sábado, 25 de octubre de 2014

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Oscuro

Yo que amé del sol
su rayo más rubio
y tuve mi jarra de agua
tan clara como el dos
o el cuatro, tan clara
como el seis o el ocho,
yo que fui ciclán y poeta
silvestre y enamorado,
político y moralista
que al perro llamaba perro
y al hombre injusticia,
yo que fui el más cuerdo
de los hombres que huelen
a lata de cerveza
y
ahora,
ahora voy por las calles
sin amor ni herradura,
más oscuro que el uno
y el tres y el cinco,
más errado que la muerte,
tan confuso que no acierto
siquiera al teclear las letras
y alugnas se me olivdan
o se par ten o di vi den
o camiban de lug r s
o desap rec n...


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, pág. 125

Hoy, sábado, 25 de octubre, a las 21:30, recito en la Galería Ad Hoc de Vigo (C/ Joaquín Lóriga), dentro del IV Festival Kerouac, Polipoético de Vigo


Programación del IV Festival Kerouac, Polipoético de Vigo 2014, 25 de octubre de 2014:

- La Fiesta de los Maniquíes (Calle Rogelio Abalde 11).
17:30h Manikids Poetry con Miguel A. Alonso Diz

- Galeria Ad Hoc (Calle Joaquín Lóriga).
20:00h Marcos de la Fuente.
20:10h Patricia Meira.
20:20h Francisco Castro.
20:30h Ruth Oliveira.
20:50h Proyecto EWA.
21:00h Olaia Pazos.
21:30h Neorrabioso.

- La Fiesta de los Maniquíes. (Calle Rogelio Abalde 11)
23:00h Guilherme y Bastardo.
23:20h Keith Payne & Su Garrido Pombo.
23:45h Samuel L. Paris.
00:00h Seilaesencia.
00:30h Dandy Lady.
00:45h Cinta Adhesiva.
1:00h Javier Gallego Crudo.

viernes, 24 de octubre de 2014

TROYA LITERARIA (654): Roberto Giusti contra Borges


Su carácter de literatura deshumanizada, de alambique, más aún, de oscuro y arbitrario juego cerebral, que ni siquiera puede compararse con las combinaciones del ajedrez, porque estas responden a un riguroso encadenamiento y no al capricho que a veces confina con la fumisterie. [...] Una obra exótica y de decadencia que oscila, respondiendo a ciertas desviadas tendencias de la literatura inglesa contemporánea... oscura hasta resultar a veces tenebrosa para cualquier lector...


ROBERTO GIUSTI, recogido por Jorge Panesi en Borges y la cultura italiana en la Argentina, revista La Biblioteca, Nº 13, primavera de 2013, pág. 54

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Con los ojos abiertos

Hace poco pero mucho tiempo,
tanto como un fémur o un mediodía,
yo amé a una chica de ojos azules,
diecisiete años de ojos azules,
doscientos cuatro meses de ojos azules,
seis mil ciento veinte días de ojos azules,
y nunca le perdonaré
que me dejara con los ojos abiertos,
que me dijera basta con los ojos abiertos,
que me tirara al vacío con los ojos abiertos,
que me pasara a pistola con los ojos abiertos,
porque ahora no logro acordarme
de los tiempos felices de sus ojos azules,
los diecisiete años de ojos azules,
los doscientos cuatro meses de ojos azules,
los seis mil ciento veinte días de ojos azules,
y solo me queda su mirada puñal y definitiva,
los ojos azules y traidores,
los ojos azules y póstumos,
increíblemente abiertos aquella tarde,
mientras los gorriones volaban como gorriones
y el cielo era el mismo cielo de todos los días.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 124

TROYA LITERARIA (653): Gil de Biedma contra Juan Ramón Jiménez


J. R. J. fue un escritor copioso al que no he leído del todo. Lo que aquí diga son recuerdos de impresiones de lecturas de Platero y yo, Españoles de tres mundos, Segunda antología, La estación total, Animal de fondo, En el otro costado y el extenso poema Espacio.

A propósito de Espacio… Las dos sucesivas versiones, literalmente casi idénticas pero una en verso y otra en prosa, invitan a sospechar que quien así vacilaba, al cabo de tantos años de experiencia, jamás tuvo mucho sentido de la composición poética. Porque el tempo de un poema y el tiempo que se tarda en leerlo son factores esenciales del efecto poético, y uno y otro, tempo y tiempo, varían sustancialmente según se lea a renglones cortos o a página corrida. En cuanto melodía verbal significativa, la durée de un poema es el canon métrico fundamental.

La misma falta de sentido de la composición, con la consiguiente dificultad en crear un poema distinto, inconfundible con el anterior y con el que le sigue, se acusa en una de las épocas suyas que a mí más me gustan: la de los poemas alejandrinos, entre 1906 y 1912. Siempre he pensado que se podría zurcir, con la primera estrofa de éste, la segunda del otro y la tercera de aquél, un exquisito desahogo que no desmerecería entre todos los que componen esos sensitivos, bonitos y monótonos álbums a lo David Hamilton.

En cuanto a la etapa que se inicia con Piedra y cielo, Belleza y Eternidades, uno no sabe muy bien cómo, pero la aspiración a la pura brevedad instantánea se resuelve demasiado a menudo en vaguedad palabrera. Como lector, yo me quedaría con unos cuantos poemas de La estación total, el primero de Animal de fondo y la versión endecasilábica de Espacio.

Allá por los años veinte y treinta, J. R. J. gustaba de discriminar entre poesía y literatura en verso. En la torre de la poesía se encaramaba él, por supuesto que sin decirlo demasiado, en tanto que relegaba al campo raso, mezclado y turbio de la literatura –sin decirlo demasiado, por supuesto– al Antonio Machado de Campos de Castilla y Nuevas Canciones. Yo diría, ahora, que poesía, en el estrictísimo sentido juanramoniano, es el Machado de Soledades y Galerías, y que J. R. J. fue toda su vida un estupendo literato, autor de un indeterminado número de poemas muy bonitos. Aunque, para ponerle en su sitio justo, no es necesario discriminar tan capciosamente; porque la voz que habla en sus poemas está siempre a favor de las propias emociones, y esa es la marca indeleble del poeta menor. A una excepcional capacidad para sentirse a sí mismo, J. R. J. unía una excepcional incapacidad para verse, en relación con los demás y en relación consigo mismo. Quizá por ello, en la vileza instintiva de sus arremetidas contra otros poetas –Machado, Salinas, Guillén, Lorca, Aleixandre y Neruda– nunca le embarazó el pudor de disimular lo que en él había de pelendrín, de mezquino y malicioso señorito de casino de pueblo de Huelva.


JAIME GIL DE BIEDMA, J. R. J.: Notas a un centenario, El pie de la letra. Ensayos completos. Grijalbo Mondadori, Barcelona, 1994, págs. 254 y 255

jueves, 23 de octubre de 2014

EGOLATRÍAS (5): Unamuno


Y ahora, como siempre conviene escudriñar el ex-futuro –eje de la tragedia– voy a decirle el que pude haber sido, el hombre dócil y civilizado y resignado. Ah si ese pobre Unamuno no estuviese torturado por una pasión incomprensible o devorado tal vez de un satánico orgullo podía ser hoy Presidente o ex-Presidente del Consejo de Ministros como lo fue Maura, y acaso Presidente de la Academia Española, y quién sabe? conde, marqués o lo que sea, y toisón de oro, y además premio Nóbel –a petición del rey– y… tantas cosas! Pero… ¿Qué quiere ese pobre Unamuno? ¿Lo sabe él mismo? Parece que dice que no quiere nada más que vivir pero… para siempre! Vivir con su obra, y, ¿si pudiera ser más?


MIGUEL DE UNAMUNO, fragmento de una carta a Jean Cassou enviada el 29 de enero de 1926, incluida en Epistolario inédito II (1915-1936), Colección Austral, Espasa-Calpe, Madrid, 1991, pág. 87

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (718): La respuesta enojada de Onetti


El Ulises es ya el libro fetiche del sigo XX, antes que una novela o una destrucción de la novela. Cada país de Occidente, incluso de Oriente, ha querido tener su Ulises, como signo de modernidad. Es como si solo las grandes sociedades avanzadas pudieran producir un Ulises. Y esto tiene su sentido, pues lo que hace James Joyce es meter toda su cultura milenaria en una novela. La cultura es la verdadera protagonista de este libro. El triángulo de personajes, sin ese barroquismo de latín y griego que les arropa, se hubiera quedado en una novela realista.

Le preguntaron a Onetti una vez:

-Se dice que el verdadero protagonista de sus novelas es la escritura.

Y Onetti, cabreado con la pregunta:

-No. El verdadero protagonista es el punto y coma.


FRANCISCO UMBRAL, ¿Y cómo eran las ligas de Madame Bovary?, Destino, Barcelona, 2003, pág. 133

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Las mujeres combate

Lo adecuado sería enamorarme
de mujeres con fresas en el pelo
y lamerles sus rojos sosegados
veinte veces o treinta por semana,
lo adecuado sería evitarme
las mujeres tormenta
las mujeres navaja
las mujeres combate
las mujeres pregunta
las mujeres tornado
las mujeres problema
las mujeres batalla,
lo adecuado sería apartarme
de los centros, huir
de las zonas urbanas y escapar
al extrarradio, que no puedan
conseguir mi correo ni mi número
de preso, que no conozcan las señas
del niño mío ni la mosca mía,
que no me encuentren, que
no se repita Iratxe:
que a ninguna le sea posible acercarse,
que no tengan ocasión de dirigirme
ni
la
más
mínima
palabra.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 123

TROYA LITERARIA (652): Bret Easton Ellis contra David Foster Wallace


• • • Estoy leyendo la biografía de D.T. Max sobre David Foster Wallace, y ¡oh dios mío! la solemnidad del mito de David Foster Wallace en un plano puramente literario está en el límite de lo enfermizo.

• • • Cualquiera que considere a David Foster Wallace un genio de la literatura debería ser incluido en el panteón de los gilipollas y locos literarios.

• • • David Foster Wallace llevaba una aureola de pretensión literaria que hace que me avergüence de tener alguna relación con el panorama editorial.

• • • San David Foster Wallace: una generación tratando de leerle se siente inteligente, lo que es parte de la estupidez del asunto. Idiotas.

• • • Sigo pensando que David Foster Wallace es el autor más aburrido, sobrevalorado, pretencioso e insoportable de mi generación.

• • • David Foster Wallace era tan dependiente, tan conservador, estaba tan necesitado de admiradores que encuentro el halo de sentimentalismo que le rodea embarazoso.

• • • David Foster Wallace es el mejor ejemplo de escritor masculino actual codiciando una especia de grandeza espantosa que simplemente no es capaz de conseguir. Un fraude.





CRISTINA DOMÍNGUEZ, A Bret Easton Ellis no le gusta David Foster Wallace, 4 de febrero de 2014, Libropatas.com (AQUÍ)

miércoles, 22 de octubre de 2014

85


ARCADIA LITERARIA (83): Alberti a favor de Antonio Machado


Porque ahora también he visto últimamente que a Antonio Machado se le empieza a bajar ya más de lo debido, porque he leído en un sitio: “¿Cómo Antonio Machado escribía como escribió en una época en que ya existía Apollinaire?”. Esto es un desatino tan antidialéctico, tan estúpido… Lo he leído escrito por un español. Esto es tan inaudito como decir, no sé…, no sé…, que cuando Picasso hacía cubismo otro hacía otra cosa más rara, y preguntarse por qué no lo hacía él también. Verdaderamente es un punto de vista crítico de lo más desaforado y lleno de parti pris y lleno de conveniencias. ¡Qué tiene que ver! El pobre Antonio Machado tenía su vida, que era la que le trazaba su voz. Tenía sus desgracias tremendas, como la muerte de su mujer, que para él fue fundamental, como para otro puede ser fundamental el hundimiento de un país, y todo eso impregnó su voz de una densidad y una profundidad por las que ahora es uno de los más grandes poetas de la literatura española, con moda o sin moda, con ismos y sin ismos, con poesía coloquial o con poesía como quieras llamarle. Y no tiene nada que ver con Apollinaire y es completamente estúpido sacar a relucir semejante cosa. Cuando hablo de estas tres cosas y veo que se han exaltado hasta la locura, hasta el disparate, y que se van a negar hasta el disparate, creo que hay que salir al paso de todo eso. Estamos expuestos a caer en manos de esa cosa idiota que se llama la iconoclastia y todas esas estupideces que ya no se pueden soportar y que han sucedido en un momento dado, en una época determinada, cuando se llegaba a decir que Cervantes era un idiota… Estas cosas ya no suenan a nada en una época tan seria como la nuestra, donde las luchas están en la calle, donde lo peligroso es salir a la calle a jugarte la cabeza y no puede uno jugarse las cabezas literarias. ¡Qué tontería! ¡Sandeces! ¿Comprendes? Yo creo que el que quiera jugarse la cabeza y hacer poesía, si la siente a tono con lo que pasa en el mundo, que se tire a la calle y la pegue en la pared como yo he hecho cuando tenía veintinueve años.


RAFAEL ALBERTI, entrevistado por José Miguel Velloso para Conversaciones con Rafael Alberti, Sedmay, Madrid, 1977, págs. 267 y 269

DECÁLOGOS / MANIFIESTOS (45): Los cinco preceptos que debe cumplir la obra marxista ideal, de GRANVILLE HICKS


1. Ha de llevar al lector proletario a reconocer su papel en la lucha de clases.

2. Ha de mostrar directa o indirectamente los efectos de la lucha de clases.

3. El autor debe hacer sentir al lector que participa en las vidas que describe.

4. El punto de vista del autor debe ser el de la vanguardia del proletariado.

5. El propio autor debe tender a ser él mismo un proletario.


GRANVILLE HICKS, recogido por Manuel Vázquez Montalbán en La literatura en la construcción de la ciudad democrática, Mondadori, Barcelona, 2001, pág. 203

84


El último padre que me queda

Pero mi padre vuelve, mi padre acude con su boca de muerto y sus manos de muerto y me salva de la caída con un chasquido, un truco de magia, una palabra. Me lo encuentro en el trabajo, o caminando por el Manzanares, o escribiendo en el portátil, muriéndose. También él fue víctima de la superstición Iratxe, él adoraba a Iratxe: una mujer sin temperamento, decía, vale menos que una vaca. Por eso me dejó ordenado:

–Cásate con Iratxe.

Mi padre. Para resolver las dudas sobre nuestra veracidad, Iratxe y yo recurríamos al artificio infantil de los juramentos. Cuando el problema era leve me bastaba jurar por mi perro Argi y cuando era importante debía jurarlo por ella, pero había otro juramento más fuerte aún, el último:

–Júralo por tu padre.
–Lo juro.

Lo juro por aita. Porque soy muy capaz de jurar en vano por Argi y por ella, pero nunca lo he hecho por mi padre. Ahora que estoy de tristeza obligatoria (pero hacia arriba, cada vez mejor), utilizo un truco muy fácil que siempre me da resultado: me pregunto quién me gustaría que volviera, mi padre o Iratxe. Así resuelvo de un golpe la tristeza, pues ni cien millones de Iratxes me serán nunca la uña de mi padre, y de pronto su abandono se me presenta como un simple disgusto, un traspié, un contratiempo.

Nada mejor que solucionar una tragedia comparándola con la tragedia madre, la tragedia capitana. Porque no es el amor el motivo de mi vida sino la lucha contra la muerte. Y nunca seré el hombre que amó a Iratxe sino el hijo de Puskas. A veces escucho ruidos de trenes en mi cabeza y lo comprendo todo: lo que me pasa es que estoy loco, lo que pasa es que soy el último padre que me queda. Debería ir a un psiquiatra, claro, pero no creo en los psiquiatras. Debo resolverme solo.

Es lo que hago. Me automedico. Escribo.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 121 y 122

CARTAS DE ESCRITORES (19): Dos semanas antes de morir, Unamuno se arrepiente de haber apoyado al bando nacional, aunque sigue confiando en Franco


[1936, XII-13]                [a Quintín de Torre]

Sr. D. Quintín de Torre

Acabo de recibir, mi querido amigo y co-bilbaino, su nueva carta y quiero contestarle arres (sic) y sin dejar que se me enfríe el ánimo.

Me dice usted que su carta, como todas las que escribe desde ahí, van abiertas, que así se lo recomiendan y es por la censura. Lo comprendo. Yo, por mi parte, cuando escribo calculo que esa censura puede abrir mis cartas, lo que naturalmente –usted me conoce– me mueve a gritar más la verdad que aquí se trata de disfrazar.

Le agradezco las noticias que me dá, pero en cuanto a eso de que los rojos –color de sangre– hayan sacado los ojos, el corazón y cortado las manos a unos pobres chicos que cojieron no se lo creo. Y menos después de lo que me añade. Su “esto es cosa cierta” lo atribuyo, viniendo en carta  abierta y censurada, a la propaganda de exageraciones y hasta mentiras que los blancos –color de pus– están acumulando. Sobre una cierta base de verdad.

Me dice usted que esta Salamanca es más tranquila, pues aquí está el caudillo. Tranquila? Quiá! Aquí no hay refriegas de campo de guerra, ni se hacen prisioneros de ellas, pero hay la más bestial persecución y asesinatos sin justificación. En cuanto al caudillo –supongo que se refiere al pobre general Franco– no acaudilla nada en esto de la represión, del salvaje terror de retaguardia. Deja hacer. Esto, lo de la represión de retaguardia, corre a cargo de un monstruo de perversidad, ponzoñoso y rencoroso, que es el general Mola, el que sin necesidad alguna táctica, hizo bombardear nuestro pueblo. Ese vesánico no ha venido –al revés de Franco– si no a vengar supuestos agravios de tiempo de la dictadura primoriberana y a satisfacer los odios carlistas de los que en las anteriores guerras civiles se ensañaron con nuestro Bilbao.

Ahora, sobre la base, desgraciadamente cierta, de lo del Frente Popular, se empeñan en meter en él a los que nada con él tuvieron –tuvimos parte– y andan a vueltas con la Liga de los Derechos del Hombre, con la masonería y hasta con los judíos. Claro está que los mastines –y entre ellos algunas hienas– de esa tropa no saben ni lo que es la masonería ni lo que es lo otro. Y encarcelan e imponen multas –que son verdaderos robos– y hasta confiscaciones y luego dicen que juzgan y fusilan. También fusilan sin juicio alguno. (Claro que los jueces carecen de juicio, estupidizados en general por leyendas disparadas) y “esto es cosa cierta” porque lo veo yo y no me lo han contado. Han asesinado, sin formación de causa, a dos catedráticos de Universidad –uno de ellos discípulo mío– y a otros. Últimamente al pastor protestante de aquí, por ser... masón. Y amigo mío. A mí no me han asesinado todavía estas bestias al servicio del monstruo. Que pretendió que yo diera un certificado de buena conducta a quien creerá usted? A Martínez Anido, el mesánico.

Qué cándido y que lijero anduve al adherirme al movimiento de Franco, sin contar con los otros, y fiado –como sigo estándolo– en este supuesto caudillo. Que no consigue civilizar y humanizar a sus colaboradores. Dije, y Franco lo repitió, que lo que hay que salvar en España es la “civilización occidental, cristiana” puesta en peligro por el bolchevismo, pero los métodos que emplean no son civiles, ni son occidentales sino africanos –el africano no es, espiritualmente, Occidente– ni menos son cristianos. Porque el grosero catolicismo tradicionalista español apenas tiene nada de cristiano. Eso es militarización africana pagano-imperialista: y el pobre Franco, que ya una vez rechazó –si bien tímidamente– aquello de Primo de Ribera de “los de nuestra profesión y casta”, refiriéndose a la oficialidad de carrera, que no es el ejército, como el clero no es la Iglesia, el pobre Franco se ve arrastrado en ese camino de perdición. Y así nunca llegará la paz verdadera. Vencerán, pero no convencerán; conquistarán, pero no convertirán.

Lo que le digo desde ahora es que todos los buenos y nobles y patriotas españoles inteligentes, que sin haber tenido nada que ver con el Frente Popular, están emigrados no volverán a  España. No volverán. No podrán volver como no sea a vivir aquí desterrados y envilecidos.
             
Esta es una campaña contra el liberalismo, no contra el bolchevismo. Todo el que fue ministro en la República, por de derecha que sea, está ya proscrito. Hasta a Gil Robles –figúrese, a Gil Robles!– le tienen desterrado. Unos días que pasó aquí, en su pueblo, hace poco, tuvo que estar recluido en casa de un amigo. Como yo estoy recluido en la mía.

Y basta.

Haga usted de esta carta el uso que le parezca y si el pobre censor de esa quiere verla que la vea y si le parece, que la copie.

Pobre España! y no vuelva a decir “¡arriba España!” que este se ha hecho ya santo y seña de arribistas.

Reciba un abrazo de
                                           Miguel de Unamuno

Salamanca, 13-XII-36


MIGUEL DE UNAMUNO, carta enviada el 13 de diciembre de 1936 a Quintín de Torre, Epistolario inédito II (1915-1936), Colección Austral, Espasa-Calpe, Madrid, 1991, págs. 353-355

TROYA LITERARIA (651): Gil de Biedma contra Valéry


ANDRÉS SORIA OLMEDO: Cuando decía Valéry lo de que el primer verso se le regala al poeta, bueno puede ser el primero, el de en medio, el último o ninguno, a lo mejor después no vale…

JAIME GIL DE BIEDMA: A Valéry, con lo malo que es, no le debían regalar ninguno. Yo creo que los compraba a saldo.

ANDRÉS SORIA OLMEDO: …Entonces resulta que ese verso puede ser que no le sirva. El problema está, ¿se le regala al poeta cuando tiene recorrido una andadura y aprendizaje poético, se le regala antes, se le regala a cualquiera?, que era más o menos lo que tú decías. Pero yo creo que ese no es el problema principal del asunto. La cosa es, a mi manera de ver, aunque parezca un poco abstracto, es tenerle muchísimo cariño al material que trabajas. Yo no entiendo una poesía fría, no entiendo un poema que puedo decir, está muy bien hecho, pero no me llega. Es como por ejemplo, Fosforito, el gran cantaor, pero a mí me llega mucho más Camarón, porque me traspasa mucho más, los ecos, los matices que hay en la voz de Camarón. Eso por supuesto, por mucho que a Camarón le regalen un eco porque nació en tal, él tiene que ir después modulándolo poco a poco y dando un producto que no va a salir de la noche a la mañana. Eso está clarísimo.

JAIME GIL DE BIEDMA: Hay otro poeta, y mucho mejor que Valéry, mucho más alto poeta, y además mucho más interesante porque para él la poesía es una actividad absolutamente secundaria y no muy importante: San Juan de la Cruz. A San Juan de la Cruz no sé qué monja le preguntó si esas palabras tan hermosas se las daba Dios, no sé si refería a la Noche oscura o al Cántico, y San Juan contestó: “Hija, algunas me las da Dios; otras, las más, me las busco yo”.


JAIME GIL DE BIEDMA, Leer poesía, escribir poesía, Visor, Madrid, 2006, págs. 60 y 61

martes, 21 de octubre de 2014

83


Una reflexión de SANTIAGO GONZÁLEZ-VARAS


El quid de la fama está en el prestigio de los pueblos. Los Estados son los que han institucionalizado la fama. Si uno afirma tener los mejores músicos, el otro responde con los mejores pintores. El prestigio de los Estados se basa en compendios de famosos. A estos el Estado les hace la vida imposible muchas veces, pero después se acuerda de ellos cuando han muerto. La personalidad de un Estado es la suma de las personalidades de sus hombres célebres. Un Estado sin mártires ni héroes sería un Estado sin identidad que terminaría atrapado por otro Estado, precisamente por tener mayor autoridad: la que proporcionan sus famosos. La fama otorga legitimidad.


SANTIAGO GONZÁLEZ-VARAS, La fama, ironía y realidad, Revista de Occidente, Nº 397, Junio de 2014, pág. 21

TROYA LITERARIA (650): Baudelaire contra Voltaire


Me aburro en Francia, sobre todo porque todo el mundo se parece a Voltaire. Emerson olvidó a Voltaire entre sus Representantes de la humanidad. Podría haber escrito un bonito capítulo titulado “Voltaire o el antipoeta, el rey de los mirones, el príncipe de los superficiales, el anti-artista, el predicador de las porteras, el père Gigogne de los redactores del Siècle".


CHARLES BAUDELAIRE, Oeuvres posthumes (Obras póstumas; París, 1908, p. 110), recogido por T.S. Eliot en La aventura sin fin. Ensayos, Lumen, Barcelona, 2011, traducción de Juan Antonio Montiel, sección 7, pág. 16