miércoles, 23 de abril de 2014

y 66


Una mujer kilimanjara

Sé muy bien que mi historia
……….es la historia del niño que miraba tanto al cielo
……….que al final se le puso cara de nube,
y que la mujer que me ame
……….deberá martillar mil veces en el vacío
……….para acertar una sola vez en mi clavo,
pero dejadme pedir este mi quiero,
perdón por la tontería,
una mujer es mi requiero, mujer con grapa o tridente
……….o blanco mogadiscio.

Una mujer con faros antiniebla. Quiero.
Una mujer que me sonría cuando descubra el cofre vacío
……….de mi tesoro.
Una mujer soleada y sin airbag para besarla transparente
……….en los extrarradios.
Una mujer con el alma impura y la piel impura y la cabeza
……….llena de calcetines sucios.
Una mujer para decirte, Sofía (si te llamaras Sofía),
solo soy una nuez, pero si te atreves a partir esta nuez
hallarás dentro galeones y grúas y muchos elefantes.

Juntos patentaremos una nueva versión de lluvia.
Crearemos las pilas eternas para los Amores
……….Descomunales.
Tendremos un hijo lunático y ajedrecista que fabricará bolas
……….de palabras y destruirá el Bank of America.
Seremos como tenistas comiendo melón en el cine,
……….y la gente nos señalará indignada:
“Mirad a esos, no hay derecho, ¡se están amando
……….en pleno miércoles!”.

Perdón por la tontería,
pero no quiero mujeres que me nieguen el chocolate
……….de estrellas,
o mujeres que minen el suelo con bolas de cicuta
……….para que los koalas alegres de Lucifer
……….no se atrevan a revolcarse.
No quiero mujeres que respeten la apertura de sonrisa
……….fijada por el gobierno,
o mujeres con paraguas que parezcan paraguas
……….que llevan mujeres.

Una mujer con pulgones. Quiero.
Una mujer con erratas de luna para amarla en picado a pesar
……….de sus virtudes.
Una mujer para plancharle las mejillas sobre latas de cerveza
……….y dejárselas llenas de colas de lagarto.
Una mujer cuyas pisadas no dejen huellas en la nieve,
……….solo en los tétanos de mi corazón silvestre.
Una mujer para decirte, Paula, (si te llamaras Paula),
los fracasos que conoces son meras uñas de ratones:
los que yo te enseñaré serán leones enteros.

Juntos robaremos a mano desarmada una violeta salvaje y la
……….llevaremos en la boca con la divisa
……….AMARNOS SIN DEBERNOS.
Criaremos caballos musicales cuyo galope sincronizado
……….será el nuevo rock de Occidente.
Crearemos una nueva receta de beso con más de veinte
……….ingredientes distintos, y la gente dirá:
“¿Una receta mágica de beso? ¿Pero qué
……….sentido…?”.

Perdón por la tontería,
pero no quiero mujeres tan rectas que pongan comida
……….matadelfines en los desagües,
o tan serias que necesite comprarme una pértiga para saltar
……….la valla de sus cejas.
No quiero mujeres que no coman aceitunas por si el cáncer
……….de mama,
o no vean baloncesto por si la prórroga, o no beban cerveza
……….por si el embarazo.

Una mujer con algo de anaconda. Quiero.
Una mujer como un descampado para manosearla sobre
……….paisajes de Chagall tigreados.
Una mujer que no sea túnel sino puente, que no sea cebolla
……….sino naranja, que no sea triste y versitriste
……….sino alegrista y en parapente.
Una mujer tan kilimanjara que necesite dos sherpas y un
……….vaso de whisky para llegar del bajo de su carne
……….a la cima con puma de su alma.
Una mujer para decirte, Raquel (si te llamaras Raquel),
si escribo versos es porque no sé escribir aviones:
mis poemas son mi pequeña forma de acariciarte.

Solo he vivido en dos lugares de este mundo
y fue en las bocas de las dos mujeres que amé.
A las dos las quise por su exceso de cilindrada
y las dos me quisieron por mi falta de simetría.
Una mujer. Quiero.
Color de viento. Quiero.
Que suene a limones.

En las sábanas del futuro.


(Perdón por la tontería).


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 106

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (51)


martes, 22 de abril de 2014

65


La panadera

Cada vez que la panadera
rizadamente rubia
de la calle Doctor Esquerdo
me devuelve los cambios,
el simple roce de sus manos
sobre las mías
me deja las monedas
más alegres que nunca;
desde que me he dado cuenta
siempre pago el pan
con el billete más grande.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 105

Hoy, miércoles, a las 21:00, en el bar Vergüenza Ajena (C/ Galileo, 56), recito junto a GSÚS BONILLA y PEPE RAMOS


lunes, 21 de abril de 2014

Una reflexión de TRUMAN CAPOTE

.
Creo que todos los artistas son terneros de dos cabezas. El ser artista le separa a uno de las cosas en general. La mente trabaja a una escala más activa, más veloz, más sensible y resuelta que la de la mayoría de la gente. La mayor parte de la gente tiene, digamos, diez percepciones por minuto, mientras que un artista alcanza sesenta o setenta en el mismo tiempo. Creo sinceramente que ésa es la razón por la que tantos escritores beben, toman pastillas o lo que sea: para calmarse, para aplacar esa máquina que marcha tan rápida, sin parar


TRUMAN CAPOTE, entrevistado por Lawrence Grobel para Conversaciones íntimas con Truman Capote, Anagrama, 1986, Barcelona, pág. 39, traducción de Benito Gómez Ibáñez

En Libertad8, con Beatriz Ríos, recitando "Cada vez tardamos más en llegar a la cama"

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (704): La mujer de Saramago contaba las líneas que los diarios dedicaban a su marido, según Lobo Antunes


De una manera general, los escritores son una desilusión muy grande, son hombres y mujeres sin ningún interés, que solamente hablan de libros y que sienten una apetencia de gloria inmensa. Una vez estuve de jurado en un festival de cine, y cuando la estrella llegó al final para inaugurar su placa y vio que la del actor del año anterior era dos centímetros más grande, se puso furiosa y no la inauguró. Fue una escena increíble... 

Pues los editores me cuentan que lo mismo les pasa a los escritores. Me acuerdo de cuando estaba en Brasil, al comienzo de los años ochenta, con otros escritores portugueses, y la mujer que entonces tenía Saramago venía por la mañana diciendo: “José, has tenido doce líneas, éste ha tenido nueve, el otro ha tenido ocho...”. Le contaba las líneas que nos habían dedicado a cada uno en la prensa. Y se pasaba las mañanas subrayando los periódicos, no solamente lo que decían de él, sino también lo que decían de los otros. Como si el elogio a otros fuera un ataque contra él. Es algo muy extraño. 


ANTONIO LOBO ANTUNES, en Conversaciones con Antonio Lobo Antunes, de María Luisa Blanco Lledo, Siruela, Madrid, 2001

domingo, 20 de abril de 2014

64


Dos chalados

Cómo iba a durar el amor entre dos chalados con flauta
que presumían de mojarse con una manguera de fuego,
tan mentecatos que iban perdiendo bellotas por la calle
y se hicieron preceptores en sembrados de pólvora,

cómo iba a durar el amor entre el espejo y la espeja,
entre el egosiempre rebelde y la egosiempre averías,
entre el alférez molusco de las bombas de mano
y la lectora alegrista del manual de venenos,

cómo iba a durar
si los dos quisieron ser mayusculosos,
si los dos quisieron ser grandipulgares,
si los dos prefirieron diosear entre nubes
y poner su pasión en toque de queda,
¡si nunca se vio ratón ni ratona
con semejantes humos de águilas, cómo
ibais a durar!!!


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 103

Un apunte de JORGE LUIS BORGES

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Yo nunca me he documentado para escribir nada, he tratado de imaginarlo todo. Verá, una vez un muchacho me pidió que le firmara una petición para una Fundación, porque quería escribir una novela sobre California y necesitaba hacer un viaje para documentarse. “Usted no es un novelista”, le dije yo. “Usted tiene que imaginarse California desde Buenos Aires. Después, posiblemente su California sea fantástica; pero ¿qué importa?”. De forma que no le firmé el pedido. Lo que el muchacho quería era hacer un viaje a los Estados Unidos. Porque... ¿qué clase de novela es ésa que necesita documentarse? Eso es una forma de periodismo


JORGE LUIS BORGES, recogido por Esteban Peicovich en Borges, el palabrista, Libertarias/Prodhufi, Madrid, 1995

sábado, 19 de abril de 2014

63


En cuántos

Ahora que caminas por las calles con rostro de berenjena
y te crees más feliz que una ardilla con vestido de volantes,
y yo estoy solo y te añoro solo y malvivo tan envenenado
que rumio lento y rencoroso cada pelusa de los segundos,
permite que perverso te pregunte en cuántos, Natalia,

en cuántos kilómetros de cuerpos tendrás que frotarte
para borrar hasta la última mota insistente de mi recuerdo,
en cuántos bares o callejones sucios te entregarás en serie
mientras la luna te baja despacio la cremallera de tu falda,

con hombres
que ni el tímpano de mí, que ni el cúbito
de mí, con hombres sin vaca de estrellas que ni
la pala de mi canoa,

en cuántos baños torcidos de fiebre te quitarás las bragas
para olvidar las líneas y betunes perdurables de mis manos,
en cuántas playas dejarás que te bronceen la espalda
ante la mirada lasciva de las olas a punto de romperse,

con hombres
que te besarán el labio solo y la lengua sola,
con hombres que te lamerán el clítoris solo
y te penetrarán tan solo,

mientras que yo, niña escorpiona,
yo no besaba solamente lo que va de tu lengua al labio
sino tu muñeca curva de escritora mulata y sobredotada,
yo besaba tu furia de justicia y tus palabras versimotoras,
yo besaba tu huracán de mapas zurdos y zurdas aleaciones,

yo, niña escorpiona,
yo no lamía la mera delicia que sonríe dentro de tu vulva
sino la chica que borracha gritaba rabias y revoluciones,
yo lamía la agitadora que portaba pancartas en el 15M,
yo lamía tu enredadera y tu grano de anís orgulloso,

en cuántos despachos nocturnos restregarás tu columna
para acallar a golpes la gramola antigua de mis canciones,
en cuántos hostales vacíos ofrecerás tu insensata belleza
para ensuciar con minucia las corbatas que no me puse,

con hombres
que ni el sépalo de mí, que ni mi eslora
ni mi palo de mesana, con hombres
a los que podría aplastar con una metáfora
y que huirán enloquecidos cuando descubran
mis versos,

porque yo, niña escorpiona,
yo no amé tan solo tus espigas de sol
sino también tus espigas de sombra,
yo no amé tus manzanas de Persia
sino de Persia también tus gusanos,

yo, niña escorpiona,
yo sabía mejor que nadie que las mujeres
que vuelan cien aviones más altas
también dañan como cien aviones,

en cuántos pasillos oscuros dejarás tu cuerpo satenado
para extirparme y desaparecerme hasta los raigones,
en cuántos hombros descansarás tus pieles pleamares
para negar lo que te amé y te amaba, lo que te amo,

porque aún te amo, sí,
te sigo amando:
y aún espero como una polilla extraviada
a que me vuelvas a encender la luz
cuando te canses de tus
en cuántos.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 100
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Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (50)


viernes, 18 de abril de 2014

62


Grageas de odio

Si acaso una vena de cartón,
una estatua ventrílocua o una corbata
empujada por el viento, poco más.

El amor no me demostró nada.

Me volvió un gato con revólver,
un flequillo revuelto y desquiciado,
una maceta de lirios vulgares.

Me dejó cara de teléfono, grano
de maíz sombrío, paloma
en alas de muletas.

Me hizo peor.

Del odio no tengo queja. El odio
me vuelve tan mirlo y descansado,
apenas lo pruebo en grageas de minuto,
que salgo a la calle con ganas de abrazarte
(sí, me refiero a ti, la de color verde,
no importa que seas una lechuga).

Quedaos con el Amor
y las sagradas rosas de pus que luce en el culo,
que yo me quedo con el Odio.

Porque el amor tiene límites y el odio no.
El amor tiene dudas y el odio no.
El amor fracasa y el odio no.
El amor es intenso, yo también
pensaba que era más intenso....

Hasta que probé el odio.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 98

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (49)


jueves, 17 de abril de 2014

61


H2O

Por eso fracasa el amor:
porque se jura en piedra
y se cumple en agua.
Por eso pido un amor
sin H2O:
con piedra de juramos
y piedra de cumplimos.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 97

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (48)


miércoles, 16 de abril de 2014

60


La máquina

No sé en qué noche o masqueluna del amor
se presentó en mi casa con una máquina
para convertir las palabras en truenos.

Aunque ella dice que la inventé yo.

Nuestra máquina convertía las palabras
suaves en truenos, las palabras buenas
en truenos, las palabras de arroz sencillo
y caricias de pan caliente, en truenos.
Si yo decía o quería decir, por ejemplo,
“Eres mi dalia y corola perfecta”,
la máquina volvía esas palabras en
“Eres mi juncia negra y enferma”,
y si ella decía o me quería decir
“Solo tus ojos en mi pentagrama”,
la máquina volvía esas palabras en
“Me satura tu mirada, déjame”.

No se acababan nunca los milagros
de nuestra máquina que convertía
las palabras en truenos. Una máquina
formidable que solo pudo inventar ella.

Aunque ella dice que la inventé yo.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 96

martes, 15 de abril de 2014

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (703): El miedo de Rafael Alberti a que Joaquín Sabina le robara protagonismo


El segundo recuerdo delata al hombre competitivo del que hablaba antes y tiene que ver con nosotros dos y con Joaquín Sabina. Hay que decir que en aquellos años, en 1986 o 1987, Joaquín ya era, como lo es hoy, un cantante muy conocido que llenaba plazas de toros y estadios de fútbol en sus conciertos y con el que no resultaba fácil ir por la calle, soportando el continuo acoso por sus seguidores, algunos de los cuales, por cierto, eran tipos de no muy buena catadura, de ésos con los que uno podría compartir una moto, pero jamás una toalla.

Creo que si había algo que le gustase a Sabina era salir a cenar con su admiradísimo Rafael Alberti, su poeta favorito junto con Neruda y Vallejo; y yo, amigo de los dos, organizaba de vez en cuando encuentros en los que todos lo pasábamos muy bien y en los que podían ocurrir cosas notables como aquella segunda visita a los muros de la Real Academia Española, de la que antes he hablado. Después de una noche que había sido especialmente divertida, Rafael me pidió que lo acompañara a su casa y allí dibujó una guitarra para Sabina, pidiéndome que se la llevase al día siguiente. Perfecto: risas, regalos y todos tan amigos.

Pero cuando, en otoño de 1986, llegaron las lecturas conjuntas de nuestros libros, Rafael empezó a ver al famoso Joaquín Sabina como un peligroso rival, de cara al público. Así, en cada viaje, mientras íbamos a reunirnos con Joaquín en algún lugar o lo esperábamos en el VIPS, se repetía la misma conversación:

–Ya verás cómo tu amigo Sabina nos va a hacer cisco –decía el maestro–, puedes estar seguro. Se traerá la guitarra, se pondrá a cantar ¡y estamos muertos! ¡A ver quién nos va a querer oír a nosotros!
–No, Rafael, no se va a llevar ninguna guitarra. Sólo va a leer sus poemas y sus canciones.
–¡Por favor! Pero qué ingenuo eres… Te aseguro que se va a traer la guitarra.
–No, no, te digo que no.
–¡Se la va a traer! Estos cantahistorias siempre la llevan a todas partes. Acuérdate de Paco Ibáñez en Toulon, que le dejaron la guitarra de un zurdo y la estuvo tocando toda la noche. ¡Y eso que las cuerdas estaban al revés!
–Sí, eso es verdad. Pero hoy es distinto. Hoy no va a haber guitarra por ningún lado.
–Que te crees tú eso… Se llevará la guitarra y punto. Yo no sé ni para qué voy, la verdad…
–Pues porque la gente, sobre todo, va a ir a escucharte a ti. No te preocupes, te repito que Joaquín no va a llevar ninguna guitarra.
–La llevará. ¡Te aseguro que la llevará!

En la lectura, naturalmente, ni Sabina sacaba una guitarra ni había nadie capaz de hacerle la más diminuta sombra al maestro: él se llevaba las grandes ovaciones; él se arrancaba las carcajadas más estruendosas; él producía las emociones más fuertes y, al final, el auditorio caía a sus pies, rendido a su talento, su leyenda, su magia y su simpatía. Al acabar, ya mucho más tranquilo, Rafael solía decirle a Joaquín, con su voz más candorosa:

–Hombre, ¿y por qué no te has traído una guitarra? Yo creo que habría estado muy bien…


BENJAMÍN PRADO, A la sombra del ángel, Santillana, Madrid, 2002, págs. 132-134 
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lunes, 14 de abril de 2014

59


No es un amor standard

Hace quince días recibí un mensaje histérico y matinal de un menda que se mueve por círculos policiales; en él se me alertaba de que la policía municipal de Madrid está repartiendo una circular para meterme la multa del siglo. Parece que mi última aparición en el telediario nocturno de TVE1, donde salgo sacando pecho delante de la pintada Liberqué, igualiquién, fraternicuándo que hice en el Bankia de la calle Embajadores, ha colmado la paciencia de algunos que, como no consiguen sorprenderme ni atraparme in situ, han decidido ahora actuar de oficio contra mí. Esa es la historia uno. Ese mismo día, por la noche, comencé a leer el primer libro de Natalia, La intermitencia de los faros, y cuando lo terminé volví a estar enamorado hasta las ingles de ella: esa es la historia dos.

Ahora la tercera historia: una vez que terminé el libro de Natalia y publiqué en el blog las impresiones que me había causado, y viendo que eran las seis de la madrugada y seguía totalmente enamorado de ella, con esa ansiedad añadida de saber que nunca me voy a encontrar una mujer tan luchadora y viboreante y talentosa, decidí llamarla por el móvil desde el trabajo, imaginando que a esas horas andaría torcida y sobrada de whisky por algún bar de Madrid. La llamada la hice sin demasiada esperanza, porque hacía diez días que Natalia me había dejado “para siempre” por última vez.

Pero hubo suerte y me cogió la llamada. Es más: no solo me la cogió sino que vino a verme, no tan cargada de whisky como otras veces. Cuando llegó le enseñé lo que había publicado de su poemario, lo que la dispuso a mi favor, y pasé a contarle mi historia con la policía, de la que ella solo sabía lo que publiqué esa misma tarde en Facebook. Por supuesto, además de enseñarle la circular, que viene firmada con nombres y apellidos, donde se ordena NO borrar a partir de ahora las pintadas neorrabiosas y hasta se da la dirección de mi blog (en los últimos veinte días mis lectores más frecuentes son miembros de la policía y las brigadas de limpieza) para que las encuentren y hagan una valoración económica de cada una, pasé a detallarle el caso con unas exageraciones que ni Tartarín de Tarasçon o el Barón de Münchhausen. No solo le dije que me pueden meter medio millón de euros de multa, que es lo que correspondería a las 456 pintadas que ya he realizado, o que podría acabar en la cárcel (no sé de dónde me he sacado esa hipótesis, pero es de mucho efecto), sino que además le aderecé todo con baladronadas de valiente de butaca y mando distancia en el plan de “ahora se van a enterar de quién es neorrabioso” o “se acabó la paz: si ellos vienen a por mí, yo voy a por ellos” o “pienso hacerle una pintada en el culo a Obama, otra al Papa, otra al Rey, otra a Rajoy y otra a Ana Botella”, frase esta última que no tiene mayor sentido, pues el tamaño de mis pintadas es tan grande que en el culo de una persona no me entraría ni el rabito de la o.

Pues bien: al de cinco minutos de contarle la historia ya nos estábamos comiendo la boca, al de una hora decidió volver conmigo, al de dos horas me dijo que quiere estar toda la vida a mi lado, y se ha pasado domingo, lunes y martes en mi casa Creta, pasándolo en grande y otras cosas más húmedas.

Es increíble. Luego me quejo y ando montando unos in hoc lacrimarun valle por la sola cosa de que se escribe mejor hacia abajo, pues todo poeta sabe que las manzanas más líricas del manzano son las que están en el suelo, pero no sé de nadie que tenga tanta suerte con las mujeres como yo. Seguramente Natalia me deje de nuevo el jueves que viene, porque está demostrado que nuestra relación es una catástrofe donde los picos de felicidad no construyen ni nos llevan a ninguna parte, pero no hay duda de que nos sostiene el puto amor, el amor más hijoputa, egocéntrico y caprichoso que existe, pero amor verdadero desde el hueso hasta la cola.

Le cuentas que la policía te va a meter un puro que te vas a quedar tieso hasta el próximo milenio y, en lugar de decir “buff, menos mal que te dejé hace diez días”, decide volver contigo. El asunto es tan raro que ahora, cada vez que me levanto de la cama, voy de inmediato al buzón para ver si me ha llegado el multazo, esperando que sea de la cuantía que le vengo advirtiendo con mucha vanidad, no sea que Natalia, en el caso de que la policía no me juzgue tan peligroso como le he contado o me multe simplemente como a un grafitero standard, decida dejarme de nuevo por eso mismo: porque ella no sale con nadie standard.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 93

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (47)


sábado, 12 de abril de 2014

58


La rosa radiactiva

Cuídate, poeta,
de las mujeres oscuras
que hacen mejores tus poemas,

pues las mujeres soleadas
solo sirven para escribir poemas
de puerro y alcachofa.

En esto no hay más bisagra:

o los escribes malos
porque el amor triunfa
y tu amada es la rosa más limpia,

o los escribes buenos
porque el amor fracasa
y tu amada es la rosa radiactiva.


BATANIA / NEORRABIOSO, El amor es un ave sin nido que pone huevos en el aire, 2014, fotografía de MERCHE CLOVER, modelo VERO VILLARES, pág. 92