lunes, 15 de septiembre de 2014

La voy a defender


En este Madrid de miel y pelagra ha nacido una flor salvaje
y sucede que la amo y la voy a defender con todas mis encías
porque, ¿qué es el amor sino el sonido de una bala de musgo
saliendo con rabia y seda desde la punta de un kalashnikov?

Qué es el amor sino la ternura de un F-18 partiendo de noche
con el pico lleno de semen hacia el cleveland de tus labios,
sino la sonrisa y vulva de una pequeña pelota de juguete
lanzada con un bate de béisbol hacia tus selvas de bangkok.

En este Madrid de whisky y policía ha nacido una flor salvaje
y la voy a defender con azucenas y acero, la voy a defender
con algodones dalmacios y parabellum de asesino a sueldo,
con rachas de agua y rachas de sed, a ver quién puede, aé.

La voy a defender. El amor me vuelve bondadoso y violento
y la voy a defender. Con tulipanes si solo necesito tulipanes
y con truenos de tiburones si necesito truenos de tiburones.
Ella se irá cuando quiera y dejará el suelo lleno de guisantes,
pero sucede que la amo y con poesía o sin ella la defenderé.

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (72)

domingo, 14 de septiembre de 2014

Ella


De cada cien mujeres en edad de manosearles el corazón sobre un lavabo
treinta huyeron ante la filoxera de mis palabras,
veinte ante la anorexia de mis pirámides,
quince por mi carencia de plomada,
doce por mis idiomas discontinuos,
diez por la polilla de mis muertos,
nueve por mi prosa de tristeza
y tres por mi piel de queroseno,
pero de tantos fracasos emergió
como un bello delfín de juguete
una mujer
que me hace alegrarme de todas
y a todas vuelve perfectas y necesarias:
Desde que ella me besa ya no me duelen las que no me besaron.
Desde que ella me ama ya no me duelen las que no me quisieron.

viernes, 12 de septiembre de 2014

58


57


A nadie le importa tu nadie

Aquí el poeta: luego diréis
contra el verso. Pero quién dice:
nadie dijo nada, nadie nunca
habló de nosotros, aquí
nadie habló de poetas
salvo después de muertos
o ahorcados por la cintura,
salvo la vez que lanzaron
la moneda y salió perro,
aquí nadie habló de nosotros,
nos sentimos perseguidos
por volutas de humo,
por el nilo y enjambre
de nosotros mismos, aquí
nadie persigue a nadie
salvo el tornado de tu mente
cuatrilliza, salvo tu fígaro
y teclado de neutrones,
aquí nadie nunca te dice nada,
aquí nadie nunca te persigue,
a nadie le importa un poeta,
a nadie le importa un poema,
a nadie le importa tu nadie.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 72

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (71)


miércoles, 10 de septiembre de 2014

56


Se distingue al indignado en que lleva las pupilas como mal encajadas en los ojos. Y los ojos como mal encajados en la cara.

El indignado escribe en la pizarra con tiza azul: la Tierra precede a la geología y el hombre a la democracia.

El indignado sueña en el verso de los incisivos pero actúa en la prosa de las muelas.

La cabeza del indignado va hinchándose cada semana al ritmo que marcan los agentes de policía.

La diferencia entre un indignado y un revolucionario no existe. En el cielo juegan a los siete errores.

Un indignado no mata a los malos pero tampoco les llora si se mueren ellos solos.

Descubrí una vez a un indignado subido a una acacia. Con una pancarta: “Reniego de los humanos: solicito un pasaporte de pájaro”.

La garganta del indignado es enorme, parece un túnel cruzando otro túnel, nunca se termina de cruzarlo.

Los pulmones de los indignados llevan metralla de sobra para sus gritos de temporada.

Un indignado afirma como afirman todos los hombres. Pero basta que diga NO para que surja el Aconcagua.

Me encontré con los indignados de mi ciudad. Pasaron riendo cerca de mí. Ni siquiera me pegaron. No entiendo por qué. No podía dejar de pensarlo. Volví sobre mis pasos.

Me uní a ellos.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 70

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (70)


martes, 9 de septiembre de 2014

55


Compañeros de mi generación

Compañeros de mi generación,
ojos truncos, leones insonoros:
se van acumulando en nuestras caras
los estragos sordos de los relojes
y no hemos quemado un solo cajero.

Pero ya lo quemaremos.

Nacidos en medio de dos rebeldías,
nunca supimos de nuestro piano
ni en qué lugar nuestro concierto.
Miraos: tenemos casi cuarenta años
y no hemos tirado una sola piedra.

Pero ya la tiraremos.

¿Vamos a dejar que afloje la cuerda
de la que tiraron nuestros abuelos
y a nuestros hijos que vayan solos
por la nueva turbina del vértigo?
Sí, ya sé que nunca hemos ganado.

Pero ya les ganaremos.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, pág. 69

Las seis fases que debe pasar un poeta para liberarse del dominio de su maestro, según HAROLD BLOOM


a) Elección: el poeta joven es prendido por el poder del poeta antiguo.

b) Pacto del que resulta una concordancia de visiones poéticas.

c) Rivalidad entre ambas inspiraciones.

d) Encarnación de una visión nueva en el efebo.

e) Interpretación revaluadora del valor del pensar.

f) Revisión o recreación del poeta antiguo en una nueva vía.


HAROLD BLOOM, recogido por José María Pozuelo Yvancos en Teoría del lenguaje literario, Cátedra, Madrid, 2009, pág. 157

sábado, 6 de septiembre de 2014

Cuatro poetuits


I

El daño que me hice
cuando ella me dejó caer

solo demuestra
lo alto
que me había subido.


II

Sí. A ti.

No quiero amarte
durante mucho tiempo.

Quiero amarte
durante siempre.


III

Lo más bello de un náufrago
que llega a la costa
es la espuma que surge
de las rocas.

Yo soy el náufrago.
Yo soy las rocas.

La espuma es ella.


IV

No es solo que me guste.

Es que desde que estoy con ella
también he empezado
a gustarme yo.


Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (69)


viernes, 5 de septiembre de 2014

54


A los veinticinco años

La gente de Madrid se mata a los veinticinco años.

La gente de Madrid nace
blanca y crece en rojo,
pero se mata a los veinticinco años.

La gente pinta y sueña
cometas y bufandas,
pero se mata a los veinticinco años.

Se abre en la cuna
y ríe adolescente,
pero se mata a los veinticinco años.

Se cuelga en la soga de la hipoteca.
A los veinticinco años.
Se tira del séptimo del matrimonio.
A los veinticinco años.
Se toma el veneno de los hijos.
A los veinticinco años.
Se pega el tiro de las ocho horas.
A los veinticinco años.

Aquí siempre trabaja el mismo marmolista:
Raquel Merino: muerta a los veinticinco años.
Aurelio Guerrero: muerto a los veinticinco años.
José Carvajal, Julián Gómez, Rosa Cañas,
tus amigos no te olvidan: muertos
a los veinticinco años.

¡Si hubieran salvado a su héroe!
¡Si hubieran vivido a contramuerte!
¡Si hubieran sembrado claveles con alas
o lunes trepando por los trapecios!

A los veinticinco años.
La gente de Madrid se mata a los veinticinco años.
Fallecida de muerte natural
a los veinticinco años.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 66 y 67

53


TROYA LITERARIA (631): Emerson contra Dante


Dante es una curiosidad, como el mastodonte; pero uno no desea estas curiosidades anormales para amigos ni para contemporáneos. Dante es un hombre bueno para ponerle en un museo, pero no en nuestra casa. La verdad es que yo no lo he leído nunca ni me pesa no haberlo hecho.


RALPH WALDO EMERSON, recogido por Ramón Gómez de la Serna en el prólogo a Greguerías, Obras Completas IV, pág. 45

Preguntas


Los accionistas de las camisas planchadas de oro
que salen de madrugada con el corazón afónico
para romper en serie los cuellos de los ganados,
¿saben apreciar los matices de una puesta de sol?
¿son capaces de sentir un cuadro de Kandinsky?

Los soldados israelíes que pulsan los cuatro botones
y avanzan con tanque firme por la franja de Gaza
hasta masticar de trueno y muerte a los palestinos,
¿se extasían con los poemas de Yehuda Amijai?
¿reciben cartas de amor? ¿hacen ranas de papel?

¿Es cierto que los guardias que dispararon en Ceuta
contra los inmigrantes africanos a punto de hundirse,
ayudan a sus hijos en los deberes de física y química?
¿Que los torturadores castristas derraman lágrimas
cuando escuchan las baladas de Silvio Rodríguez?
¿Que los etarras fúnebres de la bomba y la pistola
vibran con las voleas eléctricas de Martínez de Irujo?

¿Es posible que los jueces que ordenan desahucios
se turben al escuchar los discos de Maria Callas?
¿Que los agentes antidisturbios que nos golpean
acaricien más tarde el lomo de su gato de angora?
¿Que los banqueros pelagra besen tiernamente
con una parte de beso y otra parte de mordisco?

¿Qué los infames se emocionen igual que los justos?
¿Los asesinos igual que las víctimas?
¿Los culpables como los inocentes?
¿Los explotadores que los explotados?


jueves, 4 de septiembre de 2014

TROYA LITERARIA (630): Lope de Vega contra Dante


Lope de Vega cuando se vio en el lecho de muerte se mantuvo muy entero hasta el final, pero cuando le dijeron que ya le quedaba poco tiempo, murmuró:

-Pues ahora ya puedo decirlo. Nunca he podido soportar a Dante. Me da náuseas.


MAURICIO WIESENTHAL, Diccionario del ingenio, Salvat, 2000, pág. 244

52


Una nota en el panel de anuncios

Me encontré esta nota en el panel de anuncios
de la Biblioteca Retiro:

Extraviado cachorro pequinés.
Por esta zona. Luce collar verde.
Responde a la llamada de "Cerillas".
TFNO: 657 65 45 67. Preguntar por Ruth.

Camino de casa,
me sorprendí escrutando la acera.
Sin darme cuenta,
me demoraba en el paso.
Al poco me vi ojeando
los contenedores,
las furgonetas,
los andamios,
los adelfales del parque.

La idea de hallar al cachorro me emocionaba.
Desprendido y alegre,
me olvidé de los libros,
de mis proyectos imposibles,
de la vieja golfa poesía
o mis malditos blogs.

Hasta me incliné a mirar en los bajos de los coches.
Y susurré Cerillas, Cerillas, Cerillas...
(No sabía que aquella anciana me observaba).

Me había librado de mí.

Estaba poseído de felicidad.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, pág. 65

51


domingo, 31 de agosto de 2014

50


Se tarda tanto en caer de un andamio

Se tarda tanto
en caer
de un andamio
si eres
marfileño,
si eres
argelino,
si eres
peruano,
que tienes tiempo
de sobra
para recordar
el azucarillo
del café
de las nueve,
la quiniela fallida
por culpa
del Barça
o el último beso
carminado
de aquella chica
que no era
tu mujer.
Se tarda tanto
en caer
de un andamio
si eres
búlgaro,
si eres
marroquí,
si eres
rumano,
que los diarios
publican tu muerte
cuando aún
vas por el aire,
y tu familia llora
ante el ataúd
y deja crisantemos
mientras sigues
cayendo,
y pasan los días
y los meses
y los años
y todavía estás
en el aire,
preguntando
dónde
habrá un suelo,
cuándo
se acabará todo,
por qué
no se pone fin a esto
si eres
saharaui,
si eres
esloveno
si eres
boliviano.


BATANIA/NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, pág. 63