
• • • He recibido docenas de censuras y de reprimendas por mi error de decir que Safo de Lesbos era una poetisa que vivía en la isla de Safos. Es evidente que la tal Safo vivía en la isla de Lesbos. Eso es lo que quise decir y no dije. Se trata de un
lapsus cálami, por lo que puedo ser tachado de auténtica calamidad. Ya decían los latinos
lapsus falsae linguae,
quasi qui in pavimento cadens. Es decir, trastocar las palabras es casi como resbalar y caerse al suelo. Eso siempre ha producido risas en los espectadores (6-3-07)
• • • José Antonio Sobrado me descubre un errorcillo. Decía yo: "Juan Antonio López Parra es un agente de tráfico...". Don José Antonio advierte que "ese artículo indeterminado (un) sobra en español". Tiene razón (6-3-07)
• • • Juan de la Fuente me da una lección. Si decimos
kítica en lugar de
crítica, ese cambio no es
apócope sino
síncopa. Generaliza: "la eliminación de un sonido al principio de palabra es
aféresis, en medio de palabra es
síncopa y al final
apócope. Así como añadir un sonido al principio de palabra es
prótesis, en medio
epéntesis y al final,
paragoge" (6-3-07)
• • •
Anglicano en modo alguno es un término despectivo, como lo es
anglosajonería, al decir de Miguel de Unamuno. Más visceral aún es lo de
anglocabrones que dice Fernando Sánchez Dragó (15-3-07)
• • • José Luis González (Salamanca) asistió con gusto a una conferencia que yo di en su ciudad. En el acto le repartieron un cuestionario en el que debía contestar a preguntas sobre a qué
género pertenecía. Don José Luis pregunta si no sería mejor decir
sexo. Esa es también mi opinión. Género es la clase a la que pertenece un sustantivo u otra palabra que hace sus veces. Sexo es la aplicación del género a los seres vivos y, más propiamente, a los humanos. Resulta irritante la moda actual de hacer equivaler "género" con "sexo femenino". Por ejemplo, en la estupefaciente expresión "violencia de género" (= violencia contra las mujeres). Obsérvese también lo taimado que resulta decir "feminista" como ponderativo y "machista" como despectivo (22-3-07)
• • • Fernando Villar (Guadarrama, Madrid) se pregunta por qué llamamos
móvil al telefonillo portátil o de bolsillo, que, en todo caso, vibra, pero no se mueve. No le veo más explicación que la inercia, que es siempre la ley más cómoda. El nuevo invento recibió el nombre de móvil por oposición al teléfono fijo, de clavija. Es móvil porque permite moverse mientras se habla. Así pues, móvil es propiamente la persona que lo utiliza. Llegará un momento en el que el móvil será el teléfono sin más (23-3-07)
• • • La Cruz Roja poco tiene que ver con el símbolo cristiano de la Cruz. Es un remedo de la bandera suiza. Por tanto, el que haya surgido la Media Luna Roja es un gesto desproporcionado (28-3-07)
• • • Julio Barrenengoa Sañudo plantea grandes dudas con el uso de
y copulativa cuando tiene que tomar la forma
e. Por ejemplo. ¿Se dice "y hierro" o "e hierro"? La regla está muy clara en el Panhispánico: La
y copulativa toma la forma e ante palabras que empiezan por el sonido
/i/. Excepciones: a) Cuando al sonido
/i/ le sigue una vocal con la que forma diptongo. Por ejemplo, "de madera y hierro". b) Cuando la conjunción
y se hace tónica y adquiere un valor adverbial en frases interrogativas. Por ejemplo, "¿Y Inés?". c) Hay palabras que se pueden leer con hiato o con diptongo. En ese caso la
y que antecede puede ser también
e. Por ejemplo, "moléculas e iones" o bien "moléculas y iones". (5-4-07)
• • • Añado que
chucha (= vulva, vagina) es comprensible por un español. En España empleamos
chichi, chumino, chona, chocho o chocha en el mismo sentido, siempre en lenguaje coloquial. Es evidente la asociación con algo blando y agradable al tacto, por ejemplo, el sonido de chapotear en el barro. El sonido ch se asocia con otras palabras de intención sexual (
chorra, cachondo, chingar, chulo) (11-4-07)
• • • Ignacio Frías recoge 56 entradas en el DRAE cuyo origen es el turco. Transcribo algunas: almuecín, café, caviar, chaleco, horda, jenízaro, odalisca, quiosco, serrallo, sultán, tabor, turbante, yogur, zapato (13-4-07)
• • • Según Covarrubias el dicho original es "buscar cinco pies al gato", porque "uno quiso probar que la cola del gato era pie" como extremo de "sofisterías y embustes". La cosa cambió porque en el
Quijote (contemporáneo de Covarrubias) se dice "buscando tres pies al gato". Ya se sabe, un errorcillo de Cervantes se convierte en norma. O puede que funcionara aquí la ironía cervantina que se deslizaba algunas veces por retorcer las frases hechas (20-4-07)
FUENTE: Libertad Digital (AQUÍ)
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