domingo, 26 de septiembre de 2021

1700

El problema del gusano de seda que se convierte en mariposa, cuando se utiliza como metáfora de que lo más feo o nauseabundo puede convertirse en lo más bello, es que el gusano de seda no es nada gusano: es una oruga que en algunos casos es bien bonita, como muestro en la fotografía. Que una cosa tan fea como un bebé recién nacido se convierta veinte años después en Monica Bellucci es un cambio a mejor alucinante, casi milagroso, pero pasar de gusano de seda a mariposa no es una mejora tan sustanciosa, porque el gusano también es bello y algunas mariposas no son para tanto, por no hablar de que la belleza de las mariposas más prestigiosas responde a una belleza cursiflor que a mí me estraga.

1699

Existe en mí un albañil que construye amor, que pone los ladrillos para levantarle una casa, pero convive con un vándalo que tira los tabiques, que destruye el amor o se niega a él. Desde hace cinco años gana mi vándalo, que es capaz de romper dos ladrillos por cada uno que pone mi albañil.

1698


1697

Que la mayoría de escritores de los dos últimos siglos hayan recurrido a las explicaciones más torcidas para explicar cómo les venían las ideas, que si sentados, que si acostados, que si caminando, que si a tal hora del día, que si durante las tormentas, que si tomando tal o cual sustancia o escuchando tal música, en lugar de decir la pura realidad mostrenca, esto es, que la mayoría de las ideas nos vienen cuando estamos leyendo o rumiando lo leído, cuando nos ponemos en contacto con las ideas de otros, me hace ver que el escritor, por muy sincericida que sea, ha tratado de hacernos creer que todo lo que escribe sale de su propia minerva: el escritor a partir del romanticismo ha tratado de presentarse como original, que es la primera piedra para insinuarse un-ser-aparte. Esta mentirijilla de los escritores de la modernidad, sin embargo, la entiendo muy bien, porque ¿qué significaría reconocer que la mayoría de lo que escribes procede de la lectura de otros? ¡Significaría reconocer que escribimos sobre palimpsestos, que el escritor no es un genio ni un Dios ni un inspirado, sino más bien una monja laboriosa que hace surf continuo para salvarse del plagio!

sábado, 25 de septiembre de 2021

1696

Que algunos utilicemos los libros para evadirnos de la realidad no significa que estén concebidos para eso. La mayoría de los libros, al contrario, están tan arraigados en lo real que a menudo funcionan como una escuela de la crueldad: uno entra en sus páginas lleno de ensoñaciones y ellos te devuelven con un uppercut a la dura realidad. Aunque hay excepciones. Mario Vargas Llosa se tuvo que ir hasta Góngora, según cuenta en su libro de memorias El pez en el agua, para aislarse de todos los decibelios que le generaba la campaña presidencial en el Perú, allá por 1990. Cuenta el maestro de Arequipa que Góngora cumplió su cometido, pero ¿cuántos autores existen en la literatura como Góngora, que hacen arte sin tocar el suelo?

1695

Longfellow: "La nacionalidad es algo bueno hasta cierto punto, pero la universalidad es mejor. Lo mejor de los grandes poetas de todos los países no es lo nacional en ellos, sino lo universal. Sus raíces están en su suelo nativo; pero sus ramas ondean en el aire antipatriótico, que habla el mismo idioma a todos los hombres, y sus hojas brillan con la luz ilimitada que invade todas las tierras. Abramos todas las ventanas; admitamos la luz y el aire por todos lados; para que miremos hacia los cuatro ángulos de los cielos, y no siempre en la misma dirección".

viernes, 24 de septiembre de 2021

1694

Fui por la mañana a recibir mi primera sesión de depilación láser en la cara, sistema del que no tenía ningún conocimiento pero presuponía, no sé por qué, que sería indoloro, y me encontré con que funciona mediante descargas y hace un daño de mil demonios, si bien la sesión de maltrato duró poco más de cinco minutos. Qué duro es el sueño de ser mujer, amigos míos, qué dura es incluso la parodia de ser mujer, como es mi caso. Hasta me planteé no volver más al centro de depilación, pero debo ser una mujer valiente y además pagué por adelantado 384 euros por 20 sesiones. Cuando salí, me tocó firmar en una hoja que acreditaba que había recibido la primera sesión, así que firmé “Vanessa” con las letras muy redondas, alargadas y bonitas, como firmamos las chicas.

1693

Dice Johnny Deep: “Si amas a dos personas al mismo tiempo, elige la segunda, porque si realmente amaras a la primera, no te habrías enamorado de la segunda". La frase es inteligente pero está planteada desde el monoteísmo como lugar correcto y no vale para las personas llenas de curiosidad que enseguida se cansan de los centros, que hacen de su vida un hastío sostenido contra los centros. Una persona compleja y con sobrante de energía es capaz de amar a muchas personas a la vez, incluso necesita extender su amor a varias personas para no sentirse esclavo de la existencia. El monoteísmo es además un boomerang, no solo en el amor sino en la admiración: ¿cuántos atletas o actrices o cantantes o escritores a los que atribuiste un sobrevalor exagerado se convirtieron, una vez que abriste los ojos, en infravalores igualmente exagerados? Recuerdo aquello que decía Bioy Casares, gran polígamo: “Cada vez que amé a una sola mujer, ella me lo hacía pagar”.

jueves, 23 de septiembre de 2021

1692

Reconciliándome un poco con el señor Roberts, el de la Historia del mundo. Llegado a las guerras médicas entre griegos y persas, se desliga de la ideología huntingtoniana y busca los puntos de contacto entre ambos contendientes:
La lucha de los griegos contra Persia supuso la culminación de la historia preclásica de Grecia y la inauguración de la era clásica. Debido a que los griegos dieron tanta importancia a su largo conflicto con los persas, es fácil perder de vista los numerosos lazos que unían a ambas culturas. Las flotas y, en menor grado, los ejércitos persas lanzados contra el Peloponeso tenían entre sus filas a miles de griegos, en su mayoría de Jonia. Ciro había empleado a canteros y escultores griegos, y Darío tuvo un médico griego.
Y más tarde tilda de "anacrónico" que en nuestros días se utilice ese conflicto para subrayar la supuesta imposibilidad de una convivencia entre Oriente y Occidente:
En el rechazo de Asia por parte de la libre Grecia se hallan los orígenes de una distinción a la que los europeos han aludido con frecuencia en tiempos más recientes, aunque en el siglo V solo existía en la mente de algunos griegos. Sin embargo, los mitos alimentan las realidades futuras, y siglos más tarde, otros hombres considerarían, anacrónicamente, que las batallas de Maratón y Salamina fueron la primera de muchas victorias de Europa frente a los bárbaros.

1691

Charlotte Brönte: "Al contrario, soy un patriota universal, si me entiendes bien: mi país es el mundo".

miércoles, 22 de septiembre de 2021

1690

 


1689

Las moscas que habré matado en los cinco últimos años se pueden contar con los dedos de la mano, y siempre que lo hice fue en un acceso de ira. Sé que arrancarles las alas a las moscas es propio de niños, pero dejar que vivan y hasta escoltarlas mientras salen por la ventana es una nueva infancia.

1688

Si consideramos que los seres humanos a partir de los 25 años se casan y se detienen, reduciendo su existencia a cuatro o cinco rutinas, pedir que la duración humana sea más larga es una locura: una vida más larga solo la merecen quienes saben cómo llenarla. Los lectores sí que la necesitamos, porque los escritores muertos nos han dejado tantas obras valiosas, algunas de ellas muy abstrusas, que necesitamos mucho más tiempo, por lo menos 500 años, para leer esas obras de la única manera posible, que es releerlas despacio quince o veinte veces.

—No me puedo creer lo que dices, Batania, o sea que pides privilegios para los lectores.
—Privilegios no, condenas. Pedir una vida más larga para comprender la obra de Hegel, Ungaretti o Broch no es privilegio, es condena.


1687

Arthur C. Clarke: "Uno no logra entender cómo es que pueden seguir sobreviviendo las formas más extremas de nacionalismo cuando el hombre ya ha visto a la Tierra en su verdadera perspectiva, como un pequeño globo ante las estrellas”.

1686

El problema a menudo es el propio cerebro, que es un impaciente que pierde el seso por el dinamismo, la solución o las generalizaciones. Decimos, por ejemplo: la edad es la actitud, uno es joven aunque tenga 80 años o viejo aunque tenga 15. Estas paradojas gustan al aforista, le hacen creer que es inteligente, pero la realidad suele ser más matizada y aburrida. Sucede que una persona, cuando va perdiendo o cree que su vida se ha detenido, siente que se ha hecho vieja; pero tres días después planea un viaje a Kenia y se siente de nuevo joven, casi quinceañera: la misma persona se siente a veces viejísima y a veces adolescente. La literatura funciona igual: los que venden libros escriben historias de buenos y malos, de pensamientos claros y no contradictorios, de historias con planteamiento, nudo y desenlace, pero la gran literatura (Proust, Virginia Woolf, Richard Ford) nos revela que dentro de la misma persona, según el minuto y la situación, se dan todos los matices, uno no tiene que ir a buscar a Stalin o Gandhi en una biografía porque todos llevamos a Stalin y a Gandhi dentro, cada uno con pesos diferentes. La gran literatura no concluye ni soluciona nada, deja todos los problemas abiertos, pero si llenamos nuestras obras de “sin embargos”, “aunques”, “quizás”, “por otra parte”, “en otro sentido”, “casi”, “a veces” “a menudo”, “ahora bien”, para reflejar la complejidad de la existencia, las obras pierden intensidad y el lector nos manda a hacer gárgaras. Pienso en Proust, por ejemplo: siendo este autor francés, en mi opinión, el mejor prosista de todos los tiempos, ¿cómo es que nunca me he leído más de treinta páginas seguidas de él? Pues con Proust llevo quince años que lo picoteo por aquí y por allá, abro sus mamotretos por cualquier parte y me limito a leer unas páginas. Esto me sucede, creo, porque mi cerebro, aunque es el cerebro de un lector consumado, le pide más dinamismo a Proust, como se lo pido a Virginia Woolf o a Richard Ford: la gran literatura está escrita contra la manía clasificadora/generalizadora de nuestras mentes, contra la animalidad de nuestro cerebro, contra el deseo de-que-pasen-cosas, es una invitación a que nos abramos a todas las confusiones y despaciosidades de nuestra existencia.

martes, 21 de septiembre de 2021

1685

Jajaja, los enemigos de mis pintadas siguen en forma. Pero la pintada de la que se queja la tuitera cuyo nombre ahorro está hecha con tiza y, si tanto le molesta, le bastaría con pasar un trapo mojado para que se borrara com-ple-ta-men-te. 
 

1684

Parece que me voy recuperando de mis largas secuelas del coronavirus y la primera consecuencia, abrid bien los ojos, es que vuelvo a escribir poemas de mi nivel (pésimo) habitual. He echado una ojeada a algunos poemas que escribí en los doce meses siguientes a mi enfermedad, poemas como estos (AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ o AQUÍ), escritos en unas condiciones físicas deplorables, con mi cerebro destruido, fiebre continua y problemas de orientación, y lo curioso es que esos poemas, aunque se nota que están escritos por un enfermo o al menos yo lo noto, son poemas muy por encima de mi nivel habitual. ¿Será cierto eso que leí en no sé dónde, que a los enfermos se les agudizan sus cinco sentidos, y que esa es una de las razones por las que Nietzsche o Kafka o Proust o Woolf u otros enfermos ilustres escribieran tan bien?

1683

Eso que dice Valéry, que el primer verso te lo da Dios… ¡anda que no tiene Dios pequeño trabajo que andar dándonos un verso a los millones de poetas que andamos hoy por el mundo! Más bien creo que Valéry quiso decir que el primer verso prefigura todo el poema, es el que decide si va a ser bueno o malo, con lo que concuerdo, y por ahí tengo escrito que los tres primeros versos son el 90% del poema: ellos son los que proponen el ritmo, el contorno, la simetría/asimetría y hasta prenuncian el colofón, el poeta se lo juega todo en los tres primeros versos.

1682

 



1681

En su Historia del mundo, el señor Roberts dice que los antiguos egipcios están sobrevalorados, que ni eran tan buenos astrónomos como los babilonios ni contaban con los conocimientos matemáticos que la posteridad les ha asignado. También habla de falta de creatividad y falta de adaptación a los nuevos tiempos: a ellas se deben que los egipcios desaparecieran después de tres milenios.

El libro de Roberts está muy bien pero canta bastante. Descubro en la Wikipedia que este historiador, muerto en 2003, se hizo famoso por una serie que hizo para la BBC, llamada El triunfo de Occidente, que hace que me salten todas las alarmas. De nuevo estoy leyendo a un enemigo, qué clásico (no me llaméis lector, llamadme masoquista).

El libro tiene 1400 páginas. Ahora estoy en los griegos. Sobra decir que los griegos le encantan al señor Roberts. A mí también me gustan, ojo: lo que no me gusta es que se use a los griegos contra; tampoco me gusta que se diga que surgieron de la nada, que son el “pueblo original de la Tierra” (Burckhardt), cuando la realidad es que saquearon todo lo que pudieron, tanto de las civilizaciones anteriores de Grecia (minoicos y micénicos) como de Egipto o Mesopotamia y hasta de la India. Recuerdo a Nietzsche acusando de egipticismo a Platón: “¡Qué caro nos ha salido que este filósofo hiciera un viaje a Egipto!”.