martes, 19 de agosto de 2014

49


Las fresas

Siempre le pedía fresas a mi madre
y mi madre me gritaba
las fresas en mayo las fresas
en mayo.

Y cuando mayo llegaba
yo era un bosque de fresas
y en las piernas fresas
y en las muñecas
y en el puente de la risa.

Pero desde que la ingeniería genética
ha demostrado
que las fresas antiguas se equivocaban,
tengo fresas de enero a diciembre,
el lunes y el martes,
el miércoles
y el remiércoles
y también el 107 de abril.

Y ahora todo me es
un cansancio de fresas
y un tres por dos
y un bah
y un dejadme en paz.


BATANIA/NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, pág. 62

48


lunes, 18 de agosto de 2014

47


El semen

Frecuente y triste historia
la del poeta elegido,
afable y partenonio,
nacido entre cornalinas
y el ocho de la abundancia,
humilde con aeroplano,
matrícula en la solapa,
mezclado en polietileno
y clases particulares,
laborioso, aplicado,
brillante, con facultades,
de familia democracia
y viajes alejandrinos,
erasmus, griego, piano,
biblioteca centenaria,
a salvo de taras físicas
o relámpagos sexuales,
un muchacho inmaculado,
un muchacho ejemplar,
un orgullo y un modelo
que,
sin
embargo,
todavía no ha firmado
una sola línea propia,
un solo verso distinto,
una púa de talento,
y sus trivios y cuadrivios
solamente le han servido
para nada que decir,
su gramática exacta
para nada que decir,
nada sabe del sufriendo,
nada sabe del llorando,
no tiene resentimientos,
nunca hambres ni violencias,
ningún afán de venganza,
qué cosa sea el miedo,
le falta semen, el semen...


BATANIA/NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, pág. 60

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (67)


domingo, 17 de agosto de 2014

Noviciado, domingo, 18:00


No sé si es normal, después de besar esta madrugada a una chica a la que hace dos semanas ni siquiera conocía, que empiece a hacer planes para no separarme de ella el resto de mis días. Ella tiene casi la misma edad que yo (veinte años arriba o abajo) y un brillo en los ojos como entre liebre y berenjena. Le digo que la amo ya con toda naturalidad, como si fuera natural este ladrillo de histeria que llevo en el pecho, y es cierto que empiezo a confundir a los gatos con las palomas, que veo trozos de ella por todas partes, y los demás sois gente.

viernes, 15 de agosto de 2014

46


Titanic / Iceberg

A un lado los que opinan
que el iceberg demuestra
que el casco del Titanic
no era insumergible,
los que moderan sus vidas
para escapar del iceberg.

Y al otro los que opinan
que el iceberg hace falta
para que el nombre del Titanic
se vuelva insumergible,
los que aceleran sus vidas
para encontrar el iceberg.


BATANIA/NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, pág. 59

45


jueves, 14 de agosto de 2014

44


La escuela

Dejas a tu hijo en la escuela
con la sola bujía de tronchar su clavel
y matarle a Ícaro,
para que entre mercurio astronauta
y salga ajedrecista de 3`1416.
Le mandas a vivir a un corredor
forrado de coroneles,
donde batallones de maestros adiestrados
conspiran para ahogar al increíble
que oculta su camisa:
hay que
cortar su trenza alazana,
hay que
arrancarle los faetones,
hay que
granar su rostro de muérdago,
hay que:
amante del punto medio y el punto
miedo,
domador aventajado
del viento,
hombre de azules provechos,
sobresaliente en física
y práctica.


BATANIA/NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, pág. 58

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martes, 12 de agosto de 2014

42


Solo libertad

Solo ensuciar la chaqueta metálica de la noche
hasta que salte el leopardo que duerme en la avellana.
Solo agitar la corbata planchada de los relojes
hasta que estalle el cristal que defiende la prosodia.
Solo escribir como si fuera la última vez.

Decir, por ejemplo:
El coche que mató a Lady Di daría para un buen anuncio
de acordeones.
Decir, por ejemplo:
Me gustaría coger una ola tan alta como el largo de tu pelo,
y correrme despacio en tu cara
como si fueras una activista de Greenpeace.

Solo atacar las hebras nerviosas del aire
como si cada día fuera el colmillo sediento de un perro.
Solo crujir el teclado de las ocho horas
con la serpiente de madera de tu maldita ambición.
Solo soñar.

Decir, por ejemplo:
Aquel muchacho aprendió tanto que su cerebro
ya no entraba por las puertas de El Corte Inglés.
Decir, por ejemplo:
El escote de Rachel Welch ofrece espacio de sobra
para que vivan dos avispas y tres clavicordios.
Decir, por ejemplo:
¿Es cierto que el rey vendió a su padre? ¿Es cierto
que el rey mató a su hermano? ¿Es cierto?

Solo atajar las líneas rectas de los funerales
y crear nuevas variedades de ruido.
Solo gritar sin que pidan gritos
y comer carne de ciervo por ninguna necesidad.

Solo libertad
dentro del poema
solo libertad
solo.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 56 y 57

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (66)


ANECDOTARIO DE ESCRITORES (711): Fidel Castro llama "haragán" a Nicolás Guillén y una turba de manifestantes acude a protestar contra el poeta a su propia casa


Cuando Guillén regresó a Cuba en 1959 (venía del extranjero mientras Fidel Castro bajaba de las alturas) no era tan popular como John Lennon cuando se declaró más popular que Cristo, pero sí era más popular que el Che Guevara. Pero, por supuesto, sólo un hombre es libre en Cuba y cuando nombraron a Guillén presidente de la recién creada Unión de Escritores pronto cayó ante la mirilla de Fidel Castro. Al visitar la universidad el Premier Estudiante, en uno de sus impromptus de líder universitario, se convirtió, gárrulo, en crítico de las artes y las letras. Alabó a Alejo Carpentier por su novela El siglo de las luces, demostrando de paso que no la había leído, pues pocos libros hay más contrarrevolucionarios, aunque el blanco de Carpentier fuese la Revolución Francesa. Castro dijo que no había escritor más trabajador, más prestigioso. Cuando uno de los estudiantes le preguntó por Guillén, el Máximo Líder tronó: “¡Ése es un haragán! No escribe más que un poema al año. Es probablemente el poeta mejor pagado del mundo y nos sale caro”. Luego elogió a un poetastro que se hacía llamar el Indio Naborí que escribía un poema cada día para el Granma, la gaceta oficial. Naborí no era poeta ni indio pero a Castro le gustaban sus rimas de hoz y martillo. Naborí casi fue nombrado poeta oficial: el indio laureado por decreto.

De pronto, como en un linchamiento poético, se organizó una turba política. Algunos estudiantes pintaron pancartas y dirigidos por Rebellón, antiguo líder estudiantil y ahora bufón oficial con título (solía sentarse a los pies de Castro), organizaron un orfeón famoso, cantando a la manera de Guillén:

¡Nicolás, tú no trabaja ma!
¡Nicolás, no ere poeta ni na!

La manifestación bajó por la colina universitaria a la calle en que vivía Guillén (no lejos pero sí alto: en un piso 17) cantando y gritando. Se podía creer que era una broma estudiantil, pero la presencia de Rebellón le daba al motín carácter castrista. Guillén, por supuesto, lo tomó todo a pecho. Guillén era un poeta, no un rimador de poemas por metro.

En junio de 1965 regresé a La Habana de mi puesto diplomático en Bruselas a los funerales de mi madre. Diez días después del entierro fui a la Unión de Escritores a saludar a Guillén. Habíamos estado juntos en París apenas un mes atrás, además siempre me cayó bien Guillén: era muy cubano, muy humano, aunque a él le molestaban mis rimas contiguas. La Unión de Escritores estaba en una casona colonial, casi un castillo, dejado detrás por un magnate en fuga que ni siquiera se molestó en cerrar la puerta. Guillén estaba en su oficina hablando con una rubia espléndida: a Nicolás siempre le gustaron las rubias. Enseguida se excusó por no haber estado en el entierro conmigo pero, coincidencia fatal, su madre había muerto también en Camagüey (su ciudad natal) y tuvo que ir allá al instante. Guillén amaba a su madre tanto como yo a la mía.

Luego en un susurro que pensé que formaba parte del pésame me pidió que lo acompañara al patio. Allí, debajo de un enorme árbol de mango, me preguntó, todavía en un susurro, si sabía lo ocurrido. Otro susurro como un suspiro: en Cuba hasta las rubias tienen oído (y odio) y quién sabe si crecen micrófonos en los árboles. Le dije, apenado, que no sabía nada. Nicolás estaba al borde de las lágrimas cuando me contó lo que ya les he contado.

“¡El hijo de puta mandó una turba contra mí, a mi casa!”

No dijo quién era el hijo de puta pero se sobrentendía: de seguro que no era Rebellón.

“Le gritaron a mi mujer, tan nerviosa, que yo era un haragán que no trabaja ya. Todo esto dicho a Rosa porque yo no estaba. ¡Ese hijo de puta que no ha trabajado un día en su vida, hijo de papá y luego matón profesional, se atrevió a llamarme vago! ¿Sabes una cosa? Un día te va a enviar esa turba a tu casa y te van a linchar porque eres más joven que yo. ¿Quieres que te diga otra cosa? Es peor que Stalin, te lo digo yo. Porque Stalin se murió hace años pero ese gángster nos va a sobrevivir. A ti y a mí.”

El viejo poeta tenía razón, parcialmente. Guillén murió la semana pasada y Fidel Castro lo enterró con honores.


GUILLERMO CABRERA INFANTE, Vidas para leerlas, Alfaguara, Madrid, 1998, págs. 128-131

lunes, 11 de agosto de 2014

41


ARCADIA LITERARIA (79): Vargas Llosa a favor de Cortázar


JUAN CRUZ RUIZ: ¿Cómo ha sido tu relación con los escritores famosos que admirabas y a los que finalmente conociste?
MARIO VARGAS LLOSA: En muchos casos fue muy decepcionante, al extremo de que, a partir de cierta edad, procuré no conocer personalmente a las personas que admiraba más. Entre las excepciones quizá esté Cortázar, Julio era una persona muy admirable, cuando lo conocí a finales de los años cincuenta, su personalidad estaba a la altura de su talento, su calidad humana, su simpatía, su llaneza, su falta de vanidades estúpidas, tenía otro tipo de vanidades pero no las estúpidas, era una persona muy, muy admirable, pero bueno, hay otros escritores que admiraba y conocerlos fue terriblemente decepcionante.

JUAN CRUZ RUIZ: ¿Por qué?
MARIO VARGAS LLOSA: Por su vanidad. Qué ridículo resulta Alejo Carpentier, uno de los grandes creadores de la lengua, de los grandes creadores, y en la vida tan pequeñito, muy oportunista, capaz de administrar sus ideas políticas en función de sus conveniencias, un talento extraordinario cuando escribía y una persona realmente nada respetable. Te he citado un caso por no hablar en abstracto, pero me ha ocurrido mucho, puedo exceptuar a Cortázar, a Popper, uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo y un hombre sumamente modesto, sencillo, llano y tan íntegro hasta en el detalle mínimo de la conversación. Pero los ejemplos más numerosos que tengo son de escritores que me ha decepcionado muchísimo conocerlos.

JUAN CRUZ RUIZ: ¿Neruda?
MARIO VARGAS LLOSA: Neruda era muy simpático, podía ser encantador, lucía sus apetitos con absoluta naturalidad, sin el más mínimo disimulo, pero al mismo tiempo decías: cómo este hombre tan inteligente… bueno, inteligente no sé si es la palabra, tan genial, ha podido tragar todo lo que tragó, ser durante tantos años disciplinado militante del estalinismo y ahora moderno jruscheviano sin el más mínimo escrúpulo moral, sin plantearse una cierta angustia, decir ¡bueno! ¿qué ocurrió, qué pasó?, cómo puedes organizarte eso, no hablaba tampoco de literatura, te hablaba de las cosas que a él le gustaban, la comida, los objetos, sus colecciones, contaba anécdotas… Una persona encantadora que te inspiraba un enorme afecto personal.

JUAN CRUZ RUIZ: ¿El egocentrismo?
MARIO VARGAS LLOSA: Total. En el mundo de nuestra lengua no he conocido ningún gran escritor mayor de setenta años que no sea absolutamente vanidoso, que no esté como emparedado por la vanidad, que haya llegado a perder contacto con lo que ocurre fuera de su mundo, ese mundo absolutamente egolátrico en el que está. Espero no llegar a eso, y si llego espero que no me lo permita mi mujer, que es un crítico absolutamente despiadado y feroz. Cortázar no lo era, por eso te digo que era una de las excepciones, era un hombre realmente muy sencillo, muy ingenuo. A Cortázar le critico su ingenuidad política, se dejó manipular en un cierto momento, creo que con deliberación, pero era una buena persona, un buen amigo, un hombre de muy buenos sentimientos, generoso, cariñoso, inmediatamente comunicabas con él. Cortázar era curioso, descubría autores, leía a los jóvenes poetas, compraba libros de jovencitos y además iba al cine, hacía sus colas en el cine, tenía inquietudes de jovencito, para mí Julio fue muy estimulante en eso, no es nada frecuente.


JUAN CRUIZ RUIZ, El peso de la fama: Veinte personajes hablan de los riesgos de la popularidad, El País Aguilar, Madrid, 1999, págs. 402 y 403

domingo, 10 de agosto de 2014

40


La nectarina

Esta misma mañana,
en la frutería de al lado,
al caerse al suelo
una de mis nectarinas,
el frutero me ha dicho
“perdone caballero,
ahora se la cambio”,
pero me he negado,
no me parecía justo
cambiar una nectarina
por una caída,
una caída sola,
yo que he sufrido tantas...


BATANIA/NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, pág. 55

sábado, 9 de agosto de 2014

Treinta y cinco tuits


• • • • • La memoria no se tiene, se sufre.

• • • • • La principal diferencia entre ella y la poesía es que el poema se deja corregir y ella no.

• • • • • No es que idealicemos el amor, sino que odiamos la realidad y lanzamos el amor contra ella.

• • • • • El daño que me hice al caer indica lo alto que ella me había subido.

• • • • • El poeta es mucho caballo con poco jinete y el crítico es mucho jinete con poco caballo.

• • • • • Fue verla y preguntarme qué hacía un cactus dentro de un iglú.

• • • • • Los que olvidan la historia están condenados a repetirla (y los que la recuerdan también).

• • • • • Solo le pedí fuego, pero ella fue y me encendió la primavera.

• • • • • Los hay que usan el lenguaje, esos son los normales; los hay que juegan con él, esos son los buenos; pero hay poetas que lo destruyen: esos son los mejores.

• • • • • Es cierto. Ella me construía castillos en el aire. Pero más loco era yo que me ponía a vivir en ellos.

• • • • • Los niños nunca apagan las luces. Te haces mayor cuando empiezas a apagarlas.

• • • • • Si te hace reír es buena y mucho mejor si te hace pensar, pero si además te hace soñar, amigo, no pierdas a esa chica.

• • • • • Pensaba que lo peor es el sexo sin amor. Luego pensé que lo peor es el amor sin sexo. Pero no, lo peor es lo de ahora: sin amor y sin sexo.

• • • • • Las chicas que siempre están sonriendo deberían recibir subvenciones por lo que ayudan al fomento de la salud.

• • • • • Lo peor es cuando tu padre y tu madre descubren tus poemas y se reúnen en la sala, totalmente destruidos, y se preguntan: ¿Qué hicimos mal?

• • • • • Pobres de los que escriben pensando que la escritura es una flecha, cuando es un boomerang.

• • • • • Algunas chicas te entran por los ojos, esas son las controlables. Pero otras se te clavan dentro de las pupilas, esas son las peligrosas.

• • • • • Mejor pájaros en el cerebro que hienas en el corazón.

• • • • • El amor no existe. La verdad no existe. La libertad no existe. Cuántos "no existe" que nos hacen existir.

• • • • • Harto de las dos. De las mentiras que sostienen y de las verdades que destruyen.

• • • • • La proporción es ésta: les escribo tres poemas cuando empiezo a salir con ellas y veinte cuando me dejan.

• • • • • Acertar, en mi caso, es lo que ocurre cuando agoto todas las posibilidades de fallo.

• • • • • Los amores no se buscan, suceden.

• • • • • No necesito volar, me basta con el deseo de volar. No sea que consiga volar de verdad y descubra que el vuelo tampoco es para tanto.

• • • • • Te encontrarás millones que te amen en sábado y lo suficiente pero solo yo te amaré en lunes y demasiado.

• • • • • Si no puedes con la tristeza, únete a ella.

• • • • • Fui perdiendo todos los amores hasta que solo me quedó el amor propio.

• • • • • No puedo ser feliz, no soy lo bastante ignorante.

• • • • • El amor sano no te hace pequeño, te hace niño.

• • • • • Los libros son el queroseno de los que no tenemos dinero para viajar en avión.

• • • • • Lo mejor es cuando la invitas al cine y no miras a la pantalla porque la película es ella.

• • • • • No sé para qué sirven los cuarenta años. Todos me decían que a esa edad uno se calma, pero yo no me calmo y encima tengo cuarenta años.

• • • • • Me dijo que yo le gustaba. Solo me lo dijo una vez, pero yo me lo repetí por el camino cien veces.

• • • • • Cultura es vida. Cultura es un beso. Mucha cultura muchos besos.

• • • • • Para ser poeta no basta con crear, hay que creer.


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viernes, 8 de agosto de 2014

39


Mestizaje

Del posado de una mariposa azul sobre una rosa amarilla advierto tres colisiones:

a) Que la mariposa se torne amarilla ante las leyes españolas de la rosa.
b) Que la mariposa defienda su azul contra las patrullas de extranjería.
c) Que la mariposa y la rosa se vuelvan verdes en el cruce apet(alado).

Abajo las mariposas borrachas de azul y abajo las rosas de amarillo obcecadas. Vivan los pétalos y vivan las alas que estallan de verde en todos sus intensos.

Porque la mariposa no es más que una rosa de aire.

Porque la rosa no es más que una mariposa de tierra.


BATANIA/NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, pág. 54

Una reflexión de MICHEL AYRTON


No soy irreverente ni insensible a las visiones de los poetas y de otras personas sagradas, pero en general son meros observadores de lo que piensan: la revelación que experimentan los ciega. Acepto que los poetas alaben cosas importantes como el honor, la belleza, el linaje, el valor y las relaciones del hombre con los dioses; pero, si te fijas bien, a quienes más cantan es a los héroes, lo que no resulta sorprendente. Poetas y héroes tienen mucho en común. Ninguno de ellos conoce el mundo, su apariencia auténtica, sus consecuencias reales, su estructura ni su maravillosa imperfección. Yo no estoy peor, sino mucho mejor instruido que los poetas y héroes que conozco, porque los métodos que he usado para obtener información han sido la observación, la deducción y la experimentación. En realidad, desde que no estoy asediado por mi propia personalidad me siento mejor. Prefiero el conocimiento a la revelación y, desde mi punto de vista, un acto valeroso es vivir tanto y tan plenamente como sea posible, pero hago cosas que llevan tiempo. El honor que se consigue a base de paciencia dura más que el que se obtiene por un gesto noble pero hecho con rapidez.


MICHEL AYRTON, The Maze Maker, Longmans Green, Londres, 1967, pág. 117, recogido por Alan L. Mackay en Diccionario de citas científicas, Ediciones de la Torre, Madrid, 1992, pág. 44

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (65)


jueves, 7 de agosto de 2014

LO PEOR ES CUANDO TERMINAS LA PINTADA Y LA PARED NO APLAUDE (18): Si escribo versos es porque no sé escribir aviones


Este es un ejemplo más de cómo la acción o trolleo sobre una pintada no tiene por qué estropearla sino que a veces le quita solemnidad o le añade algo que la pintada previa no tenía. Pasaba ayer por la calle del Cristo, donde perdura sorprendentemente este grafito perteneciente a mi poema “Una mujer kilimanjara”, grafito al que un anónimo ha añadido una hache, y capté la siguiente conversación entre una pareja que le sacaba fotos:

–La hache de “haviones” la ha puesto alguien después –decía ella.
–Sí –contestaba él–, pero queda mejor. Fíjate que no quiere escribir versos, sino que quiere escribir aviones, cosas que vuelan, que son más libres, y el que ha puesto ese “haviones” le ha dado esa libertad ortográfica que la pintada original no tenía. Haviones vuela más.

Con lo que me fui al trabajo herido en mi orgullo y pensando joder, lo malo no es que te corrijan los versos sino que encima te los mejoran, qué dura es la calle y cuánto más cómodo para tu ego escribir en el blog, allí donde nadie puede tachar o añadirte nada. A este paso voy a tener que unirme a mis trolleadores; creo que de nuestra alianza podría salir un poeta de más fuste.