viernes, 31 de octubre de 2014


TROYA LITERARIA (659): Tom Wolfe contra Norman Mailer (II)


LUCAS ARRAUT: De todos los indeseados efectos que tuvo el Nuevo Periodismo en la profesión, ¿cuál es el que más lamenta?
TOM WOLFE: El abuso de la primera persona del singular. Un fallo que yo mismo he cometido. Mi primer texto, El coqueto, aerodinámico rocanrolcolor caramelo de ron, sobre la cultura automovilística en California, lo empecé escribiendo: “La primera vez que vi coches personalizados…”. A menos que seas una parte de la trama, creo que es un error escribir en primera persona.

LUCAS ARRAUT: Se lo podría haber dicho a su archienemigo íntimo, Norman Mailer.
TOM WOLFE: Ah, Norman Mailer, descanse en paz. Su obra estaba tan distorsionada por esa insistencia suya en formar parte de la narración. Al menos tuvo la decencia de cambiar el yo por Norman Mailer cuando escribió sobre el alunizaje del Apolo XI, ¡pero es increíble lo poco que intervenía el autor en la acción de esa historia! ¡Pero si no pudo subir a la nave!

LUCAS ARRAUT: ¿Nunca ha lamentado no haber hecho las paces con él antes de que muriera? TOM WOLFE: Para nada. No fui lo bastante mezquino con él. Hice todo lo que pude para serlo más, pero creo que no fue suficiente.


TOM WOLFE: "Lamento no haber sido más mezquino con Norman Mailer", entrevista de Lucas Arraut para El País, 31 de marzo de 2014. Toda la entrevista AQUÍ

jueves, 30 de octubre de 2014

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ARCADIA LITERARIA (86): Mailer a favor de Hemingway


FUKIKO AOKI: ¿Quién fue el novelista más influyente de este siglo?
NORMAN MAILER: ¿En los Estados Unidos?

FUKIKO AOKI: Sí. 
NORMAN MAILER: Bueno, en los Estados Unidos fue Hemingway. Sin duda. Influyó más que ningún otro. Y creo que fue un gran escritor pese a sus limitaciones. También fue una especie de tío para mí o de sustituto de mi padre. Hemingway influyó en mi estilo más que ningún otro y en el de más escritores jóvenes. De modo que fue enorme esa influencia, porque, al poco tiempo, el estilo con que trabajas es la forma en que percibes. Entonces había que pasar por Hemingway y aprender a escribir como él para aprender a no escribir como Hemingway. Era un proceso interesante que tomaba varios años en los que se aprendía mucho.


NORMAN MAILER, entrevistado por Fukiko Aoki, Letras Libres, enero de 2000, traducción de Rosamaría Núñez. Toda la entrevista AQUÍ

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Diez meteoros

BATANIA no es capricho, confeti o taconeo: si me hubiera llamado Ricardo Neftalí Reyes o Lucila Godoy nunca lo habría sustituido por Pablo Neruda o Gabriela Mistral. Pero ocurre que las termitas del pasado trabajaron en contra y cargaron mi nombre y apellidos de connotaciones políticas, ideológicas y territoriales que yo juzgo malsanas, de forma que, al morir mi padre y producirse en mi interior el gran estallido, decidí desprenderme de ellas: de ahí el sueño de escribir. Escribir en político, se entiende, escribir alejándome y denunciando lo falso adquirido, lo sectario heredado, lo nuestro que no es nuestro. Batania no responde a motivos eufónicos ni literarios sino a motivos políticos y existenciales. Dicho de otra manera: me niego al espacio y el tiempo que me han asignado, no quiero hacer la vida que me toca. Por eso a mi tiempo personal lo he llamado neorrabioso: porque quiero ser vehemente, porque quiero ser invasivo, porque quiero demasiado. Por eso a mi espacio lo he llamado Batania: porque quiero ser cercano, porque quiero ser concreto, porque tomo el té de las cinco en el patio de mi contrapaís. Por otra parte, que el nombre de Batania sea femenino no es casual sino premeditado: si escribo es gracias a la tensión entre las tres aes del espacio Batania y las tres oes del tiempo neorrabioso. Me referí una vez al artista como andrógino y sostuve que el poeta ideal tenía su parte de poeta y su parte de poetatriz. Por eso fundé neorrabioso: porque soy macho. Por eso Batania: porque soy hembra.

TENDRÍA que haberme matado cuando murió mi padre. Pero qué me voy a matar, si para eso hace falta algún brío y yo tengo miedo hasta de mi propia respiración. Los hay que son valientes y los demás escribimos poemas.

QUE HAYA venido a Madrid y me haya puesto a escribir sin ninguna vocación, que esté cargando con el fardo de las letras cuando la literatura me importa cero, es que lo pienso un poco y es increíble. Soy un caso modelo de endemoniado, estoy seguro.

DE QUÉ color es la muerte. Quiero saber. Los vivos no me interesan nada.

QUÉ CANSANCIO este de recoger los cristales de mi padre muerto. Cuántos cristales. Miles de cristales. Y ahora, los cristales de Iratxe. Más cristales. Millones de cristales.

PERO NO consigo ser sombrío. No duro apenas. Es una gran ventaja. Siempre he pensado que lo más importante es el primer disparo, que nada más nacer le decimos sí o no a la vida. Yo dije sí. 

IRATXE Y mi padre. Cuando vivían no eran tan fieros. Pero ahora. Creo que hasta quedan juntos y hablan de mí. Me los imagino. Se ríen a carcajadas.

TENÍA UN muerto. Ahora tengo dos. Un muerto y una muerta. Les doy de beber todos los días. Es importante la bebida. Para que no se mueran en serio.

POR LO menos, estoy totalmente solo. Gracias a dios que estoy solo. Tener amigos y esas mierdas, vamos, lo único que me faltaba.

PERO escribo. Sigo adelante. La vocación se puede inventar. El talento es una suma de esfuerzos artificiales.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 143-144

Una reflexión de PHILIP LARKIN


No veo que uno pueda llegar a dominar una lengua extranjera hasta el punto de que valga la pena leer poemas en ella. Yo las lenguas extranjeras las considero absolutamente impertinentes. Si eso que hay allí arriba con un cristal es una ventana, entonces no es una Fenster ni una fenêtre o lo que sea. ¡Hautes Fenêtres, por Dios! Un escritor sólo puede tener una lengua, si es que la lengua le importa algo


PHILIP LARKIN, recogido por Francisco Rico en El pentecostés de la poesía, prólogo a Mil años de poesía europea, Crítica, Barcelona, 2012, págs. IX-X

EGOLATRÍAS (6): Proust


Esa certidumbre de su gloria futura a veces se revelaba en pequeños indicios. Recuerdo que, como su primer libro, Los placeres y los días, que se había publicado en 1896 con un prólogo de Anatole France, no se vendía nada, su editor le escribió un día que quería deshacerse de los ejemplares que quedaban. Monsieur Proust me leyó la carta, y después me dijo:

–Ah, Celeste, qué pena no poder disponer de un local donde almacenarlos, pues le aseguro que llegará un día en que se venderán.

Otras veces, había en él un magnetismo y un poder de convicción tales que yo quedaba atónita.

Nunca olvidaré la noche que estábamos en la salita y él me hablaba de un artículo sobre Stendhal que le habían recomendado que leyera. Le vuelvo a ver en su sillón, sujetando la revista con la mano. De repente, me dijo, con su mirada grave e iluminada:

–Escúcheme bien, Celeste. Pronto moriré…

Me lo repetía a menudo, y yo protesté como siempre:

–¡Claro que no, Monsieur! ¿Por qué dice eso? ¿Por qué está hablando siempre de su muerte? No me gusta que lo haga. Además, yo moriré antes que usted.

Era sincera. Es extraño, pero verdad. Durante todos aquellos años viví convencida de que moriría antes que él, sin poder decir de qué ni por qué.

–No, Céleste, usted vivirá. Y cuando yo muera, oiga lo que le digo: me leerán, sí, el mundo entero me leerá. Usted asistirá a la evolución de mi obra a los ojos y en la mente del público. Y verá, Céleste, acuérdese bien de esto: que si, como se dice en ese artículo, Stendhal tardó cien años en ser conocido, Marcel Proust tardará apenas cincuenta.


CÉLESTE ALBARET, Monsieur Proust, RqueR Editorial, Barcelona, 2004, traducción de Elisa Martín Ortega y Esther Tusquets, pág. 375

miércoles, 29 de octubre de 2014

ARCADIA LITERARIA (85): Unamuno a favor de Flaubert


Si por algo admiro tanto a Flaubert –¡qué monasterio de hombre!– es porque hizo de la literatura religión. Y ¡cómo se le siente morir en Enma Bovary! ¡cómo siente morir el universo en San Antonio! Y es el francés que ha escrito las cosas más profundas sobre la crítica. Sobre la verdadera crítica, por supuesto, la creativa, la poética y no la clasificativa y… científica. Nada de Taine y menos de Brunetière, el de la evolución de los géneros.

                                    
MIGUEL DE UNAMUNO, fragmento de una carta a Jean Cassou enviada el 3 de noviembre de 1926, incluida en Epistolario inédito II (1915-1936), Colección Austral, Espasa-Calpe, Madrid, 1991, pág. 200

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TROYA LITERARIA (658): Wilde contra Pope


Hay dos modos de aborrecer la poesía: uno, aborrecerla; otro, leer a Pope.


OSCAR WILDE, Paradoja y genio, Selección y traducción de Olivia de Miguel, Edhasa, Barcelona, 1993, pág. 26

Una reflexión de GUSTAVE FLAUBERT


¡Poeta de la forma! Esta es la palabreja insultante que los utilitarios otorgan a los artistas verdaderos. En mi opinión, en tanto no hayan sido capaces de separar el fondo de la forma en una frase cualquiera, sostendré que se trata de dos palabras desprovistas de todo sentido. No hay buenos pensamientos sin buena forma, y viceversa. Imagina una idea desprovista de forma: es imposible; como es imposible una forma que no exprese idea alguna. Ese es el montón de tonterías de las que vive la crítica. Se reprocha a la gente que escribe en un buen estilo el que neglijan la Idea, la finalidad moral; como si la finalidad del médico no fuera curar, la finalidad del pintor pintar, la finalidad del ruiseñor cantar; como si la finalidad del Arte no fuera ante todo la belleza.


GUSTAVE FLAUBERT, Razones y osadías, Edhasa, Barcelona, 1997, selección y traducción de Jordi Llovet, pág. 36

martes, 28 de octubre de 2014

POEMAS RAROS (64): Los campos del hambre y Los campos del desvarío, dos poemas de RAÚL ZURITA


LOS CAMPOS DEL HAMBRE


Áreas N = El Hambre de Mi Corazón


Áreas N Campos N = El Hambre de


Áreas N =


y el Hambre Infinita de Mi Corazón



LOS CAMPOS DEL DESVARÍO


N=1
La locura de mi obra


N=
La locura de la locura de la locura de la


N



RAÚL ZURITA, Purgatorio, Visor, Madrid, 2010, págs. 60 y 61



Underground Project 1.3 - Batania (Neorrabioso)

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Batania, pirata neorrabioso, herido y abandonado por la mujer que fue musgo, corteza y montaña de su vida, y preocupado no tanto por su situación personal como por las consecuencias que ese abandono puedan causar en su obra, que es lo primero y lo segundo y lo único, ha decidido convocar un concurso para elegir a la nueva Iratxe que le torture e inspire en los próximos diecisiete años. Por tanto, cambiando a Sófocles por Aristófanes, dejando la lágrima y empuñando la risa, y confiado en hallar una musa que no se aparte en un solo centímetro de la Iratxe original, establece los siguientes e imprescindibles requisitos:


1. Que se crea la ninfa de las ninfas y la diadema de las diademas, Afrodita y Atenea juntas, tan dotada como Rachel Welch y tan superdotada como Madame Curie. Que considere que hasta sus pedos huelen a tomillo, sus legañas a albahaca y sus estornudos a madreselva. Que no dude en celebrarse como el ejemplar más extraordinario que pisa la tierra. Que para llegar a estas conclusiones le haya bastado con su propia opinión.

2. Que sea bella y sepa utilizarlo, que allá donde acuda funde Fascinaciones SA, que vaya por las calles sudando belleza. Que hasta cuando camine por el suelo se note que solo se está posando (se le notan demasiado las alas).

3. Que tenga una parte de mariposa y dos de escorpión, tres gotas de monja y siete de puta, algo de primera de la clase y otro poco de niña que se levanta la falda a cambio de una piruleta.

4. Que no se preocupe por darme amor sino por crearme adicción, por darme cariño sino dependencia, por darme sosiego sino necesidad. Que adivine que solo me enamoro de lo que me destruye, solo escribo de lo que me daña, solo pedaleo con el búho que no soy capaz de resolver.

5. Que comprenda que necesito ser dominado. Que me ordene: “Aléjate de Mengano, es un trepa; confía en Fulano, es buena persona; huye de Zutano, te dará problemas”. Que organice mi vida y ocupe mis territorios. Que nunca me pida permiso. Que no permita que los demás hagan lo mismo que ella hace conmigo.

6. Que me proporcione dolor y alegría en dosis suficientes como para inspirarme al menos los trescientos folios que me ha dado la Iratxe original, tamaño DIN A4, Times New Roman, cuerpo 12.

7. Que considere al 95% de los poetas de Madrid unos farsantes y unos escritores de palo y zanahoria. Que amenace con ponerse a escribir en cualquier momento para demostrar que es mejor que la mayoría de ellos. Que esto no lo diga en privado y en broma sino en público y muy en serio.

8. Que le guste todo lo que sea macho: lechugas macho, flautas macho, piedras macho, hombres macho. Que me diga con detalle y puntillismo qué les haría a los hombres que le gustan, con qué artes, en qué posturas.

9. Que tenga miedo a la muerte y a los perros grandes. Que no sea capaz de reconocer un error. Que los cometa a todas horas y con talla XXL, pero jamás los reconozca.

10. Que se mofe y sienta vergüenza de las poetas madrileñas que escriben versos de desamor cada vez que son dejadas. Que para predicar con el ejemplo y no hallarse nunca en la misma tesitura sea ella la que deje a los hombres, la que los castigue, la que los humille, la que nos obligue a escribir esos poemas desesperados.

11. Que solo utilice Google para teclear “Neorrabioso Iratxe”. Que le importe menos que la punta de un alfiler todo lo que escriba que no se refiera a ella. Que no le guste leerme sino leerse. Que se jacte: “Jamás podrás escribir sobre otra como escribes sobre mí”.

12. Que tenga una manera incomparable de echarse el pelo hacia atrás o de hacerse una coleta mientras sostiene la goma con la boca. Que le gusten Camela, Queen, La Polla Records o Pablo Milanés. Que una de sus canciones favoritas sea “Tú eres único”, de Rocío Jurado. Que esa canción le recuerde siempre al hombre de su vida, quienquiera que sea durante esa semana.

13. Que no sea partidaria de las ideas moderadas y los puntos medios. Que considere a todos los cristianos malas personas, a todos los policías sinvergüenzas, a todos los patriotas ignorantes. Que opine que los contrarios al matrimonio homosexual deberían ser exterminados, ex-ter-mi-na-dos.

14. Que se vaya con otros hombres con mi autorización. Que vuelva a casa satisfecha y con olor a goma quemada. Que me cuente con pelos y señales las averías que ha causado esa noche (Este punto es difícil de creer, pero es que yo soy un hombre muy difícil de creer).

15. Que sea arrogante y vaya de única. Que proclame que jamás permitirá que la conozcan solamente por ser la mujer de Batania. Que ponga tanto empeño en dar la vuelta a la pirámide que al final logre convertirme en el pobre hombre que sale con Iratxe.

16. Que ante la belleza de otras mujeres, la inteligencia de otras mujeres, los grandes poemas de otras mujeres, la también bondad y honradez y valía de otras mujeres, se limite a exclamar: “¡Bah!”.

17. Que sea partidaria de practicar sexo solo en lugares discretos y apropiados. Ejemplos: baños de zonas públicas, parques frecuentados, salidas de los bares... Que también le guste practicarlo en las autopistas, siempre que se circule a ciento sesenta por hora, o en las calles principales de cualquier ciudad española, siempre que sean las doce del mediodía, o en las plazas mayores, siempre que estén presentes cientos de ciudadanos con la revisión del oculista recién superada. Que llore después de hacer el amor (porque ha disfrutado o por la alegría de comprobar que no nos hemos matado ni nos han detenido).

18. Que se extasíe con el mito de Filemón y Baucis. Que me jure que moriremos juntos arrojándonos al vacío desde la cima del Teide, o tomando a la vez una de las dos mitades exactas de una pastilla de veneno, o poniendo nuestras cabezas unidas bajo una apisonadora del ayuntamiento. Que me haga creer eso durante diecisiete años y luego, cuando me abandone y le pregunte qué hay de aquello, me diga vamos, Alberto, solo era una forma de hablar, no pensaba que fueras tan inocente.

19. Que se haga por su cuenta y riesgo y por cien euros un tatuaje en la espalda. Que en ese tatuaje ponga “Batania”. Que jure que no se lo va a borrar jamás, ni siquiera ahora que se ha librado de mí. Que ese tatuaje signifique “Déjame ser como soy”.

20. Que finja indiferencia ante mis amigas, pero que aproveche cualquier ocasión para minusvalorarlas. Que me haga imitaciones de sus voces y tergiverse sus frases para demostrarme todo lo pijas e infantiles que a ella le gustaría que fueran.

21. Que se enfade mucho con “los demás”. Que llame “los demás” a todo el que le lleve la contraria. Que cada vez que esté triste y se sienta atacada quiera irse en solitario a una isla lejana (pero da igual, porque el tatuaje con mi nombre le persigue).

22. Que necesite hacerles saber a los tontos todo lo tontos que son. Que se obligue a llamar idiotas a los idiotas. Que no les permita vivir ignorantes, que se sienta llamada a sacarles del error.

23. Que sea buena persona. Que sea vanidosa, que le salgan bolitas de Lucifer por la boca, pero que sea tan honrada, generosa y buena persona como la original (aunque es imposible).

24. Que decida abandonarme al de diecisiete años. Que no lo haga con avisos previos y elegancia, sino a quemarropa, sin vuelta atrás y a las 19:12 de una tarde cualquiera. Que al mostrarme desesperado durante los tres primeros días, me salte: “¡Alberto, supéralo de una vez, que ya han pasado 72 horas!”.


Se ruega a las candidatas acudan a la calle Despecho, rincón del Abandono, Nº 47, a la hora en que me vuelve la tristeza, para una comprobación detallada de los veinticuatro puntos. Si alguna candidata duda de sus posibilidades es mejor que no acuda, lo digo de verdad, la original nunca tuvo dudas.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 129-135

TROYA LITERARIA (657): Flaubert contra Lamartine


De Lamartine no va a quedar más que medio volumen de piezas sueltas. Tiene espíritu de eunuco, le faltan cojones, en su vida no ha meado otra cosa que agua cristalina.


GUSTAVE FLAUBERT, Razones y osadías, Edhasa, Barcelona, 1997, selección y traducción de Jordi Llovet, pág. 48

POEMAS RAROS (63): Lo enumeraba mientras la otra leía vallas publicitarias por el retrovisor, de LUIS CHAVES


1. Más o menos la diferencia entre perder y dejar de ganar.

2. La madre, receta en la memoria, preparando la costumbre del pan que encamina a sus hijas a la obesidad.

3. Personas a las que se juzga por su colección de discos.

4. Mear en el jardín como aventura ecológica.

5. Tu cabeza por la ventana y sobre la cara el pelo largo que insiste en fragmentar lo que de todas formas no te pertenece.


Se sabe de quienes responden con preguntas pero ¿qué de quienes preguntan con respuestas?


LUIS CHAVES, Chan Marshall, Visor, Madrid, 2005, pág. 39

ARCADIA LITERARIA (84): Dostoyevski a favor de Gogol


Gógol es, por la fuerza y profundidad de su risa, el primero del mundo (incluyendo a Moliére) (al espontáneo, al sugestivo), y a esto tendríamos que prestar atención los rusos.


FIODOR DOSTOIEVSKI, Diario de un escritor, Páginas de Espuma, Madrid, 2010, traducción de Elisa de Beaumont Alcalde, Eugenia Bulátova y Liudmila Rabdanó, págs. 1586

TROYA LITERARIA (656): Yevtushenko contra la "no esperanza" de Brodsky


PEDRO PABLO GUERRERO: Alguna vez invocó en su arte poética a Pushkin, Lermontov, Nekrasov, Blok, Pasternak y Maiakovski. ¿Agregaría hoy a Joseph Brodsky?
YEVGUENI YEVTUSHENKO: No, porque Brodsky es un poeta que no da esperanza. Es muy bueno, profesional, de gran talento, pero le falta algo: despertar esperanzas en los desesperados.

PEDRO PABLO GUERRERO: ¿Y es deber de la poesía aportarlas?
YEVGUENI YEVTUSHENKO: En mi opinión sí. Porque todo, como en la Madre Naturaleza, debe tener armonía. Pushkin hace poemas sarcásticos, pero nunca pierde la esperanza. Una noche escribió uno de sus más oscuros poemas cuando tenía miedo de estar loco. Esa misma madrugada escribió otro completamente distinto. La poesía debe reflejar todos los colores de la vida, como el arco iris. Incluso el negro. Pero concentrarse solamente en el pesimismo es una limitación de la mente. Ser pesimista es un modo fácil de parecer inteligente.


YEVGUENI YEVTUSHENKO, Yevtushenko, el poeta que sobrevivió al frío, Revista de libro de El Mercurio, recogido por Letras de Chile. Toda la entrevista AQUÍ