martes, 28 de abril de 2015

Centellas LXIII


ANECDOTARIO DE ESCRITORES (769): Vasconcelos y Ortega recomiendan a Octavio Paz que deje la literatura y se dedique a la filosofía


Vasconcelos no fue mi amigo. Lo veíamos con un poco de horror porque se había declarado no solo conservador sino militante fascista. Pero yo lo admiré mucho. Además, él había sido amigo de mi padre. Un día lo vi en la Editorial Séneca, donde ambos participábamos en un diálogo sobre San Juan de la Cruz que había organizado Bergamín. Gaos me mandó ejemplares del diálogo y me pidió que fuese a ver a Vasconcelos para que revisase y aprobase sus intervenciones. Lo fui a ver y me dijo: “Qué gusto verle. Yo soy un gran lector de sus artículos, me gustan muchísimo y este último sobre el lector me parece espléndido”. Fue cuando me dijo aquella frase: “Dedíquese a la filosofía. Es lo más serio después de lo que verdaderamente vale la pena, que es la religión. Vida no da, pero nos defiende de la muerte. En cambio, la religión nos da vida”. Muchos años después hice un poema citando a los dos filósofos de mi lengua. Primero Vasconcelos y después Ortega, quien me dio el mismo consejo. “Dedíquese a la filosofía, aprenda alemán y póngase a pensar. La tienda de la literatura está cerrada. En París no lo saben. Lo único que queda en Occidente –y usted es occidental aunque no lo sepa–, es el pensamiento. Olvide lo demás”.


OCTAVIO PAZ, entrevistado por Enrico Mario Santí y recogido en Conversaciones con Octavio Paz, Confluencias Editorial, Salamanca, 2014, págs. 29 y 30

Un apunte de Jorge Luis Borges


La primera de las muchas metáforas que trataré de recordar procede del Lejano Oriente, de China. Si no me equivoco, los chinos llaman al mundo «las diez mil cosas», o –y eso depende del gusto y el capricho del traductor– «los diez mil seres». Supongo que podemos aceptar el muy prudente cálculo de diez mil. Seguro que existen más de diez mil hormigas, diez mil hombres, diez mil esperanzas, temores o pesadillas en el mundo. Pero si aceptamos el número de diez mil, y si pensamos que todas las metáforas son la unión de dos cosas distintas, entonces, en caso de que tuviéramos tiempo, podríamos elaborar una casi increíble suma de metáforas posibles. He olvidado el álgebra que aprendí, pero creo que la cantidad sería 10.000 multiplicado por 9.999, multiplicado por 9.998, etcétera. Evidentemente, la cantidad de posibles combinaciones no es infinita, pero asombra a la imaginación. Así que podríamos pensar: ¿por qué los poetas de todo el mundo y todos los tiempos habrían de recurrir a la misma colección de metáforas, cuando existen tantas combinaciones posibles?


JORGE LUIS BORGES, Arte poética: Seis conferencias, Editorial Crítica, Barcelona, 2001, traducción de Justo Navarro, extraído vía El mundo incompleto, blog de Irene Gruss (AQUÍ)

lunes, 27 de abril de 2015

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (768): Sartre pide a la academia sueca que no le dé el premio Nobel


Demasiado tarde. Jean-Paul Sartre envió el 14 de octubre de 1964 una carta a la academia sueca que otorga el premio Nobel, pidiéndole que no le incluyeran entre los posibles ganadores, ni ese año ni tampoco en el futuro. El filósofo francés también avisaba de que, en el caso de que le galardonaran, rechazaría el reconocimiento. Sin embargo su misiva llegó con un mes de retraso. Porque en septiembre la Academia ya había decidido quién sería el Nobel de Literatura de 1964: claro, el propio Jean-Paul Sartre.

La carta, que añade un nuevo elemento a uno de los rechazos más sonados de la historia de la cultura, fue publicada por el diario sueco Svenska Dagbladet y retomada por periódicos de medio mundo. El origen es la apertura de los archivos de la Academia medio siglo después: al terminar 2014, por tanto, se puede acceder a los documentos correspondientes a 1964.

Al fin y al cabo, según recoge el diario The Guardian, ya se había especulado durante años con que Sartre había enviado una carta y que esta había llegado cuando ya era tarde. Ahora se sabe que así fue, y que la academia contestó al filósofo que la decisión ya había sido tomada. Tanto que el comité del organismo se reunió el 22 de octubre y ratificó la victoria de Sartre. Fiel a su misiva, el filósofo acabó rechazando el premio.

De nada sirvió que la academia subrayara los méritos del autor: "Su trabajo, rico en ideas y repleto del espíritu de la libertad y la búsqueda de la verdad, ha producido una influencia de muy amplio calado sobre nuestra era". Contaron bastante más el deseo de Sartre de no convertirse "en una institución" y de respetar sus creencias de que cualquier premio expondría a sus lectores a una "presión nada deseable". Eso sí, el autor acabó reclamando el dinero del galardón.

Aunque los si y los quizás no queden para la historia, el diario Svenska Dagbladet se atreve a imaginar que la llegada a tiempo de la carta habría cambiado las cosas. El periódico sueco apunta a que varios miembros del comité no estaban especialmente convencidos de la entrega del premio a Sartre y que probablemente la misiva habría ofrecido nueva fuerza a sus argumentaciones.


Sartre pidió por carta que no le dieran el Nobel que finalmente ganó en 1964, El País, 5 de enero de 2015 (AQUÍ)

Centellas LXII

domingo, 26 de abril de 2015

TROYA LITERARIA (718): Sánchez Dragó sobre Leopoldo María Panero


Tuve, en los setenta y en los ochenta, bastante trato con él. Intenté ayudarlo. Aguanté sus desplantes. Soporté sus coces. Sonreí ante sus exabruptos. Atendí a su obra. Compartí con él, y con Eduardo Haro Ibars, algún que otro porro y más de una copa. Le dediqué dos programas de televisión: uno en Biblioteca Nacional (vino con su madre. Llevaba un enorme lapo de color verdoso en la solapa de su chaqueta y con él siguió durante todo el programa y el almuerzo que lo remató) y otro en Negro sobre Blanco. Eso -lo segundo- fue ya muy a finales del siglo XX o quizá a comienzos del XXI. Puede verse en Youtube. Merece la pena -tanto como el de la borrachera de Arrabal-, pues en él pasó de todo. Leopoldo María, acompañado por un loquero del manicomio de Las Palmas, se presentó con una enorme bolsa de cocacolas -creo que eran diecisiete-, por si en Prado del Rey no había suficientes existencias para satisfacer su adicción (la tenía), fumó un paquete entero de cigarrillos apagando convulsamente las colillas, respondió con peteneras a todas y cada una mis preguntas y hacia la mitad del programa se fue a mear dejándonos a Jaime Chávarri, a Benito Fernández -autor de El contorno del abismo. Vida y leyenda de Leopoldo María Panero- y a quien esto escribe con la palabra en la boca y los ojos fuera de sus órbitas.

En fin... Leopoldo María era así, y nosotros, los de entonces, novísimos incluidos, todo se lo consentíamos. Nació, a raíz de aquel programa, la leyenda de que el poeta difunto y yo éramos amigos casi inseparables. No era cierto. Los locos no tienen amigos. Pasaron muchos años antes de que volviese a verlo. La última vez que lo hice fue en la Feria del Libro de Las Palmas. Leopoldo María seguía bebiendo cocacola a espuertas, fumando como un poseso, echándome el humo a la cara y soltando naderías desprovistas de significado.

Ayudarlo era imposible. El poeta que no fundó Carnaby Street había decidido, como Rimbaud (salvemos las distancias), que su vida entera tenía que ser una estación en el infierno y jamás se apeó del tren que llevaba a ella. Nadie, nunca, consiguió disuadirlo de tan diabólica tentativa.

¿Lo hacía adrede? ¿Era todo aquel malditismo de utillería barata -llegó incluso, durante sus años de París, a alimentarse con lo que encontraba en los cubos de basura... ¡Él! ¡Un Panero!- algo cuidadosamente calculado para suplir con anécdotas ajenas a la literatura el talento literario y el aliento poético de los que, a mi juicio, carecía?

En mis Memorias de un niño raro (Esos días azules) escribí: "Literatura enferma para lectores enfermos. Locos que hacen garabatos para locos. Quien lo está, o finge que lo está, recibe consideración y aprecio por malo que sea lo que escribe (...) Los versos de Leopoldo María Panero son farfolla, jerga ininteligible, a los que cabe aplicar lo que a propósito de la vida dijese Macbeth: Un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada".


FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ, El ruido y la furia, blog Dragolandia, El Mundo, 8 de marzo de 2014. Todo el artículo AQUÍ

Hoy, domingo 26, a las 18:00 horas, celebramos una nueva sesión de Crítica Feroz en mi casa


*El que no sepa dónde está mi casa, que me envíe un correo a neorrabioso@yahoo.es

Una reflexión de Ortega y Gasset


Un escritor logrará saturar la conciencia colectiva en la medida que el público sienta hacia él devoción. En cambio, sería falso decir que un individuo influye en la proporción de su talento o de su laboriosidad. La razón es clara: cuanto más hondo, sabio y agudo sea un escritor, mayor distancia habrá entre sus ideas y las del vulgo, y más difícil su asimilación por el público. Sólo cuando el lector vulgar tiene fe en el escritor y le reconoce una gran superioridad sobre sí mismo, pondrá el esfuerzo necesario para elevarse a su comprensión. En un país donde la masa es incapaz de humildad, entusiasmo y adoración a lo superior se dan todas las probabilidades para que los únicos escritores influyentes sean los más vulgares; es decir, los más fácilmente asimilables; es decir, los más rematadamente imbéciles.


JOSÉ ORTEGA Y GASSET, España invertebrada, Revista de Occidente, Madrid, 1934. Texto en internet AQUÍ 

viernes, 24 de abril de 2015

Una reflexión de Julio Cortázar


Hay escritores que son admirables maestros de la lengua y al mismo tiempo son totalmente sordos a esas pulsiones musicales y ni siquiera les gusta la música como arte, hay otros para quienes la música es una presencia incontenible y avasalladora en lo que escriben. Es una discusión que he tenido muchas veces con un escritor tan grande y tan admirable como Mario Vargas Llosa. Es totalmente sordo a la música: no le gusta, no le interesa, no existe para él. Su prosa es una prosa magnífica que transmite todo lo que él quiere transmitir pero, para quienes tenemos otra noción, es una prosa que no contiene ese otro tipo de vibración, esa otra arquitectura interna que transmite este otro tipo de valores musicales. Esto no quiere decir que el estilo de Vargas Llosa sea inferior al estilo de un autor que es sensible a la música, son simplemente manifestaciones diferentes de la literatura.


JULIO CORTÁZAR, Clases de literatura, Berkeley, 1980, Alfaguara, Madrid, 2014, pág. 154

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (767): El proceso de santificación de Menéndez Pelayo fracasa tras desvelarse algunos de sus secretos de alcoba


El menendezpelayismo está en retirada. La existencia en Santander de una Universidad Internacional de Verano, fundada por la República en 1932 con ese nombre, y rebautizada por la dictadura franquista y nacionalcatólica para honrar a Menéndez Pelayo (UIMP), no parece que vaya a compensar el silencio. Nunca se ha emocionado el santanderino con su UIMP. Se curó de espantos menendezpelayistas cuando los obispos y Franco unieron empeños para elevar a los altares al afamado polígrafo. El primer empuje consistió en entronizar sus restos en la catedral de Santander, a donde llegaron desde el cementerio municipal con el dictador y los purpurados bajo palio. Ocurrió el 3 de noviembre de 1956 y la prensa jaleó el acontecimiento con encuestas entre los que habían conocido al previsible santo. Todo se fue al traste cuando un reportero llevó a su director la respuesta de una señora a la que había acudido por tener el mérito de ser la más vieja del lugar. Preguntada por cómo recordaba a don Marcelino, la señoruca, dura de oído pero ligera de memoria, contestó mientras se sujetaba el moño: “¿Marcelinuco, dice usted? ¡Ah, sí! ¡Qué bueno era en la cama!”. Ahí se torció la buena voluntad del abogado del diablo.


JUAN G. BEDOYA, ¿A quién le importa Menéndez Pelayo?, El País, 26 de mayo de 2012. Todo el artículo AQUÍ

jueves, 23 de abril de 2015

Una reflexión de Friedrich Nietzsche


Tres cuartos de Homero son convención; y lo mismo sucede con todos los artistas griegos, que no tenían ninguna razón para la manía moderna de la originalidad. Carecían de cualquier miedo a la convención; más aún, a través de ésta mantenían la conexión con su público. Pues las convenciones son medios artísticos conquistados para la comprensión de los oyentes, el lenguaje común arduamente aprendido con que el artista puede realmente comunicarse. Máxime cuando, como el poeta y músico griegos, quiere triunfar enseguida con cada una de sus obras de arte -ya que está habituado a contender públicamente con uno o dos rivales-, la primera condición es que sea entendido también enseguida; lo cual, sin embargo, sólo es posible mediante la convención. Lo que el artista inventa más allá de la convención lo añade de su propia cosecha, y, al hacerlo, se arriesga, en el mejor de los casos, al éxito de crear una nueva convención. De ordinario lo original asombra, a veces incluso es adorado, pero rara vez entendido; rehuir obstinadamente la convención significa no querer ser entendido. ¿Qué sugiere, por tanto, la manía moderna de la originalidad?


FRIEDRICH NIETZSCHE, El caminante y su sombraGredos, Madrid, 2010, traducción de Germán Cano, pág. 216

Centellas LX


miércoles, 22 de abril de 2015

TROYA LITERARIA (717): Carlos Marzal sobre Juan Goytisolo


A PROPÓSITO DEL SEÑOR JUAN GOYTISOLO

Qué indigestas casi todas las actitudes de este individuo. Qué soberbia tan aburrida. Cree que molesta por rebelde, por iconoclasta: y sólo lo hace por sus ínfulas y su pomposidad. Como casi todos los estrechos, tiene para consigo mismo toda la manga ancha del mundo. Su “insobornable” defensa de las libertades le permite vivir, como un florero célebre y útil al régimen, en un país de libertades muy dudosas. Homosexual declarado, vive sin empacho alguno en un lugar en el que los homosexuales son perseguidos y encarcelados. Según parece, su próximo gesto de insumisión contra el canon literario español y contra el opresivo clima de la cultura patria va a ser no vestir de frac en la entrega del Premio Cervantes.


CARLOS MARZAL, A propósito del señor Juan Goytisolo, extraído de su muro de Facebook, 22 de abril de 2015 (AQUÍ)

sábado, 18 de abril de 2015

74 tuits


• • • Lo uniforme mata la curiosidad. Tiene que haber una nube para que te fijes en el cielo.

• • • La poesía es soledad hacia fuera.

• • • Qué pareja. Ella ardía pero no se quemaba y yo que no ardía me quemé.

• • • Me hace gracia la expresión "despertar la envidia". Porque conozco gente que siempre la tiene despierta.

• • • ¿Pero existen personas tan interesantes como para cederles un poco de tu soledad?

• • • La raíz es un florecer hacia dentro y la flor un enraizar hacia fuera.

• • • Bah. Lo sabía todo pero no sabía cantar.

• • • Deberás pisar fuerte si quieres impulsarte alto, ser pájaro y raíz simultáneos.

• • • Los sexuales aplastaron a los sensuales. Los pornográficos borraron a los eróticos. Felicitémonos: ya somos zoo.

• • • El fallo alimenta. Si das en el blanco se acaba el juego.

• • • Que no necesito tanto como ser feliz, oye, que me basta con estar distraído.

• • • Lo que me gustaría saber de mi gata es con qué nombre me llama a mí.

• • • Qué mujer. Era todo paisaje.

• • • Los niños quieren alas, no aulas.

• • • Si notas deseos de cambiar a la gente, es que ha llegado el momento de que cambies de gente.

• • • Y entonces apareció Ella y me amenazó de vida.

• • • No me gustaría que se domesticara mi corazón. Pero daría cualquier cosa por domesticar lo que ocurre dentro de mi cabeza.

• • • El iceberg se pone enfermo cada vez que le sacan el tema de su punta.

• • • Nadie es mala persona mientras está besando.

• • • Los clásicos dijeron que el mundo es un teatro, yo creo que es un circo.

• • • Tus argumentos son tan malos que entiendo que me los tengas que decir a gritos.

• • • Sobre todo, elige bien el muro que quieres derribar. Que nada desanima más al rebelde que derribar muros detrás de los cuales no había nada.

• • • Estoy abierto a cualquier tipo de naufragio, no soy de los que piden un modelo exacto de barco.

• • • Si tu objetivo es ser infeliz, el gusto por reflexionar es ya la mitad del camino.

• • • No te guardes nada: se pudre lo que se estanca. Sal a la calle. Asoma el rostro. Pelígrate.

• • • Esa viene siendo mi existencia. Estoy en todas las líneas de salida y en ninguna de llegada.

• • • Por eso los libros. Porque la gente me da problemas y ellos no.

• • • La diferencia entre ellos y nosotros es la libertad. A nosotros siempre nos queda pequeña. Y a ellos grande.

• • • Poeta es quien hace un árbol de la leña caída.

• • • Es nuestro truco. Como nunca hemos sido capaces de alcanzar una meta, empezamos a decir que lo importante es el camino.

• • • Cada derrota que no me destruye es una inversión de futuro.

• • • La diferencia entre un sabio y un poeta es que el sabio siempre empieza el cerebro por la raíz y el poeta el corazón por el tejado.

• • • No hay llave que pueda cerrar una jaula falsa.

• • • Llegué a la poesía después de fracasar en todos los trabajos honrados.

• • • Nada más barato que la lectura. La cartera vacía genera cerebros llenos.

• • • Algunas van de luna llena y uno tiene que decirles cada día que no es de ellas la luz que reflejan.

• • • El escritor es un detective que se investiga a sí mismo.

• • • A veces no recuerdo por qué me aíslo del resto de la gente. Pero justo cuando estoy entre ella me digo: Ah, ahora recuerdo.

• • • Nada está destinado a perdurar; solo permanecen las estrellas y la rebeldía.

• • • El vanidoso solo es un tipo que está mal informado de sí mismo.

• • • Hasta en el amor es importante la ortografía y se deben dar los besos bien acentuados.

• • • Soy una persona con las dudas claras.

• • • Las compras te compran. Lo que tienes te tiene. El consumo te consume.

• • • Nunca puede ser un error una mujer que te ha hecho escribir poemas.

• • • Si le dedicas más tiempo a perfeccionar tus fracasos que a intentar nuevas victorias, igual es que lo tuyo es la poesía.

• • • Paso demasiado rápido de tener la tierra a mis pies a tener los pies en la tierra.

• • • Hoy tampoco cometí ningún error. Otro día perdido.

• • • Si estás pasando una mala racha, recuerda que en el fondo del pozo hay siempre una lámpara maravillosa.

• • • No trates de convencer al que besa los barrotes de su jaula.

• • • No entiendo a los que presumen de raíces cuando las raíces no se eligen, se eligen las alas.

• • • En la herida está el poema.

• • • Cuando sopla el viento y no pueden pararlo, el poder trata de manipular la dirección de la veleta.

• • • En esta triste sociedad, de rodillas se avanza más rápido.

• • • No funciona la escuela porque la imparten personas mayores con el propósito de formar personas mayores.

• • • Siento una cosa, pienso otra, digo otra y hago otra. Y cuando trato de unir estas cuatro fases mías, ocurre que me salta mi diferencial eléctrico.

• • • Para ser libre hay que saltar muchas vallas y la de la familia es la valla más alta.

• • • Le cuesta entender las ventajas del aire al jilguero que nació dentro de la jaula.

• • • Para que el pueblo se vuelva manada el sistema necesita cerebros de talla única.

• • • Antes se dudaba de que el ser humano pudiera sobrevivir a la Tierra y ahora se duda de que la Tierra pueda sobrevivir al ser humano.

• • • Todo niño lleva dentro un adulto de contrabando y todo adulto lleva un niño de camuflaje.

• • • Habría que hacer simulacros de enamoramiento, igual que se hacen simulacros para emergencias menos peligrosas como incendios o terremotos.

• • • ¿Tiene esta ciudad tres millones de habitantes o más bien tiene el mismo habitante tres millones de veces?

• • • La pasión no es lo importante, es lo único.

• • • Me encantan las personas de intenciones contradictorias, no confundir con las personas de dobles intenciones.

• • • El racismo se cocina a miedo lento.

• • • Fueron niños geniales, adolescentes talentosos y jóvenes interesantes, pero solo en la madurez lograron su sueño: ser como todos los demás.

• • • De amores bárbaros no esperes rupturas civilizadas.

• • • El valor de una persona se mide por el número de veces que se ha atrevido a oponerse a todas las demás.

• • • Lo único que me molesta del viento es que agite las banderas.

• • • Empiezas a encontrar todos los lugares cada vez que no vas a ninguna parte.

• • • Los libros son lo mejor que se ha inventado para aquellos que no aguantamos a la gente y sin embargo la necesitamos.

• • • Un avión tarda siete horas de París a Nueva York. Pero el niño que pasa su dedo sobre la bola del mundo tarda dos segundos.

• • • Empiezo a pensar que nadie quiere cumplir sus ideales, que solo queremos luchar por ellos.

• • • Los niños tienen la cabeza llena de pájaros y los adultos de sus cadáveres.

• • • Hay que dejar atrás al cerebro y ponerse a pensar de corazón en adelante.

• • • No me fue tan fácil encontrar el sonido adecuado. Tuve que besarla muchas veces para dejar bien afinados sus labios.


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Centellas LIX


viernes, 17 de abril de 2015

TROYA LITERARIA (716): Borges sobre Neruda (III)


Miércoles, 5 de junio de 1963. […] BORGES: “¿No habrá franceses que escriban poemas tan insensatos como los de Neruda? ¿Vos creés que allá también habrá santones, como acá? Qué absurda la idea de Heredia, de suponer que de toda la Historia sólo quedarían cuadritos. Ese poema grotesco de Rimbaud sobre el cura, ¿no está bien? (Pausa) Aunque no está muy bien... En cuanto a Baudelaire, todo es tan feo y tan lujoso... Wilde, que no era buen poeta, hacía lo mismo, pero un poco en broma. Poe, que tampoco era buen poeta, se le parecía mucho. Bueno, tal vez Poe sea un poco mejor”. BIOY: “No creo. Todo es demasiado fabricado”.

Leemos a Apollinaire. BORGES: “Es muy casual. Llevado por la rima puede tomar para cualquier rumbo. En sus mejores momentos está muy bien: en "La jolie rousse", en "Cors de chasse" hay versos que uno quisiera repetir. En Neruda no hay versos que uno quisiera repetir. Además, si uno lee a Apollinaire, tiene la impresión de que, por momentos al menos, siente lo que dice y lo dice porque quiere. Neruda no ha de recordar sus propios poemas. Nadie puede recordarlos, y si alguien se los leyera y salteara un verso, Neruda no se daría cuenta... Apollinaire puede ser sentimental. Los franceses no temen ser sentimentales, y lo hacen bien. Escribe sus versos con un poco de descuido, por momentos como si no le importaran mucho. Eso está bien. Los argentinos (y sudamericanos) que lo imitan son más secos: los poemas les resultan muertos. Apollinaire es un poeta que uno puede admirar, pero no respetar mucho”. BIOY: “Y hasta querer un poco”. BORGES: “Neruda cambia de estilo y de tono en un poema, sin darse cuenta. Es un bruto. Empieza bien el poema sobre Walt Whitman porque sin duda le quedó en el oído el ritmo de versos de Whitman que estaría leyendo, pero después llega al disparate y de pronto se le llena de negros el poema, que se convierte en otro: en un poema contra los Estados Unidos. Es un discípulo de Lorca, mucho peor que Lorca. El mejor Lorca es el que escribe poemas andaluces y gitanos. Cuando creyó que podía escribir de todo, cuando escribió los versos libres de Poeta en Nueva York, escribió poemas horribles. Estos poetas, en cierto modo, son muy hábiles. No se les puede acusar de insensatos, porque están jugando a ser insensatos. De todos modos, una barba con mariposas o una barba marinera son ridiculeces bastante feas”. BIOY: “Neruda gusta porque a veces es cursi sin asco. Gusta a gente a quien gusta Pedro Miguel (que es mucho mejor), pero que sabe que Pedro Miguel está desacreditado. Aquí pueden abandonarse al placer de la cursilería, porque viene entre modernidades feas y concretas, que les garante que el poeta no es cursi, sino moderno”. BORGES: “Pero, ¿cómo les gusta? Esa gente ¿nunca leyó un buen poema de Bécquer? ¿Ignora el placer que da un buen poema? Yo creo que Neruda está por debajo de Molinari. Siquiera Molinari es un poco misterioso”. BIOY: “Octavio Paz, con dolor en el alma, condenaba en Neruda al hombre y admiraba al poeta. Estaba muy apenado”.

Leemos poemas de Neruda y de Paz. Los de Paz, no libres de fealdades y estupideces, parecen mejores. BORGES: “En la "Oda a Lorca", Neruda hacia el final habla de su melancolía de hombre varonil. Está escribiendo sobre un manflora y que no vayan a confundirlo: qué miseria. Incomparablemente mejor es el poema de Machado sobre la muerte de Lorca: tiene inspiración. Yo le decía a Amorim que el poema de Martínez Estrada sobre Whitman era mejor que el de Neruda. "¿Cómo vas a comparar —me preguntaba— a ese viejo confuso con un gran poeta?" Yo le decía: "Olvidate de Martínez Estrada, olvidate de Neruda: leé los poemas, compará los poemas". El pobre Amorim no tuvo suerte. Era muy cordial, muy amigo de todos, pero no creo que Neruda ni nadie lo recuerde...”.


ADOLFO BIOY CASARES, Borges, Destino, Barcelona, 2006, págs. 893-895

Una reflexión de José Kozer


Detesto a los lectores profesionales, que salvo honrosas excepciones son unos cabrones, unos creídos, unos verdaderos hijos de puta, los seres más cobardes que he conocido en mi vida, unos lameculos y a veces, peor que los poetas. Hay que leer como los ciegos, hay que leer no literaria sino poéticamente, leer jodiéndose, dando tumbos, arrastrándose , no entendiendo; y leer convirtiéndose, convirtiéndose constantemente: en el Idiota, en el príncipe Mishkin, o en San Manuel Bueno; o leer a la Bovary para que (también) se te pare la pinga, se te empine. No concibo a estos literatos que leen y no se les empina. Yo leí a D. H. Lawrence en una ocasión con una erección de unas 350 páginas y así quiero seguir leyendo, siempre: con la pinga parada poéticamente, hacia Dios, hacia la muerte, hacia mi muerte y la muerte (atroz: la peor) de mis seres queridos, de los amigos bienamados, los amigos sin la garantía de la bienaventuranza. En ese lector pienso con exclusividad: en el que me leerá y se le empinará el mandado; o se me acercará a lo sutil que di de mí, hacia lo lateral que de mí entregué, porque lo vi, porque lo reconocí, yo y no otro, yo igual que otro.


JOSÉ KOZER, entrevistado por Miguél Ángel Zapata en “José Kozer y la poesía como testimonio de la cotidianidad”, incluido en La voracidad grafómana: José Kozer, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, México DF, 2002, pág. 72