jovita Iglesias, cocinera, ama de llaves, amiga, enfermera y confidente de los Bioy durante cincuenta años prometía más de lo mismo, y apuntaba a seguir consolidando el mito erótico y amoroso de "el matrimonio literario más destacado de la Argentina": el de Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares. En cambio, su narración, convertida en prosa literaria por Silvia Renée Arias (que en ocasiones exagera un tanto en la contextualización), descubre tragedia donde se suponía que había glamour y dolor en lugar de buena vida.

Es que, salvo en alguna escena puntual y muy pretérita (Silvina nadando en la pileta de su edificio de Santa Fe y Ecuador), el ojo de Iglesias (ingenuo, bien intencionado, profundamente amoroso) vio menos encanto que patetismo, y ésa es la nota que finalmente se impuso en sus memorias. Bioy, como un enfermizo Don Juan entrando furtivamente de noche al cuarto de Jovita ("Me daba un abrazo y unos cuantos besos. Y era, y sería, muy cariñoso conmigo. Después yo le decía ''buenas noche, hasta mañana'' y eso era todo"); Silvina y Bioy olvidándose regularmente de pagar los sueldos de sus empleados, mientras ella acumulaba billetes enormes en una bolsa oculta en un armario, descubierta muchos años después por una empleada cuando ya habían perdido todo valor; Silvina rescatada de arrojarse por la ventana (significativamente de la cocina), atormentada de celos; Silvina poniendo un sillón en el hall de su casa para saber cuándo volvía su marido de sus andanzas (y cuando lo escuchaba abrir la puerta de calle con "su oído de tísica" se deslizaba a su cama y se hacía la dormida).

Pero estas memorias de Jovita son, sobre todo, el recuerdo de la vejez de sus patrones, que parece llegar para cobrarles todo. Silvina duerme en su cama, Bioy, como siempre, debido a sus problemas de lumbago, en el piso. Silvina se levanta para tomar agua, se tropieza con su marido y se le cae encima. Ella queda atolondrada, más por la situación que por el golpe, y él, en crisis de dolor de espaldas. Ninguno de los dos se puede levantar. Uno sobre el otro, gritan durante horas hasta que el marido de Marta, la hija de Bioy, los escucha —vivían en el piso de abajo— e interrumpe finalmente la horrorosa pantomima de una escena de amor. Más tarde, Silvina comenzó a desvariar irregularmente. Y Bioy decidió rodearla de un ejército de enfermeras que tenían órdenes de seguirla a todas partes. Ofendida, deja de hablarle —para siempre— a su marido, quien todas las mañanas se arrodillaba frente a la muda voluntaria y le decía: "Silvinita, por favor, dame un beso, me muero por un beso tuyo. Por lo que más quieras, Silvinita, no me hagás esto, no sabés el daño que me hacés". Y ella miraba para otro lado.
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MARTÍN PRIETO, La penuria de los escritores ricos, Clarín, 28 de septiembre de 2008
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Mi héroe

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Todavía hoy,
algunas veces,
cuando veo en Youtube
las peleas de Muhammad Ali
o los puntos de Rafa Nadal
o las carreras locas de Rossi
o las jugadas de Maradona,
no puedo evitarlo,
cierro el portátil,
tomo unos guantes de lana
o una sartén-raqueta
o una silla-moto
o un limón-pelota
y golpeo, finto, chuto, vuelo,
marco, acelero, grito, triunfo,
dejo
en
libertad
a
mi
héroe.
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ANECDOTARIO DE ESCRITORES (139): Escritores con tumbas andantes

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Algunos muertos son muy inquietos y no quieren que se les encuentre. Yeats, unos años después de su muerte, abandonó Roquebrune para retirarse a Irlanda, y en Montevideo estuve horas buscando la tumba de Onetti en el Cementerio Central, porque en las librerías de la ciudad me habían asegurado que estaba allí.

La siguiente vez me sucedió con Pessoa en Lisboa. Hice un largo viaje cuesta arriba en un autobús abrasado de calor pero tampoco pude encontrar la sepultura que buscaba. En esa ocasión había un vigilante, que me dio una escueta explicación: "No, ya no está aquí, se ha ido". Me imaginé al hombre de bigote del famoso dibujo, con su sombrero y su largo abrigo flotante, trasponiendo la ancha cancela y desapareciendo de camino a su nueva sepultura, probablemente cerca del café La Brasileira.

El tercer intranquilo fue D. H. Lawrence. Yo había leído que descansaba en el mismo cementerio que Gombrowicz [Cimetière de Vence, Provenza]. El que busca una tumba va mirando hacia abajo y no al muro, pero era en un muro donde estaba, o, mejor dicho, donde ya no estaba. "Aquí reposó D. H. Lawrence desde marzo de 1930 hasta marzo de 1935", decía allí, en tono pesaroso, como si les hubiera sentado muy mal que Frieda, tras estos cinco años de sosiego, se lo llevara a Taos, en Nuevo México.

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CEES NOOTEBOOM, Tumbas de poetas y pensadores, Random House Mondadori, Barcelona, 2009, pág. 200. Traducción de María Condor
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POEMAS RAROS (40): Cuarteto irremediable, de MIGUEL LABORDETA

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...............-CUANDO TÚ ME LEAS DENTRO DE MIL AÑOS
crujía loco de mi vida y de los agujeros
........................................del pantalón mojado (yo)

tú dirás: ha pasado un segundo en mi reloj de nadie
y el ese hombre estaba ahí con su corbata diferente
con sus pelos difíciles con sus cielos inmensos de mendigo
en un ojo polvoriento para nada

habránse devorado estrellas y muchachas implacables
y en la crueldad de tu alcoba fornicante
huirán en mil centellas de luz y de elegía
los últimos lamentos las últimas plegarias
las últimas blasfemias de mi olvido iracundo
vivido para nunca
no sé

...............-CUANDO TÚ ME LEAS
cuando te tomes el pulso de los siglos
en las tumbas de los tigres amorosos
y oleajes de ancianas infinitas
lluevan por las noches iluminadas de capricornio
sobre dormitorios de pequeños poetas moribundos
acuérdate del mar y de la invisible mujer entre cenizas
mesándose los crímenes del corazón tardío para qué
y sin embargo en lo que el macho aúlla eternidad fatal
los planetas quemantes los sortilegios ignominiosos
oh jardín desconsolado y ebrio
de este hombre remoto de esta luna peluda
de este impenetrable infierno de alegría!

amor si yo te arranco el alma acuérdate tú
...............-CUANDO TÚ ME LEAS DENTRO DE MIL AÑOS


MIGUEL LABORDETA (Zaragoza, 1921-1969), antologado por Ángel Pariente en Antología de la poesía surrealista, Júcar, Madrid, 1984, págs. 407 y 408
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ANECDOTARIO DE POETAS (268): Alberti y Neruda componen una copla contra Huidobro

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En aquellos días, Carpentier era secretario de una rica escritora argentina, Elvira de Alvear, que dirigía una revista titulada Imán y quiso ser editora de Residencia en la tierra, que yo había intentado publicar en España, pero sin ningún éxito. Le hablé de la pésima situación económica de Pablo Neruda, cónsul de Chile en Indonesia. Pablo necesitaba urgentemente algún adelanto por su libro. Yo mismo fui con Alejo Carpentier a poner al poeta el cable anunciador: 5000 francos. Cuando años más tarde me encontré a Neruda, ya cónsul en España, me dijo que el cable sí lo había recibido, pero el dinero jamás. Elvira de Alvear era una simpática algo perturbada. Cuando no quería atender a una persona, delante de ella se taponaba los oídos con algodón y fingía escucharla atentamente. Durante una fiesta en su casa, todos los invitados vimos luchar, en medio de un salón, una mangosta contra una serpiente, saliendo vencedora la mangosta. Elvira fue quien me presentó a Vicente Huidobro, gran poeta, sí, pero de una inmensa vanidad, rayana casi en lo grotesco. Cuando en el año 1937 vino a España para el Congreso de Escritores por la Paz, quiso en Madrid visitar algún frente, Pablo Neruda y yo inventamos esta copla, que se le hizo llegar, diciéndole que los soldados la cantaban con alborozo en las trincheras:

Ya llegó nuestro Vicente,
ganaremos la batalla,
que es el hombre más valiente
por donde quiera que vaya.
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RAFAEL ALBERTI, La arboleda perdida (Segunda parte), Seix Barral, 1987, págs. 15 y 16
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miércoles 29 de septiembre de 2010

TROYA LITERARIA (213): García Viñó contra Pérez-Reverte

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-“Arturo Pérez-Reverte” es una de las marcas que una fábrica de libros, Alfaguara S. A., ha lanzado al mercado en España.

-Dicha fábrica anuncia los productos de esta marca como “novelas de aventuras”, siendo así que no son novelas y, mucho menos, de aventuras.

-El productor de libros de la marca “Arturo Pérez-Reverte” es un ser humano que responde a ese nombre y sus circunstancias.

-La fábrica Alfaguara S. A. se ha asegurado desde el principio la colaboración de respetados catedráticos universitarios, críticos literarios, responsables de los suplementos culturales de los periódicos y periodistas en general.

-Mediante una campaña digna de los sueldos que perciben, estos especialistas en mercadotecnia han llevado al publico antes nunca lector, analfabeto por arraigada tradición familiar y nacional, al convencimiento de que los productos de la marca “Arturo Pérez-Reverte”, familiarmente “Pérez”, hay que comprarlos y, si se tercia, leerlos, porque son muy buenos, llenos de trepidantes aventuras, amenos, interesantes y lucen muy bien en las estanterías.

-Aunque el sector de público elegido para colocarle la mercancía no había oído hablar en su vida de novela ni de relato ni de cuento, ni de novedad, revolución, aventuras apasionantes, genios de la pluma, Cervantes, Quijotes, galeras, palos mayores y menores, letrinas atascadas, piojos, Lepantos, Españas, etc., etc. los mercadotécnicos supieron convencerlos de que los productos Pérez era lo que había que conocer, lo que había que comprar y de lo que había que hablar.

-La publicidad consistió a veces en regalar con el libro un Pérez de peluche y un barquito de madera metido en una botella de cerveza sin.

-Los productos “Pérez” –no Mariquita ni el ratoncito, sino Arturo el mosquetero- comenzaron a salir en aluvión, y, siguiendo las consignas de la crema de la intelectualidad, el público empezó a adquirirlos, haciendo rico al ser humano que los fabricaba y que se puso muy contento.

-La crema de la intelectualidad afirmaba que el fabricante Pérez era el más grande escritor que había existido nunca, comparable –si no superior- al pobre Cervantes, que no había llegado a rico. Que era un novelista genial, creador de irrepetibles novelas de aventuras, precisamente las que hacían falta para espabilar el dormido panorama literario español.

-El humano se creyó todo esto y empezó a presumir de una manera jactanciosa, estúpida, irrisoria y de mal gusto, como un cateto envanecido. Hizo un master de tontolculo, sin que nadie le obligara a ello.

-Muy pronto, empezó a vestir como el Conde de Montecristo para ir a los saraos de su fábrica.

-Los colegas de Pérez, para no parecer envidiosos, aceptaron y proclamaron lo que se vino en llamar “el magisterio Pérez”.

-Aplicados servidores de la mercadotecnia decidieron contribuir a la exaltación de las glorias pereztres y organizaron congresos y seminarios en universidades, al objeto de demostrar que el homo faber no era sólo superficial, sino también profundo; no sólo popular, sino también exquisito; no sólo trabajador, sino también artista, no sólo Pérez, sino también Reverte.

-Animados por los dichos colegas, entusiastas académicos decidieron acoger al humano, demasiado humano, Pérez en su seno; un seno donde se entra mortal y se sale resucitado.

-Envidiosos y resentidos como hay en todas partes y no faltan –al contrario- entre los vencedores de Lepanto y la Champion Li empezaron a decir que lo que hacía el industrial Pérez no eran novelas, sino simple relatos, en los que no se hacía presente la realidad literaria, delante del lector, con bulto, consistencia y expresividad, como es preceptivo para la novela.
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-En esos relatos, consiguientemente, no había personajes, sino nombres, ni hechos de la realidad ficticia –del segundo mundo en que consiste toda verdadera novela-, sino referencias.

-Resultó que Pérez, el sedicente y aclamado renovador de la novela, ignoraba que la función del lenguaje narrativo, como ya se ha dicho, es levantar una realidad delante del lector con el mayor bulto, consistencia y expresividad posible. O sea, levantar ese mundo de realidad ficticia en que consiste la novela.

-Pérez Reverte no novela, simplemente relata, sentenciaron los resentidos y envidiosos. Refiere unos sucesos –otra cosa es que, además, sean inanes- pasados, siendo así que la novela tiene que contar en presente, aunque los verbos estén en pretérito. Como dicen los expertos del Centro de Documentación de la Novela Española, tiene que “presentizar” la acción, de manera que el lector la vea en esa especie de cámara oscura en que su imaginación se constituye cuando lee.

-Jamás el novelista debe decir, como hace quien simplemente relata –y hace Pérez-, que un personaje es así o de otra forma. Tiene que hacerlo actuar de una manera que el lector deduzca de su actuación cómo es.

-Los relatos –que no novelas- de Pérez Reverte marca registrada están compuestos de largas digresiones sobre sucesos de la historia de España, fabricación de galeras, vestimentas de los siglos XVI y XVII, comidas y bebidas de la misma época, descripción de las partes de un barco… Transcripciones de larguísimas epistolas en las que pretende imitar sin éxito el estilo de algún clásico… Hacer largas citas literarias en prosa y en verso… Todo lo cual es antinovelesco.

-Entre tanta mojiganga, Pérez nos ilusiona de tarde en tarde mencionando algo movidillo que ha ocurrido y que nos podría contar. Pero, el muy Pérez, en lugar de contarlo, aunque sea en forma de relato, dice que se trató de un follón demasiado largo y confuso y que no lo cuenta.

-A él sólo le interesa precisar que un personaje ha arrugado el entrecejo o adelantado el mentón, mientras otro ha mirado de soslayo al tiempo que fruncía los labios y otro enrojecía levemente y tarareaba entre dientes, etc., etc.

-Lo propio de los aventureros del Conde de Montecristo, como llaman en los blogs juveniles a Pérez, es leer cartas, escribir cartas, conversar a la sombra del trinquete latino, pasear por Nápoles, entrar en todas las tabernas, visitar al moro Gurriato o al turco Marlasca (no se le conocen relaciones femeninas al Alatriste), visitar uno o dos prostíbulos para no hacer nada reseñable, opinar sobre todo, conversar sobre temas insignificantes…

-A cada momento, Pérez, engañado por una crítica incompetente y venal, unos docentes que siempre reman a favor de la corriente que más empuja y unos periodistas ignorantes, inflado por la vanidad, se jacta, con insoportable pedantería, de: 1.-haber revolucionado el género novelístico (ya vimos que ni siquiera hace novelas), 2.-haber rescatado la novela del secuestro en que la tenían los Joyce, Faulkner, Kafka, Steinbeck, Huxley, etc., es decir, los grandes del siglo XX; verdaderos revolucionadores, todavía insuperados, y 3.-haber conseguido para ella lectores que había perdido.

-No se puede renovar nada volviendo a fórmulas caducadas hace más de dos siglos. Lo que consiguieron los mentados, y otros como Hamsum, Virginia Woolf, Musil, Svevo, Jünger, Hesse, Henry James, Stapledon, Claude Simon, Butor, Robbe Grillet, etc. fue, a la vez que dotar al género de carga intelectual, ética y filosófica, implicarle los valores estéticos que antes no tenía. Hay que ser un desgraciado, un desgraciado jaleado por una partida de capullos incompetentes a sueldo, que a saber lo que persiguen, para atreverse, basándose en un éxito comercial, a discutir desde la inopia la labor de los mentados monstruos de la literatura.

-En cuanto a los muchos lectores que tiene Pérez, si son españoles y suyos son forzosamente analfabetos. No hay que tenerlos en cuenta. Por otra parte, no es la misión del escritor hacerlos. Pérez cree que, a más lectores y más dinero, mejor escritor. Pues está en esto tan equivocado como en todo. La misión del escritor de novelas no es hacer lectores. Es escribir obras narrativas que incluyan valores estéticos, éticos, imaginativos, técnicos, intelectuales. Y que sean de su tiempo. El arte exige perpetuo cambio, en arte está permitido todo, menos hacer lo que ya se ha hecho.


MANUEL GARCÍA VIÑÓ, “Arturo Pérez-Reverte” Marca Registrada, Rebelión, 16 de enero de 2010 (AQUÍ)
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Juan Etcétera

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Tanto exceso de pájaro
y tanta risa y calumnia
y tanto arbotante hundido
cien metros bajo infancia
me han hecho un hombre
de músculo irreversible,
un calendario baldío,
un alma forrada al revés
que busca sus tizas perdidas
y bebe a grandes tragos
la leche azul de las noches,
un griego que mató a su madre,
un loco con el perro averiado
que se hace llamar Juan Etcétera
y quiere nacer en Australia,
un charlatán de la muerte,
un error leal y minucioso
que se ha venido a Madrid
y en Madrid espera a la vida:
la que aún no ha llegado.
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ANECDOTARIO DE ESCRITORES (137): Scott Fitzgerald encuentra a Zelda, el amor de su vida

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Llamado a las armas en la Primera Guerra Mundial, durante su estadía en el campamento de instrucción Camp Sheridan, en Alabama, con uniforme de teniente, lo mismo que luego haría Jay Gatsby con la rica heredera Daisy Buchanan, acudió a un baile en el Country Club de la cercana ciudad de Montgomery donde conoció a la bella sureña Zelda Sayre. La sacó a bailar y en la pista la pareja fue admirada por su belleza frívola, como el ideal de una existencia evanescente.

Se enamoraron. Ella también escribía. Era tan ambiciosa y loca como él, aunque más rica y sofisticada. No se entregaría mientras Francis Scott fuera no más que un delicioso pelanas, escritor de relatos cortos y de anuncios de publicidad. Pero un día le llegó el éxito con su primera novela, A este lado del paraíso, y el remolino de la fama le trajo también a sus brazos como gran botín a la bella sureña. Se casaron en la catedral de Saint Patrick de Nueva York y a partir de ese momento aquella pista de baile del Country Club de Montgomery tomó una dimensión indefinida en la mente de ambos y en ella siguieron danzando allí dondequiera que se encontraran, sobrios o borrachos. La pareja inició una aventura estética atormentada, llena de lujo, maletas y viajes detrás del éxito. Sentirse divinos a cualquier hora del día y todos los días del año les obligó a cabalgar para entrar siempre en la meta agonizando. Uno de los dos tenía que sacrificarse en el altar del otro. Los celos literarios se añadieron a los de una pasión demoledora. Dispuestos a beberse el mundo en forma de aceituna en mil martinis, allí donde no llegara el talento o el carácter llegaría el alcohol.


MANUEL VICENT, Póquer de ases, Alfaguara, Madrid, 2009, págs. 147 y 148
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Titanic / Iceberg

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A un lado los que opinan
que el iceberg es la prueba
de que el casco del Titanic
no era insumergible,
los que moderan sus vidas
para huir del iceberg.

Y al otro los que opinan
que el iceberg hace falta
para que el nombre del Titanic
se vuelva insumergible,
los que aceleran sus vidas
para buscar al iceberg.
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ANECDOTARIO DE POETAS (267): Alejandra Pizarnik podía pasarse hasta cuatro noches sin dormir

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No puedo dejar de nombrar a Alejandra Pizarnik, porque Alejandra era la cultora de la noche. Una noche con Alejandra terminaba cuatro días después. Con ella hemos batido récords de permanencia despiertos. Yo tenía toda la energía de la adolescencia y ella estaba despidiéndose de esta vida, porque ya no le interesaba el achanchamiento de la Argentina de ese momento. Yo creo que ella fue un crimen perfecto, como mucha belleza que ha muerto suicidada. Se dio que se tenía que morir o morir, porque no podía vivir más. Y la patria que encontró, su patria nocturna, era justamente el único momento en que estaba en paz, porque no se inmiscuían en su secreto mundo. Entonces las noches con ella pasaban tipo una semana de noche eterna que era más allá de la noche y del día, porque dormíamos de día, de noche vivíamos, ella escribió el libro Las palabras y las noches, que habla también del peso de lo nocturno. Estábamos en su casa y decía: "Los viejos de arriba me molestan". Porque los vecinos de arriba iban y venían al baño y hacían ruido con los zapatos. Entonces decidimos asustarlos, atamos en dos palos de escoba un par de zapatos y caminábamos al revés por el techo, y a los tres minutos la mujer gritaba espantada: '¿Quién anda ahí?". Al final logramos librarnos del taconeo de los viejos. La noche era siempre eso: ella escribiendo, leyendo sus poemas...
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Las noches duraban los días que te permitía tu energía. Todo ese mundo quedó en su obra, porque cuando Alejandra escribía se volvía parte del poema. Había que verla. Una noche llegó Olga Orozco, con una botella de Norton blanco. Alejandra dijo: "Te voy a presentar a la más grande poeta de la Argentina". La Orozco con su botella leía poemas como nadie y Alejandra se arrodillaba como una especie de novicia ante el relato.

A veces la llamaba Julio Cortázar y Alejandra me decía: "Decile que no estoy, que salí, que ahora vuelvo". Porque estaba muy concentrada escribiendo su poesía. Ella le había pasado a máquina el original de Rayuela y Cortázar quería recuperar el manuscrito y la llamaba a su casa, tipo a las dos de la mañana. Yo atendía, me temblaba la mano, me ponía eléctrico, porque la telefonista decía: 'De persona a persona con Alejandra Pizarnik de parte del señor Julio Cortázar'. Yo temblaba y la otra tartamudeando me decía: "Decile que acabo de salir... porque todavía... no los encontré". Había perdido los originales de Rayuela y se los tenía que devolver. Cortázar la llamaba a esas horas porque sabía que Alejandra era una habitante de la noche. Era una rehén de esa zona oscura que ella necesitaba, una especie de gitana del lenguaje. Ella tenía el manuscrito porque se lo pasó en limpio a Julio como un agradecimiento a que él le había conseguido el departamento en donde vivía y la ayudó a mudarse. Hicieron como un canje energético. Al final, por suerte, encontró los originales y volvía a tener una relación menos tensa.

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FERNANDO NOY, en Fernando Noy, el presidente de la noche, 31 de agosto de 1994, en sololiteratura.com (AQUÍ)
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130. Cinco poemas de "Textos de sombra", de ALEJANDRA PIZARNIK

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PRESENCIA DE SOMBRA

Alguien habla. Alguien me dice.
Extraordinario silencio el de esta noche.
Alguien proyecta su sombra en la pared de mi cuarto. Alguien me mira con mis ojos que no son los míos.
Ella escribe como una lámpara que se apaga, ella escribe como una lámpara que se enciende. Camina silenciosa. La noche es una mujer vieja con la cabeza llena de flores. La noche no es la hija preferida de la reina loca.
Camina silenciosa hacia la profundidad la hija de los reyes.
De demencia la noche, de no tiempo. De memoria la noche, de siempre sombras.



OJOS PRIMITIVOS

El color infernal de algunas pasiones, una antigua ternura. Los faltos de algo, de todo, al sol negro de sus deseos elementales, excesivos, no cumplidos.

Alguien canta una canción del color del nacimiento: por el estribillo pasa la loca con su corona plateada. Le arrojan piedras. Yo no miro nunca el interior de los cantos. Siempre, en el fondo, hay una reina muerta.



RECUERDOS DE LA PEQUEÑA CASA DEL CANTO

Era azul como su mano en el instante de la muerte. Era su mano crispada, era el último orgasmo. Era su pija parada como un pájaro que está por llover, parada para recibirla a ella, la muerte, la amante (o no)
Ya no sé hablar. ¿Con quién?
Nunca encontré un alma gemela. Nadie fue un sueño. Me dejaron con los sueños abiertos, con mi herida central abierta, con mi desgarradura. Me lamento; tengo derecho a hacerlo. Asimismo, desprecio a los que no se interesan por mí. Mi solo deseo ha sido
No lo diré. Hasta yo, o sobre todo yo, me traiciono. Como un niño de pecho he acallado mi alma. Ya no sé hablar. Ya no puedo hablar. He desbaratado lo que no me dieron, que era todo lo que tenía. Y es otra vez la muerte. Se cierne sobre mí, es mi único horizonte. Nadie se parece a mi sueño. He sentido amor y lo maltrataron, sí, a mí que nunca había querido. El amor más profundo desaparecerá para siempre. ¿Qué podemos amar que no sea una sombra? Murieron ya los sueños sagrados de la infancia y la naturaleza también, la que me amaba



ESCRITO EN “ANAHUAC” (TALITAS)

Verde esencialmente reconcentrado en mis ojos que pintan la hierba que luego echa flores en la memoria de los animales.

Abrazada a la tierra. Tierra o madre o muerte, no me abandones aun si yo me he abandonado.


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La noche soy y hemos perdido.
Así hablo yo, cobardes.
La noche ha caído y ya se ha pensado en todo.


ALEJANDRA PIZARNIK (Buenos Aires, 1936-1972), Textos de sombra, Poesía completa, Lumen, Barcelona, 2005, págs. 401-453
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martes 28 de septiembre de 2010

Príncipe Pío, martes, 20:00

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Creo que a partir de ahora voy a empezar a disparar poemas “a discreción”, porque la fórmula de autoexigencia que elegí a partir de 2008 no me está dando resultados. A los hechos me remito: considero que en los tres últimos años he mejorado mi calidad en prosa a un punto que no me reconozco, pero mis poemas se han estancado y hasta entiendo que han empeorado. En 2007 escribí más de 400 poemas, en 2008 escribí 250, en 2009 llegué a 57 y este año llevo diecinueve, y la conclusión que extraigo es que mis mejores y peores versos los escribí en 2007 y 2008. Ahora ya no escupo tantos poemas garrafales como antes, pero tampoco me acerco a la calidad de poemas antiguos como “Las fresas”, “Y va y me dice”, “La casa sola”, “Un loco que se cree Batania”, "Se tarda tanto en caer de un andamio" o “No es el amor una forma cualquiera de destruirse”, trabajos de los que estoy orgulloso porque luego me he demostrado que me es difícil llegar a ese nivel. Da la casualidad de que cada uno de esos poemas me visitó después de escribir diez o doce poemas malísimos, por lo que me planteo la conveniencia de escribir mucho aunque sea malo antes que poco aunque sea algo mejor. Empiezo a creer que debo andar continuamente entre ortigas para encontrar de vez en cuando alguna ramita de romero, quizá porque mi respiración es silvestre, muy poco reflexiva, espontánea, refractaria a los conceptos. Por tanto, os aviso. Preparaos para recibir la mayor ración de poemas deplorables de la era blog. Empiezo.
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CARTAS DE ESCRITORES (8): La última carta que Julio Cortázar escribió a Alejandra Pizarnik

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.............................París, 20 de enero de 1972

Bichito:

...........HE TOMADO BUENA NOTA
...........NOTA BUENA TOMADO HE
...........HE BUENA TOMADO NOTA
...........HE NOTA BUENA TOMADO
................................................o sea que los famas de la Gluglú-enheim pueden escribirme y entonces yo tomo la pluma en la mano para decirles lo que pienso de vos
...........QUE ES MUCHO
...........como saben todos los que me conocen.

...........Por el momento no se han manifestado, pero ya tengo la costumbre de recibir sus ominosos sobres, de manera que no te preocupés, yo les voy a decir despacito y con buena letra lo que tengo que decirles sobre Halejandra.

...........¿Vos sabías que un tal Licofrón, detto "el Oscuro", escribió un poema en la época de la decadencia griega, y que el poema se llama LA ALEJANDRA?

...........¿Y que en realidad Alejandra es Casandra?

...........Decí ¿lo sabías?

...........Qué vas a saber, ignoranta. Pero es así, y Mallarmé es más simple que Mario Binetti al lado de ese monumento de oscuridad.

...........O sea que las Alejandras nos jabonaban el piso desde hace rato. En fin.

...........NOTA A LA LECTORA: ÉSTA NO ES UNA CARTA. Pero sí una respuesta para que el bichito porteño sepa que Julio no duerme, que espera las guggenhejeremiadas, y que ahí te quiero ver.

...........Un día iré a Buenos Aires (no puedo decir en un avión de alas negras porque me vas a tomar por Perón) y entonces, mejor que toda carta, que toda palabra, será mirarse y una vez más saber tantas cosas. Te quiero mucho,

........................................................................................Julio


JULIO CORTÁZAR, Cartas 3 (1969-1983), edición a cargo de Aurora Bernárdez, Alfaguara, Buenos Aires, 2000, pág. 1490
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ANECDOTARIO DE POETAS (266): Rilke o la manía de la perfección

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Era algo maravilloso oírle hablar, ver cuán plástica y significativamente tomaba forma en sus labios el tema más baladí. Pero si estaba en un círculo más numeroso, apenas notaba que la atención general se concentraba en él, se interrumpía y se recogía de nuevo en su atenta y silenciosa actitud de oyente. En cada movimiento, en cada ademán, se observaba su delicadeza; incluso cuando reía, lo hacía en un tono discreto. La atenuación era en él una necesidad; por eso nada lo trastornaba tanto como el ruido y, en la esfera del sentimiento, la vehemencia.

-Me agobian esos hombres que escupen sus sensaciones como sangre -me dijo en cierta ocasión-. Por eso los rusos sólo me gustan como un licor, en dosis muy reducidas.

Así como la mesura en la actitud, amaba el orden, la limpieza y el silencio: eran para él poco menos que necesidades físicas. Tener que viajar en un tranvía abarrotado o permanecer sentado en un local ruidoso lo desconcertaba para varias horas. Todo lo vulgar le era insoportable y, a pesar de que vivía con estrechez, su indumentaria revelaba en todo momento cuidado, pulcritud y buen gusto. Esta indumentaria era también una obra de arte, elegida y poéticamente formada. Todo era sencillo, para no llamar la atención, pero siempre había algún pequeño detalle que lo complacía, como por ejemplo, una fina cadenita de plata en la muñeca. Porque su sentido estético de la perfección y la simetría alcanzaba hasta lo más íntimo y personal. Cierta vez fui espectador en su casa de la preparación de su maleta para un viaje. Rechazó mi ayuda, y con razón, por incompetente. Aquello fue como la construcción de un mosaico: cada objeto se colocó con todo cuidado en el espacio que le correspondía. Habría considerado un delito malograr con una manipulación ulterior aquella especie de conjunto floral. Este sentido de la belleza lo acompañaba hasta en el detalle más accesorio. No sólo escribía sus originales con letra caligráfica, trazada cuidadosamente, de tal modo que cada línea, como medida de una regla, quedaba en equilibrio con las demás, sino que elegía un papel de buena calidad incluso para las cartas de menos importancia, y su letra pulcra, regular, límpida y redonda llegaba hasta muy cerca del margen. Nunca, ni aun en la comunicación más presurosa, tachó una palabra; cada vez que consideraba imperfecta una frase o una expresión, escribía la carta de nuevo, con su paciencia magnífica. Rilke no hizo jamás nada que no fuera absolutamente perfecto.
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STEFAN ZWEIG, El mundo de ayer, El Acantilado, Barcelona, 2002, págs. 101 y 102
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TROYA LITERARIA (212): Borges contra la literatura española

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La Literatura española... Trataré de decirlo cortésmente: empieza espléndidamente con los Romances, que son realmente lindísimos. Luego vienen escritores admirables, como Fray Luis de León, que para mí sigue siendo el mejor poeta castellano. Y San Juan de la Cruz. Y así llegamos al Quijote, que creo que es un libro realmente inagotable, sobre todo la segunda parte. Pero después ocurre algo que ya se nota en dos hombres de genio, como lo son Quevedo y Góngora: todo se torna rígido. Uno tiene la impresión de que ya no hay caras, sino máscaras. La culminación de este fenómeno se da en Baltasar Gracián, donde no se siente ninguna pasión ni sensibilidad. Es un mero juego de formas, como el cubismo o la literatura de Joyce... Luego tenemos el siglo XVIII, muy pobre. Y el movimiento romántico, donde España sirve para inspirar a todo el mundo, menos a los españoles. Sólamente queda Bécquer: una réplica débil del primer Heine... Luego de este panorama general, ocurre un hecho que creo que no se debe ocultar: cuando todo se renueva, sobre todo por influencia de Francia (la obra de Hugo, de Verlaine, de Poe -Poe también nos llegaba de Francia, porque entonces Francia era la forma para que se pudieran comunicar dos países americanos-), esa renovación se hace desde este lado del Atlántico y no desde España. Si usted piensa en Rubén Darío, en Freire, en Lugones: son poetas no inferiores y ciertamente anteriores a los Machado y a Juan Ramón Jiménez.
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JORGE LUIS BORGES, recogido por Esteban Peicovich en Borges, el palabrista, Libertarias/Prodhufi, Madrid, 1995, págs. 107 y 108
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Lo mejor de AMANDO DE MIGUEL (43): Hasta el 16 de febrero

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• • • He recibido docenas de censuras y de reprimendas por mi error de decir que Safo de Lesbos era una poetisa que vivía en la isla de Safos. Es evidente que la tal Safo vivía en la isla de Lesbos. Eso es lo que quise decir y no dije. Se trata de un lapsus cálami, por lo que puedo ser tachado de auténtica calamidad. Ya decían los latinos lapsus falsae linguae, quasi qui in pavimento cadens. Es decir, trastocar las palabras es casi como resbalar y caerse al suelo. Eso siempre ha producido risas en los espectadores (6-3-07)

• • • José Antonio Sobrado me descubre un errorcillo. Decía yo: "Juan Antonio López Parra es un agente de tráfico...". Don José Antonio advierte que "ese artículo indeterminado (un) sobra en español". Tiene razón (6-3-07)

• • • Juan de la Fuente me da una lección. Si decimos kítica en lugar de crítica, ese cambio no es apócope sino síncopa. Generaliza: "la eliminación de un sonido al principio de palabra es aféresis, en medio de palabra es síncopa y al final apócope. Así como añadir un sonido al principio de palabra es prótesis, en medio epéntesis y al final, paragoge" (6-3-07)

• • • Anglicano en modo alguno es un término despectivo, como lo es anglosajonería, al decir de Miguel de Unamuno. Más visceral aún es lo de anglocabrones que dice Fernando Sánchez Dragó (15-3-07)

• • • José Luis González (Salamanca) asistió con gusto a una conferencia que yo di en su ciudad. En el acto le repartieron un cuestionario en el que debía contestar a preguntas sobre a qué género pertenecía. Don José Luis pregunta si no sería mejor decir sexo. Esa es también mi opinión. Género es la clase a la que pertenece un sustantivo u otra palabra que hace sus veces. Sexo es la aplicación del género a los seres vivos y, más propiamente, a los humanos. Resulta irritante la moda actual de hacer equivaler "género" con "sexo femenino". Por ejemplo, en la estupefaciente expresión "violencia de género" (= violencia contra las mujeres). Obsérvese también lo taimado que resulta decir "feminista" como ponderativo y "machista" como despectivo (22-3-07)

• • • Fernando Villar (Guadarrama, Madrid) se pregunta por qué llamamos móvil al telefonillo portátil o de bolsillo, que, en todo caso, vibra, pero no se mueve. No le veo más explicación que la inercia, que es siempre la ley más cómoda. El nuevo invento recibió el nombre de móvil por oposición al teléfono fijo, de clavija. Es móvil porque permite moverse mientras se habla. Así pues, móvil es propiamente la persona que lo utiliza. Llegará un momento en el que el móvil será el teléfono sin más (23-3-07)

• • • La Cruz Roja poco tiene que ver con el símbolo cristiano de la Cruz. Es un remedo de la bandera suiza. Por tanto, el que haya surgido la Media Luna Roja es un gesto desproporcionado (28-3-07)

• • • Julio Barrenengoa Sañudo plantea grandes dudas con el uso de y copulativa cuando tiene que tomar la forma e. Por ejemplo. ¿Se dice "y hierro" o "e hierro"? La regla está muy clara en el Panhispánico: La y copulativa toma la forma e ante palabras que empiezan por el sonido /i/. Excepciones: a) Cuando al sonido /i/ le sigue una vocal con la que forma diptongo. Por ejemplo, "de madera y hierro". b) Cuando la conjunción y se hace tónica y adquiere un valor adverbial en frases interrogativas. Por ejemplo, "¿Y Inés?". c) Hay palabras que se pueden leer con hiato o con diptongo. En ese caso la y que antecede puede ser también e. Por ejemplo, "moléculas e iones" o bien "moléculas y iones". (5-4-07)

• • • Añado que chucha (= vulva, vagina) es comprensible por un español. En España empleamos chichi, chumino, chona, chocho o chocha en el mismo sentido, siempre en lenguaje coloquial. Es evidente la asociación con algo blando y agradable al tacto, por ejemplo, el sonido de chapotear en el barro. El sonido ch se asocia con otras palabras de intención sexual (chorra, cachondo, chingar, chulo) (11-4-07)

• • • Ignacio Frías recoge 56 entradas en el DRAE cuyo origen es el turco. Transcribo algunas: almuecín, café, caviar, chaleco, horda, jenízaro, odalisca, quiosco, serrallo, sultán, tabor, turbante, yogur, zapato (13-4-07)

• • • Según Covarrubias el dicho original es "buscar cinco pies al gato", porque "uno quiso probar que la cola del gato era pie" como extremo de "sofisterías y embustes". La cosa cambió porque en el Quijote (contemporáneo de Covarrubias) se dice "buscando tres pies al gato". Ya se sabe, un errorcillo de Cervantes se convierte en norma. O puede que funcionara aquí la ironía cervantina que se deslizaba algunas veces por retorcer las frases hechas (20-4-07)


FUENTE: Libertad Digital (AQUÍ)
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129. Dos poemas de "Los pequeños cantos", de ALEJANDRA PIZARNIK

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I

nadie me conoce yo hablo la noche
nadie me conoce yo hablo mi cuerpo
nadie me conoce yo hablo la lluvia
nadie me conoce yo hablo los muertos



EN ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO

A Martha Isabel Moia

en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?

en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible

sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

mi persona está herida
mi primera persona del singular

escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad
escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo
lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos

me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más

palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción

y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema

hablo
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo.


ALEJANDRA PIZARNIK (Buenos Aires, 1936-1972), Los pequeños cantos, Poesía completa, Lumen, Barcelona, 2005, págs. 377-400
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lunes 27 de septiembre de 2010

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (138): Cela: "No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo"

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El presidente del Senado, por entonces, don Antonio Fontán, se había dirigido en un par de ocasiones hacia el escritor padronés a quien había sorprendido echando una cabezadita, conociendo a Cela, seguramente aburrido ante interminables oratorias de índole político. En una de esas alusiones ya muy directas hacia el escritor frente a su somnolienta actitud, Cela acabó por despertarse, aunque sin apenas inmutarse.
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-El senador Cela estaba dormido...

Terminó por decir el presidente en tono serio y autoritario, aunque Cela, con gran habilidad mental respondió de inmediato:

-No, señor Presidente, no estaba dormido sino durmiendo.

Ante tan inesperada contestación -que a don Antonio Fontán debió de parecerle, incluso, absurda- terminó por espetarle:

-¿Acaso no es lo mismo estar dormido que durmiendo?
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La contestación por parte del académico de nuestra lengua no pudo estar cargada de más genialidad:

-No, señor Presidente, como tampoco lo es estar jodido que jodiendo.


GASPAR SÁNCHEZ SALAS, El coño de don Camilo y otras anécdotas inéditas, Espejo de Tinta, Madrid, 2008, págs. 62 y 63
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CARTAS DE ESCRITORES (7): Julio Cortázar regaña a Alejandra Pizarnik por sus afanes autodestructivos

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París, 9 de septiembre de 1971


Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estarás de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por razones diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.

Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.


.............................................................................................................Julio


JULIO CORTÁZAR, Cartas 3 (1969-1983), edición a cargo de Aurora Bernárdez, Alfaguara, Buenos Aires, 2000, pág. 1480
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Príncipe Pío, lunes, 10:00

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Llega un momento en que el aprendiz de poeta es invitado a colaborar por primera vez en una revista y, tras la alegría inicial, le viene el desasosiego, pues los editores le piden también su arte poética y una pequeña nota bibliográfica. ¿Y qué arte poética, se pregunta, si escribo sobre lo primero que me viene a la cabeza? ¿Y qué nota bibliográfica, si ésta es mi primera colaboración? Yo ya pasé el trago, pero alguna vez he pensado que lo mejor sería escribir una nota bibliográfica a la contra, algo así como “Batania, poeta neorrabioso. NO soy humilde. NO escribo por vocación. NO finalicé mis estudios universitarios. NO he publicado un solo libro. NO sé idiomas. NO he ganado premios. NO he figurado en ninguna de las doscientas antologías que aparecieron en España entre 2007 y 2010...”. O publicar una nota bibliográfica que se atenga sólo a aquello de lo que estoy orgulloso, venga con diploma o no: “Batania, poeta neorrabioso. Vivo dentro de un blog. Escribí borracho varias crónicas del Bukowski Club. Hice un muñeco de nieve blogger. Participé en las dos victorias futbolísticas contra los poetas elípticos. He pintado 356 mensajes en la pared sin que me sorprenda la policía. He pintado 357 mensajes. He pintado 358. He pintado 359...”.
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Portadas que ocuparon la cabecera neorrabiosa durante la última semana

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Lo mejor de CRÍTICA POÉTICA Y CONTRACRÍTICA (52): 28 de octubre de 2009

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Addison de Witt: Todo nacionalismo necesita reivindicar su lengua para sentir que su territorio es todavía más válido, y así mear a gusto en sus esquinas divisorias. Para una lengua que carece de Cervantes, de Rosalía o de Ausiás, es importante mimar al máximo a sus escritores. Como en este caso parece que hay una ligazón política a la apresurada entronización del autor, no podemos entender, ni creer, que no haya mejores autores para promocionar la lengua vasca. Y lo decimos porque “Mientras tanto cógeme la mano”, de Kirmen Uribe, desde el punto de vista literario, es muy mediocre.

Addison de Witt: En sus siete partes más el poema introductorio (el único salvable), hablamos de una poesía basada en la anécdota familiar, en la historieta de abuelo, en algún poema erótico-glacial, en una melancolía patético-sentimentaloide, nostalgia agrícola, reflexiones de columna de diario de provincias, todo ello carente del más mínimo interés narrativo y mucho menos poético. Es curioso que Uribe, evitaremos llamarlo poeta, diga que “siempre un poema transmite algo nuevo”. Si hacemos caso a su propia premisa, habría que considerar la posibilidad de que no haya un solo poema en todo el libro. Dice Uribe en un verso que “sin riesgo, no hay nada”. En realidad poco puede arriesgar quien maneja tan mal los aspectos más elementales de la poesía. Que se quede, por Dios que se quede en la narrativa por muchos años, que siga teniendo tantos colegas en política y que, por favor, la gente no utilice el sustantivo poeta en vano.

Joan: De esto de la discriminación positiva por idioma o apellido sabemos mucho en Cataluña. Se podría escribir una enciclopedia sobre los bodrios subvencionados y publicados con el único mérito de estar escritos en la lengua "nacional". Nunca he entendido el porqué una parte de la izquierda hace suyas las demandas de los nacionalismos, sean españolistas, catalanistas o del patio de vecinos. En realidad pienso que hay un oxímoron entre nacionalismo y progresismo. Después de muchos años estoy plenamente convencido de que el premio nacional tiene mucho de político, y por tanto, muy poco de literatura. No he leído la novela de este señor pero sus versos no pueden ser más malos. Dudo que pueda remontar el vuelo en narrativa. Pero tocaba premio al vasco y así ha sido. Ya lo intentaron el año pasado en poesía y casi lo consiguen.

Juan: La historia de Kirmen Uribe vendía porque era novedosa, el famoso hombre muerde perro, y ese es el motivo principal por el que se ha visto en tantos sitios. Periodistas que no saben de lo que escriben, jefes que saben todavía menos, y donde lo único que se entiende es el lenguaje de la noticia que vende y puede colarse en algún rincón de la web para los minutos de gloria (o de la basura si se prefiere).

Joan Todó: Ferrater y Gil de Biedma habían hablado alguna vez de los chistes que hacían a costa de las imágenes de la Generación del 27. Esos chistes consistían básicamente en ridiculizarlas desde el punto de vista del "common sense". Lo entiendo en un contexto (30 años después del 27) de epigonismo galopante, pero aún así siempre me ha parecido excesivo. Las imágenes de Lorca encuentran su función dentro de un código que no es el del sentido común ni el del realismo. La lectura de Ferrater es, pues, malintencionada (y provocaría efectos increíbles aplicada a su poesía o a la de Gil de Biedma). Creo que aquí ustedes caen en eso.

Joan Todó: Realmente, la literatura catalana rezuma de bodrios aún peores sazonados en la bandera del idioma. Es cierto. Pero de este fenómeno, desde ciertas tribunas, se acaba llegando a generalizaciones interesadas. Porque hay realmente (y eso lo sé) buenos escritores en catalán que siempre lo tendrán más difícil que pésimos escritores en castellano con su Cervantes y su Clarín.

El contracrítico con botas: Debo de ser raro, raro, raro, pero yo, que sí leí el libro de Kirmen Uribe en su momento, sin estar mediatizado porque le hayan concedido el Premio Nacional de Literatura, creo que el libro es un buen libro. Creo que el hecho de que esté publicado por Visor y de que haya ganado un par de premios importantes -con toda la manipulación mediática que pueda haber alrededor y que no niego-, produce una especie de urticaria en los contracríticos, que enseguida sacan sus uñas contra todo lo que huele a establecido. Ya lo dije una vez. Aquí se critican todos los libros que alaban los "meapilas de los periódicos", pero curiosamente cuando se conceden los premios de este blog a final de año, los más votados son los mismos que se critican. Dejémonos de cosas ajenas a la poesía cuando hablamos de ella. Y también es aburrido, estar siempre oyendo por vuestra parte valoraciones lingüísticas que huelen a la naftalina que tanto se critica. Me reafirmo, aparte de todo lo político y demás, que ignoraba hasta leerlo en este blog, creo que es un buen libro, que a pesar de ser de poesía, bebe mucho en la cultura narrativa norteamericana y en poemas -no narraciones-, por ejemplo del mismo Raymond Carver.

Anónimo: Más que raro raro raro, debes ser amigo amigo amigo de Uribe porque yo leí el libro cuando salió y me pareció un ladrillo que no había por donde cogerlo. Para mí los Addison se quedaron cortos. No hay ni un sólo verso en todo el libro. Ni peras ni manzanas ni mongoles ni cerezos. Es mediocre de principio a fin. ¿Carver? ¿Tú qué has leído de Carver para concluir esa relación? ¿En qué se parece por favor? ¿Por qué el libro es bueno? ¿Porque te suena americano? Menudo argumento de calidad. Eso sí suena a naftalina y a juicio sin argumentos.
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Blog Crítica poética y contracrítica (AQUÍ)
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128. Cuatro poemas de "Poemas no recogidos en libros", de ALEJANDRA PIZARNIK

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SIN TIERRA COMÚN

Alguna vez sabrás por qué hablas menos de lo que dices. Alguna vez conocerás lo que ya habías dicho dijiste. Sólo tú puedes hablar del hablar porque es tu emblema, tu flagelo.
Aún ahora, también ahora, sílabas hostiles disuenan en tu cuerpo. Pero tú sabes que un día se libertarán, irrumpirán, y nunca dirás las palabras de todos, aquellas que no aceptan servirte porque a ti no te sirve.


CAPÍTULOS PRINCIPALES

Llega la muerte con su manada de huesos
sonrío sumisa a una niña idiota
que implora en mi nombre
juntas (la muerte, la niña y yo)
no encontramos otro oficio que execrar
Al final todos se casan:
el mar y las olas,
la noche y lo oscuro,
el vaso y el vino,
el anillo y el dedo,
la muerte y el cadáver.



EN HONOR DE UNA PÉRDIDA

La para siempre seguridad de estar de más en el lugar en donde los otros respiran. De mí debo decir que estoy impaciente porque se me dé un desenlace menos trágico que el silencio. Feroz alegría cuando encuentro una imagen que me alude. Desde mi respiración desoladora yo digo: que hay lenguaje en donde tiene que haber silencio.

Alguien no se enuncia. Alguien no puede asistirse. Y tú no quisiste reconocerme cuando te dije lo que había en mí que eras tú. Ha tornado el viejo terror: haber hablado nada con nadie.

El dorado día no es para mí. Penumbra del cuerpo fascinado por su deseo de morir. Si me amas lo sabré aunque no viva. Y yo me digo: Vende tu luz extraña, tu cerco inverosímil.

Un fuego en el país no visto. Imágenes de candor cercano. Vende tu luz, el heroísmo de tus días futuros. La luz es un excedente de demasiadas cosas demasiado lejanas.

En extrañas cosas moro.



(...) DEL SILENCIO

II

No hay quien pinte con colores verdes.
Todo es anaranjado.
Si soy algo soy violencia.
Los colores rayan el silencio y crean animales deteriorados. Luego alguien intentará escribir un poema. Y será mediante las formas, los colores, el desamor, la lucidez (no continúo porque no quiero asustar a los niños).
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ALEJANDRA PIZARNIK (Buenos Aires, 1936-1972), Poemas no recogidos en libros, Poesía completa, Lumen, Barcelona, 2005, págs. 297-370
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domingo 26 de septiembre de 2010

TROYA LITERARIA (211): Leonardo Tarifeño contra Saramago

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No me gustan los libros de Saramago pero no tengo nada contra él, aunque es verdad que una noche estuve a punto de pegarle. Hace años, estábamos en el cóctel de Alfaguara en la Feria de Guadalajara (FIL), y una amiga le acercó una edición francesa de una novela suya (creo que era El evangelio según Jesucristo) para que se lo firmara. Saramago se negó porque no era un libro editado por Alfaguara. Yo estaba entonado por el tequila, y esa actitud me pareció tan pedante que fui directo hacia él, con toda la intención de sacudirle unos cachetazos. ¿Qué le costaba firmarle un libro a una chica que lo admiraba? Él, tan comunista, se esclavizaba ante el dinero que le pagaba una empresa. Recuerdo que Sealtiel Alatriste me contuvo, me fui indignado del cóctel, en fin. Ahora leo en El País y el ABC que, según él, “en un mundo como éste, que nos da imágenes terribles, y eso no es de ahora, que aún se debata sobre el optimismo o el pesimismo no tiene sentido. No hay una sola razón histórica para ser optimista. Y si el mundo puede cambiar, lo que dudo, los únicos que tienen la posibilidad de hacerlo son los pesimistas. A los optimistas ya les parece bien como está”. Leo, respiro profundo y me digo: este tipo no es capaz de diferenciar “optimismo” de “conformismo”. Cree que un optimista es un conformista; o para decirlo en sus términos de política apolillada, un “conservador”. Pero no: hasta donde yo puedo entender, un optimista es quien cree que las cosas pueden mejorar, y el optimista inteligente es aquel que busca las razones para que eso ocurra, y hasta trabaja en favor de ese crecimiento. Para decir sólo una, la razón histórica que justifica el optimismo es que, a pesar de todo, estamos aquí. Y que aquí seguimos, con el sueño de ser mejores cada día como personas, comunidad y también a escala global. ¿Por qué habría que ser pesimista para creer que el mundo puede cambiar? ¿Por qué tiene que triunfar el agretismo para que vivamos en una sociedad mejor? Por cierto, me permito sospechar que en ciertos casos el pesimismo es una pose, una forma intelectual de mirarse al espejo y maquillarse para que se vea lo preocupado que uno está por las desgracias de la humanidad. Más o menos lo mismo que desde hace décadas hace algún escritor existencialista argentino, en mi opinión tan malo como Saramago. La verdad, esa actitud me parece propia de un mundo desaparecido hace mucho, ciertamente fracasado. El mundo es otro, para bien y para mal. Vivirlo a fondo, disfrutarlo sin prejuicios, tomarse el trabajo de ver lo bueno que hay y apoyar esas manifestaciones son buenas maneras de intentar que cada día sea mejor. Pero para eso hay que abandonar las poses y moverse.
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LEONARDO TARIFEÑO, Contra Saramago y su pesimismo ciego, Blog Guyazi, 9 de marzo de 2009. Todo el artículo AQUÍ
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POEMAS RAROS (39): Décima Octava Palabra y Cuadragésima Tercera Palabra, de JUAN CARLOS BUSTRIAZO ORTIZ

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Décima Octava Palabra

Rosa-Betuna-de-esta-salidura:-
orujo-infame-cincuentón-cercano-
pantalón griso-rodilloso-mucho-
tan-perturbado-por-la-calle-imbécil-
este-que-fue-linotipista-loco-
de-ira-en-ira-por-la-negra-máquina-
esa-invención-tan-bella-y-peligrosa-
el-corrector-de-pruebas-de-aquel-diario-
aquel-taller-de-horrípilas-ginebras-
tanto-que-hacer-que-herir-esta-palabra-
ni-cien-mil-bocas-bastan-quéyquéntonces?-
Rosa-Betuna:-vuelvo-a-los-comienzos-
al-pieslegüero-que-está-aquí-yacente-
que-ni-es-ni-bosta-entre-el-alcochol-y-el-humo.



Cuadragésima Tercera Palabra

Adónde vas, poeta nochernícola,
de austera sal, de halo melancólico?
Y el primo amor, o bien, el tu penúltimo?
Y el vaso azul? Erótico y arqueólogo
te sientes bien, mi vate, muy católico?
Eres o no el juglar, el archimítico,
el hacedor maniático, elegíaco
de tu canción? O estrilas de neurótico
talante, o vas de túnica, de báculo
por la vastura de la noche eólica?
Ay semoviente, austral humano mágico,
nómade Juan, desnudo en lo fonético?)


JUAN CARLOS BUSTRIAZO ORTIZ (Santa Rosa, provincia de La Pampa, Argentina, 1929-2010), Libro del Ghenpín, extraído de Esto no es una revista.com (AQUÍ) y Página de poesía.com (AQUÍ)
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ANECDOTARIO DE ESCRITORES (137): Santa Teresa se eleva más de un metro sobre el suelo

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Sea por pura santidad o por otro fenómeno paranormal el caso es, y está probado, que se elevaba más de un metro sobre el suelo y hablaba con los ángeles. O ella o su marido Dios o los ángeles o el santico escribieron poemas excelsos. "Ay, qué larga es esta vida, / ¡Qué duros estos destierros, / Esta cárcel y estos hierros / En que el alma está metida! / Sólo esperar la salida / Me causa dolor tan fiero, / Que muero porque no muero".

Es una de las tres doctoras de la Iglesia, las otras dos son Santa Catalina de Siena (anoréxica) y Santa Teresita del Niño Jesús. Teresa viene del griego "teriso" que se traduce por cultivar. A los siete años se empollaba la vida de los santos, de adolescente intentó irse a la morería con su hermano pero no para el diálogo de civilizaciones sino para convertir a los sarracenos. Los pararon en Adaja.

Teresa y Rodrigo vivieron como ermitaños en su casa, leyendo novelas de caballería. "Las novelas de caballería me gustaban tanto que no estaba yo contenta cuando no tenía una entre las manos". A los 15 años ingresó en el convento de las agustinas de Ávila y cayó enferma con fiebres palúdicas. Comenzó a escribir por consejo de su confesor.


RAÚL DEL POZO, La rana mágica, La esfera de los libros, Madrid, 2006, pág. 88
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UTILLAJE (20): La génesis / El Génesis

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génesis. Es femenino cuando significa "origen o principio": "Indique las principales causas de la génesis y desarrollo de los monopolios" (Tamames Economía [Esp. 1992]). Es masculino cuando se refiere al título del primer libro del Antiguo Testamento y, en este caso, debe escribirse con mayúscula inicial: "En el Génesis, la serpiente ofrece a Eva una manzana" (Tiempo [Col.] 28.4.97).


DICCIONARIO PANHISPÁNICO DE DUDAS, Real Academia Española / Asociación de Academias de la Lengua Española, Santillana, Madrid, 2005, pág. 313
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Lo mejor de OCTAVIO PAZ (16): Los hijos del limo (VI)

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• • • La fascinación de Pound por el sistema de Confucio es semejante a la de los jesuitas en el siglo XVII y, como la de ellos, es una pasión política: los jesuitas pensaban que una China cristiana sería el modelo del mundo; Pound soñó en unos Estados Unidos confucianos. La extraordinaria riqueza y complejidad de las referencias, alusiones y ecos de otras épocas y civilizaciones hacen de los Cantos un texto cosmopolita, una verdadera babel poética.

• • • El romanticismo fue un antirracionalismo; el terror revolucionario escandalizó a los románticos justamente por su carácter sistemático y sus pretensiones racionales. Robespierre había cortado las cabezas de la nobleza, decía Heine en su respuesta a madame de Stäel, con la misma lógica con que Kant había decapitado a las ideas de la antigua metafísica.

• • • Para la vanguardia europea, la sociedad ideal está fuera de la historia –es el mundo de los primitivos o la ciudad del futuro, el pasado sin fechas o la utopía comunista y libertaria–, en tanto que los arquetipos que nos ofrecen Eliot y Pound son imperios e Iglesias, modelos históricos; Dadá niega a las obras del pasado tanto como a las del presente, los poetas angloamericanos se empeñan en la reconstrucción de una tradición; para unos, los surrealistas, el poeta escribe lo que le dicta el inconsciente, poesía es transcribir la otra voz que habla en cada uno de nosotros cuando acallamos la voz de la vigilia, para los angloamericanos la poesía es técnica, dominio, maestría, conciencia, lucidez; Breton fue trotskista y Eliot monárquico. La lista de las oposiciones es interminable. Hasta en los “errores” políticos y morales la simetría de la oposición reaparece: al fascismo de Pound corresponde el estalinismo de Aragon, Éluard y Neruda.

• • • Todas estas oposiciones pueden concentrarse en una: la vanguardia europea rompe con todas las tradiciones y así continúa la tradición romántica de la ruptura; el movimiento angloamericano rompe con la tradición romántica. A la inversa del surrealismo, más que una revolución es una tentativa de restauración.

• • • La “restauración” de los angloamericanos fue un cambio no menos profundo y radical que la “revolución” de los surrealistas. Esta observación no sólo es aplicable a los Cantos y a The Waste Land sino también a la poesía de Cummings, Wallace Stevens, Marianne Moore, William Carlos Williams. Me he referido casi exclusivamente a Pound y Eliot porque hay en ellos una faceta crítica y programática que no aparece en los otros poetas de esta generación. No creo, por lo demás, que esos poetas sean menos importantes que Pound y Eliot. Pero importante es una palabra necia: cada es diferente, único insubstituible. La poesía no es mesurable, no es pequeña ni grande –es poesía simplemente.

• • • Hay una curiosa semejanza entre la historia de la poesía moderna en castellano y en inglés: angloamericanos e hispanoamericanos dejan casi en los mismos años su tierra natal; asimilan en Europa las nuevas tendencias, las transforman y las recrean; saltan dos formidables obstáculos (los Pirineos y el canal de la Mancha); irrumpen en Madrid y Londres; despiertan a los amodorrados poetas ingleses y españoles; los innovadores (Pound y Huidobro) son acusados de herejías galicistas y cosmopolitas; al contacto de las nuevas tendencias dos grandes poetas de la generación anterior (Yeats y Jiménez) se desnudan de sus vestiduras simbolistas y escriben al final de su vida sus mejores poemas; el cosmopolitismo inicial no tarda en producir su negación: el americanismo de Williams y el de Vallejo. Las oscilaciones entre cosmopolitismo y americanismo revelan nuestra doble tentación, nuestro común espejismo: la tierra que dejamos, Europa, y la tierra que buscamos: América.

• • • El primer gran poeta americano es una mujer, sor Juana Inés de la Cruz. Su poema El sueño (1692) es nuestro primer texto cosmopolita.

• • • A fines de 1916 el joven poeta chileno Vicente Huidobro llega a París y poco después, en 1918 y en Madrid, publica Ecuatorial y Poemas árticos. Con esos libros comienza la vanguardia en castellano.

• • • Huidobro fue adorado y vilipendiado. Su poesía y sus ideas prendieron en muchos jóvenes y dos movimientos nacieron de su ejemplo, el “ultraísmo” español y el argentino –ambos rechazados airadamente por el poeta como imitaciones de su creacionismo. Las ideas de Huidobro tienen una indudable semejanza con las que exponía entonces Reverdy: el poeta no copia realidades, las produce.

• • • La vanguardia hispanoamericana y el modernism angloamericano fueron transgresiones de los cánones de Londres y Madrid tanto como fugas del provincialismo americano. En ambos movimientos la poesía oriental, especialmente el haikú, ejerció una influencia benéfica. El introductor del haikú en castellano fue José Juan Tablada, autor también de poemas ideográficos y simultaneístas.

• • • Vallejo fue un gran poeta religioso. Comunista militante, el trasfondo de su visión del mundo y de sus creencias no fue la filosofía crítica del marxismo, sino los misterios básicos del cristianismo de su infancia y de su pueblo: la comunión, la transubstanciación, el ansia de inmortalidad. Sus invenciones verbales nos impresionan no sólo por su extraordinaria concentración sino por su autenticidad. A veces tropezamos con fallas de expresión, torpezas, balbuceos. No importa: incluso sus poemas menos realizados están vivos.

• • • La rehabilitación de Góngora fue iniciada por Rubén Darío y después siguieron los estudios de varios críticos eminentes. Pero la resurrección del gran poeta andaluz se debe a dos circunstancias: la primera es que entre los críticos se encontraba un poeta, Dámaso Alonso; la segunda, decisiva, es la coincidencia que advertían los jóvenes españoles entre la estética de Góngora y la de la vanguardia.

• • • En 1933 aparece en Madrid un libro de Pablo Neruda: Residencia en la tierra. Libro esencial. La poesía de Huidobro evoca el elemento aire; la de Vallejo, la tierra; la de Neruda, el agua. Más agua de mar que de lago. La influencia de Neruda fue como una inundación que se extiende y cubre millas y millas –aguas confusas, poderosas, sonámbulas, informes.


OCTAVIO PAZ, Los hijos del limo, La casa de la presencia, Obras completas I, Galaxia Gutenberg / Círculo de lectores, Barcelona, 1999, págs. 544-564
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127. Tres poemas de "El infierno musical", de ALEJANDRA PIZARNIK

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EN UN EJEMPLAR DE “LES CHANTS DE MALDOROR”

Debajo de mi vestido ardía un campo con flores alegres como los niños de la medianoche.

El soplo de la luz en mis huesos cuando escribo la palabra tierra. Palabra o presencia seguida por animales perfumados; triste como sí misma, hermosa como el suicidio; y que me sobrevuela como una dinastía de soles.



LA PALABRA QUE SANA

Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.



ENDECHAS

I

El lenguaje silencioso engendra fuego. El silencio se propaga, el silencio es fuego.

Era preciso decir acerca del agua o simplemente apenas nombrarla, de modo de atraerse la palabra agua para que apague las llamas de silencio.

Porque no cantó, su sombra canta. Donde una vez sus ojos hechizaron mi infancia, el silencio al rojo rueda como un sol.

En el corazón de la palabra lo alcanzaron; y yo no puedo narrar el espacio ausente y azul creado por sus ojos.

II

Con una esponja húmeda de lluvia gris borraron el ramo de lilas dibujado en su cerebro.

El signo de su estar es la enlutada escritura de los mensajes que se envía. Ella se prueba en su nuevo lenguaje e indaga el peso del muerto en la balanza de su corazón.

III

Y el signo de su estar crea el corazón de la noche.

Aprisionada: alguna vez se olvidarán las culpas, se emparentarán los vivos y los muertos.

Aprisionada: no has sabido prever que su final iría a ser la gruta a donde iban los malos en los cuentos para niños.

Aprisionada: deja que se cante como se pueda y se quiera. Hasta que en la merecida noche se cierna la brusca desocultada. A exceso de sufrimiento exceso de noche y de silencio.

IV

Las metáforas de asfixia se despojan del sudario, el poema. El terror es nombrado con el modelo delante, a fin de no equivocarse.

V

Y yo sola con mis voces, y tú, tanto estás del otro lado que te confundo conmigo.


ALEJANDRA PIZARNIK (Buenos Aires, 1936-1972), El infierno musical, Poesía completa, Lumen, Barcelona, 2005, págs. 259-296
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sábado 25 de septiembre de 2010

ANECDOTARIO DE POETAS (265): Neruda matiza su supuesto estalinismo

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Muchos me han creído un convencido staliniano. Fascistas y reaccionarios me han pintado como un exégeta lírico de Stalin. Nada de esto me irrita en especial. Todas las conclusiones se hacen posibles en una época diabólicamente confusa.

La íntima tragedia para nosotros los comunistas fue darnos cuenta de que, en diversos aspectos del problema Stalin, el enemigo tenía razón. A esta revelación que sacudió el alma, subsiguió un doloroso estado de conciencia. Algunos se sintieron engañados; aceptaron violentamente la razón del enemigo; se pasaron a sus filas. Otros pensaron que los espantosos hechos, revelados implacablemente en el XX Congreso, servían para demostrar la entereza de un partido comunista que sobrevivía mostrando al mundo la verdad histórica y aceptando su propia responsabilidad.

Si bien es cierto que esa responsabilidad nos alcanzaba a todos, el hecho de denunciar aquellos crímenes nos devolvía a la autocrítica y al análisis -elementos esenciales de nuestra doctrina- y nos daba las armas para impedir que cosas tan horribles pudieran repetirse.

Ésta ha sido mi posición: por sobre las tinieblas, desconocidas para mí, de la época staliniana, surgía ante mis ojos el primer Stalin, un hombre principista y bonachón, sobrio como un anacoreta, defensor titánico de la revolución rusa. Además, este pequeño hombre de grandes bigotes se agigantó en la guerra; con su nombre en los labios, el Ejército Rojo atacó y pulverizó la fortaleza de los demonios hitlerianos.

Sin embargo, dediqué uno sólo de mis poemas a esa poderosa personalidad. Fue con ocasión de su muerte. Lo puede encontrar cualquiera en las ediciones de mis obras completas. La muerte del cíclope del Kremlin tuvo una resonancia cósmica. Se estremeció la selva humana. Mi poema captó la sensación de aquel pánico terrestre.


PABLO NERUDA, Confieso que he vivido, Unidad Editorial, Madrid, 1999, págs. 345 y 346
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POEMAS RAROS (38): Film de los paisajes, de JOSÉ WATANABE

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(Guión) (Homenaje a Oquendo)

1. EXTERIOR. CAMPO CON IGLESIA. DÍA

UN cura perdona al mundo echando una gran cruz al aire.
El sol toca la campana de algodón de la torre.
Una nube entra en la iglesia y (se supo después) aureola
a San Pedro.
Otra nube baja y orina entre las cucardas.
El poeta escribe en su Cuaderno de los paisajes:

Las nubes
son el escape de gas de automóviles invisibles.


2. EXTERIOR. URBANIZACIÓN LEURO, MIRAFLORES. DÍA

UN ángel de largas piernas se posa sobre dos azoteas.
El cartero reparte postales blancas donde se adivina
Holanda.
Una bicicleta olvidada en un jardín se lame la pata.
En la puerta de su casa un padre atraviesa a su hijo con
un rayo de sol para que no lo olvide nunca.
El poeta murmura:

Todas las casas son cubos de flores.

3. INTERIOR. VAGÓN DE TERCERA. DÍA

LOS pasajeros dormitan mientras el tren lleva paisajes
rápidos a la estación.
El vapor de los cuerpos forma una nube azul.
El tren olvida un campo amarillo que respira como agitado.
El poeta deja de mirar por la ventana y dice a cámara:

El paisaje es de limón
y mi amada
quiere jugar al golf con él.


4. EXTERIOR. CAMPO DE MARTE. DÍA

UN árbol que se ha congelado dando un paso, llora.
El poeta le hace el ademán de presionar un botón (el que
controla el movimiento del mundo):

Tocaremos un timbre.
París habrá cambiado a Viena.

Un niño pasa llevando un anuncio que reafirma que:

Es el Campo de Marte
Naturalmente
Los ciclistas venden imágenes económicas
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Las niñeras pasean vestidos que huelen a Palmolive.
Un viejo mira su reloj de cadena y pregona: en New York la libertad es una estatua que no come ni hace caca.
Los sombreros se venden por pares: uno para la bienvenida, el otro para el adiós.
Una manzana ya no puede más con su caramelo.
Un periodista de La Prensa trae el titular de mañana. Es terrible, desalentador, suicida. Mejor hubiera dicho que la poesía se ha terminado. Ya está impreso:

S e h a d e s d o b l a d o e l p a i s a j e

(Continuará. Próximo capítulo: Todos somos enanos)


JOSÉ WATANABE (Laredo, Perú, 1945-2007), Poemas inéditos, Poesía Completa, Edición Pre-textos, Valencia, 2008
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ANECDOTARIO DE POETAS (264): Gamoneda es el poeta favorito tanto de Rodríguez Zapatero como de José María Aznar

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Dice el titular: "El mundo de la cultura defiende el castellano". Bajo por la columna y leo en Times normal (no estoy seguro; pudiera no ser Times ni normal): "... y escritores de la talla de Delibes, Brines, Pérez Reverte o Gamoneda -este último poeta de cabecera del presidente Zapatero- se suman...". ¡Vaya por Dios!, ahora el último. ¿A santo de qué? ¿Tendrá que ver esta "santidad" con la presidencia?

Abandono la ironía. Es cierto, yo no se lo he oído pero sí me lo han dicho, que el Sr. Rodríguez Zapatero ha hablado alguna vez de mí con elogio. Tiene mi agradecimiento por ello, pero no a causa de su condición presidencial, sino como lector que me valora.

Por la casual concordancia de los hechos, voy a dejar dicho que, en dos ocasiones (y de una de ellas es testigo el Rey de España), doña Esperanza Aguirre me ha dicho: "¿Sabes que eres el poeta preferido de Aznar?". Dado que no tengo por qué dudar de la veracidad de doña Esperanza, yo se lo agradezco al Sr. Aznar por idénticas razones que al Sr. Rodríguez Zapatero.
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ANTONIO GAMONEDA, El Manifiesto ya no es razonable, El País, 30 de junio de 2008. Todo el artículo AQUÍ
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Una reflexión de MARIO VARGAS LLOSA

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¿Qué quiere decir que una novela siempre miente? No lo que creyeron los oficiales y cadetes del Colegio Militar Leoncio Prado, donde -en apariencia, al menos- sucede mi primera novela, La ciudad y los perros, que quemaron el libro acusándolo de calumnioso a la institución. Ni lo que pensó mi primera mujer al leer otra de mis novelas, La tía Julia y el escribidor, y que, sintiéndose inexactamente retratada en ella, ha publicado luego un libro que pretende restaurar la verdad alterada por la ficción. Desde luego que en ambas historias hay más invenciones, tergiversaciones y exageraciones que recuerdos y que, al escribirlas, nunca pretendí ser anecdóticamente fiel a unos hechos y personas anteriores y ajenos a la novela. En ambos casos, como en todo lo que he escrito, partí de algunas experiencias vivas en mi memoria y estimulantes para mi imaginación y fantaseé algo que refleja de manera muy infiel esos materiales de trabajo. No se escriben novelas para contar la vida sino para transformarla, añadiéndole algo


MARIO VARGAS LLOSA, La verdad de las mentiras, Alfaguara, Madrid, 2005, pág. 16
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126. Cinco poemas de "Extracción de la piedra de locura", de ALEJANDRA PIZARNIK

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CANTORA NOCTURNA

Joe, macht die Musik von damals nacht...

La que murió de su vestido azul está cantando. Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad. Adentro de su canción hay un vestido azul, hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto. Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso. Ella canta.

A Olga Orozco



LINTERNA SORDA

Los ausentes soplan y la noche es densa. La noche tiene el color de los párpados del muerto.
Toda la noche hago la noche. Toda la noche escribo. Palabra por palabra yo escribo la noche.



UN SUEÑO DONDE EL SILENCIO ES DE ORO

El perro del invierno dentellea mi sonrisa. Fue en el puente. Yo estaba desnuda y llevaba un sombrero con flores y arrastraba mi cadáver también desnudo y con un sombrero de hojas secas.
He tenido muchos amores –dije– pero el más hermoso fue mi amor por los espejos.



CONTINUIDAD

No nombrar las cosas por sus nombres. Las cosas tienen bordes dentados, vegetación lujuriosa. Pero quién habla en la habitación llena de ojos. Quién dentellea con una boca de papel. Nombres que vienen, sombras con máscaras. Cúrame del vacío –dije. (La luz se amaba en mi oscuridad. Supe que no había cuando me encontré diciendo: soy yo.) Cúrame –dije.



EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LOCURA

Hablo como en mí se habla. No mi voz obstinada en parecer una voz humana sino la otra que atestigua que no he cesado de morar en el bosque.

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Si vieras a la que sin ti duerme en un jardín en ruinas en la memoria. Allí yo, ebria de mil muertes, hablo de mí conmigo sólo por saber si es verdad que estoy debajo de la hierba. No sé los nombres. ¿A quién le dirás que no sabes? Te deseas otra. La otra que eres se desea otra. ¿Qué pasa en la verde alameda? Pasa que no es verde y ni siquiera hay una alameda. Y ahora juegas a ser esclava para ocultar tu corona ¿otorgada por quién? ¿quién te ha ungido? ¿quién te ha consagrado? El invisible pueblo de la memoria más vieja. Perdida por propio designio, has renunciado a tu reino por las cenizas. Quien te hace doler te recuerda antiguos homenajes. No obstante, lloras funestamente y evocas tu locura y hasta quisieras extraerla de ti como si fuese una piedra, a ella, tu solo privilegio. En un muro blanco dibujas las alegorías del reposo, y es siempre una reina loca que yace bajo la luna sobre la triste hierba del viejo jardín. Pero no hables de los jardines, no hables de la luna, no hables de la rosa, no hables del mar. Habla de lo que sabes. Habla de lo que vibra en tu médula y hace luces y sombras en tu mirada, habla del dolor incesante de tus huesos, habla del vértigo, habla de tu respiración, de tu desolación, de tu traición. Es tan oscuro, tan en silencio el proceso a que me obligo. Oh habla del silencio.

• • •

Como una voz no lejos de la noche arde el fuego más exacto. Sin piel ni huesos andan los animales por el bosque hecho cenizas. Una vez el canto de un solo pájaro te había aproximado al calor más agudo. Mares y diademas, mares y serpientes. Por favor, mira cómo la pequeña calavera de perro suspendida del cielo raso pintado de azul se balancea con hojas secas que tiemblan en torno de ella. Grietas y agujeros en mi persona escapada de un incendio. Escribir en buscar en el tumulto de los quemados el hueso del brazo que corresponda al hueso de la pierna. Miserable mixtura. Yo restauro, yo reconstruyo, yo ando así de rodeada de muerte. Y es sin gracia, sin aureola, sin tregua. Y esa voz, esa elegía a una causa primera: un grito, un soplo, un respirar entre dioses. Yo relato mi víspera, ¿Y qué puedes tú? Sales de tu guarida y no entiendes. Vuelves a ella y ya no importa entender o no. Vuelves a salir y no entiendes. No hay por donde respirar y tú hablas del soplo de los dioses.
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ALEJANDRA PIZARNIK (Buenos Aires, 1936-1972), Extracción de la piedra de locura (1968), Poesía completa, Lumen, Barcelona, 2005, págs. 207-258
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