jueves 30 de junio de 2011
ANECDOTARIO DE POETAS (336): El ego de Jaime Gil de Biedma
A Jaime Gil de Biedma me lo presentó Isidro Aparicio y no fue un encuentro feliz. Yo le valoraba mucho como poeta, pero no debí transmitirle bien la onda. Jaime era un hombre muy susceptible, vertiginosamente ocupado consigo mismo. No estaba muy claro en qué siglo vivía; probablemente en varios a la vez.
-La poesía -decía- es el único recurso para dialogar a la vez con tus contemporáneos y con tus antepasados.
O sea que sincronizables todos, el Petrarca, T. S. Eliot, Baudelaire, Gil de Biedma, vivos en el milagro del lenguaje, en la comunión de los santos creadores. Jaime recitaba fragmentos de Eliot en un inglés irreprochable. Yo divagaba. Mundos paralelos. Alguna vez fuimos a cenar a un bistrot llamado Bar Juncosa, Plaza de San Joaquín entrando por Villamediana, que no sé si todavía existe. Jaime tenía aspecto fenicio, un poco luciferino, muy mediterráneo, grandes orejas, pelo corto, cuerpo achaparrado. Una cierta violencia latente. Ya digo que la comunicación, entre nosotros, no era buena, no podía serlo, pues no sólo era él un hombre muy susceptible sino también un empecinado casi candoroso egótico, incapaz de interesarse por nada que no estuviera en relación consigo mismo. Una vez me dijo algo que sonaba espontáneo:
-Lo único que me importa en la vida es llegar a ser un buen poeta.
SALVADOR PÁNIKER, Segunda memoria, Seix Barral, Barcelona, 1988, pág. 158
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Hoy, jueves, a las 21:30, en Diablos Azules, jam session de haikus
En sólo doce páginas de Quiroga pasan más cosas que en todas las notarías de Madrid durante un año, yo lo afirmo, se aprende más de París leyendo una sola tarde a Balzac que en un viaje turístico de tres meses, mucho más pasando la yema del índice por Chejov que alquilando una dacha en la mejor zona de Moscú. Mira, te va a parecer extraño, pero aquí todos los taxis son idénticos y la vida es un asunto de segunda categoría, corto y pequeño como un billete de dólar, aquí las pasiones reales parecen bocadillos de mortadela, las gentes van llorando por los bulevares porque no pueden soportar su existencia de café y Malasaña con leche, su verdad sin Marías Estuardos, su rutina sin górgonas ni belerofontes.
Hoy. Jueves. 21:30. Diablos Azules. C/ Apodaca, 6. Metro Tribunal. Jam Session de Haikus. Organiza Juan Pinilla.
El haiku ha vuelto y yo no tengo la culpa.
ANECDOTARIO DE POETAS (335): Censuran un poema de Cernuda en homenaje a Lorca porque la última estrofa contenía referencias explícitas a la homosexualidad del asesinado
La prueba acaso más elocuente de lo difícil e incómoda que resultaba la homosexualidad de Lorca, incluso para personas progresistas, fue el trato acordado a la magnífica "Elegía a un poeta muerto" de Cernuda, publicada en el número de Hora de España correspondiente a junio de 1937, el mismo mes de la primera salida del texto de Aleixandre en El Mono Azul. A muchos lectores del poema les sorprendió, sin duda, encontrarse de repente, después de las cinco estrofas iniciales, con una línea de puntos suspensivos. ¿Supresión? Así parecía, ya que, al final de la elegía, en una nota a pie de página, se indicaba: "Por desearlo así el autor, la versión aquí publicada del anterior poema es incompleta. Si algún día se reunieran en un volumen las Elegías españolas, entre las cuales figura, allí se restablecería el texto original." Tal vez, entre dichos lectores, algunos, alertados además por el deseo expresado por Cernuda en la última estrofa de su apasionada poesía ("Halle tu gran afán enajenado / el puro amor de un dios adolescente / entre el verdor de las cosas eternas..."), sospecharon que de tal amor se trataba precisamente en los versos a cuya escisión parecían aludir los puntos suspensivos. Si fue así no se equivocaban, pues la estrofa omitida era explícita:
..........Aquí la primavera luce ahora
..........Mira los radiantes mancebos
..........Que vivo tanto amaste
..........Efímeros pasar juntos al fulgor del mar.
..........Desnudos cuerpos bellos que se llevan
..........Tras de sí los deseos
..........Con su exquisita forma, y sólo encierran
..........Amargo zumo, que no alberga su espíritu
..........Un destello de amor ni de alto pensamiento.
¡Ah, de modo que Lorca amaba los desnudos cuerpos bellos de radiantes mancebos, y ello según un testigo de excepción que le había conocido personalmente, y que compartía su condición de gay que no podía vivir en libertad su vida! La República en guerra no podía permitir que en su revista cultural de más prestigio se difundiera tal revelación, que seguramente redundaría en detrimento de la causa.
Según apunta el biógrafo de Cernuda, Antonio Rivero Taravillo, Octavio Paz recordaba que el responsable de la supresión fue Wenceslao Roces, subsecretario de Instrucción Pública y militante del Partido Comunista.
IAN GIBSON, Lorca y el mundo gay, Planeta, Barcelona, 2009, págs. 17 y 18
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miércoles 29 de junio de 2011
TROYA LITERARIA (314): Salvador Pániker contra Jorge Guillén y Rilke
Cosa en mí poco frecuente, leía poesía. Leía a Jorge Guillén, su pasmo absoluto, y me impresionaba poco. Para pasmo absoluto me bastaba el mío. Siempre he preferido a los poetas que se fijan en lo que yo no me fijo, los detalles y las menudencias. Las sensorialidades. Baudelaire, Neruda, el último García Lorca. Leía a Rilke y se me acababa pronto la paciencia. Rilke era entonces un poeta en la cresta de la ola, un genio; pero a mí se me hacía excesivo el contorsionismo, el tono alto, abstracto. (Para intelectualidades, ya digo, me sobraban con las mías). Liebe und Abscheid, amor y despedida, redentorismo pomposo que me dejaba frío. "¿Quién, si yo gritase, me oiría desde los órdenes angélicos?", traduce Torrente Ballester, y es una buena traducción, y es una bella e innovadora estrofa. Pero Heidegger venía a decir lo mismo en lenguaje técnico, y, en este caso, el lenguaje técnico era un alivio.
SALVADOR PÁNIKER, Segunda memoria, Seix Barral, Barcelona, 1988, pág. 43
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Siete haikus sin planchar para la jam de haikus de mañana, jueves, en Diablos Azules
I
En el ciruelo
han brotado manzanas
como unicornios.
II
El delantero
se estrecha ante el penalti:
se ancha el portero.
III
Nuestro ejército
parte hacia la batalla.
Fundido en negro.
IV
Tengo un velero
de gran eslora: abarca
el mundo entero.
V
Vientos borrachos
cubren todos los campos
con su esperma.
VI
Cada espina es
culpable de su rosa.
Silla eléctrica.
VII
Los gatos hablan
de los hombres. Se ríen
a carcajadas.
Mañana, jueves, organizada por Juan Pinilla, se ha convocado una jam de haikus en Diablos Azules. Será a partir de las 21:30
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martes 28 de junio de 2011
ANECDOTARIO DE ESCRITORES (199): Las propiedades de la lectura
Rilke, el poeta, pensaba que era posible incluso recobrar la salud mediante la lectura. Un día, recogiendo rosas en su jardín para una amiga que había anunciado su visita, se clavó en la mano una espina que le provocó una extraña infección que se complicó con la leucemia que padecía. Los últimos días se negó a que le pusieran inyecciones, y se limitó a leer, defendiendo su derecho de quedarse con su propia muerte, y no con aquella que le ofrecían los médicos. Murió a los 51 años, en diciembre de 1926.
También Joseph Brodsky, prisionero en Siberia, encontró consuelo en la lectura de Auden; Reinaldo Arenas, recluido en las cárceles castristas, en la Eneida. Y cuando en 1924 Unamuno fue desterrado a Fuerteventura por enfrentrarse al dictador Primo de Rivera, embarcó con un mínimo equipaje que contenía la Divina Comedia y una pequeña edición de las poesías de Leopardi.
Recuerdo el caso de Zoé Valdés, que copió a mano, palabra por palabra, en tres viejos cuadernos escolares de espiral, una sobada edición de Tres tristes tigres, de Cabrera Infante, prohibida entonces en la isla. El propietario del libro se lo había prestado a cambio de tres latas de leche condensada, la ración completa para todo el mes de su cartilla de racionamiento.
JESÚS MARCHAMALO, Tocar los libros, Centro Superior de Investigaciones Científicas, 2008, págs. 39 y 40
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Una reflexión de ÁLEX GRIJELMO
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Seducen las palabras con los trucos más insospechados, y logran que nos parezca muchísimo mayor una extensión de 1.000 metros cuadrados que otra de dos hectáreas, y más tiempo 25 días de espera que un mes. Y acudiremos a la primera fórmula si deseamos agrandar el terreno, y a la segunda si lo minimizamos. Y a los días de 24 horas si nos proponemos resaltar el tiempo de la paciencia, y a las semanas de siete días si le quitamos importancia: parecen más 24 horas que siete jornadas. Es el poder las palabras, que funciona cuando la reflexión de cada cual no se defiende ante ellas
ÁLEX GRIJELMO, La seducción de las palabras, Taurus, Madrid, pág. 279
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Seducen las palabras con los trucos más insospechados, y logran que nos parezca muchísimo mayor una extensión de 1.000 metros cuadrados que otra de dos hectáreas, y más tiempo 25 días de espera que un mes. Y acudiremos a la primera fórmula si deseamos agrandar el terreno, y a la segunda si lo minimizamos. Y a los días de 24 horas si nos proponemos resaltar el tiempo de la paciencia, y a las semanas de siete días si le quitamos importancia: parecen más 24 horas que siete jornadas. Es el poder las palabras, que funciona cuando la reflexión de cada cual no se defiende ante ellas
ÁLEX GRIJELMO, La seducción de las palabras, Taurus, Madrid, pág. 279
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Todos a Diablos Azules (Tres poemas máximo)
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En cuanto a mi verdad, la que no dejé a la vista de todos en las copas de los árboles, la que no prostituí regalé vendí a la trapería de los lectores, la que no puse letra a letra en el carozo de los versos, la que no confundí con deseos modas opiniones, la que no se rindió al azul largo de las mujeres, la que no robé arranqué birlé al idioma castellano, la que no usurpé a los poetas y escritores muertos, la que no heredé de los ojos de mi padre, la que no fue plagio imitación homenaje, en cuanto a mi verdad...
Esta noche la diré.
Mi verdad.
Mi verdad.
Hoy. Martes. 21:30. Diablos Azules. C/ Apodaca, 6. Metro Tribunal. Jam Session de poesía Nº 29. Tres poemas máximo. Poeto invitado: Ricardo Bórnez.
La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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lunes 27 de junio de 2011
OCHO - Si amas con la boca abierta te puedes tragar un caballo
| Foto: MERY CAOS |
Lo que abro la boca. Siempre suelo abrirla un poco cuando hago algún esfuerzo, en eso me parezco a muchas personas, pero el detalle infrecuente es que yo la mantengo abierta minutos después de recuperarme y no la vuelvo a cerrar hasta que aparece alguien y me dice, Batania, tron, qué haces con la boca abierta, tú eres tonto o qué te pasa. Ahora lo hago menos, pero de niño era una constante. Recuerdo a mi padre caminando monte arriba, hasta donde Lauros linda con Derio, diciéndome:
–Cuidado con llevar la boca abierta aquí, es muy peligroso.
–¿Por qué?
–Porque te puedes tragar un caballo.
Y eso. Que últimamente abro mucho la boca. Los treinta últimos días, para ser más exactos. Me siento feliz y preocupado, vivo en alegría y miedo permanentes, voy confirmando y aumentando con creces las primeras impresiones buenas sobre la chica que quiero, y la boca se me abre sin querer, como si necesitara más aire del que habitualmente necesito. El macherío me dice tranquilo, vete despacio, hay millones de mujeres en el mundo, a las chorbas hay que tratarlas de esta manera, es lo que les gusta, las hembras son dadas a esto y a esto otro, no falla, pero qué fácil es hablar con el cuentakilómetros amoroso lleno, qué fácil es hablar desde la abundancia y el sin miedo. Sólo el hecho de que me hablen de “mujeres” así, en plural, es algo que no puedo entender, pues bastante me asusto ante esa palabra mitólogica, “mujer”, cuando viene a solas, como para además arriesgarme a la catástrofe que sería mi cerebro si me pongo a pensar en más de una.
Qué miedo. Miedo a que me tome por un capricho, miedo a ser una más de sus relaciones, la más larga de las cuales nunca ha pasado de unos meses, miedo porque se hace llamar la “taxidermista”, no te lo pierdas, y lo mismo pretende hacer eso, ponerme en su sección de conquistas extravagantes, clavarme con un alfiler sobre un corcho y ponerme la leyenda “Batanita muscaria neorrabiosus”, en su libro de hongos o coleópteros o rara avis difíciles de obtener. Y yo, mientras tanto, entre miedo y miedo, cada día más colgado por ella, desbordado por lo brillante que es, por lo inteligente que es, por lo escritora, por su pozo sin fondo, por todo. Es una chica que te viene por ahí, no se de dónde, se mete sus tres dedos amarillos sobre su pelo amarillo, con el daño que me hace eso, y me dice de pronto, el martes:
–Esta tarde me he pasado hora y media discutiendo con dos amigos y yo les decía que el latín que conocemos no existió realmente.
–¿Cuánto tiempo me has dicho?
–Que no existió. Yo les decía que el propósito principal del latín literario que conocemos no era comunicar.
–Pero..., ¿cuánto tiempo me has dicho?
–Hora y media o así..., ¿por qué?
–Por nada.
Hora y media, macho. Sobre si el latín existió o no sé qué hostias. Dan ganas de suicidarse. Ya me puedo olvidar del papel de inteligente oficial de la clase, papel que me iba inventando sobre la marcha y que he desempeñado siempre con gran éxito, porque con esta chica es imposible. Qué crack. Creo que mi relación con ella es el primer intento mundial de unir a un Hombre de Orce con una Homo Sapiens 2.0, esto es: unir el dualismo, carnivorismo y alistamiento intenso y neorrabioso en dos o tres ideas sencillas, que es en esencia lo que soy y lo que forma parte de mi encanto, con el heterotopismo y heterocronismo plurimorfo y polinatalio que representa ella, un nomadismo intelectual y geográfico como entre la BBC y Google Earth.
Cómo será el miedo que tengo a perderla, que el viernes me mandó un mensaje urgente comunicándome que tenía apendicitis y que le iban a operar de inmediato, y a mí, en lugar de asaltarme la tristeza y preocupación que sólo me asaltó al 30 por ciento, me vino una alegría del 70 por ciento, pues al fin se me presentaba una oportunidad de demostrar mi generosidad, al fin podía demostrarle las ganas que tengo de merecerla y amarla sin alambradas ni fabianismos. Y fui al hospital Quirón emocionado, y estuve con ella tras la operación, y caminamos juntos por los pasillos de la segunda planta (nos perdimos), y hasta me presentó a sus padres, en lo que ha sido la primera vez que presenta un novio a sus padres, qué éxito, dios mío, qué grande soy. Era de verme volviendo a casa, más chulo que el as de oros y más alegre que una copa de cava, brindando por Santa Apendicitis, regresando en metro con la boca abierta y muy abierta, tan abierta que estuve a punto de cumplir lo que me advertía de niño mi padre. A punto de tragarme un caballo. A punto de tragarme un hipódromo. A punto de tragarme el Polo Norte, las lunas de Júpiter o el anillo de Saturno.
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ANECDOTARIO DE ESCRITORES (198): Hemingway se muere de miedo en su primer encierro de San Fermín
Era una calurosa tarde de julio de 1923. Un veinteañero Ernest Hemingway (Oak Park, Illinois, 1899-Ketchum, Idaho, 1961) se hallaba apostado en la puerta trasera del Hotel Maisonnave de Pamplona, muy cerca de la popular calle Estafeta. Esperaba con ansiedad a que cruzasen los toros del encierro. De repente, un mozo le cogió de la mano y el futuro escritor se asustó. Tanto que intentó agarrarse a todo lo que vio a su alrededor. Tiró un jarrón de leche y cuantas cosas se interpusieron en su camino. Al final, el corredor le soltó y el joven norteamericano, que había acudido a la capital navarra como corresponsal del Toronto Daily Star, acabó en el suelo, atemorizado. El hombre que años después se jactaba de cazar leones en África y de ser uno de los primeros en entrar en París tras el desembarco de Normandía acabó temblando.
La anécdota la cuenta Fernando Hualde, conserje del hotel pamplonés La Perla, en el cual Hemingway se alojaba siempre que acudía a los Sanfermines a partir de los años cincuenta. La historia, que Hualde conoce tras haberse pasado más de media vida en el hotel, muestra el carácter dual del escritor: la pasión y la frustración, el idealismo y el desencanto, la valentía y la furia. Particularidades que muchos años después, el 2 de julio de 1961, le llevaron a pegarse un tiro con su escopeta en su casa de Ketchum. La próxima semana se cumplirán 50 años de esta muerte que, como señala el crítico literario Carlos G. Reigosa, "ya está aceptada como suicidio, a pesar de que su amigo el torero Antonio Ordóñez insistiera en aquella época que un hombre como él jamás acabaría su vida con un disparo. Al contrario, el escritor tenía todas las características para matarse".
PAULA CORROTO, Hemingway, entre el idealismo y el desencanto, Público, 26 de junio de 2011. Todo el artículo AQUÍ
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TROYA LITERARIA (313): Juan Abreu contra Fina García Marruz
Le han dado un premio a Fina García Marruz. Nadie va a decirlo, pero para eso estamos: la Marruz es una poeta del montón.
Marruz tuvo la suerte de vivir en una Cuba libre (comparada con la de los Castro, muy libre), próspera, una Cuba que producía gente como Lezama, Gastón, Lydia Cabrera, Leví Marrero, Virgilio Piñera, Ernesto Lecuona y tantos otros. Tuvo suerte la señora Marruz. Vivió en una época extraordinaria, aquella, antes de la llegada del horror castrista. Eso hace aún más despreciable su traición a la poesía y a la libertad. Su sumisión a la vulgaridad de los Castro.
Siguió a su marido en el miserable camino del esbirrato. Fiel y servil ha servido, no a la poesía sino a la dictadura castrista.
Marruz: cascarillas, memeces, lugares comunes, lloriqueos, santurronerías. A veces aparece un versito bonito por aquí o por allá, pero poesía, ninguna.
Tuvo la suerte de estar por allí, cerca de Lezama, cerca del grupo, durante un tiempo.
Eso fue todo.
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domingo 26 de junio de 2011
TROYA LITERARIA (312): Bolaño contra Huidobro y Pérez-Reverte
MÓNICA MARISTAIN: ¿Qué le diría a Vicente Huidobro?
ROBERTO BOLAÑO: Huidobro me aburre un poco. Demasiado tralalí alalí, demasiado paracaidista que desciende cantando como un tirolés. Son mejores los paracaidistas que descienden envueltos en llamas o, ya de plano, aquellos a los que no se les abre el paracaídas.
M.M.: ¿Octavio Paz sigue siendo el enemigo?
R.B.: Para mí, ciertamente, no. No sé qué pensarán los poetas que durante esa época, cuando yo viví en México, escribían como sus clones. Hace mucho que no sé nada de la poesía mexicana. Releo a José Juan Tablada y a Ramón López Velarde, incluso puedo recitar, si se tercia, a Sor Juana, pero no sé nada de lo que escriben los que, como yo, se acercan a los cincuenta años.
M.M.: ¿No le daría ahora ese papel a Carlos Fuentes?
R.B.: Hace mucho que no leo nada de Carlos Fuentes.
M.M.: ¿Qué le produce el hecho de que Arturo Pérez Reverte sea actualmente el escritor más leído en lengua española?
R.B.: Pérez Reverte o Isabel Allende. Da lo mismo. Feuillet era el autor francés más leído de su época.
M.M.: ¿Y el hecho de que Arturo Pérez Reverte haya ingresado a la Real Academia?
R.B.: La Real Academia es una cueva de cráneos privilegiados. No está Juan Marsé, no está Juan Goytisolo, no está Eduardo Mendoza ni Javier Marías, no está Olvido García Valdés, no recuerdo si está Alvaro Pombo (probablemente si está se deba a una equivocación), pero está Pérez Reverte. Bueno, (Paulo) Coelho también está en la Academia brasileña.
MÓNICA MARISTAIN, Estrella distante: entrevista a Roberto Bolaño, Página12, 19 de julio de 2003. Toda la entrevista AQUÍ
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sábado 25 de junio de 2011
Una reflexión de ANTONIO MACHADO
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La patria, -decía Juan de Mairena- es, en España, un sentimiento esencialmente popular, del cual suelen jactarse los señoritos. En los trances más duros, los señoritos la invocan y la venden, el pueblo la compra con su sangre y no la mienta siquiera. Si algún día tuviereis que tomar parte en alguna lucha de clases, no vaciléis en poneros del lado del pueblo, que es el lado de España, aunque las banderas populares ostenten los lemas más abstractos. Si el pueblo canta la marsellesa, la canta en español; si algún día grita: ¡viva Rusia!, pensad que la Rusia de ese grito del pueblo, si es en guerra civil, puede ser mucho más española que la España de sus adversarios
ANTONIO MACHADO, Juan de Mairena, Bibliotex, 2001, págs. 240 y 241
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La patria, -decía Juan de Mairena- es, en España, un sentimiento esencialmente popular, del cual suelen jactarse los señoritos. En los trances más duros, los señoritos la invocan y la venden, el pueblo la compra con su sangre y no la mienta siquiera. Si algún día tuviereis que tomar parte en alguna lucha de clases, no vaciléis en poneros del lado del pueblo, que es el lado de España, aunque las banderas populares ostenten los lemas más abstractos. Si el pueblo canta la marsellesa, la canta en español; si algún día grita: ¡viva Rusia!, pensad que la Rusia de ese grito del pueblo, si es en guerra civil, puede ser mucho más española que la España de sus adversarios
ANTONIO MACHADO, Juan de Mairena, Bibliotex, 2001, págs. 240 y 241
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Hoy, sábado, a las 20:00 y a las 22:00, en la plaza del Reina Sofía, recitales de poesía contra la mercantilización del arte
Noche de pesadilla: soñé que mis poemas eran tan malos que los premiaban y me castigaban a publicarlos y venderlos en los estantes afiebrados de El Corte Inglés. Soñé que me ponían el ISBN en la frente como a una vaca charolesa y me hacía acreedor a un porcentaje de la SGAE. Soñé que en la presentación me aplaudían unánimes los guardas jurados y los notarios y las dependientas analfabetas de falda recta. Soñé que al fin despertaba y me comía dos kiwis y decía:
El robo de libros es un arma revolucionaria de primer grado.
El saqueo incontrolado de ideas es un deber necesario.
Mearse en las paredes de las academias es grato a los ojos de los dioses.
Hoy. Sábado. 20:00. Plaza del museo Reina Sofía. Recitales de poesía contra la mercantilización. Más información AQUÍ.
La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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viernes 24 de junio de 2011
Una reflexión de MIGUEL GARCÍA-POSADA
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En nuestra escrofúlica escuela todavía los niños se aprendían poesías de memoria, que venían en mi libro de castellano. Yo me aprendí "El vaquerillo", de Gabriel y Galán, el "Anoche cuando dormía", de Antonio Machado, el "Castilla", de Manuel, el "Dejad que bogue y siga la galera...", de Darío, su "A Margarita Debayle" y algunos versos más. La lista es heterógenea y valiosa como síntoma. Hoy tengo la impresión de que la memorización de los versos, como le sucede a la memoria en general, dista de estar de moda, aunque maestros conozco que deploran la situación, pero uno no puede menos que sorprenderse de los conocimientos que en materias rockeras y de pop atestiguan muchos adolescentes, acreditando de este modo que la memoria sí se utiliza, sólo que en las dosis y modos convenientes. El rock en particular es un gran enemigo de la poesía, a la que sustituye muchas veces. Porque los espectáculos rockeros son muchas veces rituales, y rituales muy completos, y ¿qué otra cosa sino ritual es la buena lectura de la poesía?
MIGUEL GARCÍA-POSADA, Las ramas de oro, Memorias III, Península, Barcelona, 2002, pág. 92
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En nuestra escrofúlica escuela todavía los niños se aprendían poesías de memoria, que venían en mi libro de castellano. Yo me aprendí "El vaquerillo", de Gabriel y Galán, el "Anoche cuando dormía", de Antonio Machado, el "Castilla", de Manuel, el "Dejad que bogue y siga la galera...", de Darío, su "A Margarita Debayle" y algunos versos más. La lista es heterógenea y valiosa como síntoma. Hoy tengo la impresión de que la memorización de los versos, como le sucede a la memoria en general, dista de estar de moda, aunque maestros conozco que deploran la situación, pero uno no puede menos que sorprenderse de los conocimientos que en materias rockeras y de pop atestiguan muchos adolescentes, acreditando de este modo que la memoria sí se utiliza, sólo que en las dosis y modos convenientes. El rock en particular es un gran enemigo de la poesía, a la que sustituye muchas veces. Porque los espectáculos rockeros son muchas veces rituales, y rituales muy completos, y ¿qué otra cosa sino ritual es la buena lectura de la poesía?
MIGUEL GARCÍA-POSADA, Las ramas de oro, Memorias III, Península, Barcelona, 2002, pág. 92
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SIETE - El vuelo del pequepájaro sobre la jirafaronte
| Foto de ANELE |
Creo que mide 1`80. No conozco su altura exacta, nunca se lo he preguntado, pero la mujer que amo es larga como una línea de renfe o como una trenza de cebollas amarillas. Ella me jura que ya ha dejado de crecer, pero yo no me fío del todo. Me acerco a su cuerpo con la piel como navaja, queriendo besarla entera y en todos sus azules, pero pronto me voy aburriendo y al de una hora me siento cartón piedra, carne de lunes, derrotado. Quiero besarla al completo pero sólo alcanzo a besarla a trozos.
Al principio quise ocuparla sin mayor cuidado, empezando por cualquier parte, como si aquello fuera un centímetro o una losa menchevique, pero fue a la segunda semana, después de pasarme cinco horas besando su brazo izquierdo y darme cuenta de que aún no había pasado de la muñeca, cuando comprendí que mi novia no es una novia standard. Qué va a ser standard: mi novia es el transiberiano.
No por ello me rendí. Al contrario: comencé a trazarle mapas a bolígrafo, acordoné zonas de su cuerpo, hice cuadrantes, contraté perros y hasta helicópteros, no escatimé en medios, nada me parecía bastante. Hasta me acostumbré a clavar, cada vez que terminaba mi jornada de besos, un letrero en su piel donde decía “Precaución: zona de Natalia YA besada”. Gracias a estos detalles y a los turnos intensivos de quince horas diarias, logré cubrir de besos el 3% de su cuerpo en tan sólo una semana, pero también sufrí la lógica fatiga y hasta algunos desfallecimientos, todos producidos por la magnitud de su territorio. Dos labios dan para mucho, pero sólo son dos labios. Y lo peor es que ella lo notaba, se da cuenta:
–¿Qué te pasa?
–Nada.
–¿Es por mi altura, verdad?
–No, claro, qué tontería.
Nunca le he dicho nada por este motivo, y ello por cuatro razones, que son las siguientes: una, dos, tres y cuatro. Además, su largura también tiene sus ventajas: ¿Sabéis lo maravillosos que son los abrazos de las mujeres largas? ¿Los habéis probado? Cuando una mujer así te rodea con sus brazos hasta dar cinco o seis vueltas sobre tu cuerpo, la sensación es indescriptible, uno se siente más abrazado que nunca. También cuenta con otras ventajas:
–Natalia, ¿Me alcanzas la sal?
–¿Qué sal?
–Aquella. La que está seis mesas más allá.
Y la alcanza, no miento, nunca falla. Sus gadcheto-manos son tan portentosas que llegan a todo objeto situado diez metros a la redonda, aunque también conllevan sus problemas, sobre todo en el metro, donde tengo que controlar sus efusividades. El martes pasado, por ejemplo, dio un manotazo sin querer a un viajero que iba en el vagón siguiente, y eso que le tengo dicho que, al menos en los lugares públicos, debe ir con los pies juntos y los brazos cruzados, pero no siempre me hace caso.
Así es mi vida y mi amor con la mujer longilínea. Parece complicado pero nos vamos acostumbrando. Tú eres el pequepájaro y yo la jirafaronte, me dice, siempre traviesa y habilidosa acuñando palabrujerías. Alguna vez le he comentado que quiero escribir algo sobre su largura y ella me ha respondido que bueno, que le parece bien, que escriba lo que quiera a condición de que no exagere. Y yo pienso que eso de que no exagere sobra, ¿no? Porque yo soy un escritor realista y minucioso, casi fotográfico: no se me ocurriría nunca contar un detalle que se desviara un sólo centímetro de la realidad. Como todo el mundo sabe.
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jueves 23 de junio de 2011
ANECDOTARIO DE POETAS (334): La "vocación de puta" de Gala
En 1929 Gala, de nombre Helena Ivanovna Diakonova, llegó a Cadaqués, acompañada de su marido Paul Eluard, la hija de ambos, Cecille, René Magritte y Camille Goemans. Los visitantes quedaron asombrados por un cuadro que acabaría llamándose El juego lúgubre. En él aparecía un hombre con los calzoncillos manchados de excrementos.
Una rara asociación de ideas los llevó a la conclusión de que Dalí podría ser coprófago, y encargaron a Gala que averiguase la verdad o mentira de tan delicada cuestión. De esa tarea indagadora nació una relación que duraría medio siglo. Y que no sería única ni excluyente, pues el activismo sexual de Gala se proyectaba en varios frentes.
Parece cierto que llegó virgen al matrimonio con Eluard, presa de una obsesión religiosa por la pureza. Pero pronto, instruida por la virilidad libertina de Paul Eluard, liberó lo que ella misma llegó a denominar, con intencionada hipérbole, su vocación de puta. Por lo tanto, sus tendencias amatorias ya estaban definidas cuando conoció a Dalí, 10 años menor que ella. Y no acaba de entenderse por qué vino a dar en un impotente, obsesionado por la pequeñez de su pene y convencido de que jamás podría satisfacer a una mujer.
Hasta ese momento, Gala sólo había sufrido una frustración sexual: la imposibilidad física de ser sodomizada por Max Ernst mientras Paul Eluard la penetraba vaginalmente.
Que Buñuel la detestara hasta el extremo de querer estrangularla un día nunca le preocupó, salvo para meter cizaña entre él y Dalí, con quien, tras el éxito de Un perro andaluz, preparaba La edad de oro. No hay constancia de algún interés por Lorca, sino quizá el recelo de tan especial amistad.
Años más tarde, en Salvador Dalí, visto por su hermana, Ana María Dalí hace un durísimo ajuste de cuentas con Gala y describe un Lorca ejemplar y un Dalí angelical pervertido por ella y los surrealistas.
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JAVIER VILLÁN, Un viaje del éxtasis al rencor, El Mundo, 10 de agosto de 2005
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Un apunte de JOHN SUTHERLAND
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Antiguamente la literatura tenía libertad absoluta respecto al meum y tuum. El rey Lear, de Shakespeare, saqueó la obra ya existente King Leir. No sólo robó el título sino todo el discurso. En Antonio y Cleopatra también resuenan partes completas de la historia de Roma de Plutarco, y al pie de la letra. Cuando John Dryden "mejoró" Antonio y Cleopatra, en All for love, plagió grandes partes de material shakespeariano (otra vez, casi al pie de la letra), puliendo lo que consideró asperezas bárbaras del original. La ausencia de objeciones (legales, morales o estéticas) hace posible mucha de la gran literatura. ¿Ocurriría lo mismo hoy si la ley aflojara un poco?
JOHN SUTHERLAND, 50 cosas que hay que saber sobre literatura, Ariel, Barcelona, 2011, pág. 171, traducción de María Ruiz de Apodaca
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Antiguamente la literatura tenía libertad absoluta respecto al meum y tuum. El rey Lear, de Shakespeare, saqueó la obra ya existente King Leir. No sólo robó el título sino todo el discurso. En Antonio y Cleopatra también resuenan partes completas de la historia de Roma de Plutarco, y al pie de la letra. Cuando John Dryden "mejoró" Antonio y Cleopatra, en All for love, plagió grandes partes de material shakespeariano (otra vez, casi al pie de la letra), puliendo lo que consideró asperezas bárbaras del original. La ausencia de objeciones (legales, morales o estéticas) hace posible mucha de la gran literatura. ¿Ocurriría lo mismo hoy si la ley aflojara un poco?
JOHN SUTHERLAND, 50 cosas que hay que saber sobre literatura, Ariel, Barcelona, 2011, pág. 171, traducción de María Ruiz de Apodaca
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miércoles 22 de junio de 2011
ANECDOTARIO DE ESCRITORES (197): Dostoievski muere a las 20:38
Es una casa modesta, aunque menos ascética que las anteriores, e incluso hasta con algunos lujos, como el juego de tazas de té de porcelana que luce una de las alacenas y el confortable inglés del escritorio donde Dostoievski podía echarse a descansar un rato en medio de las interminables y afiebradas sesiones nocturnas en que escribía, en estado de trance casi siempre, Los hermanos Karamazov, una de sus obras maestras. Alcanzó a verla publicada exactamente un mes antes de morir. Estaba ya muy enfermo. La casa se halla en el segundo piso y, cada vez que subía, el ilustre inquilino tenía que pararse un rato, en el descanso de la escalera, para recuperar el aliento. El médico le había prohibido fumar, pero él sólo respetaba la prohibición durante el día; en la noche fumaba sin descanso mientras escribía y ahí está todavía, sobre su mesa de trabajo, la cajita de cigarrillos que liaba con sus manos nerviosas mientras iba releyendo las cuartillas recién escritas.
A fines de enero de 1881 tuvo la primera hemorragia de garganta. Pidió a su mujer que le leyera uno de sus pasajes preferidos en el ejemplar de la Biblia que llevaba siempre consigo desde que se lo regalaron las mujeres de los "decembristas", 31 años atrás, en la estación de Tobolsk, cuando pasó por allí, como convicto, rumbo a su exilio de cuatro años en Siberia. Anna era su segunda esposa, 25 años menor que él. Llevaban 11 años de casados y ella, con su energía, devoción y talento, había puesto algo de orden en la vida siempre atolondrada y al borde de la catástrofe de Fíodor. Gracias a esa mujer joven y luchadora, sus finanzas andaban mejor, ella ganaba algo de dinero distribuyendo libros y él ya no tenía que inmolarse escribiendo como un forzado. Se había quitado el vicio del juego que le causó tantos infortunios. Poco después de ese primer desfallecimiento, le sobrevinieron otras dos hemorragias. La segunda puso fin a su vida. Su propia viuda o alguna visita atinó a detener el reloj del escritorio en el mismo instante de su muerte: las 8.38 de la noche. Ahí está todavía ese reloj, 130 años después, marcando la hora siniestra
MARIO VARGAS LLOSA, La casa de Dostoievski, El País, 27 de junio de 2010 (AQUÍ)
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ANECDOTARIO DE POETAS (333): Sylvia Plath no ansiaba el suicidio, según un experto
No quiero decir que debamos mostrarnos "comprensivos" o "misericordiosos" con "la histérica", "la neurótica" o -sin más- "la loca" de Plath. Al contrario: este libro desmiente, cuando menos a mis ojos, todas las patrañas que se han venido vertiendo sobre su cadáver. Son muchas, y aún colean, pero hay dos que me irritan especialmente. Una, la que puso en circulación el crítico A. Álvarez al poco de morir su "amiga": Sylvia Plath era una poeta abocada al suicidio desde la muerte de su padre (la dichosa "Boca de sombra" a la que todos dan de comer). Falso. A diferencia de, por ejemplo, Alejandra Pizarnik -que sí se entregó, creo yo, a un cierto culto funesto- Plath fue una tremenda luchadora que, por encima de todo, ansiaba ser feliz: amando, trabajando, criando a sus hijos y colaborando, en la medida de sus posibilidades, a transformar la sociedad. Una persona que, consciente del trauma que pesaba sobre ella, así como de la ira, del bloqueo, de las diversas pulsiones enfrentadas que aquella fractura de la infancia seguía generando en su interior, hizo y escribió cuanto pudo para salir adelante. Y, salvo en dos ocasiones, siempre con éxito, tal y como lo demuestra su brillantísima trayectoria profesional. Pero ese "invierno terrible" del que habla Rilke en los Sonetos a Orfeo; aquel álgido y caótico invierno de 1962-63, henchido de vacío y de desamor, pudo más que ella, al final.
XOÁN ABELEIRA, en la introducción a Sylvia Plath, Poesía completa, Bartleby Editores, Madrid, 2008, págs. 21 y 22
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martes 21 de junio de 2011
ANECDOTARIO DE ESCRITORES (196): La extraña biblioteca de Cortázar
También Cortázar llenaba sus libros de notas y comentarios, a lápiz, y con pluma, y con rotulador y con cualquier cosa que tuviera a mano. Anotaba en francés, inglés o castellano, dependiendo del idioma en que estuviera leyendo, no como Mallarmé cuyos libros, decía, sólo hablaban francés.
Me contaron de Cortázar una historia fantástica; la de esa biblioteca deshojada, volandera, en Italia. Viajaba con su mujer, Aurora, a mediados de los años cincuenta, en tren, y para no cargar con un equipaje innecesario, acostumbraban a comprar libros en las librerías de las estaciones, para los trayectos. Compraban un título que leían juntos, en general primero Julio que, cuando terminaba una página, la arrancaba y se la pasaba a Aurora, sentada a su lado, que cuando acababa de leerla la arrojaba por la ventanilla.
De modo que habrá en alguna parte una biblioteca perdida de Cortázar, una biblioteca secreta. Tal vez para encontrarla sea preciso seguir las vías férreas por toda Italia, de norte a sur y de este a oeste, recogiendo las páginas que Aurora y Julio, Julio y Aurora arrojaban al tren.
JESÚS MARCHAMALO, Tocar los libros, Centro Superior de Investigaciones Científicas, 2008, pág. 63
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Perroflauta...
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Foto tomada en Madrid el 19 de junio de 2011. Extraída de la galería de Flickr de Enrique Dans (AQUÍ)
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TROYA LITERARIA (311): Truman Capote contra Borges, Bellow y Camus
LAWRENCE GROBEL: ¿Le gusta Borges?
TRUMAN CAPOTE: Es un escritor de segunda categoría. Es muy buen escritor, me gusta, pero es de menor importancia.
L: G.: ¿Le alegró que García Márquez recibiera el Premio Nobel?
T.C.: Para mí, el Premio Nobel es una burla. Año tras año se lo conceden a un autor prácticamente inexistente. Es decir, los autores norteamericanos que lo han recibido son increíbles. Sinclair Lewis, Pearl Buck. Está bien que se lo dieran a Hemingway. Está bien que se lo dieran a Faulkner. Pero, ¿a Saul Bellow? Y no sólo los norteamericanos. Todos los elegidos son, por lo general, muy pobres. Fue ridículo dar el Premio Nobel a Camus. ¿Por qué se lo dieron? ¿El extranjero? ¿Un par de libros de ensayo? Yo le tenía mucho afecto a Camus, no podía gustarme más, pero si alguna vez hubo un autor de segunda fila ése era Camus.
LAWRENCE GROBEL, Conversaciones íntimas con Truman Capote, Anagrama, Barcelona, 2006, La pág. 134, traducción de Benito Gómez Ibáñez
Todos a Diablos Azules (Tres poemas máximo)
Poetas que escriben el miércoles por la tarde.
Poetas que escriben el sábado en punta. Poetas
con síndrome de abstinencia y domingo a rayas.
Poetas de martes y gimnasio.
Poetas de aeróbic.
Poetas de sobremesa.
Poetas que dicen no puedo porque a esa hora juega el Real Madrid.
Poetas que dicen no puedo porque he quedado con Verónica.
Poetas que dicen no.
Poetas de amanecer y novelistas de atardecer.
Poetas improperio y novelistas adulterio.
Poetas que esperan a su novelista.
Poetas azules que no resisten el negro.
Poetas blancos que no resisten el negro.
Poetas naranjas. Violetas.
Poetas amarillos.
Poetas que ni siquiera están solos y se les nota.
Poetas que ni siquiera sufren desamparo y se les nota.
Poetas que ya han aprendido y se les nota.
Poetas inteligentes.
Poetas que siempre están cayéndose y nunca se caen.
Poetas que siempre están hundiéndose y nunca se hunden.
Poetas asombrados ante aquéllos que se hunden de verdad y sin aviso.
Poetas que no reconocen toda la mierda que llevamos dentro.
Poetas que se asustan del material del que estamos hechos.
Poetas que se creen buenas personas. ¿Buenos
nosotros? ¿Buenos los gatos las tuercas los poetas?
Poetas que sonríen hacia afuera y también hacia dentro.
Poetas con sonrisa hacia dentro. A estas alturas de lágrimas.
Poetas que salen a pescar con la red más grande y es en vano decirles
.......que el poeta nunca logra resultados,
.......que las manos siempre vacías son nuestra única victoria.
Hoy. Martes. 21:30. Diablos Azules. C/ Apodaca, 6. Metro Tribunal. Nueva Jam Session de poesía. Tres poemas máximo.
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La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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Batania
lunes 20 de junio de 2011
ANECDOTARIO DE POETAS (332): Pessoa utilizó hasta 127 heterónimos en su obra
Resulta que es posible que Fernando Pessoa no utilizase 77 heterónimos, como se creía, sino nada menos que 127; podría ser también que el poeta portugués hubiera sido homosexual y que careciese de imaginación, algo que contrastaría enormemente con aquella sentencia que decía "vivir no es necesario. Necesario es crear". Todo eso se cuenta en Fernando Pessoa, casi una biografía (Editorial Récord), el primer repaso a la vida de Pessoa escrito por un brasileño, el pernambucano José Paulo Cavalcanti Filho, y que está llamado a crear una polvareda en el mundo de las letras. En ella se revelan novedades sorprendentes sobre el genial poeta portugués.
La nueva biografía brasileña sobre Pessoa, la cuarta del mundo (las otras tres fueron publicadas en Portugal, España y Francia entre 1950 y 1996), a pesar de que no dejará de crear polémica, no es un panfleto, sino un serio trabajo de investigación llevado a cabo durante casi 10 años por Cavalcanti, miembro de la Academia de las Letras de Pernambuco y famoso abogado además de escritor.
Para demostrar que al genial Pessoa le faltaba imaginación, Cavalcanti entrevistó a personas que convivieron con él. "Tenía una vida limitada. No cometió ninguna villanía, pero tampoco ningún acto de heroísmo. Era un anónimo que se esforzaba por ser aún más discreto", escribe. Y sostiene que con su pareja Ephelia Queirós, Pessoa "nunca tuvo relaciones sexuales".
JUAN ARIAS, Un Pessoa "sin imaginación y gay", según una nueva biografía, El País, 27 de marzo de 2011 (AQUÍ)
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TROYA LITERARIA (310): Juan Ramón Jiménez contra Jorge Guillén y viceversa
Juan Ramón Jiménez reafirmaba su opinión sobre la obra de Salinas y Guillén, que, pasado el tiempo, todavía le parecía peor: "la escritura de Guillén es didáctica y cada vez (...) hasta llegar al momicomio actual del ripio en masa", y Salinas, "labia, falsete y cornete, acabó la suya con un Cero de estampida final". Sin embargo, salvaba la evolución lírica de Gerardo Diego y Dámaso Alonso, que también aparecían citados en el fragmento de su conferencia.
(...) En noviembre, Jorge Guillén envió una carta a Índice, acompañada de información relativa al suceso; la misiva fue publicada en el número de octubre-noviembre, con el título de "Los puntos sobre las jotas. Guillén replica a Juan Ramón Jiménez", y junto a ella se anunciaba la próxima aparición de todos los documentos guillenianos al caso.
(...) En febrero de 1954 apareció en Índice el publicitado y extenso "maremágnum" de Guillén: veinticinco fragmentos de cartas anteriores a 1933 donde Juan Ramón hablaba positivamente de la obra de aquél.
El Andaluz Universal no quiso continuar la polémica: escribió una carta a Guillén donde le decía que "Como mi conciencia no me permite publicar la carta que le envío copiada, ni otras más graves que esa y en otros aspectos de usted, no puedo contestar debidamente a sus acusaciones de Índice", pero reafirmaba que el responsable de todo lo ocurrido era el autor de Cántico. Lo cierto es que lo sucedido, así como la respuesta, que juzgó insuficiente, de sus amigos españoles ("que nadie haya afeado la grosería de un hombre relativamente joven con otro ya anciano"), entristeció al poeta, que cayó en un estado depresivo.
RAFAEL ALARCÓN SIERRA, Juan Ramón Jiménez. Pasión perfecta, Espasa, Madrid, 2003, págs. 235-237
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domingo 19 de junio de 2011
Un apunte sobre los buscadores de oro - GSÚS BONILLA
antes que nada
quiero dejar claro mis intenciones.
motivo:
la fiebre
como síntoma de guerra.
si de lo que trato
en un poema
es de extirparle
el corazón
de destrozar............todo principio
de belleza
no me cortaré
a la hora de controlar
cualesquiera de sus vísceras,
y
me negaré
a todas las palabras
que sirvan de paraguas
de resguardo.
el resultado, a largo plazo,
siempre es negativo
incluso
para mí, como agresor
que me quedaré sin enemigos
por mucho
que me embolse
unos cuantos aliados
por mucho que me empeñe
en separar el oro...............de las piedras.
GSÚS BONILLA, Menú del día... a día, Baile del Sol, Tenerife, 2011, págs. 67 y 68
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Bonilla Gsús
Estamos cambiando el mundo: Hoy, domingo, salimos todos por la mañana hacia el Congreso
Es un caballo azul nuestro movimiento; no tiene más violencia que la velocidad de sus crines. A cada uno de sus cascos le hemos puesto energía nueva: el primer casco son las listas abiertas; el segundo casco es el freno a la corrupción; el tercero es la preservación de las conquistas laborales; el cuarto es el acercamiento sencillo a la gente.
Somos un caballo azul que dice no. Nos quieren quitar todo y nosotros decimos que no.
Nos han dicho que son nuestros representantes y nosotros decimos que no.
Nos han dicho que son nuestra seguridad y nosotros decimos que no.
Nos han dicho que son nuestra seguridad y nosotros decimos que no.
No son nuestros políticos. No son nuestra policía. No.
La noche y la rebeldía siempre vuelven.
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