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NOCTURNOLos fanales, las hojas de los plátanos
son de alguna novela que he olvidado.
Ella no está, pero la siento cerca
si miro el fondo amargo de las calles,
el resplandor de joya falsa
que tienen los semáforos. Conmigo
vive en los cuartos de la soledad:
yo podría sentir mis manos
con la justa medida de sus pechos,
pero aquello pasó, los perros vuelven
a la basura de mi frente.
INVIERNO AZUL
Brillante como la neblina de agua
que el viento esparce desde un surtidor,
un atisbo de luz deja el pasado.
Te quedan las palabras y las calles,
y, empotrada en el muro,
la anilla para atar los caballos del sueño.
La vida te habla en el lenguaje duro
de aquel que ya no miente.
Sois lobos los hombres a tu edad,
sólo lleváis el tiempo en la mirada.
PLAZA ROVIRABajo los plátanos grises,
las hojas secas, al rozar la acera,
dan un leve rumor de batería.
Me recuerda la música en el café
de la plaza, donde su gabardina
debe esperar, encima de una silla,
después de tanto tiempo, mi amor.
Siempre he buscado una misma mujer,
la misma ciudad, una misma historia
escuchada entre el ruido ajeno y frío
que hacen las hojas secas en las losas.
POÉTICAAl ir tras la belleza estarás solo:
Si la encuentras, se desvanece y deja
polvo de mariposa entre los dedos.
Perseguirás de nuevo el resplandor
que sabes dentro de ti, como el relámpago
que muestra fugazmente,
hasta el lejano horizonte, la realidad.
DE PRONTO ESTÁ CLARODe pronto está claro. El amor es la victoria
que me ha de destruir. Cómo me gangrena
el corazón la soledad, cómo me destroza
en los cristales del crepúsculo la hiena
desolada y sangrante. En la edad roja
sólo el amor nos libra de la gélida
cueva del tiempo. Conocí la gloria
de estar desesperado y la miseria
del bienestar que ofrece la derrota.
Entre ruinas de lágrimas os dejo
cartas y versos, sombras que dirán
hasta dónde he amado. Y tal vez,
en lo más indefenso dentro de una mujer,
solitario, seré por siempre amante.
JOAN MARGARIT (Lérida, 1938), Edad roja, El primer frío (Poesía 1975-1995), Visor, Madrid, 2004, págs. 155-237.