miércoles, 1 de octubre de 2014

Sesenta tuits


• • • • •  Antes había musas; ahora hay calientapoemas.

• • • • •  No te lo creas tanto. El 90% de tu belleza procede de mi manera de mirarte.

• • • • •  Me hace existente. Cada vez que me besa, me verifica.

• • • • •  El poeta es un tipo al que le duele lo mismo que a ti pero a él le duele mejor.

• • • • •  Cada sufrimiento es el bulbo de un poema futuro.

• • • • •  En el amor, si no estás confuso, es que no te estás enterando de nada.

• • • • •  Siempre me hizo más daño reflexionar sobre el daño sufrido que sufrir el daño mismo.

• • • • •  Yo soy en blanco y negro, pero ella me colorea.

• • • • •  Los que dijeron que era imposible no perdonan nunca a los que lo hicieron posible.

• • • • •  Prefiero a las personas con ideas, no con ideologías.

• • • • •  Cumplir años es ir adquiriendo la paciencia suficiente para aguantarte a ti mismo.

• • • • •  Qué se puede esperar de las personas que hasta cuando vuelan están pensando en el aterrizaje.

• • • • •  No puedo ser feliz, no tengo tan mala memoria.

• • • • •  Miénteme en serio, por favor, que no tolero las mentiras a medias.

• • • • •  Antes se leía para aprender; más tarde se empezó a leer para divertirse; ahora se lee para presumir de haber leído.

• • • • •  Nunca seré pobre: me sobra fantasía.

• • • • •  Nos creemos diferentes y solo somos solitarios.

• • • • • ¿De qué sirven las metáforas cuando tienes algo que decir?

• • • • •  No sé lo que quiero y no pararé hasta conseguirlo.

• • • • •  No empiezas a amar a una ciudad hasta que no empiezas a amar a uno de sus habitantes.

• • • • •  Los objetivos nunca se realizan. Cada meta no es más que la primera línea de una nueva salida.

• • • • •  La cultura o es lúdica o es entomológica. O la dejamos en el museo o la devolvemos al patio del colegio.

• • • • •  No se puede amar con las manos metidas en los bolsillos.

• • • • •  El vicio de la lectura consiste en atesorar ignorancias. Uno descubre todo lo que no sabe y se ilusiona con todo lo que no llegará a saber.

• • • • •  Es mejor que no te amen a que te amen solo un poco, porque el que regatea el amor gobierna la relación y la tiraniza.

• • • • •  Típica sí que es. La típica chica que te encuentras una vez en toda tu vida.

• • • • •  Cuidado con esa mirada. Es una telaraña.

• • • • •  Si fuera valiente para qué iba a escribir poemas.

• • • • •  Los que no tienen corazón viven más tiempo.

• • • • •  Por tus ángeles te puede amar cualquiera, pero no pierdas nunca a quien te ama por tus demonios.

• • • • •  El lugar más bello de la tierra sería aquel donde pudiera pasar una temporada sin mí.

• • • • •  Con otros causarás estragos, pero a mí tu belleza me entra por un ojo y me sale por el otro.

• • • • •  Si al sol se le pudiera poner un palo joder qué antorcha.

• • • • •  Haber reído juntos te une para un tiempo, pero haber llorado juntos te une para siempre.

• • • • •  Comenzó siendo el amor de mi vida. Más tarde pasó a ser la mujer de mi vida. Ahora es simplemente mi vida.

• • • • •  Salir con ella fue como vivir de equilibrista sobre la antena de un caracol.

• • • • •  Si vas a enterrar otra vez el hacha de guerra, te rogaría que esta vez quemaras también el mapa del lugar donde la entierras.

• • • • •  La envidia es eso que nadie reconoce que tiene y la inteligencia eso que nadie reconoce que le falta.

• • • • •  La poesía que sirve no nos sirve. La que no sirve es la que nos sirve.

• • • • •  Se ama en general pero se odia célula a célula.

• • • • •  No existen significados. La única sabiduría es abrir otra lata de cerveza.

• • • • •  Ella. Prefirió seguir de rana reina antes que convertirse en una princesa cualquiera.

• • • • •  No envejecemos: nos vamos convirtiendo en otro, como ese relevista que se va entregando la antorcha a sí mismo.

• • • • •  Creerse especial es lo corriente y creerse corriente es lo especial.

• • • • •  Eso es el amor. Dos que deciden destruirse juntos cuando se iban a destruir por su cuenta.

• • • • •  La cabeza es para que pensemos que pensamos y el corazón para que sintamos que sentimos. Pero hay quienes se toman esta farsa en serio.

• • • • •  Necio es el que no sabe de sus ignorancias. Sabio el que las conoce. Erudito el que lee y escribe libros sobre ellas.

• • • • •  Patria grande no puede ser mía.

• • • • •  Nos hemos quedado en globalizados. Nosotros que soñábamos con ser universales.

• • • • •  La persona que ríe para qué necesita consejos.

• • • • •  El día perfecto es aquel donde estás tan atareado que ni tiempo tienes para decirte tres o cuatro verdades a la cara.

• • • • •  La poesía confesional consiste en hacer autopsias a tu pasado. En tocar el piano dentro de tus heridas.

• • • • •  Cuántas noches llorando si supiéramos la diferencia que hay entre lo que creemos que somos y lo que los demás creen que somos.

• • • • •  El sistema no nos hace borregos sino que somos borregos por sistema.

• • • • •  Para el revolucionario una tele encendida es un libro que no está abierto. Para el poder un libro abierto es una tele que no está encendida.

• • • • •  La dos formas infalibles de lograr que se haga algo es decirle a tu hijo que está prohibido o decirle a tu abuelo que ya no tiene edad de hacerlo.

• • • • •  Cuánta humanidad en los animales y cuánta animalidad en los humanos.

• • • • •  La infancia es eso que una vez que se pierde ya no vuelve y la madurez es eso que una vez que llega ya no se va.

• • • • •  Para las arrugas que salen en el cerebro la mejor plancha es la lectura.

• • • • •  Da igual que llueva, sácate el paraguas de la boca, sonríe.



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martes, 30 de septiembre de 2014

63


Saussure en las tiendas de chinos

Se lo conté el miércoles a Verónica y todavía está pensando en denunciarme a la Oficina de Inmigración. El caso es que suelo comprar en dos chinos muy pequeños, uno situado al comienzo de la calle Doctor Esquerdo y otro en la Avenida Ciudad de Barcelona, y, como los que atienden no saben muy bien el español y yo soy el culebro Satanás, me gusta pedirles los productos con alguna letra o sílaba cambiada:

–Seis lanas de cerveza mahou, por favor.
–Una raja de galletas maría fontaneda, por favor.
–Un pote de tomate orlando, el más pequeño por favor.
–Un cabrón de huevos, que sea de docena, por favor.

Probad a hacerlo en vuestro barrio: veréis que siempre lo entienden todo y te sirven sin fallo los productos que has pedido. Si sois más rasputines aún, de esos que no tienen llave de vuelta, podéis permitiros audacias mayores:

–Seis fragatas de cerveza mahou, una jirafa de galletas fontaneda y un paquebote de tomate orlando, por favor.

Aunque para que salga bien esta audacia debéis decir muy rápido “fragata”, "jirafa", "paquebote" y muy despacio y nítido todo lo demás, os aviso.

La conclusión que extraigo de estas travesuras neorrabiosas es la siguiente: la poesía y su hija la precisión están sobrevaloradas. Lo esencial de la comunicación radica en el receptor, en el deseo o interés por ser escuchado. No existe poeta ni recitador tan pedestre que no pueda ser salvado por un lector u oyente atento.

Quién iba a pensar que los chinos me fueran a enseñar más que Saussure.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 90 y 91

TROYA LITERARIA (633): Juan Ramón Jiménez contra D'Ors


El amanuense, el Clasificador Xenius, la pluma Orsman, estilográfica, dijo Vegue.

No tengo fiebre, doctor, póngame usted el termómetro.

Peluquero, tíñame los rizos de violeta.

Fósil número tres, vitrina número 1 de profesor de nada.




JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Españoles de tres mundos, Alianza Editorial,1987, Madrid, pág. 204

lunes, 29 de septiembre de 2014

62


Argi andando por la salita

Una semana después de la muerte de Argi, cuando ya nos habían entregado las cenizas y todo, viene Iratxe y me sale con esto:

–Esta noche he sentido a Argi andando por la salita.

No solo lo sintió andar por la salita: al de pocos días lo siguió notando en la cocina, luego en la puerta de entrada, más tarde revolviendo en la papelera, y en ese plan. Como aquello continuaba y no tengo mucha paciencia para las tonterías, decidí cortar inmediatamente.

–¿Y no te levantas de la cama para verle? –le pregunté.
–Una vez lo hice, pero cuando llegué no había nadie.
–Qué raro, ¿no?
–¿Raro el qué?
–Que te levantes y no encuentres a Argi. No sé. Es que no me lo explico. ¿Seguro que miraste bien?
–Vete a tomar por culo, gilipollas.

A partir de esa conversación Iratxe dejó de sentir a Argi, o al menos se lo callaba, pero entonces apareció el segundo problema: fui yo el que comencé a sentirlo. Oía ruidos suyos en la sala, o en el cuarto de baño, o en la otra habitación. Como ya he dicho que no aguanto las tonterías y tampoco creo en la magia, me puse a buscar la causa del extraño fenómeno.

Creo que ya la tengo. En mi piso Pasiega se producen infinidad de pequeños ruidos, los causados por la lluvia, el viento, los vecinos de arriba y de abajo, las radios, los folios cayéndose, las gotas del grifo, las latas vacías moviéndose en la papelera, el ruido del frigorífico, ruidos que ya existían antes sin que nosotros nos diéramos cuenta. La diferencia es que, durante diecisiete años, todo esos sonidos raros se los hemos atribuido a Argi; una vez muerto, están apareciendo por primera vez de forma independiente.

Al final me he alegrado de la existencia de esos ruidos, porque para mí siguen siendo de Argi, son parte de su territorio, y me ayudan a llevarlo dentro de mí como si estuviera viviendo. Tal es así que le he dado la razón a Iratxe y ahora solemos tener algunas conversaciones que, si alguien las escuchara, nos aplicaría directamente la camisa de fuerza:

–¿Lo has sentido esta noche? –le pregunto.
–¿Sobre las tres de la mañana? ¿En la zona del portátil?
–Qué cabrón. Seguro que ha estado leyendo todo el blog.
–Todo no. Qué paliza.
–Vete a saber. Ten en cuenta que ahora tiene todo el tiempo del mundo.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 88 y 89

TROYA LITERARIA (632): Dalí contra Julio Verne


JEAN FRANÇOIS FOGEL: ¿A qué escritor estima más?
SALVADOR DALÍ: Según mi parecer, el mayor genio es Raymond Roussel, es decir, exactamente lo contrario de Julio Verne. Considero a Julio Verne uno de los cretinos más fundamentales de nuestra época. Embarcó a la humanidad en las chiquilinadas... Empezando por la conquista del espacio, donde no hay absolutamente nada que encontrar, ya que todo el Universo converge hacia la Tierra, y la Tierra es el único planeta donde se manifiesta ese fenómeno inaudito que se llama vida. ¿Para qué conquistar la Luna si, inclusive en nuestro planeta, hay muchos terrenos que no valen nada? La única sección importante de la Tierra es, en definitiva, la región comprendida entre Figueras y Tolosa. Pero inclusive allí hay realmente muy pocas cosas que valgan la pena. Todo lo importante está concentrado en los alrededores de la estación de Perpiñán.


SALVADOR DALÍ, entrevistado por Jean François Fogel para L'Express, publicado en castellano en la revista Panorama el 6 de abril de 1971. Toda la entrevista AQUÍ

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (712): Borges era fanático de Pink Floyd y el himno que sonaba en su cumpleaños era "The Wall"


"Borges decía que era sordo musical, porque tenía sólo oído para la música de la palabra. Y decía cosas como por ejemplo que Beethoven no le gustaba, lo que producía el horror sagrado de toda la gente entendida. Pero le gustaban por ejemplo Brahms, Bach, la música antigua, medieval, la música folclórica, la milonga y los tangos de la guardia vieja, como decía. Creía que Gardel había arruinado el tango".

Las palabras de la viuda de Jorge Luis Borges, María Kodama, en una entrevista concedida a la BBC de Londres, dejan al descubierto las aristas menos conocidas del escritor.

Allí Kodama aseguró que a Borges le gustaban los Beatles, los Rolling Stones y le encantaba Pink Floyd: "Tal es así que el himno para su cumpleaños no era el Happy Birthday sino The Wall. Le gustaba ese tipo de música porque decía que era una cosa de enorme fuerza, terrible pero vital", dijo su viuda.

También reveló el plato preferido del escritor: el arroz con manteca y queso. Además, que abandonó el vino cuando era joven porque un amigo de su padre le dijo: Qué lástima. Si Jorge sigue así va a terminar borracho perdido. Borges sólo bebía un guindado o un vasito de caña para poder hablar en las conferencias, porque era muy tímido.

El diálogo se produjo a propósito de una muestra de fotografías y textos de viajes de Borges y Kodama por el mundo, El atlas de Borges, inaugurada esta semana en la Casa de América Latina de la capital francesa.


REVISTA Ñ, Borges, fanático de Pink Floyd, Clarín, 18 de septiembre de 2008 (AQUÍ)

EGOLATRÍAS (4): Horacio


He dado cima a un monumento más perenne que el bronce y más alto que el regio sepulcro de las Pirámides; tal que ni la lluvia voraz ni el aquilón desatado podrán derribarlo; ni la incontable sucesión de los años, ni el veloz correr de los tiempos.

No moriré yo del todo y gran parte de mí escapará a Libitina. Sin cesar creceré renovado por la celebridad que me espera, mientras al Capitolio suba el pontífice con la callada virgen.

De mí se dirá —allá por donde violento el Áufido retumba y Dauno, escaso de agua, reinó sobre pueblos montaraces—que, poderoso a pesar de mi origen humilde, fui el primero en llevar el canto eolio a las cadencias itálicas.

Acepta este orgullo debido a tus meritos, y con el laurel de Delfos, Melpómene, cíñeme de buen grado los cabellos.


HORACIO, Odas, Canto Secular y Épodos; Odas, Libro III, Oda 30, Gredos, Madrid, 2007, traducción de José Luis Moralejo, págs. 434 y 435

viernes, 26 de septiembre de 2014

61

Argi se muere

Mi perro se muere. Aquella flecha de nieve que saltaba los alambres de las huertas de Lauros se apaga ahora entre tumores, cataratas y una punta de años. Comenzó a renquear hace tres meses, a la entrada del otoño, y desde hace dos semanas ya no alcanza a subir las escaleras. Lo saco al parque en brazos, como si lo llevara a la enfermería, y los otros dueños de perros se me quedan mirando:

–¿Qué le pasa a tu perro?
–Nada.
–¿Cómo que nada?
–Años. Diecisiete.
–¡Ostras!

Lo dejo en el suelo y camina tres o cuatro pasitos con mucho cuidado, bamboleante, como si estuviera borracho, y de pronto se queda clavado, con las cuatro patas fijas, y se pone a mear como las perras. Y yo, que soy un capullo y siempre le he dado trato de capullo, le digo en voz alta, para que los demás perros se enteren:

–Lo que me faltaba por verte: meando como una perra. No me jodas, Argi.

Él me mira despreciativo, como diciendo calla, cabrón, ya me gustaría verte a ti con ochenta tacos, a ver cómo manejas a esa edad el aerosol. El pobre ya no puede mear como un perro porque ahora, cada vez que intenta levantar la pata trasera, pierde el equilibrio. Y yo no perdono:

–Manda cojones, Argi. Cuatro patas y no te mantienes en pie. Estás como para andar en bici.

Me he obligado a tratarle con este lenguaje de siempre, no sea que me note la tristeza. Si sabe que disimulo estoy perdido: se me muere mañana, sé de sobra lo orgulloso que es.

Qué perro. Pudo morir a los siete meses de edad, cuando estaba durmiendo y se le tumbó encima Faustina, una vaca suiza mía que lo confundió con una almohada. Más tarde se convirtió en un perro digno del Circo Mundial: saltaba las vallas, pasaba por el aro o recogía las pelotas imposibles que perdíamos en los frontones. Se paraba como un mimo en cuanto le decía “geldi hor”... Nunca pisaba un sembrado, por mucho que cayera una pelota. Se quedaba esperándome, sin correa ni horario, a la salida de los supermercados de Madrid. Qué perro, ya digo. Un crack.

–Por este perro te pago el dinero que quieras –me ofrecieron varias veces.
–Te lo vendería ahora mismo –les decía yo–, pero él no se vende.

Solo me hacía caso a mí y a mi padre. La última vez que estuvimos en Vizcaya fue directo al lugar donde solía sentarse mi padre, y ahí comprendí que Argi no sabe aún que se ha muerto hace más de cinco años. Él piensa que mi padre está vivo. Y tiene razón.

Llevo toda la semana pensando en acudir al veterinario para que le dé la eutanasia, pero siempre me arrepiento, porque cada vez que Iratxe vuelve del trabajo le viene como un pequeño renacer. Hasta en ese culto a Iratxe se parece a mí. Pero a la hora en que escribo esto su situación ha empeorado: ayer ni siquiera logró ponerse en pie. Lo miro a los ojos para saber si está sufriendo y me devuelve una mirada altanera que logra confundirme. Qué pedazo de cabrón: no quiere morirse sólo por no defraudarnos.

Mi perro se muere. Con él se va el último trozo de mi padre. Mi padre otra vez. Mi perro. Y yo aquí, maldito incapaz, sin aprender a escribir todavía.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 85 y 86

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (74)


jueves, 25 de septiembre de 2014

60


Historia de la primera pintada neorrabiosa

Lo peor es cuando terminas un capítulo y la máquina de escribir no aplaude
ORSON WELLES

Ni los libros ni los bares ni las pantallas interneteras llevan la poesía a la gente, me dije mientras le daba vueltas al segundo hemisferio de mi peonza, no sopesando las ideas sino empujándolas hasta la nuez del fondo, hasta el núcleo: lo que sucede realmente es que todo el mundo hace versos para gente que hace versos y ahora, socializadas las nuevas pistas de aterrizaje, desde el más poetísimo al poeta más cariado puede llegar a los otros poetas, fijaos bien en lo que digo, los poetas forman tal plaga de langostas que hacen la ilusión de público pero no hay tales carneros, seguimos sin llegar al ciudadano, la palabra gente sigue siendo un megaterio. ¿Quiénes acuden a las secciones de poesía de las bibliotecas o librerías salvo nosotros? ¿Quiénes abren blogs y quiénes los leen salvo nosotros? ¿Quiénes van a los bares de poetas salvo tú y tú, joder, si ya os vi el otro martes, si es siempre la misma flecha y la misma diana, siempre los mismos?

Llegado a este punto quise hacerme las preguntas definitivas. ¿Existe una manera de llegar con poesía a la gente que no acude a la poesía, que es casi todo el mundo? ¿Se puede llegar a Jaime el del cuarto, a Rafaela la del ático, al carnicero y a la abogada, incluso a los gatos y a los mirlos, aunque para ello no deba convocarles sino acudir hacia ellos, no citándoles sino saliéndoles al paso, casi agrediéndoles? Puestos en esta tesitura pensé, ya con el colmillo alegre, ¿existe una modalidad de poesía donde cada error del poeta merezca un castigo, una modalidad que evite el blablabeo / logorrea versimotora y se recuperen las ventajas y desventajas de la censura? ¿Donde cada acierto no signifique nada y cada fallo 3000 euros de multa de la policía? Y ya en el colmo de la masturbación: ¿sería posible que a la sola vista de mis versos la gente no solo aprobara sino dijera algo más fuerte, un “ESTE TÍO ES EL PUTO AMO” o, puestos a desaprobarlos, no se quedara en una mera negación sino en algo más agresivo, un “QUÉ HIJODEPUTA EL QUE HA ESCRITO ESTO, QUE PINTE EN SU PUTA CASA”?

Serían las tres de la madrugada cuando me vinieron los deseos de correr: yo solo quiero eso, me basta con ser un segundo más joven que ellos. Había comprado tres aerosoles Pinty Plus de color negro mate en una tienda de chinos, dos euros cada uno, y me fui a la calle Los Pajaritos, donde había visto una pared a la que caía bien (pero no: no es cierto que me guiñara un ojo). Mientras le hacía esta pintada, No quieres hacer la vida que te toca, no paré de mirar histérico a todos los lados, pues solo empecé a disfrutar del miedo veinte grafitos más tarde, y con los nervios ni siquiera advertí que había escrito la Q sin el rabito, igual que la O, y parece que digo “ouieres” en vez de “quieres”. Era la primera de mis 491 pintadas, fea como todas y grande como siempre, como pensada para personas con la prueba del oculista sin superar. Recuerdo que volví a casa muy contento, como si hubiera matado un cíclope o hubiera rendido Cartago. Ya he dicho que solo quiero correr: yo solo pararé cuando vea a mi padre. Era el 25 de agosto de 2008.



BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 83 y 84

martes, 23 de septiembre de 2014

59


Rebeldía

Si fuera cierto
que el hombre que ataca el azul
y se adentra en el gato cerrado del sonido
será preso y octubre y almendra vacía;
si fuera cierto
que el hombre que niega a Yocasta
y desprecia a las madres serenas del mundo
será acosado por lirios y gaviotas sangrientas;
si fuera cierto
que el hombre debe esperar y sosegarse y esmerarse
y ser manso y patrio y Vergniaud,
si
fuera
cierto,
yo debería ser el hombre más triste
de los que arrastran sus pasos de lombriz por la Tierra,
yo debería retorcerme amordazado de pies y pestañas
para no escuchar los alaridos de mi cueva de ratones,
yo debería llorar como llora el niño que rompe
la punta del lápiz sobre su libro de naumaquias;
yo debería sufrir
y no ser el hombre que camina ahora
por la Avenida de Valladolid
con el viento por sonrisa
y tres naranjas sin peladura,
este hombre que sabe
que hoy es 8 de febrero de 2011
y ellos son un día más viejos
(y más viejos, y más viejos),
que son las siete de la tarde
y soy un día más fuerte
(y más fuerte, y más fuerte),
que no hay miedo ni nunca
porque la patria no existe,
la familia no existe, la belleza
no existe y sólo existes
tú,
galope de mis centros,
principio y confín,
rebeldía.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 73 y 74

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (73)


lunes, 15 de septiembre de 2014

La voy a defender


En este Madrid de miel y pelagra ha nacido una flor salvaje
y sucede que la amo y la voy a defender con todas mis encías
porque, ¿qué es el amor sino el sonido de una bala de musgo
saliendo con rabia y seda desde la punta de un kalashnikov?

Qué es el amor sino la ternura de un F-18 partiendo de noche
con el pico lleno de semen hacia el cleveland de tus labios,
sino la sonrisa y vulva de una pequeña pelota de juguete
lanzada con un bate de béisbol hacia tus selvas de bangkok.

En este Madrid de whisky y policía ha nacido una flor salvaje
y la voy a defender con azucenas y acero, la voy a defender
con algodones dalmacios y parabellum de asesino a sueldo,
con rachas de agua y rachas de sed, a ver quién puede, aé.

La voy a defender. El amor me vuelve bondadoso y violento
y la voy a defender. Con tulipanes si solo necesito tulipanes
y con truenos de tiburones si necesito truenos de tiburones.
Ella se irá cuando quiera y dejará el suelo lleno de guisantes,
pero sucede que la amo y con poesía o sin ella la defenderé.

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (72)

domingo, 14 de septiembre de 2014

Ella


De cada cien mujeres en edad de manosearles el corazón sobre un lavabo
treinta huyeron ante la filoxera de mis palabras,
veinte ante la anorexia de mis pirámides,
quince por mi carencia de plomada,
doce por mis idiomas discontinuos,
diez por la polilla de mis muertos,
nueve por mi prosa de tristeza
y tres por mi piel de queroseno,
pero de tantos fracasos emergió
como un bello delfín de juguete
una mujer
que me hace alegrarme de todas
y a todas vuelve perfectas y necesarias:
Desde que ella me besa ya no me duelen las que no me besaron.
Desde que ella me ama ya no me duelen las que no me quisieron.

viernes, 12 de septiembre de 2014

58


57


A nadie le importa tu nadie

Aquí el poeta: luego diréis
contra el verso. Pero quién dice:
nadie dijo nada, nadie nunca
habló de nosotros, aquí
nadie habló de poetas
salvo después de muertos
o ahorcados por la cintura,
salvo la vez que lanzaron
la moneda y salió perro,
aquí nadie habló de nosotros,
nos sentimos perseguidos
por volutas de humo,
por el nilo y enjambre
de nosotros mismos, aquí
nadie persigue a nadie
salvo el tornado de tu mente
cuatrilliza, salvo tu fígaro
y teclado de neutrones,
aquí nadie nunca te dice nada,
aquí nadie nunca te persigue,
a nadie le importa un poeta,
a nadie le importa un poema,
a nadie le importa tu nadie.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 72

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (71)


miércoles, 10 de septiembre de 2014

56


Se distingue al indignado en que lleva las pupilas como mal encajadas en los ojos. Y los ojos como mal encajados en la cara.

El indignado escribe en la pizarra con tiza azul: la Tierra precede a la geología y el hombre a la democracia.

El indignado sueña en el verso de los incisivos pero actúa en la prosa de las muelas.

La cabeza del indignado va hinchándose cada semana al ritmo que marcan los agentes de policía.

La diferencia entre un indignado y un revolucionario no existe. En el cielo juegan a los siete errores.

Un indignado no mata a los malos pero tampoco les llora si se mueren ellos solos.

Descubrí una vez a un indignado subido a una acacia. Con una pancarta: “Reniego de los humanos: solicito un pasaporte de pájaro”.

La garganta del indignado es enorme, parece un túnel cruzando otro túnel, nunca se termina de cruzarlo.

Los pulmones de los indignados llevan metralla de sobra para sus gritos de temporada.

Un indignado afirma como afirman todos los hombres. Pero basta que diga NO para que surja el Aconcagua.

Me encontré con los indignados de mi ciudad. Pasaron riendo cerca de mí. Ni siquiera me pegaron. No entiendo por qué. No podía dejar de pensarlo. Volví sobre mis pasos.

Me uní a ellos.


BATANIA / NEORRABIOSO, La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa, Madrid, 2014, págs. 70

Siempre dudando entre salvar el mundo o salvarnos de él (70)