.Joder, Vuk, ya veo que vas heredando mis enemigos, y lo siento mucho, porque sé perfectamente que existe un tipo de enemigo que nace de la envidia ante los elogios, y seguramente mis elogios continuados te hayan conseguido alguno.
Sin embargo, te voy a dar una mala noticia, y es que voy a seguir haciéndolos. Una vez que he apresado tu libro, no lo voy a soltar tan fácil. Vas a tener que aguantarte.
Guerra de identidad es el tipo de libros importantes para un blog como el mío, donde mi principal objetivo es demostrar que se puede escribir sobre poesía sin tener que vestirse de Simón el enterrador. Trabajo un blog de alegría y animación, donde siempre me sitúo con aquella poesía que está enraizada en la vida, y ese libro parece que me lo hubieras escrito por encargo.
Guerra de Identidad es demasiado bueno para que no le nazcan enemigos, y la manera en que está escrito ayuda a que le vaya a nacer alguno de más. Una poesía como la tuya, sin rima, sin métrica, sin lenguaje floreado, sin apenas cabida para las imágenes, sin hermetismos, sin esoterismos, sin metafísicas, es una poesía aún con muy poca tradición en España. Da igual que tengas Filología Hispánica: algunos no te van a perdonar esa manera de escribir y te van a acusar de ignorancia, de trazo grueso, de descuido formal.
Creo que el primero que sacó un libro con esos mimbres, y me refiero tan sólo a algunos aspectos (no todos) del artefacto poemático, porque en lo demás no te pareces en nada, fue
Roger Wolfe, cuando publicó
Días perdidos en los transportes públicos. Y ese libro, si mal no recuerdo, se publicó en 1992. O sea: sólo existen diecisiete años de tradición. Luego han venido
David González,
Pablo García Casado,
Karmelo Iribarren o
Pepe Ramos, por decirte cuatro que he leído y me gustan pero que, en mi opinión, y aunque todos están bastante reconocidos, no disfrutan del reconocimiento que se merecen: yo los considero mejores poetas que otros que nos ponen en la punta del canon.
El propio Wolfe las pasó canutas para imponerse y creo que no se habría impuesto si
Luis Antonio de Villena no le hubiera apoyado. Villena cuenta que, siendo jurado de un premio,
Manuel Alvar le dijo que el libro de Wolfe no se podía premiar “porque eso no era poesía”. A escala mundial, lo mismo:
Harold Bloom, al que se tiene por el crítico más célebre del mundo, no reconoce ni a
Ginsberg ni a Ferlinghetti ni a Corso ni a Bukowski, para él no existen, le parecen basura.
Por otra parte, para mí es importante recomendar
Guerra de identidad a toda la tropa que va al Bukowski y a todos los jóvenes que están escribiendo en una línea realista/desinhibida porque se escribe muy mal en esa línea. Quiero decir: mucha de la mierda que nos echan encima nos la merecemos, porque escribimos unos poemas lamentables. Pero en
Guerra de identidad has demostrado que se puede escribir desde el realismo y el despojamiento sin caer en los tópicos más habituales, tópicos en los que también suelo caer yo y que te detallo:
–Escribimos desde el malditismo y la inadaptación presuntuosa; en GDI, en cambio, la protagonista lucha por la adaptación.
–Abusamos de la creación de un héroe/antihéroe orgulloso, despreciativo y perdedor; en GDI, por el contrario, la protagonista no es vanidosa, quiere “resolverse” y es muy exigente consigo misma.
–Tenemos pasión por escribir sucio, malsonante y escatológico; en GDI se hace realismo “limpio”.
–Tendemos a condenar la existencia como una porquería; en GDI se está en favor de la vida.
–Nos solemos quedar en una colección de anécdotas; en GDI la anécdota siempre se integra en un plan general.
Ánimo. Nadie dijo que fuera fácil. En el último mes he leído elogios a tu libro de
Pepo Paz, Eva la del zirimiri, David González, Danilac, Giovanni Collazos, Xoán Abeleira y Manuel Rico. Eso significa que, de acuerdo a mi teoría acción-reacción, te caerán críticas malas enseguida, unas de buena fe, otras sin ella. Entiendo que algunos estén nerviosos porque el libro sigue creciendo. ¡Joder, que has salido en El País! A mí me da igual lo de El País, para mí
Guerra de identidad no mejora ni empeora un ápice por aparecer aquí o allá, pero sé de la importancia de aparecer en un medio que llega a mucha gente y que, habitualmente, suele patrocinar otro tipo de poesías más enraizadas en el tronco oficial de la tradición.
Por otra parte, y para terminar, sé perfectamente que nos movemos en territorios resbaladizos, que los poetas nunca estamos seguros con la calidad de lo escrito y que cualquier crítica negativa nos llena de dudas y urgencias, pero tú eres de las que menos razones tienes para ello. Ten en cuenta que tu libro es el primero en cuya opinión entusiasta hemos coincidido Iratxe y yo. Y que Iratxe y yo nos pongamos de acuerdo en algo, ostras, eso es muy fuerte.
Abrazos con microscopio.
Hasta pronto.
.