martes 30 de noviembre de 2010

Una reflexión de RAFAEL CANSINOS ASSÉNS

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No hay poesía totalmente incomprensible, ya que siempre, no obstante la suma máxima de su originalidad, ha sido concebida por una mente humana y expresada en un lenguaje hablado y asumible en cualquier diccionario. En realidad, por mucha que sea la originalidad del poeta, por lejos que vaya a buscar los motivos y formas de su inspiración, nunca logrará romper por completo los hilos telefónicos que le unen con los demás cerebros ni borrar por completo la huella denunciadora de su paso por las urbes intelectuales. La poesía más oscura siempre transparenta un rayo de claridad perceptible por nuestra retina y siempre nos brinda, aunque sólo sea mediante una palabra clara de nuestro lenguaje, el nexo referible a lo conocido


RAFAEL CANSINOS-ASSÉNS, Intrucciones para leer a los poetas ultraístas, recogido en Poesías y poética del ultraísmo, Francisco Fuentes Florido, Mitre, Barcelona, 1989, pág. 357
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POEMAS RAROS (44): Canción en u, de CÉSAR GONZÁLEZ RUANO

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(Luz de Luna
y una
sombra de álamos.
Luz de Lu-
na
y u-
na
canción de pájaros.)
Tengo en mi habitación
de soltero poeta, un retrato tu-
yo y mu-
chas flores y mu-
chos libros de versos...
Y el dulce perfu-
mado recuerdo
de tus besos.


CÉSAR GONZÁLEZ RUANO, recogido en Poesías y poética del ultraísmo, Francisco Fuentes Florido, Mitre, Barcelona, 1989, pág. 176
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Catorce pintadas de/con/sobre IRATXE

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ANECDOTARIO DE ESCRITORES (164): Tolstoi abronca a Rilke por escribir poesía

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Cuando Rainer Maria Rilke era muy joven, fue a visitar al viejo Tolstoi en su finca de Yasnaya Polyana. Caminaban por el campo en compañía de la ubicua Lou Andreas-Salomé, y Tolstoi le preguntó a Rilke: "¿A qué se dedica usted ahora?", a lo que el poeta contestó natural y tímidamente: "A la lírica". Según parece, lo que recibió en respuesta no fue sólo una sarta de insultos, sino una diatriba en toda regla contra todo tipo de lírica, algo a lo que en modo alguno podía dedicarse nadie.

No cabe duda de que al joven Rilke las palabras del anciano maestro ruso tuvieron que entrarle por un oído y salirse por otro, ya que pocos poetas han habido en la historia que más se hayan dedicado, precisamente dedicado, de manera obsesiva y excluyente, no sólo a la lírica sino exactamente a todo tipo de lírica. Rilke hacía lírica en sus poemas, pero también en sus prosas, en sus diarios, en sus cartas, en sus crónicas, en sus cuadernos de viaje, en su teatro.
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JAVIER MARÍAS, Vidas escritas, Suma de letras SL, Madrid, 2002, págs. 151-152
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166. Cinco poemas de "Edad roja", de JOAN MARGARIT

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NOCTURNO

Los fanales, las hojas de los plátanos
son de alguna novela que he olvidado.
Ella no está, pero la siento cerca
si miro el fondo amargo de las calles,
el resplandor de joya falsa
que tienen los semáforos. Conmigo
vive en los cuartos de la soledad:
yo podría sentir mis manos
con la justa medida de sus pechos,
pero aquello pasó, los perros vuelven
a la basura de mi frente.



INVIERNO AZUL

Brillante como la neblina de agua
que el viento esparce desde un surtidor,
un atisbo de luz deja el pasado.
Te quedan las palabras y las calles,
y, empotrada en el muro,
la anilla para atar los caballos del sueño.
La vida te habla en el lenguaje duro
de aquel que ya no miente.
Sois lobos los hombres a tu edad,
sólo lleváis el tiempo en la mirada.



PLAZA ROVIRA

Bajo los plátanos grises,
las hojas secas, al rozar la acera,
dan un leve rumor de batería.
Me recuerda la música en el café
de la plaza, donde su gabardina
debe esperar, encima de una silla,
después de tanto tiempo, mi amor.
Siempre he buscado una misma mujer,
la misma ciudad, una misma historia
escuchada entre el ruido ajeno y frío
que hacen las hojas secas en las losas.



POÉTICA

Al ir tras la belleza estarás solo:
Si la encuentras, se desvanece y deja
polvo de mariposa entre los dedos.
Perseguirás de nuevo el resplandor
que sabes dentro de ti, como el relámpago
que muestra fugazmente,
hasta el lejano horizonte, la realidad.



DE PRONTO ESTÁ CLARO

De pronto está claro. El amor es la victoria
que me ha de destruir. Cómo me gangrena
el corazón la soledad, cómo me destroza
en los cristales del crepúsculo la hiena
desolada y sangrante. En la edad roja
sólo el amor nos libra de la gélida
cueva del tiempo. Conocí la gloria
de estar desesperado y la miseria
del bienestar que ofrece la derrota.
Entre ruinas de lágrimas os dejo
cartas y versos, sombras que dirán
hasta dónde he amado. Y tal vez,
en lo más indefenso dentro de una mujer,
solitario, seré por siempre amante.


JOAN MARGARIT (Lérida, 1938), Edad roja, El primer frío (Poesía 1975-1995), Visor, Madrid, 2004, págs. 155-237
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lunes 29 de noviembre de 2010

ANECDOTARIO DE POETAS (298): La relajación de costumbres del sacerdote Luis de Góngora

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Conocidos son los cargos hechos a Góngora, coincidentes con lo que sabemos de su vida y algo más que suponemos al leer sus poesías. En esta misma biblioteca se conserva el manuscrito, el cual ha sido publicado por don Manuel González y Francés, pero sólo la parte referente a don Luis.

I. El racionero Sr. Góngora asiste rara vez al coro, y cuando acude a rezar las Horas Canónicas anda de acá para allá, saliendo con frecuencia de su silla.

II. Habla mucho durante el Oficio Divino.

III. Forma los corrillos del Arco de Bendiciones, donde se trata de vidas ajenas.

IV. Ha concurrido a fiestas de toros en la Plaza de la Corredera, contra lo terminantemente ordenado a los clérigos por motu proprio de Su Santidad.

V. Vive -en fin- como muy mozo, y anda de día y de noche en cosas ligeras; trata con representantes de comedias, y escribe coplas profanas.

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ÁNGEL PARIENTE, Góngora, Júcar, 1982, pág. 25
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Una reflexión de VLADIMIR NABOKOV

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El niño a quien leemos un cuento puede preguntarnos si es cierto ese cuento y, si no lo es, nos pedirá que le contemos uno que lo sea. Pero no hay que obstinarse en esa actitud infantil con respecto a los libros que leemos. Desde luego, si alguien nos comenta que don Fulano ha visto pasar como un rayo un platillo volante de color azul con un piloto verde, le preguntaremos si es cierto, porque de una u otra forma, el que sea verdad afectará a nuestra vida entera, será de infinita importancia práctica para nosotros. Pero es preferible no preguntarse si un poema o una novela son verídicos. No nos engañemos; recordemos que la literatura no tiene ningún valor práctico, salvo en el caso muy especial de que alguien se proponga ser nada más y nada menos que profesor de literatura. La joven Enma Bovary no ha existido jamás; la novela Madame Bovary existirá siempre. La vida de una novela es más larga que la de una joven


VLADIMIR NABOKOV, Curso de literatura europea, Ediciones B, Barcelona, 1987, pág. 195. Traducción de Francisco Torres Oliver
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TROYA LITERARIA (254): Isabel Allende contra Bolaño

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PREGUNTA: ¿Le afectó que al morir Roberto Bolaño se recordaran las declaraciones en que la definía como una “mala escritora lisa y llanamente”?
ISABEL ALLENDE: ­Bolaño hablaba mal de todo el mundo. Era una persona extraordinariamente conflictiva que nunca dijo nada bueno de nadie. A una obra no le da valor lo que diga Bolaño o un profesor o un crítico, ni siquiera las ventas de un libro: es el tiempo. Ahora, Bolaño es un buen escritor que desgraciadamente murió, pero eso no lo hace mejor persona. Cuando vino a Chile habló mal de todos, no creo que haya un complot contra mí.

P.: ­Sí reconocerá que el pasado año, cuando fue candidata al premio Nacional de Literatura, se armó una gran polémica...
IA.: Dijeron cosas horribles, pero se hubieran dicho de cualquier otro escritor. En este país a cualquiera que no sea futbolista y sobresalga un poquito lo tiran para abajo. Si te va bien dicen que lo haces por plata, si ganas plata dicen que eres ladrón, y si no la ganas eres un fracasado..., es la mentalidad nacional.

P.: ­¿Tiene algo que ver con eso el que muchos escritores que salieron al exilio se quedaran fuera aún tras el regreso de la democracia?
IA.: Chile maltrata a su gente. Gabriela Mistral pasó casi toda su vida fuera; Pablo Neruda, gran parte de ella. José Donoso, también, pero se fue mucho antes del golpe, porque no había espacio, había una sensación de fracaso, de pesimismo. Es muy difícil hacer cosas cuando todo el mundo te está tirando para abajo. Claudio Arrau, Roberto Matta..., tantos chilenos que han tenido que irse fuera para poder respirar..., porque aquí te aplastan.
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MARC HOMEDES, entrevista a Isabel Allende, La Vanguardia, 27 de noviembre de 2003. Toda la entrevista AQUÍ
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NOTA NEORRABIOSA: Para saber la opinión que tenía Bolaño de Isabel Allende, se ha pinchar AQUÍ o AQUÍ
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REACCIONES A LAS PINTADAS NEORRABIOSAS (9): Neorrabioso: del descubrimiento al hallazgo, en el blog ESCRITO EN LA PARED

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NOTA NEORRABIOSA: Escrito en la pared (AQUÍ) es un blog magnífico que se dedica a ofrecer muestras de arte urbano. La semana pasada publicaron cuatro fotografías de pintadas neorrabiosas y escribieron lo que sigue:



NEORRABIOSO: DEL DESCUBRIMIENTO AL HALLAZGO
ESCRITO EN LA PARED - 24 de noviembre de 2010

A veces uno interpreta mal los descubrimientos. O tal vez sería más correcto decir que en ocasiones lo que uno considera un descubrimiento se queda en nada cuando ello le lleva a encontrarse con el verdadero hallazgo. No sé si me explico. Es un poco (o bastante, o todo) lo que me ha venido a pasar con Neorrabioso. Lo cuento.

Un par de pintadas en la calle: el estilo de las pintadas políticas de toda la vida pero dadas una vuelta, igual de antiestéticas pero sazonadas de contenido, de humor, de ingenio, de mordacidad; de poesía, vamos. No es un "ni dios ni amo", es un "tus caballos se mueren por falta de viento"; no es un "sobra policía, no inmigrantes", es un "inmigracias"; no es un "no a la guerra", es un "¿occidónde?". Bastante descubrimiento, podríamos decir.

Pero lo mejor viene cuando a uno le da por googlear neorrabioso y con lo que da es con un blog en el que las pintadas de calle se convierten casi en una nimiedad: un blog lleno de troyas literarias, como la de Julio César Londoño contra Vargas Llosa, de arcadias literarias (en mucho menor número), como la de Juan Carlos Botero a favor del mismo Vargas Llosa, de anecdotarios de escritores, como aquel en el que varios adivinos predijeron a Truman Capote que iba a morir ahogado, u otro en el que Neruda declara a los periodistas que García Márquez merecía el premio Nobel más que él, o aquel en el que Delibes se niega a firmar su libro a un perro; y traducciones, y poemas, y poemas, y poemas, sean o no "Alegría por los escotes de Anna Simón", sean o no "Las mujeres combate", sean o no "Yo jugué diecisiete años en Los Ángeles Lakers". Todo ello publicado a un ritmo que convierte a Neorrabioso en la pesadilla del lector apresurado, que ve cómo acumula y acumula sus entradas marcadas con una estrella amarilla en el Reader.

La calle, claro, también está documentada. Y es entonces cuando las tres pintadas que te has encontrado vuelven, de otra manera, a convertirse en un porcentaje nimio de este tsunami creativo. Buf.
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Portadas que ocuparon la cabecera neorrabiosa durante la última semana

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Lo mejor de CRÍTICA POÉTICA Y CONTRACRÍTICA (55): Del 4 al 9 de diciembre de 2009

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Anónimo: Quiero que sepáis que este blog constituye la iniciativa más relevante en materia poética que ha sucedido en España en mucho tiempo. Y esto es así tanto por vuestra labor de denuncia del tinglado de los premios como por vuestra glosa de lo que merece la pena, como por vuestra denuncia de la incompetencia de una parte importante de los editores. Contra lo que podría pensarse, la poesía en España está en un momento razonablemente interesante. Sin embargo parece haber un complot para que sea como algunos quieren que sea, y no hay nadie con la capacidad que tenéis vosotros para manifestar que el rey está desnudo.

Addison de Witt: Nos preocupa especialmente el hecho de que el problema premios no sólo no se ha frenado con nuestra presencia sino que parece acuciarse. Lo sucedido este año con los premios de Rota o con el Nacional no sirven para movilizar a los poetas. Y nos preguntamos: ¿qué tiene que ocurrir para que la gente se levante de sus asientos y grite de una vez? ¿Hasta qué límite pueden aguantar los cientos de poetas que no forman parte del círculo? A esto se añade una actitud de complicidad de los medios sospechosa. Sospechosa entre otras razones porque muchos de los que escriben también están metidos en el ajo. El silencio sepulcral de Juan Palomo en El Cultural, cuando otras veces ha criticado fuertemente actitudes similares. El canto a Visor que vuelve a soltar Anson desde su tribuna. La reseña resaltada al libro de Piquero por parte de JR Marcos en Babelia, reseña que no habría tenido ese lugar ni extensión ni firma sino hubiéramos actuado antes (al menos esa es la info que nos llega desde el mismo medio). No sólo no se hace nada sino que los propios medios de descomunicación amparan y alaban todo lo que están viendo. Entre otras partes porque muchos de los que escriben se han beneficiado de sus puestos para conseguir premios.

Addison de Witt: Para terminar, el círculo se completa con el acercamiento DVD-Visor, gracias a los puentes tendidos por Medel y García Román. Resulta muy curioso ver el último jurado del premio DVD. Parece un jurado Visor. El editor de DVD puede soñar que Visor le vaya a comprar la empresa pero no creemos que vaya a suceder. A Visor le interesa no ser el único con su política de premios nepotista. Y si la que hasta hace un tiempo era la editorial "guay y modelna" le copia en sus gestos, seguir adelante con su modelo de concesiones es más fácil. DVD es ahora mismo muy útil para Visor porque puede decir: y ellos también. También lo podría decir de Hiperión, pero Hiperión no es "guay" y DVD sí. DVD atrae a los jóvenes con ambiciones. Por eso creemos que el matrimonio no se formalizará pero que el amancebamiento no acaba sino de comenzar. La pinza.

Addison de Witt: La poesía de Carlos de Oliveira es contenida, condensada, elíptica en su frecuente uso de la elipsis, descriptiva hasta el impresionismo, atenta a los detalles más mínimos con minuciosidad, alejada de cargas retóricas, con un lenguaje claramente poético pero en nada amanerado. Poesía del silencio apenas roto.

Joan: Qué generación. Eugenio de Andrade, Sophia de Mello y el propio Oliveira por un lado, Vitorino Nemesio y Sena por otro...Para que luego digan que la generación posterior a un grande, como es Pessoa, ha de ser necesariamente inferior. Nunca entendí el apellido de neo-realistas para Oliveira y algunos otros pero me parece un acierto reivindicar su poesía.

Anónimo: En Portugal ha habido en el siglo XX una poesía excepcional. Muchísimo mejor que la de aquí mal (o bien) que nos pese. Aparte de todos los citados yo nombraría a Al Berto y sobre todo a Herberto Helder.

Anonimito: Los portugueses me parecen sensacionales, pero aquí también han estado Valente, Cirlot, Gamoneda, Ullán, etc. ¿Es Helder mejor poeta que Valente? ¿Al Berto superior a Gamoneda? Probablemente no, y tampoco lo contrario. Tendemos a denigrar lo propio y ensalzar lo ajeno, y esto ha sido motivo ya de algún ensayo antropológico-literario (Nuria Amat tiene algún apunte muy interesante al respecto, más en el terreno de la literatura escrita por mujeres, donde pone el dedo en la llaga); parece ser un rasgo común en nuestras letras.


Blog Crítica poética y contracrítica (AQUÍ)
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domingo 28 de noviembre de 2010

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (163): La consagración post mortem de Roberto Bolaño

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Pero, ¿cuál es el "crimen" cometido por Roberto Bolaño? ¿A quién o a quiénes afecta su "delito"? ¿Y qué huellas conviene seguir para absolverlo o condenarlo? En las calles de Barcelona, el esténcil con su retrato compite con los grafitis hiphoperos o las pintadas en favor del nacionalismo catalán. El pasado jueves 10 de septiembre de 2009 se presentó en Pekín la traducción al chino mandarín de Los detectives salvajes. En Estados Unidos, 2666 recibió el National Book Critics Award, y Time la eligió como la novela del 2008. Por esos días, la dirección de la cárcel de Huntville, en Texas, le negó el pedido de Los detectives salvajes al preso número 1.385.412, ya que el libro "transgrede el manual de orientación para reos". Un año antes, The New York Times y The Washington Post destacaron a Los detectives salvajes entre las diez mejores novelas de 2007. En octubre pasado, el temido agente literario Andrew Wylie, actual encargado de los derechos de la obra del escritor chileno, dio a conocer la aparición de El Tercer Reich, novela oculta e inédita de Bolaño, de quien su editor español, Jorge Herralde, nunca había tenido noticias. Y hace apenas tres meses se anunció que Gael García Bernal podría interpretar a Arturo Belano (álter ego de Bolaño) en la versión cinematográfica de Los detectives salvajes, dirigida por el mexicano Carlos Sama. El extraño y heterogéneo caudal de noticias a su alrededor y la creciente mitificación de su figura confirman que Bolaño se ha convertido en un fenómeno global de la literatura latinoamericana, un impacto que en términos de aceptación crítica en otras lenguas sólo parece comparable al que en su día conquistó Gabriel García Márquez con Cien años de soledad (1967). Si lo de Bolaño fue un crimen, hay motivos para pensarlo como un crimen perfecto.
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LEONARDO TARIFEÑO, Bolaño: la construcción de un mito, La nación, 19 de septiembre de 2009. Todo el artículo AQUÍ
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ARCADIA LITERARIA (26): Fernando Fernán-Gómez a favor de Buero Vallejo

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Historia de una escalera les pilló a algunos, como a mi amigo, en ascensores que no llevaban a ningún piso. En unos años, los cuarenta, en los que el teatro podía ser frívolo, inverosímil, cómico, humorístico, poético, sentimental, pero nunca realista, un joven escritor volvía por los fueros no sólo de lo real, sino de lo cotidiano; y nos recordaba a todos, a los demás autores, a los cómicos, a los empresarios, a la crítica, al público, que el teatro podía ser de la ética más exigente, la que no tiene más juez que uno mismo.

De entonces en adelante, durante su firmísima carrera, a lo largo de los oscuros cuarenta años, no han sido estas dos sorpresas los únicos méritos del teatro de Antonio Buero Vallejo, sino también -y reconocidos por todos o casi todos- el relacionar a los personajes y los conflictos de sus dramas con la circunstancia histórica que atravesaba el país, aunque a veces se viera obligado a hacerlo de modo alegórico; la reactualización del teatro de ideas ibseniano cuando las ideas en el escenario se consideraban despreciables o eran peligrosas; la creación de personajes característicos de la sociedad contemporánea cuando esa sociedad no tenía espejo en el que contemplarse; el rigor, la convicción, la seriedad con que trataba no sólo los problemas ideológicos, sino los de conducta y responsabilidad -frente a él, Lorca, Valle-Inclán, los Quintero, Arniches, Casona, incluso el moralista Benavente, parecen unos desvergonzados, dicho sea en el mejor sentido, en el más alegre, festivo y frívolo de la palabra-; el constante cuidado de la teatralidad, sabedor de que la densidad del contenido no libra al autor de la eficacia de la forma.

De entre sus muchos méritos, algunos de los cuales habré olvidado en esta rápida enumeración, para mí es destacable este último: el respeto a lo que despectivamente se llama -o se llamaba; hoy el término está algo en desuso- "carpintería teatral". El ayer Lope de Vega y hoy Cervantes no ha olvidado nunca que el teato no debe hacerse contra el público, sino a su favor o, mejor dicho, buscando su favor. Es muy propio de filósofos y profesores desdeñar, cuando afrontan la composición de una obra dramática, "la ordenación de los acontecimientos", que Aristóteles consideraba primordial en este género de poesía; incluso el mantener, por la secuencia de peripecias, prendida la atención del público y creer que éste, resignado, debe prestar atención a sus profundas reflexiones sin más ni más, relegando a segundo o último término la aventura de los personajes, su angustia, su agonía.

Buero Vallejo, como un viejísimo hombre de teatro, sabe desde su primera juventud que al espectador -o a la atención del espectador- hay que tenerle clavado en la butaca, y que para conseguirlo es lícito recurrir a las más innobles artimañas, incluso a las de folletín. Pueden sacarse a escena malvados, asesinos, ciegos, torturadores, niños abandonados, mujeres indefensas, opresores, enfermos, muertos, documentos falsos, siempre que sea para que la atención del espectador no se nos escape. Melodrama y folletín son primos hermanos.

Este mérito de Buero que yo destaco ha sido considerado por algunos como defecto: el recurso al folletín, al melodrama. Yo lo he considerado siempre como uno de sus más grandes aciertos. Folletín dieron a los proletarios del siglo XIX Victor Hugo y Eugenio Sue cuando consideraron necesario ayudarlos a tomar conciencia de su situación, de sus problemas, de la manera de resolverlos. Folletín dan hoy a nuestra sociedad de consumo los guionistas, productores, directores de las series televisivas americanas como Falcon Crest y similares. Pero así como los folletinistas del siglo XIX llevaron con sus intrigas, su sentimentalismo y su grandilocuencia al proletariado de París a las barricadas, los guionistas, productores, directores de las actuales series americanas de televisión van a llevar a los espectadores a la boutique de la esquina.

Ése es, en mi modesta opinión, el mérito definitivo de Buero Vallejo. Él ha utilizado el melodrama, el folletín, no para llevar al espectador a una tienda de modas, sino al laberinto de su conciencia.


FERNANDO FERNÁN-GÓMEZ, Impresiones y depresiones, Planeta, Barcelona, 1987, págs. 96 y 97
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Galería fotográfica del último recital de GIOVANNI COLLAZOS y un poema

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Campanarios - GIOVANNI COLLAZOS


Todos los apóstoles se han colgado del campanario
persiguiendo la geometría de los clavos

se han incrustado en el barro grave
en el barro esqueleto,
en gallinazos que devoran el fruto
de los óleos de las catedrales

allá, arriba,
la fonética de los ahorcados
es música de violines
que maquillan a las palomas del éxodo
suspendidas del voladizo

el padre se bebe todo el vino
dejando de engendrar
al monaguillo que recorre ampuloso
la asfixia
de sus muslos agonizantes.







DE ARRIBA ABAJO: 1. Giovanni Collazos recitando. 2. Gio delincuente. 3. Gio con Alfonso López, coordinador del ciclo El Tren Vertical. 4. Manu con la guitarra. 5. Jorge "Coco" Serrano. 6. Andrés González Andino
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ANECDOTARIO DE ESCRITORES (162): De las maniobras que empleaban algunos escritores de la generación del 98 para hacerse famosos

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Eran capaces de las técnicas más refinadas en el ojeo de la fama esquiva. Uno, Valle-Inclán, no sólo publicó su segundo libro sino que colocó, ya en 1897, un brazo en la posteridad. Otro, Azorín, publicó Charivari -¡se lo imprimió Nakens!, era para fenecer de rabia...-, dentro del clásico género del diario faltón, donde insultaba a todos los literatos posibles, menos a Leopoldo Alas, que mandaba mucho. Y no bastó con eso; porque la sagaz maniobra hubiera quedado en nada de no ser por el atinado consejo de Ruiz Contreras, que le indicó lo conveniente que sería para su promoción que huyese de Madrid, como si hubiera hecho algo gordo. En efecto, se anunció su huida a Córdoba y, en consecuencia, Dicenta, Balart, Grilo y algún otro poeta se vieron obligados a hacer como que lo perseguían y Clarín como que lo defendía. Y el otro famoso en ciernes, Maeztu, tampoco descuidaba su imagen y una mañana convocó a la intelectualidad en pleno para que diera fe de que atravesaba a gatas la plaza de Cibeles y despreciaba todo convencionalismo.

Esos trabajos tenían que tomarse los que empezaban. Pero las esperanzas cortesanas daban trabajo a todos: experimentados literatos que ya llevaban su docena de años en la brega, como Sawa y Cornuty, se dedicaban a recitar, Recoletos abajo, a Baudelaire y Verlaine.

Un día, atraído por el cebo de los recitadores, el incauto Baroja los siguió hasta una taberna de la plaza de Herradores. Allá, abusando de su bisoñez, le hicieron pagar las copas, ir a casa a por tres pesetas, entregarlas y largarse. Se desquitó, sí, tres veces, una por cada peseta, memorando el gran escarnio y ridiculizando a Sawa en Silvestre Paradox, pero las tres pesetas propiamente dichas las perdió, ah.

Y otro ilustre, Dicenta, defendía su pedestal dando propina a su cochero para que se detuviera ante el El Liberal y gritase "¡Muera Valle-Inclán!".

La cosa, como siempre, estaba muy prieta. ¿Qué hacer para llamar la atención y ser famoso teniendo una competencia tan implacable?


EDUARDO GIL BERA, Baroja o el miedo, Península, 2001, Barcelona, págs. 103 y 104
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164. Cinco fragmentos de "El libro del barro", de BLANCA VARELA

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HUNDO la mano en la arena y encuentro la vértebra perdida. La extravío al instante. Sombra de marfil, desangrada. Mi padre sonríe. De este lado del mar la espuma es oscura. Huele a fiera me dice la pequeña amiga. El mar huele a vida y a muerte le respondo. Supongamos que es así.

La salud aferrada a la roca. Piedra sensible a la luz. El cazador carece de manos y pies. Es ciego y desea. Y su deseo es el bosque bajo el agua, poblado de sexos en flor o de flores maestras que horadan el silencio con sus grandes picos rojos y lentos.

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PARADO, hablando como un dios, no siéndolo. Ni esta forma ni esa luz le pertenecen.

Hablando. Soy el dios de un cielo vacío como un huevo vacío. Mi piel el revés del cascarón donde la vida ardía.

Anótalo en tu libro. Yeso, oro, viejos ocres, luz vertical. Absurdo fuera no festejar este tesoro.

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LLEVAR la decrepitud como una flor. O como una corona. Es envidiable el otoño, la segura y hermosa dignidad con que se acuestan las hojas de los árboles sobre la tierra.
Es envidiable el invierno de esas latitudes donde la nieve y el silencio se parecen a la sabiduría que nos seduce por su ausencia de sombra.

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POEMAS. Objetos de la muerte. Eterna inmortalidad de la muerte. Algo así como un goteo nocturno y afiebrado. Poesía. Orina. Sangre.

Muerte fluyente y olorosa. Gran oído de Dios. Poesía. Silenciosa algarabía del corazón.

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BASTA de anécdotas, viandante.
El mar se ha detenido. Hasta aquí tu vida, ha dicho. Y el cielo demasiado maduro ha inundado paredes y ventanas.

A grandes pasos se ha detenido llegando a todas partes y ha repetido lo mismo.
Hasta aquí –seda oscura y ripiosa su voz- tu vida, ha dicho. Ésas fueron sus letras.


BLANCA VARELA (Lima, 1926-2009), El libro del barro, de Donde todo termina abre las alas (Poesía reunida), Círculo de Lectores, Barcelona, 2001, págs. 163-191
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sábado 27 de noviembre de 2010

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (161): Delibes consideraba a Sánchez Ferlosio el mejor novelista de su generación

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PREGUNTA: Cuando Cela afirmaba "soy el mejor, pido perdón por lo fácil que me ha sido", ¿qué cara se les quedaba a los demás novelistas?
MIGUEL DELIBES. A Cela le admitimos siempre su histrionismo defensivo. Sabíamos que era parte del personaje. No sé si fue [Eugenio de] Nora, Torrente Ballester o [Juan Luis] Alborg quien dijo en una ocasión que Cela era un buen creador de personajes, pero que el más perfecto y divertido había sido él mismo. Creo que no le faltaba razón. Lo que nunca dijo nadie es que Cela se recreaba, volvía a crearse, cuando le convenía, para desviarnos de lo que verdaderamente quería ocultar: que era un tímido vergonzante.

P.: En el caso de personajes como Cela o Dalí, considera que no se puede separar la persona de la obra. ¿Su carácter reservado le ha favorecido o perjudicado ante la crítica y el público?
MD.: Yo he sido un tipo más bien aburrido con el personal, aunque luego, en la intimidad, resultaba divertido. Pero este último rasgo lo atenuaba en mi obra. En mis libros nunca falta la ironía, pero la utilizo para un fin muy claro: aligerar situaciones y escenas demasiado tensas. Nunca me agradó llegar al tremendismo. Si esto me favoreció o me perjudicó, es una decisión que delego en los otros.

P.: Afirma que el mejor escritor de su generación es Rafael Sánchez Ferlosio, con el que mantuvo alguna relación aquellos años. ¿Es cierto que ambos proyectaban escribir sendos libros con un cazador como protagonista?
MD.: Ésta es una cuestión risible que alguna vez he contado. Ocurrió en Ruidera, en las lagunas, en un encinar donde hacía un calor insoportable. Habíamos comido y andábamos por ahí soñolientos y medio desnudos. Estábamos en los comienzos de nuestra carrera y entonces nos interesábamos unos por los proyectos de los otros. Alguien me preguntó entonces qué preparaba y le dije muy ufano que la historia de un cazador de pueblo, mal hablado y buen tirador, que salía en bicicleta por los alrededores de la ciudad y se enamoraba de la hija de un churrero.

Ferlosio, que estaba allí, habló entonces de la casualidad, pues él tenía en la cabeza la historia de un cazador furtivo todavía más disipado. Al oír a Ferlosio, se me cayó el alma a los pies. No me hacía gracia tenerle como competidor porque era el novelista español que más admiraba. Pero, curiosamente, la cosa no fue más allá.


ELISA SILIÓ, Entrevista a Miguel Delibes: "Vivo en un posoperatorio interminable", El País, 6 de mayo de 2004. Toda la entrevista AQUÍ
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ARCADIA LITERARIA (25): Juan Gabriel Vásquez a favor de Vargas Llosa

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"Por cada elogio recibirás dos insultos", le dijo una vez Pablo Neruda a Vargas Llosa. Ignoro si esa proporción se haya cumplido, pero sé en cambio que pocos escritores de nuestro tiempo han sido tan gratuitamente calumniados, o sus ideas tan dolosamente distorsionadas, como Mario Vargas Llosa. Si uno se descuida escuchará que el autor de La ciudad y los perros es un autoritario, que el autor de La guerra del fin del mundo es un conservador, que es un militarista el autor de La Fiesta del Chivo. Yo he escuchado todas estas variaciones de un mismo tema: Vargas Llosa como hombre de derechas (en el mejor de los casos) y como reaccionario peligroso (en casi el peor). La única manera de explicarse el asunto es recordando a Borges, para quien la fama era quizá el peor de los malentendidos, salvo que la fama no puede explicar por sí sola las prestidigitaciones que hacen sus enemigos para convertir a Vargas Llosa en lo que no es ni ha sido nunca. Pero ahí están sus textos para contradecirlos. Salvo que los detractores de Vargas Llosa no suelen leer a Vargas Llosa, un poco como aquellos que se negaban a creer en los descubrimientos cósmicos de Galileo, pero también se negaban a mirar por el telescopio para comprobarlos.

Porque pocos como Vargas Llosa han defendido las ideas que la mejor izquierda ha reclamado tradicionalmente para sí. Que yo recuerde, no hay otro novelista de su generación que haya defendido con tanta terquedad la libertad del individuo, o que tanto haya defendido al individuo frente a las mil fuerzas que lo amenazan diariamente. Vargas Llosa se ha enfrentado a toda forma de autoritarismo, desde el que ejercen los Gobiernos del signo que sea hasta el que practica, con tan dañinos resultados, la ubicua Iglesia católica. Y no hablo de sus novelas, que son formidables alegatos contra todas las formas de poder (público pero también íntimo). Hablo de sus columnas y sus ensayos y sus discursos, donde Vargas Llosa ha defendido el derecho de las mujeres a abortar, la igualdad para los homosexuales, la legalización de la droga, y donde ha atacado los nacionalismos de todo tipo y los recortes a la libertad individual, cualquiera que sea su justificación. Frente a otros escritores latinoamericanos de su rango, Vargas Llosa no ha considerado que la libertad de expresión o la integridad personal puedan violarse si el que la viola se dice socialista, ni que el despotismo militar sea aceptable si se produce en nombre de un ideal noble, de un futuro mejor o de una sociedad perfecta. Al contrario que tantos otros, Vargas Llosa nunca ha considerado que las ideologías sean más importantes que los hombres. La vida de una sola persona humana, recordaba Vargas Llosa que decía Camus, es más valiosa que cualquier idea. Y así ha vivido.
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JUAN GABRIEL VÁSQUEZ, El malentendido Vargas Llosa, El País, 8 de octubre de 2010 (AQUÍ)
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Hoy, sábado, a las 20:30, en el bar Malatesta, recital de GIOVANNI COLLAZOS

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Son haitianos y búlgaros, vienen con una poesía rebelde y sucia desde Rabat y Sonora, saben cubano y también marfileño, traen el aire antiguo y de siempre, malienses y bolivianos, llevan la naturaleza y la urbe a cuestas, porteños y parralenses, se manejan lo mismo en el aire que en el suelo, chiricanos y fluminenses, leen libros imprescindibles distintos a los nuestros, quiteños y guineanos, con reglas inquebrantables distintas a las nuestras, mendocinos y limeños, saharahuis y argelinos, y apenas llegan a Madrid se funden y confunden en rumañoles, madriquiteños, meximadriles, ibericanos, afromadrides, hispanochinos...

Hoy. Sábado. 20:30. Bar Malatesta. C/ Olmo, 3. Nueva Edición de El Tren Vertical, coordinada por Alfonso López. Poeta invitado: Giovanni Collazos. Participan Bárbara Butragueño, Jorge “Coco” Serrano, Andrés González Andino y Batania
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La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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163. Cinco poemas de "Cotidianas", de MARIO BENEDETTI

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ESA BATALLA

¿Cómo compaginar
la aniquiladora
idea de la muerte
con este incontenible
afán de vida?

¿cómo acoplar el horror
ante la nada que vendrá
con la invasora alegría
del amor provisional
y verdadero?

¿cómo desactivar la lápida
con el sembradío?
¿la guadaña
con el clavel?

¿será que el hombre es eso?
¿esa batalla?



NO ESPANTA PÁJAROS

Al espantapájaros no le importa el huerto
más bien lo hastía su obligación gratuita
y además se siente desolado
con su sombrero roto y sus andrajos

al espantapájaros no le importan los pájaros
pero aprecia que alguna mosca candorosa
recorra sus bíceps de madera

en realidad los pájaros se alejan
no porque él los intimide sino
porque viene tormenta
y ésta no es simulacro.



CRONOTERAPIA BILINGÜE

Si un muchacho lee mis poemas
me siento joven por un rato

en cambio cuando es
una muchacha quien los lee
quisiera que el tictac
se convirtiera en un tactic
o mejor dicho en une tactique.



NUEVO CANAL INTEROCEÁNICO

Te propongo construir
un nuevo canal
sin esclusas
ni excusas
que comunique por fin
tu mirada
atlántica
con mi natural
pacífico.



CONTRAOFENSIVA

Si a uno
le dan
palos de ciego
la única
respuesta eficaz
es dar
palos
de vidente.


MARIO BENEDETTI (Paso de los Toros, 1920-2009), Cotidianas, Inventario (Poesía, 1950-1985), Visor, Madrid, 1999, págs. 95-164
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viernes 26 de noviembre de 2010

TROYA LITERARIA (253): Muñoz Molina contra Ignacio Echevarría

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Es cuando menos misterioso el modo en que se adquiere en España el estatuto de crítico literario. No es que para ser novelista (o porque lo llaman a uno novelista en los periódicos y en los programas de variedades de la televisión) haga falta mucho esfuerzo o talento, pero siquiera es preciso inventar unos cuantos nombres y un cierto número de peripecias, así como tomarse el trabajo de escribir unos noventa o cien folios. Para ser crítico basta folio y medio. Uno publica folio y medio hoy, otro folio y medio la semana que viene, aprende a graduar y a repetir la coba y el desprecio, y en menos de un mes las editoriales ya le mandan todas sus novedades y lo invitan a fastuosos almuerzos y cenas de presentación de libros en las que la cuenta de licores es libre y ni siquiera es necesario prestar la menor atención al medroso autor gracias a cuyo trabajo están comiendo y bebiendo todos gratis. No es imprescindible saber nada de la historia de la literatura, ni española ni universal, y desde luego no conviene mostrar entusiasmos que no rindan un beneficio inmediato, ni pararse en ridículos términos medios. Aquí una novela o es la mejor de los últimos diez años o es una tontería. Al crítico lo que más le entusiasma es pensar que su folio y medio puede canonizar o cargarse un libro. Este verbo, cargarse, con sus sugerencias de hampa y defunción, es un verbo que se usa mucho en las incesantes y gratuitas comidas literarias. Una tarde, hace años, recién publicado un libro mío, me encontré en un aeropuerto con un crítico al que se le notaba enseguida, por el rojo encendido de la cara y por el aliento, que acababa de pasar unas horas de intensa actividad intelectual. Señalándome con un dedo entre episcopal y jupiterino me informó de lo siguiente:

-Mañana me cargo tu libro en mi periódico.

Vaya si se lo cargaba, con una saña, una vehemencia y una extensión del todo desproporcionadas a la modestia del libro y a la nula relevancia que él mismo le concedía. El sábado pasado, en el suplemento literario de este periódico, un presunto crítico llamado Ignacio Echevarría dedicaba su folio y medio a cargarse, entre despectiva y paternalmente, la novela que acaba de publicar Rafael Chirbes, que se titula La larga marcha, y constituye, aparte de un libro extraordinario, escrito con dosis idénticas de entusiasmo y solvencia técnica, de elegía y de rabia, la culminación del progreso de un novelista, ese libro en el que se resumen y estallan en plenitud todos los libros anteriores, todas las historias y los personajes que uno ha ido inventando a lo largo de su vida, todas las voces que ha escuchado, dentro y fuera de sí mismo. Ahora, cuando tanta moneda falsa pasa por literatura y a tanto rufián con ganas de trepar se le expide a toda velocidad el certificado del genio, las novelas de Rafael Chirbes son un ejemplo de dignidad solitaria, de aprendizaje y talento, de absoluto empeño de escritor al margen de cualquier reclamo de alta o baja moda, que de las dos hay. Lo que su lector asiduo encuentra en La larga marcha es la suma de lo que ya estaba en Mimoun, en la nunca considerada ni entendida En la lucha final, y sobre todo en esas dos novelas breves, estremecedoras y perfectas que son La buena letra y Los disparos del cazador: el arte para contar las vidas y los sentimientos de los trabajadores, la proyección de los destinos de los personajes en el tiempo de la historia contemporánea de España, los efectos del paso de los años, la desilusión y la pérdida de lo mejor que hubo en cada uno, el modo en que el mundo de los hijos sucede y borra al de los padres. También una percepción singular de las formas más escondidas de la ternura, entre mujeres y hombres y entre hombres y hombres, una ternura más difícil de precisar y contar porque quienes la sienten carecen del lujo, de las palabras más selectas y no siempre saben explicarse a sí mismos.

Cada vez que yo abro una novela de Rafael Chirbes no puedo dejarla hasta el final. Cuando son breves, la última página se me convierte en el anticipo del regreso a la primera, y con suerte consigo apagar la luz a las dos de la madrugada. Cuando tienen tantas páginas como La larga marcha, ya sé que estoy condenado al insomnio, porque la novela se apodera de mí, me envuelve, me sumerjo en ella, en su caudal del tiempo, y quiero saber un poco más, y me concedo otro capítulo, y cuando quiero acordarme son las cuatro de la mañana y estoy leyendo el final de la novela, que en La larga marcha es tan poderoso como el principio: el arranque de otro tiempo, de otra novela no escrita, porque aquí se ve aquello que decía Galdós, que dondequiera que vaya el hombre lleva consigo su novela, y que contarla no es sólo un empeño técnico, sino una decisión moral, la de ponerse en el lugar de los otros, de cualquiera de ellos, un peón de albañil o un médico represaliado, un cerillero fascista con las piernas cortadas o la hija rubia y roja de una familia bien de la calle Serrano.

Nada de esto ha rozado al crítico Echevarría, que pertenece a esa escuela del desdén para la cual la literatura española es Juan Benet y el campo magnético de Juan Benet, y la universal Thomas Bernhardt y tal vez Céline. Con calculada mala fe, con extraordinaria bajeza intelectual, Echevarría compara la novela de Chirbes con las de José María Gironella, le aconseja afectuosamente, paternalmente, que no tenga tantas ambiciones, que se dedique a tareas más humildes, a sus labores, casi, incluso le reprocha aquello que para los adeptos al señoritismo intelectual resulta imperdonable: Rafael Chirbes es un vetusto, ha escrito no una novela sobre la posguerra, sino (obsérvese la sutileza) una novela de posguerra, padece, (sic) "un primitivo envaramiento". Que en sólo folio y medio lo comparen a uno con Gironella, con Cela y con un muralista mexicano es sin duda una experiencia de la que Rafael Chirbes podrá aprovecharse, gracias a la bondad pedagógica del crítico Echevarría. Cuando todas y cada una de las gacetillas de folio y medio de este celebrado experto sean menos que cagadas de moscas en papel viejo de periódico, las novelas de Rafael Chirbes, las que ya ha escrito y las que aún faltan por escribir, seguirán alimentando la imaginación y la inteligencia de esos lectores que no dejan de buscar el fulgor de la vida y la pasión moral en la literatura.
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ANTONIO MUÑOZ MOLINA, En folio y medio, El País, 9 de octubre de 1996 (AQUÍ)
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CARTAS DE ESCRITORES (10): Juan Ramón Jiménez reprocha a Zenobia Camprubí el bajo nivel intelectual de sus amigas

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Lunes noche, verano de 1913



Hermana Zenobita:
(Los hermanos no pueden llamarse de usted; yo lo suprimo ya para siempre.)

Llena la frente de estrellas, después de haber estado cerca de ti dos horas, cuando has cerrado el balcón rojo, me he venido hacia casa despacio y triste, triste aunque te parezca mal, ¡reina de la risa! El balcón de tu alcoba, oscuro y hondo, seguía abierto... ¡Con qué pobres dichas se contenta a veces el corazón, el corazón que subió tanto!... Muy alegre estabas hoy cuando me escribiste tu carta. Te lo agradecí con toda mi alma, pero cuando la terminé me eché a llorar. No es una carta tierna ni dulce. De haberlo sido, me habría puesto más alegre. No, Zenobita, no es que yo sea fúnebre siempre. ¿Me quieres decir qué tiene uno en el corazón de vuelta de esas frivolidades a que, tan muerta de risa, me invitas? Por ejemplo: Esta carta en verso de Josefina, ¿qué compensación puede tener? ¡Hay tantas cosas que están por hacer, que nadie hace, mientras tanto! Tú, la bien dotada, ¿qué vas a hacer de tu vida? ¿Qué sacas en limpio de esas charlas con esas amigas "tan simpáticas" que no han podido comprender al Greco? No soy un maestro de escuela, pero tú sabes bien que el espíritu es una realidad, que existe, que puede ser mucho y que está esperando serlo. Recuerda las palabras de Leonardo da Vinci: "Como un día bien empleado da alegría al dormir, una vida bien usada da alegría al morir". Tú eres mucho y tienes la obligación de serlo. ¿Qué satisfacción puedes hallar hablando con personas cuyo espíritu anda tan lejos del tuyo? Quieres también, y bien sabe Dios cómo te agradezco tu deseo, que yo haga lo mismo. ¿No te da pena hacerlo tú y pensar que yo lo haga? Buen sermón -dirás-, y para nada. ¡Ay!, la verdadera alegría está más adentro, Zenobita, y dura más. No se acaba, ni se cansa con el cuerpo. Esta es la que yo quiero, ¡la que no se acaba nunca! Es inútil que nos olvidemos de esa gracia interior por la que podemos crear el infinito. El castigo está en el mismo olvido. Sólo hay un retorno alegre: el del trabajo espiritual. No quiero decir que tú no goces con la venta o con el hallazgo de un capitel o de un canecillo, pero seguramente estarías más alegre cuando el portugués del hospital te miraba y te hablaba de gloria, cuando te escribía el niño de la Rábida, cuando Catalina te decía que tu retrato le había saltado las lágrimas. Y si llevaras a esas amigas tuyas a un estado superior, todo estaría bien; pero estar con ellas -¡o con ellos!- por "pasar el rato", amoldando un alma como la que tienes a las suyas, es sencillamente una bajeza. ¡Perdóname! ¡Te quiero tanto que querría que tu luz lo inflamara todo y que a ti nada te obscureciese! "Póngase a escribir seguidillas, vístase de torero y plántese en la calle de las Sierpes a echarles piropos a todas las inglesas feas que desfilen por allí." "Alegrémonos de haber nacido!" Aun cuando todo esto sea una broma, aunque lo hayas escrito con la mejor de las intenciones, Zenobita, en serio te digo: ¿no te ha dolido nada al escribirlo? ¿Cómo puedes olvidarte así de ti misma? ¿O crees que eso puede ponerme más contento? De todos modos, no me dejes sin ti misma. Te necesito como seas, como quieras ser, y yo seré lo que tú quieras, sólo porque seas feliz. Si ahora mismo me dijeran que con mi muerte se conseguiría tu felicidad, la muerte me parecería tan dulce como tú misma. Y, antes de concluir: puesto que hemos convenido en ser hermanos, no te alejes así de mí. Te prometo no decirte nada más que cosas fraternales. Pero ¿por qué, si verte es mi alegría, no he de verte? ¿Por qué dejar pasar con los días este encanto ¡que no vuelve! de las palabras buenas, de las miradas cariñosas, de las sonrisas deleitables? Ve a la Residencia, que nada haré que esté mal. ¡Y escribe a este hermano tuyo que solo desea tu verdadera dicha!

...................................................................................................J. R.

99 CARTAS DE AMOR, Random House Mondadori, Barcelona, 2007, págs. 227-230

NOTA NEORRABIOSA: Esta carta es la respuesta a otra que le había enviado Zenobia, que se puede leer AQUÍ
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ANECDOTARIO DE ESCRITORES (160): Hacen a Borges "Inspector de Ferias de Pollos, Gallinas y Conejos" para vengarse de sus críticas a Perón

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En 1946 de paso por Uruguay atacó públicamente a Perón, que el 24 de febrero de ese año había sido elegido Presidente de Argentina. Borges no se midió en sus declaraciones a un diario montevideano. El ataque retumbó al otro lado del río. Sobrevino en respuesta una decisión muy "municipal y espesa". Al modesto funcionario de la Biblioteca Miguel Cané se le promovió a un cargo dudosamente honorífico, el de Inspector de Ferias de Pollos, Gallinas y Conejos. Él mismo en su Autobiografía alude a esa extraña vicisitud, obra maestra de la "cachada" criolla. Fue al Municipio para saber de qué se trataba. "Miren -les dije- parece bastante raro que entre tantos otros en la Biblioteca, yo haya sido seleccionado como merecedor de este nuevo puesto". El empleado me contestó: -Y bien, usted estaba al lado de los Aliados, ¿qué esperaba?- Sus palabras eran incontestables; al día siguiente envié mi renuncia.

Había perdido el empleo. Sin quererlo le hicieron un favor. Él mismo lo explica citando adivinas. Una vieja señora británica le vio la suerte en unas hojas de té. Le vaticinó una vida nueva: se convertiría en un viajero y sería rico. Al menos en parte, dicho y hecho. El destino le cambió de un día para otro. Fue nombrado profesor en la Asociación Argentina de Cultura Inglesa. Como si fuera poco, lo contrataron en calidad de conferencista sobre literatura clásica norteamericana en el Colegio Libre de Estudios Superiores. Las hojas de té eran sus amigas. Algo más. Le encargaron la dirección de la revista Anales. Allí Borges publicó el primer cuento de "un muchacho muy alto, cuyos rasgos no puedo recobrar... le dije que volviera a los diez días y le daría mi parecer. Volvió a la semana. Le dije que su cuento me gustaba y que había sido entregado a la imprenta". El muchacho muy alto era Julio Cortázar. Su cuento, Casa tomada, fue ilustrado por Norah, la hermana del director. "Pasaron los años -evoca Borges- y me confió una noche, en París, que ésta había sido su primera publicación. Me honra haber sido su instrumento".


VOLODIA TEITELBOIM, Los dos Borges, Ediciones Merán, Albacete, 2003, pág. 164
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162. Siete poemas de "La risa de Dios", de PEDRO CASARIEGO CÓRDOBA

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Juro
que cuando vi
por primera vez
a Nadezhda Zelova
el azul era más blanco
que el blanco más puro.
Pero ignoro
lo que eso significa.

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....Creíamos
respirar muy lejos
....del cuarto luminoso.
Markowitz
....tuvo una fantasía:
El ogro
....come
triángulos de 3 lados.

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....Cada 77 semanas
aventuró Nadezhda
....una bruja del D.L.R.
....alcanza el asteroide salado
....pilotando
....una araña de vidrio.

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Lo : El ogro
que : aborrece
Manos: a los otros
de : ogros.
Hierro : También
nos : aborrece
iba : al unicornio
refiriendo: tartajoso.

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: El puente
: levadizo
: no será
: jamás
: un buen
: astronauta.
: Demasiados
: nervios.

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S : como el ogro
o : cuando lo acompaña
l : una bruja
o : que se tiñe de cohete
.. y friega el aerolito.

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Y yo seré
....un ogro
........con cejas de lumbre
y tú serás
.......un ogro
............con arrugas de llamarada
....y Nadezhda
........será una bruja
............con incendio de dragón.


PEDRO CASARIEGO CÓRDOBA (Madrid, 1955-1993), La risa de Dios, Poemas encadenados (1977-1987), Seix Barral, Barcelona, 2003, págs. 249-302
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jueves 25 de noviembre de 2010

Una consideración de FRANCISCO UMBRAL

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Está prohibido decir que toda la gran poesía amorosa de Pedro Salinas nació de un adulterio. Los laínes, marías y rosales, el "trust" de cerebros de Vicente Marrero, han levantado una empalizada para proteger a nuestros valores, del Siglo de Oro para acá, pasando por Cervantes, Jovellanos, el 98 y Ortega. Nuestros genios jamás escribieron una palabra equivocada ni echaron un polvo fuera de casa.

Este dogmatismo, como todos los dogmatismos, es naturalmente ignorancia, cerrilismo, procomún, actitud mostrenca. Francia erige la gracia de su cultura en que Descartes va a misa, Montaigne es homosexual, Voltaire viejo verde, Baudelaire impotente, Proust niño/niña, France cobarde, los surrealistas unos analfabetos que sólo han leído a Freud, etc. Así, Francia tiene unos clásicos vivos, actuantes, y España unos clásicos fósiles, encarcelados por la derecha inmóvil, la izquierda fanática y los lectores bienpensantes. ¿Cómo explicar que don Antonio Machado, el gran poeta civil, fue un menorero enamorado de una niña de catorce? ¿Y cómo explicar que esto no va contra Machado, sino en su gloria y favor? Otros países tienen clásicos, nosotros tenemos beatos


FRANCISCO UMBRAL, Diccionario de literatura, Planeta, Barcelona, 1997, pág. 46
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EL PUNTO MEDIO ES EL PUNTO MIEDO en tres paredes distintas

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