viernes, 14 de diciembre de 2018

jueves, 13 de diciembre de 2018

Pobres


Pobres de vosotros sin un día
las marionetas descubren
el misterio de sus hilos,
pobres de vosotros
si abandonan las banderas
que no defienden sus nidos,
¡pobres de vosotros
si los cerrojos estallan
y vuestros caballos mansos
se fugan del tiovivo!


domingo, 9 de diciembre de 2018

Una revisión más que médica


Me habrán hecho doce o quince revisiones médicas en mi vida, pero la que me hicieron este viernes fue la primera donde la revisora me preguntó por mis relaciones personales:

–¿Cómo? –pregunté.
–Me refiero a sus amigos, a sus familiares, a su pareja, si es que tiene.

Dudé un segundo en contestar, porque sé por experiencia, cuando respondo a esta pregunta en concreto, que suele hacerse un silencio de varios segundos en los que mi interlocutor me mira como si descubriera de pronto que también hay camellos en Noruega. Pero como se trataba de una revisión médica le dije la verdad: que no tengo amigos ni quiero tenerlos, que no he quedado con una chica desde hace tres años, ni siquiera para tomar un café, y que a mi familia la abandoné enterita hace catorce años, cuando me fui de Vizcaya, y ni siquiera conozco si están vivos o muertos, lo que además me da igual. Para suavizar un poco mi respuesta añadí:

–Pero vivo con tres gatos: uno blanco, otro negro y otro naranja.

Ella se quedó un poco planchada, con la cara de quien descubre el camello noruego del que ya he hablado arriba, y ya empezaban a ser demasiados los segundos de silencio cuando también se le ocurrió decir algo suavizador:

–Ah…, qué bien…, los gatos…, los gatos abrigan mucho.

Luego me preguntó por la bebida. Le contesté que bebo un litro de kalimotxo al día. Eso no le pareció bien:

–¿Un litro al día? ¿Todos los días?
–Sí, un vaso maxi antes de meterme a la cama y otro al levantarme.
–¡Es una barbaridad!

La revisión a partir de ahí siguió por cauces normales, aunque no dejé de notar que ella, a raíz de conocer mi soledad irrestricta, me miraba con cara de “menudo personaje que tengo enfrente” y parecía que deseaba terminar la revisión cuanto antes. Pero me equivoqué: justo cuando habíamos terminado se dirigió a mí con un tono raro, cruce de enfermera y sargenta:

–Mira, a mí me importa un bledo lo que hagas con tu salud, no estoy aquí para dar consejos, pero noto que eres una persona independiente y el problema es que esa independencia no la vas a poder mantener en tu vejez si sigues bebiendo un litro de kalimotxo cada día. Tú eliges: si quieres vivir independiente, necesitas dejar el kalimotxo. Si continúas bebiendo, en la vejez vas a necesitar a alguien para que te ayude.

Salí de la consulta destruido. ¡Hay que ver, uno va a una revisión médica tan tranquilo y se vuelve llevando en las manos una maldición para el futuro! Camino de casa, iba pensando en el poeta Leopoldo Lugones, cuyo vaso de cianuro le causó un suicidio tan rápido que no consiguió devolver el vaso a la mesa después de haberlo bebido: sí, pensé, quizá el cianuro puede ser una buena salida dentro de veinte o veinticinco años. Porque la primera posibilidad, la de ponerme “de pronto” a soportar a la gente que me rodea, me es imposible: hace tiempo que me he dado cuenta de que el ser humano, que es algo bastante digno cuando está a solas, se convierte en un primate ridículo cuando se reúne con sus semejantes. Decía Aristóteles que los que viven en completa soledad solo pueden ser dioses o monstruos: cualquiera de las dos opciones me parece estupenda. En cuanto a la segunda posibilidad, la de dejar de beber un litro de kalimotxo al día, que en mi opinión no es para tanto drama como me montó la médica, tampoco tengo ningún margen: esa bebida me permite estar un poco atento, con chispa, es una bebida que me aporta ese plus para alimentar a mis tres egos (egosexo, egosoledad y egoliteratura), y además siempre he estado de acuerdo con lo que dejó escrito Horacio: “No quedarán los versos de los bebedores de agua”.


miércoles, 5 de diciembre de 2018

Poeta


En las bandadas de aves salvajes
tú eres
la que necesita salirse
de la perfecta uve
que tus compañeras forman en el cielo.


martes, 4 de diciembre de 2018



Versión de Militancia poética (AQUÍ)


Demasiada


He visto bellezas
con los ojos demasiado bonitos para llevarlos en esa cara,
y caras demasiado bonitas para tan poca mirada,
y miradas que arquean el espinazo de los delfines,
solo en ti he visto
los ojos demasiados
la cara demasiada
y el mirar que muerde y eriza y desrazona.


Sin España


Sin España vuelan las moscas y los gorriones, florecen alegres los manzanos y se extiende por el prado el canto de los grillos. Sin España la nieve sonríe a los muchachos, el viento sopla los olmos, el tigre se despereza y estiran sus cuellos las jirafas.

Sin España el musgo, la fotosíntesis, las caracolas en la playa. Los barcos surcan, los peces nadan, las olas se estrellan contra los arrecifes sin España.

La pelusa de los melocotones se logra sin España, el color encendido de las fresas se obtiene sin España, el Annapurna se alzó sin España y el Gran Cañón del Colorado sin

España,
estado racista que al negro marca y lo persigue, que detiene al mestizo y lo aprisiona, que dispara al magrebí y al mantero acosa, que abandona a las mujeres y al catalán golpea mientras los banqueros de grandes culos sonríen escondidos en la niebla.

Sin España se escribió Macbeth y Cumbres borrascosas, sin España Cleopatra se presentó a César en una alfombra enrollada, sin España Buda y Cristo pronunciaron sus discursos de la Montaña y Terencio escribió Homo sum, humani nihil a me alienum puto. Sin España Zheng He hizo siete expediciones navales por el Océano Índico.

Sin España Cai Lun inventó el papel, Bi Sheng la imprenta, Madame Curie descubrió el radio y Eratóstenes midió la circunferencia de la Tierra. El cometa Halley regresa cada 75 años sin España.

Con España
la colmena pica a la abeja, el nido retiene a la golondrina y el ciervo niega su parte de cierva para no ser aislado por la manada,
con España
nace lo nuestro y lo de ellos, lo bueno y lo malo, lo propio y lo ajeno, el idioma que debe estar arriba y el idioma que debe estar debajo, la historia que niega las historias y la literatura que niega las literaturas,
con España nace el aquí, nace el contra, nace el sobre, nacen los otros, con España noventa y nueve de cada cien semejantes reciben el nombre de “extranjeros”.

Sin España las estaciones y Rimbaud, las fases lunares y el Laocoonte, sin España la Ilustración y Nadia Comaneci. Se lame mejor un clítoris sin España, se chupa mejor una polla sin España, los cuerpos se frotan mejor contra otros cuerpos sin España.

Te amo, te dije una vez
sin España.
Te amo y cuántos caballos caben en mis pulmones
cada vez que pienso en nuestro amor
sin España.
Te amo y qué bello será el futuro
sin España.


sábado, 1 de diciembre de 2018

Ataúd


Porque no sabe que a su muerte
harán ataúdes con su madera,
el nogal
siempre exulta de vida;
¡triste yo
que conozco la madera,
que escucho el aserrar
y ya siento el ataúd!




Encontrada y enviada por @ritanoriega (AQUÍ)


Instrucciones para beber una lata de cerveza


Hacen falta muchos sueños carbonizados
para aprender a beber una lata de cerveza;
vosotros que solo conocéis el triunfo
y camináis firmes por el piso de las calles
nunca aprenderéis a beberla;
tampoco los sabios ni los conformes
ni los que huyen de las líneas rojas.
Hace falta apostar alto y perder con entusiasmo,
hace falta equivocarse con toda la razón del mundo,
hace falta caer y nunca arrepentirse,
hace falta no lamentar los errores
y ser orgulloso:
solo entonces y no antes se aprende a beber
una lata de cerveza.


Mucho cuidado


Hacerte qué. Hacerte una cerbatana y soplar contigo, encenderte y preguntarte, a que no sabes cuántos pétalos tienen los jilgueros, a que no conoces el árbol del que proceden las amapolas, a que no te atreves a subir conmigo el Jungfrau.

A que no te atreves a escribir MURCIÉLAGO en el escaparate mientras el segurata mira hacia el miércoles, a que no te aprendes conmigo todos los estados de México, a que no te subes al tobogán del leopardo continuo, a que no.

Te diría una palabra sucia. Pero una palabra sucia que se engarza a otra sucia hace una frase limpia: de fuentes sucias nacieron Lady Godiva y los caballos de carreras, de ahí las peonzas y el número nueve, los confetis y las berenjenas.

Hacerte qué. Manosearte, mordisquearte del fémur al cerebelo, lamerte todos los pensamientos tuyos que tienen hache y, sobre todo, chuparte muy despacio la coronilla: ¿sabes lo que me gustan las zonas de tu cuerpo que tú no ves pero yo sí veo, las zonas que no posan ante el espejo y también amo?

Te lo dije: Mucho cuidado con dos personas que se están besando. El mundo se vuelve al revés cuando dos personas se besan: ¡toda Roma empieza a tocar la cítara mientras arde Nerón!


jueves, 29 de noviembre de 2018

Se me olvidó decirte...


Te dije que tus ojos eran dos topacios sonrientes:
se me olvidó decirte
que habían sido robados haciendo butrón
en una joyería cuyo perro guardián fue asesinado;

te dije que tus sueños eran naranjas babilonias:
se me olvidó decirte
que fueron cosechadas por inmigrantes
que habían sido vejados por capataces sombríos;

te dije que eras el único claro en toda la selva:
se me olvidó decirte
que procedía del bombardeo con napalm
de pilotos carnívoros contra civiles indefensos.


Ninguna virtud tuya hallé sin gusano.
Ninguna de tus bellezas sin huevos de basilisco.
Ninguno de tus nenúfares limpio de petróleo.




Encontrada y enviada por _besaco


miércoles, 28 de noviembre de 2018

Vallas


Padres, curas, profesores,
leyes, gobiernos y banderas:
la de vallas
que tuvieron que saltar mis labios
para llegar al fin a los tuyos.


El estruendo de los acantilados


Asustadísimo de mí,
si hubiera glóbulos-lago dentro de mi sangre,
si mi ansiedad hallara un día su contraliebre;
si la calma me fuera algo más que una leyenda
leída en algún libro de sabios hindúes,
¡cuántos pajares hallaría en una aguja
y cuántos dentros, cuántas esfinges resueltas!
Y sobre todo semillas, podría encontrar semillas de mosca
en los acuarios del aire si descubriera el despacio,
podría germinar sin culpa ni andamios
si descubriera el silencio,
y además podría ser feliz:
feliz como la piedra donde no se edifica ninguna iglesia,
feliz como el boomerang sin curvas ni regresares,
¡feliz como los que no escuchan los relojes
cuyas agujas avanzan hacia los acantilados!


viernes, 23 de noviembre de 2018

Qué necesidad


Qué necesidad tenía de vivir en la misma provincia
escoger la misma uni matricularse en la misma facu
elegir la misma carrera y presentarse aquel octubre
en la misma clase que yo con su belleza abominable,
abominable,
abominable,
con ese abuso de poder que solía manejar sin mesura,
sin brújula ni juicio, igual que se aprieta un revólver,
mientras jugaba a apoyarse en un codo o en el otro
y ajustaba su melena pasándose dos dedos por la oreja,
como posando inocente para una litografía romántica,
qué necesidad
de decirme que le daban asco los niños y los viejos,
los cristianos y ateos, los nacionalistas y los unitarios,
además de las mujeres de todas las partes del mundo,
parándose al decir la palabra “asco”, paladeándola,
como si los demás fuéramos unos pobres metecos
y ella hubiera nacido en el oro de un palacio persa,
qué necesidad de apostarme una cena
a que en cualquier tren de la línea Bilbao-Plentzia
podía hallar al menos un hombre al que había besado,
y al contarme esto reírse con su belleza de siempre,
que ya he dicho que usaba como se usa un revólver,
mientras yo le seguía la corriente asustado, silencioso,
sin notar aún que la última bala que ella había disparado
ya estaba dando vueltas y vueltas dentro de mi cabeza.