jueves, 17 de abril de 2014

61


H2O

Por eso fracasa el amor:
porque se jura en piedra
y se cumple en agua.
Por eso pido un amor
sin H2O:
con piedra de juramos
y piedra de cumplimos.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 97

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (48)


miércoles, 16 de abril de 2014

60


La máquina

No sé en qué noche o masqueluna del amor
se presentó en mi casa con una máquina
para convertir las palabras en truenos.

Aunque ella dice que la inventé yo.

Nuestra máquina convertía las palabras
suaves en truenos, las palabras buenas
en truenos, las palabras de arroz sencillo
y caricias de pan caliente, en truenos.
Si yo decía o quería decir, por ejemplo,
“Eres mi dalia y corola perfecta”,
la máquina volvía esas palabras en
“Eres mi juncia negra y enferma”,
y si ella decía o me quería decir
“Solo tus ojos en mi pentagrama”,
la máquina volvía esas palabras en
“Me satura tu mirada, déjame”.

No se acababan nunca los milagros
de nuestra máquina que convertía
las palabras en truenos. Una máquina
formidable que solo pudo inventar ella.

Aunque ella dice que la inventé yo.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 96

martes, 15 de abril de 2014

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (703): El miedo de Rafael Alberti a que Joaquín Sabina le robara protagonismo


El segundo recuerdo delata al hombre competitivo del que hablaba antes y tiene que ver con nosotros dos y con Joaquín Sabina. Hay que decir que en aquellos años, en 1986 o 1987, Joaquín ya era, como lo es hoy, un cantante muy conocido que llenaba plazas de toros y estadios de fútbol en sus conciertos y con el que no resultaba fácil ir por la calle, soportando el continuo acoso por sus seguidores, algunos de los cuales, por cierto, eran tipos de no muy buena catadura, de ésos con los que uno podría compartir una moto, pero jamás una toalla.

Creo que si había algo que le gustase a Sabina era salir a cenar con su admiradísimo Rafael Alberti, su poeta favorito junto con Neruda y Vallejo; y yo, amigo de los dos, organizaba de vez en cuando encuentros en los que todos lo pasábamos muy bien y en los que podían ocurrir cosas notables como aquella segunda visita a los muros de la Real Academia Española, de la que antes he hablado. Después de una noche que había sido especialmente divertida, Rafael me pidió que lo acompañara a su casa y allí dibujó una guitarra para Sabina, pidiéndome que se la llevase al día siguiente. Perfecto: risas, regalos y todos tan amigos.

Pero cuando, en otoño de 1986, llegaron las lecturas conjuntas de nuestros libros, Rafael empezó a ver al famoso Joaquín Sabina como un peligroso rival, de cara al público. Así, en cada viaje, mientras íbamos a reunirnos con Joaquín en algún lugar o lo esperábamos en el VIPS, se repetía la misma conversación:

–Ya verás cómo tu amigo Sabina nos va a hacer cisco –decía el maestro–, puedes estar seguro. Se traerá la guitarra, se pondrá a cantar ¡y estamos muertos! ¡A ver quién nos va a querer oír a nosotros!
–No, Rafael, no se va a llevar ninguna guitarra. Sólo va a leer sus poemas y sus canciones.
–¡Por favor! Pero qué ingenuo eres… Te aseguro que se va a traer la guitarra.
–No, no, te digo que no.
–¡Se la va a traer! Estos cantahistorias siempre la llevan a todas partes. Acuérdate de Paco Ibáñez en Toulon, que le dejaron la guitarra de un zurdo y la estuvo tocando toda la noche. ¡Y eso que las cuerdas estaban al revés!
–Sí, eso es verdad. Pero hoy es distinto. Hoy no va a haber guitarra por ningún lado.
–Que te crees tú eso… Se llevará la guitarra y punto. Yo no sé ni para qué voy, la verdad…
–Pues porque la gente, sobre todo, va a ir a escucharte a ti. No te preocupes, te repito que Joaquín no va a llevar ninguna guitarra.
–La llevará. ¡Te aseguro que la llevará!

En la lectura, naturalmente, ni Sabina sacaba una guitarra ni había nadie capaz de hacerle la más diminuta sombra al maestro: él se llevaba las grandes ovaciones; él se arrancaba las carcajadas más estruendosas; él producía las emociones más fuertes y, al final, el auditorio caía a sus pies, rendido a su talento, su leyenda, su magia y su simpatía. Al acabar, ya mucho más tranquilo, Rafael solía decirle a Joaquín, con su voz más candorosa:

–Hombre, ¿y por qué no te has traído una guitarra? Yo creo que habría estado muy bien…


BENJAMÍN PRADO, A la sombra del ángel, Santillana, Madrid, 2002, págs. 132-134 
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lunes, 14 de abril de 2014

59


No es un amor standard

Hace quince días recibí un mensaje histérico y matinal de un menda que se mueve por círculos policiales; en él se me alertaba de que la policía municipal de Madrid está repartiendo una circular para meterme la multa del siglo. Parece que mi última aparición en el telediario nocturno de TVE1, donde salgo sacando pecho delante de la pintada Liberqué, igualiquién, fraternicuándo que hice en el Bankia de la calle Embajadores, ha colmado la paciencia de algunos que, como no consiguen sorprenderme ni atraparme in situ, han decidido ahora actuar de oficio contra mí. Esa es la historia uno. Ese mismo día, por la noche, comencé a leer el primer libro de Natalia, La intermitencia de los faros, y cuando lo terminé volví a estar enamorado hasta las ingles de ella: esa es la historia dos.

Ahora la tercera historia: una vez que terminé el libro de Natalia y publiqué en el blog las impresiones que me había causado, y viendo que eran las seis de la madrugada y seguía totalmente enamorado de ella, con esa ansiedad añadida de saber que nunca me voy a encontrar una mujer tan luchadora y viboreante y talentosa, decidí llamarla por el móvil desde el trabajo, imaginando que a esas horas andaría torcida y sobrada de whisky por algún bar de Madrid. La llamada la hice sin demasiada esperanza, porque hacía diez días que Natalia me había dejado “para siempre” por última vez.

Pero hubo suerte y me cogió la llamada. Es más: no solo me la cogió sino que vino a verme, no tan cargada de whisky como otras veces. Cuando llegó le enseñé lo que había publicado de su poemario, lo que la dispuso a mi favor, y pasé a contarle mi historia con la policía, de la que ella solo sabía lo que publiqué esa misma tarde en Facebook. Por supuesto, además de enseñarle la circular, que viene firmada con nombres y apellidos, donde se ordena NO borrar a partir de ahora las pintadas neorrabiosas y hasta se da la dirección de mi blog (en los últimos veinte días mis lectores más frecuentes son miembros de la policía y las brigadas de limpieza) para que las encuentren y hagan una valoración económica de cada una, pasé a detallarle el caso con unas exageraciones que ni Tartarín de Tarasçon o el Barón de Münchhausen. No solo le dije que me pueden meter medio millón de euros de multa, que es lo que correspondería a las 456 pintadas que ya he realizado, o que podría acabar en la cárcel (no sé de dónde me he sacado esa hipótesis, pero es de mucho efecto), sino que además le aderecé todo con baladronadas de valiente de butaca y mando distancia en el plan de “ahora se van a enterar de quién es neorrabioso” o “se acabó la paz: si ellos vienen a por mí, yo voy a por ellos” o “pienso hacerle una pintada en el culo a Obama, otra al Papa, otra al Rey, otra a Rajoy y otra a Ana Botella”, frase esta última que no tiene mayor sentido, pues el tamaño de mis pintadas es tan grande que en el culo de una persona no me entraría ni el rabito de la o.

Pues bien: al de cinco minutos de contarle la historia ya nos estábamos comiendo la boca, al de una hora decidió volver conmigo, al de dos horas me dijo que quiere estar toda la vida a mi lado, y se ha pasado domingo, lunes y martes en mi casa Creta, pasándolo en grande y otras cosas más húmedas.

Es increíble. Luego me quejo y ando montando unos in hoc lacrimarun valle por la sola cosa de que se escribe mejor hacia abajo, pues todo poeta sabe que las manzanas más líricas del manzano son las que están en el suelo, pero no sé de nadie que tenga tanta suerte con las mujeres como yo. Seguramente Natalia me deje de nuevo el jueves que viene, porque está demostrado que nuestra relación es una catástrofe donde los picos de felicidad no construyen ni nos llevan a ninguna parte, pero no hay duda de que nos sostiene el puto amor, el amor más hijoputa, egocéntrico y caprichoso que existe, pero amor verdadero desde el hueso hasta la cola.

Le cuentas que la policía te va a meter un puro que te vas a quedar tieso hasta el próximo milenio y, en lugar de decir “buff, menos mal que te dejé hace diez días”, decide volver contigo. El asunto es tan raro que ahora, cada vez que me levanto de la cama, voy de inmediato al buzón para ver si me ha llegado el multazo, esperando que sea de la cuantía que le vengo advirtiendo con mucha vanidad, no sea que Natalia, en el caso de que la policía no me juzgue tan peligroso como le he contado o me multe simplemente como a un grafitero standard, decida dejarme de nuevo por eso mismo: porque ella no sale con nadie standard.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 93

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (47)


sábado, 12 de abril de 2014

58


La rosa radiactiva

Cuídate, poeta,
de las mujeres oscuras
que hacen mejores tus poemas,

pues las mujeres soleadas
solo sirven para escribir poemas
de puerro y alcachofa.

En esto no hay más bisagra:

o los escribes malos
porque el amor triunfa
y tu amada es la rosa más limpia,

o los escribes buenos
porque el amor fracasa
y tu amada es la rosa radiactiva.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 92

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (46)


jueves, 10 de abril de 2014

57


Tu clítoris de tiza

Los mayorales del pocoporciento
bebían anís con los muchoporciento
y Extraña era un macaón de plástico
y ocelos de color ladrillo,

con pobres tan sobrios
que bastaba una manta para taparlos
y mendigos con puentes de sobra
para contarse los piojos,

tan bien y tan vien
to que a Extraña la llamaban CAMPEONES,
campeones mundiales de balonmano, campeones
de baloncesto y de fútbol y de hockey

y yo te dije, Natalia,
algún día puedo olvidarme de ti
pero nunca olvidaré el galope de los caballos,
sus ojos increíbles avanzando hacia la muerte,

pero fue el crack y
el cráter, fue
el esqueleto partido y el hoyo de la bomba,

Extraña empezó a caer
y con ella yo mismo,
Extraña y yo cayendo,
faltaban puentes y sobraban mendigos,
los piojos superaron los diques, no
bastaba una sábana para tapar el océano,

y en Extraña nacieron otros Campeones,
los Campeones Mundiales del Llanto, ganamos
el oro por quinientos millones
de lágrimas,

y yo escribía, Natalia,
algún día puedo olvidarme de los caballos
pero nunca me olvidaré de tu clítoris de tiza,
tu clítoris de avellana y dibujos animados
tendido en mi cama como una flor carnívora.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 90

miércoles, 9 de abril de 2014

Veintisiete tuits


• • • • • Eso es lo que soy. Un barril de venas y sangre que se niega a escuchar las profecías sobre su ruina.

• • • • • Solo cuando le lamías el clítoris se amansaba, como esas flores salvajes que se inclinan al empaparse de agua.

• • • • • No os engañen los matrimonios sonrientes, por dentro están llenos de sarro.

• • • • • Tú dame la mujer más formal que ya verás cuánto tardo en desordenarla.

• • • • • El homo sapiens tampoco da más de sí y no hay que darle más vueltas.

• • • • • Cada vez más en contra de las mujeres que aparecen y te sueltan toda su belleza de golpe.

• • • • • Aquí. Haciendo ojos de lobo con mi soledad. A veces gano yo. A veces ella.

• • • • • Malo si te es más fácil escribir contra ella que sobre ella.

• • • • • Morir es solamente dejar de leer.

• • • • • No llego a tiempo. Te veo treinta besos más tarde.

• • • • • Nunca le sorprendí con el corazón de brazos cruzados.

• • • • • Ella. Una vez que me había ganado, se volvía buena persona.

• • • • • Tremenda mi soledad. El próximo muerto que me hará sufrir seré yo.

• • • • • De esas mujeres que ríen tanto que se te quitan las ganas de hacerles daño.

• • • • • La vida es un barco sin botes salvavidas que navega con el timón roto, el capitán borracho, la tripulación enloquecida, y no sabes nadar.

• • • • • Deberíais ver cómo huyen cuando se dan cuenta de que solo busco una mujer que me salve de mí.

• • • • • Soy especialista en dar el primer paso. Nunca conseguí dar el segundo.

• • • • • Caí en sus labios a la quinta provocatoria.

• • • • • Para qué la imaginación si la memoria es mucho más imaginativa.

• • • • • Para asegurarse de follar sin amor se ha de poner condón en los cerebros. Aviso.

• • • • • Las mejores personas que me he encontrado en la vida tenían el cerebro sencillo y el corazón complejo.

• • • • • El 90% de la poesía de amor nace para superar las dificultades que tienen algunos para pasar de la fase del cortejo a la de la cópula.

• • • • • La literatura se inventó para salvar a los que no nos aguantamos a nosotros mismos.

• • • • • Era besarla y parecía que uno estuviera estrenando el mundo.

• • • • • Las respuestas son el hijo fascista que le salió a la pregunta, que siempre fue budista.

• • • • • Otras me gustaban así en general, pero ella me gustaba molécula a molécula.

• • • • • El que se dedica un poco a la poesía y un poco al trabajo y un poco a su novia, no merece ni poesía ni trabajo ni novia.

• • • • • Todas aman al niño que llevas dentro. Pero quieren follar con hombres.


TWITTER NEORRABIOSO AQUÍ

Recitando "Una mujer kilimanjara" en Libertad8, invitado por "Versos enCONTRAdos"

martes, 8 de abril de 2014

56


A todos

A todos amé mientras Natalia me amaba,

grapas que delfines, yeguas que ancianos,
mudos que abiertos y también semifusos,
a las ruedas que iban y a las que volvían,
a los lirios del pus y también los del cieno,
con todos los crímenes hice sinalefa,
a todos quería perdonaros,

pero ahora que no me ama, ahora
que no me ama,

ni aunque la Gran Rosa o la Gran Algalia,
ni aunque nietos de ninfas o arcángeles,
lo mismo Buda que Bulbos sin Fronteras,
me da igual el acorde de vuestra música,
de nadie me acuerdo, a ninguno distingo,
a ninguno perdono, a nadie salvo,

os odio a todos.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 89

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (45)


lunes, 7 de abril de 2014

55


La abeja reina

Tantos panales de plata, canela y estaño
y tantas abejas de antenas moradas
brillando y batiéndose cerca de ti,

sus alas nerviosas como un tren eléctrico,

y fuiste a enamorarte de la abeja reina,
tenías que prendarte del plutonio
de la abeja reina,

amarla
como aman las moscas los ojos de las vacas,
con un amor mezquino y magnífico,
tan bello y miserable que mejor no decirlo

ahora que te ha dejado,
a quién se le ocurre enamorarse
de la abeja reina,

te echó de sus mieles a trompa y garrotazo,
apenas te dio tiempo a decir

qué espanto de amor, y qué grande.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 88

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (44)


domingo, 6 de abril de 2014

54


Los pelícanos

Adónde pelícanos ibas con una mujer girasola
que tenía portaaviones de pájaros en la cabeza,
tú que te acercas sin centímetro ni ascensores
a las verjas electrificadas de los cuarenta años,

tú que sigues cultivando en macetas diagonales
los mismos nilos y las mismas calas enfermas,
adónde pelícanos ibas, qué pasó por tu cráneo
de afónica cilindrada e ignorancia sin lagunas,

cuántos errores de cepa tierna y globo de helio
crearás de nuevo y de nuevo lucirás orgulloso,
cuántas veces caerás y recaerás en tus jaguares
de glucosa adolescente, cuántos crisantemos

llevarás al nicho de los amores descuartizados
si no rectificas, si no abandonas para siempre
a los pelícanos y no metes, dejas ya de meter
tus torpes dedos en los interruptores del viento.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 87

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (43)


viernes, 4 de abril de 2014

53


Caer

Caer
era entonces un verbo
casi divertido: me caí
de la cama, me caí
de la bicicleta, me
caí del patinete…

Ahora no.

A esta edad,
caer
es otra cosa.


Peor.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 86

jueves, 3 de abril de 2014

Entrevista que me hace El Cable Azul en la revista "Morder el polvo"


MORDER EL POLVO - EL CABLE AZUL - Poeta neorrabioso, lector voraz, crítico feroz, Batania se puso el nombre él solo a la muerte de quien le nació y se vino a un Madrid al que ya le gustaba a él antes de que él le cogiera el punto. Pronto llenó sus muros de versos, ora los de facebook, ora los de los distritos de la capital que le sirven de lienzo. Pocos sabrían decir, a ciencia cierta, dónde empieza la persona y termina el personaje, pero algunos empezamos a no poder dormir temiendo que las terribles mujeres que le brotan en los poemas existan, o no existan, o que nos puedan encontrar, o que no podamos encontrarlas en toda la terribilitá miguelangelesca y punk que exhiben en su último poemario autoeditado, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire (2014).

¿Cómo empiezas a leer poesía? ¿Y a escribirla? Aunque también escribes una prosa de apabullante contundencia, te identificas más con la poesía. ¿A qué se debe?
Empecé muy tarde. De pequeño me dijeron que era muy bueno corriendo, sobre todo en medias o largas distancias; recuerdo que un profesor me dijo que mis características físicas eran similares a las de un etíope o un keniano. De tanto correr me olvidé de lo demás: a los 30 años mis conocimientos de poesía eran los mismos que de numismática. Mi llegada a ella coincide con la muerte de mi padre, cuando entré en trance de profundidad; ahí decido que correr con las piernas es poca cosa y me paso a correr con las teclas del portátil. En ese momento vengo a Madrid y empiezo a escribir y leer poesía. La razón de que comience a escribir poesía y que la prefiera a la prosa tiene que ver con ese vértigo e intensidad: la prosa es más lacuosa y meditativa, te permite hacer digresiones, pensar, descansar y hasta frenar, pero yo no quiero frenar: yo quiero sentir como un caballo y no dudar nunca, igual que aquel verso de Blake: “Si el sol y la luna dudasen, se extinguirían inmediatamente”. Por eso los poemas que escribo son casi siempre terminales: van aumentando el ritmo a medida que se acerca la meta. Nada de registrar, como hacen los poetas de la experiencia, ni de conocer, como hacen los poetas del conocimiento, pues no creo que hayamos venido a la vida para contar ni pensar nada. Para mí, escribir es otra forma de correr, mi forma de seguir aumentando el ritmo de la zancada hacia la muerte. 

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Dos pintadas en las persianas del bar Aleatorio


El bar Aleatorio está en el número 7 de la calle Ruiz. La primera pintada está hecha con un verso de Escandar Algeet (AQUÍ)