lunes 31 de enero de 2011

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (170): El asesino de John Lennon siguió todos los pasos del Holden Caulfield de "El guardián entre el centeno"

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Desde Nueve cuentos, no hubo más publicidad, nota biográfica o fotografía de Salinger. En el texto que incluyó en la publicación de Franny y Zooey decía: “Mi opinión, un tanto subversiva, es que los sentimientos de anonimato y oscuridad del escritor son la segunda propiedad más valiosa que tiene a su cargo durante sus años de trabajo”. A las dos únicas personas que respetaba eran el director de The New Yorker, William Shawn, y el juez del Tribunal Supremo y vecino, Learned Hand. Como Holden con sus dos hermanos, así de limitado tenía que ser el club que distinguía a los iluminados de los ignorantes.

Los años siguientes los pasó escribiendo en el búnker que construyó en el jardín de su casa y en 1965 publicó su último texto: Hapworth 16, 1924. Durante años se negó a que Spielberg, Elia Kazan o Billy Wilder llevasen El guardián al cine; su respuesta era: “Lo siento, a Holden no le gustaría”. Y a causa de ese sentido de propiedad que albergó sobre sus personajes, se enzarzó en largos procesos legales que sentaron jurisprudencia sobre derechos de autor en EE UU, pero en los que fue consumiendo sus nervios. Las amenazas que recibió de desequilibrados y la interpretación que algunos tarados hicieron de su obra terminaron de alejarle del mundo. El 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman disparó a quemarropa cinco balas de punta hueca contra John Lennon. Después se sentó en el bordillo de la acera y se puso a leer El guardián entre el centeno. El asesino había seguido todos los pasos de Holden Caulfield. Incluso le había preguntado a un policía adónde iban los patos en invierno.
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DANIEL VERDÚ, Las huellas del esquivo Salinger, El País Semanal, 23 de enero de 2011, pág. 17
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TROYA LITERARIA (261): Góngora contra Lope de Vega (II)

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Por tu vida, Lopillo, que me borres
las diez y nueve torres del escudo,
porque aunque todas son de viento, dudo
que tengas viento para tantas torres.

¡Válgante las de Arcadia! ¿No te corres
de armar de un pavés noble a un pastor rudo?
¡Oh tronco de Nicol, Nabar barbudo!
¡Oh brazos Leganeses y Vinorres!

No le dejéis en el blasón almena;
vuelva a su oficio, y al rocín alado,
en el teatro sáquele los reznos.

No fabrique más torres sobre arena,
si no es que ya, segunda vez casado,
nos quiere hacer torres los torreznos.


LUIS DE GÓNGORA, recogido por Ramón Gómez de la Serna en Quevedo, Espasa-Calpe, colección Austral, 1962, Madrid, pág. 91
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Se me ha ocurrido una idea grande

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Me subleva que sean artistas algunos de los que están enarbolando durante estos días las ideas pequeñas, las actitudes pequeñas, los argumentos planos, sensatos, pequeños.

El director de cine famoso, con su boca grande de tanto tragar subvenciones, el mismo que fue premiado en el último festival de Berlinecia, toma el micrófono y dice en pequeño:

–Si la gente paga por comprarse un reloj o una radio o un kilo de melocotones..., ¿por qué se cree con derecho a bajarse gratis una película?

El cantante de rock cincuentón que se ha hecho famoso por cantar a los derrotados, el que empezó de camarero o cándido con botones, el utópico de hachís, sexo y chupa de cuero, de pronto se pone pequeño:

–Si me encuentro por la calle a un negro que está vendiendo un disco mío, le arranco la manta y llamo a la policía, porque ese tío me está robando en la puta cara.
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El escritor maxiforrado de grandes almacenes, trescientos veintisiete metros la cola de su última firma de libros, con gran seguimiento entre las señoras de falda recta, se pone a escribir en pequeño:

–Hace falta esta ley. La piratería va a acabar con la cultura.

Ideas pequeñas, ya digo, argumentos pequeños, sobrentendidos, propios de tenderos, notarios o entrenadores resultadistas de la escuela Capello/Mourinho. Así hablan los gerentes de El Corte Inglés. Y yo pregunto, ¿dónde están las ideas grandes? ¿Ya no quedan artistas en este país? Fuera de que se está tratando de confundir la cultura con la industria de la cultura, vuelvo a preguntar: ¿Dónde están las ideas grandes?

Las ideas grandes, quiero decir, las insensatas, las inalcanzables, aquellas que nada más decirlas todos estamos de acuerdo a pesar de su imposible, las osadas, las intrépidas, las que despiertan brillo en los ojos, las ideas justas, dónde están.

Yo voy a lanzar una idea grande. No porque sea más listo que los demás sino justo por lo contrario: porque soy el más tonto y mi idea se le podría ocurrir a cualquier niño.

Hagamos todo gratis. Esa es la idea.


Todo gratis.
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Si nos bajamos un disco por la cara pero pagamos diez euros por un kilo de chuletas, el delito no está en el disco: el delito está en las chuletas. Las chuletas también deben ser gratis.

Y la botella de vino. Y el paquete de macarrones. Y el papel higiénico. Y la televisión en color. Y el portátil de quince pulgadas. Y el móvil. Y el brick de leche. Y el coche de cinco puertas. Y la casa con calefacción central.

Esa es la idea grande que yo propongo, una idea buena, una idea justa, una idea que hace mejorar al ser humano y a la sociedad, no las insufribles mezquindades y egoísmos que escucho durante estas semanas. Todo gratis. Lo mismo dar que recibir. Empecemos bajándonos gratis los libros de poemas y acabemos bajándonos por la cara los Volkswagen Golf.

¿Es imposible? ¿Es utópico? ¿No es viable? ¿No es realista?

Anda que lo vuestro. Pretender legislar en Internet. Intentar acabar con la piratería en Internet.

No me hagáis reír.
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Sermón microfísico - JORGE RIECHMANN

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Como había poderes
tuvimos que crear contrapoderes

Cuando los contrapoderes reprodujeron
algunos de los peores rasgos de los poderes
comenzamos a introducir mecanismos
de contracontrapoder

Eso no evitó que apareciesen
nuevos abusos otras corruptelas
que hicieron necesarios
nuevos controles otras correcciones:
con eso ya nos internábamos
en estrategias de contracontracontrapoder

Siguieron varias rondas más

Nos hemos vuelto menos confiados
Miramos más hacia dentro que hacia fuera

Eso no quiere decir que descuidemos
las instituciones y las reglas que limitan
el mal uso del poder:
sólo significa que sabemos
que la Bestia
no vive extramuros o en casa del vecino:
habita en todas partes

también en nuestros sueños nuestras luchas
y nuestros corazones
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JORGE RIECHMANN, antologado en Once poetas críticos en la poesía española reciente (Enrique Falcón, coord.), Baile del Sol, Tenerife, 2007, págs. 24 y 25
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domingo 30 de enero de 2011

Menos poesía y más ciudadanía

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Después de dos meses de descanso, reflexión y botella de vino, he llegado a las conclusiones nada favorecedoras de que mis intentos de literatura se mueren por confesionales y palizas y vuelta al bucle de siempre. El problema no es que haya escrito sobre Iratxe, mi padre o mi perro de vez en cuando, sino que he construido alrededor de ellos un taller fordista de un–escrito–detrás–de–otro con guarnición generosa de afluentes y manipulaciones varias. El asunto es tan grave que de noche tengo pesadillas, pues se presentan a pedirme cuentas a ladrido suelto o en voz muy alta, sobre todo ella.

–Hasta los huevos de que no sepas respetar a un muerto –me dice mi padre.
–Por qué tendrás que poner mi nombre a la vista de toda esa gentuza –me ladra Argi.
–Pasa de mí, chaval, pasa de mí, olvídame de una vez –me grita Iratxe.

Tienen razón y ya está bien de tanta confitería. Voy a empezar a escribir en serio. Tengo a mi disposición una ciudad de sonidos plurales, un mulataje de ideas y culturas y conflictos y peligros, y la estoy dejando pasar con mis rollos quincalleros de un perro que ya me vale, un muerto que ya basta y una chica que fue estupenda pero cállate ya. Hay una crisis económica como no había desde el 29, unas bolsas de pobreza en la ciudad como no he visto en mi vida, y, en vez de asumir mi condición de poeta ciudadano, me dedico a ir a los bares, escribo crónicas con doscientos nombres de poetas o cuento el enésimo capítulo de mi recoleta y consabida historia.

¿Y por qué no escribo como escribía en Los zapatos de tacón, Se tarda tanto en caer de un andamio o Vivienda/Viviendo? ¿Por qué no vuelvo a escribir poemas como Las fresas o La nectarina, si ya he demostrado que sé hacerlo? Tengo que volver sobre mis pasos, pues comencé siendo un poeta político y he descendido a poeta confesional.

Abandono los bares, por tanto. Abandono las crónicas. Me apunto a menos poesía y más ciudadano, me sumerjo en la verbena actual de Madrid. Un poeta popular es lo que quiero ser, un hombre preocupado por su espacio y su tiempo, no un poeta entre poetas. Ello no quiere decir que jamás acuda a los bares y no haga más crónicas, o que convierta el blog en un coñazo obligatoriamente político, no: seguiré yendo de vez en cuando y escribiré también alguna crónica, y continuaré a su vez la publicación de mis alegrías desengrasantes por Kobe Bryant o Beyoncé, por Valentino Rossi o Steffi Graff, por Mafalda o Paz Hernández.

Y si necesito volver a escribir sobre mi padre, mi perro o Iratxe, lo escribo y ya está, tampoco voy a estar sufriendo.

Pero no lo publico. Eso ya no.
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martes 25 de enero de 2011

Hoy, martes, a las 21:00, en Diablos Azules, nueva jam session (tres poemas máximo)

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¿Quién irá esta noche a Diablos Azules? ¿Irá Garrincha, irá el hijo de Laertes, irá Mata-Hari, irá el de los pies ligeros, irá Barack Obama, irá la trenzadora de engaños, irá la perrita Laika, irá la de ojos de vaca? ¿Irán hombres con sombreros encima o irán sombreros con hombres debajo?

Sabemos algunos nombres. Seguramente irá Pilar. Y Carlos Salem. Y Adriana Bañares.

O el chico ese que nunca permitirá que la verdad le estropee una crónica. El mismo que se ha cortado el pelo al tres.

O, quizá, acudirá el que ya no lee alta poesía porque tardaba un mes en comprenderla y se volvía un mes más tonto.

O el que se ríe cada vez que Valentino Rossi adelanta a España en la última vuelta.

O el que se tranquilizó cuando supo que su hija se había metido a puta: “Qué susto me has dado, pensaba que se había metido a policía”.

O el partidario de ir al Café Gijón a romper los cristales fúnebres de la prosodia.

O la chica equilibrista de bellas b( .)(. )bs que lleva cuatro años cumpliendo veinte años.

O el que se negó a pedir tres deseos al genio de la lámpara. “Señor genio, mi único deseo es que no me moleste, por favor, no me moleste...”.

O el que logró meter diecinueve azaleas en un solo soneto, batiendo por tres su antiguo récord, y ahora trata de ir a los bares para quitarse tanto azaleo.

O el que sostiene que “El principito” lo hemos escrito entre todos, ese libro lo llevamos en la cabeza desde que nacemos.

O el que afirma que sólo fuimos felices mientras comíamos sugus, y lo dice en serio, y quiere fundar la Generación sugus.

O el que quiere ser Juan Demasiado y lleva diez años preparándose para competir en los 24 poemísimos de Le Mans.

O el que escribe o gusta de la poesía, simplemente.
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Hoy. Martes. 21:00. Diablos Azules. C/Apodaca, 6. Nueva Jam Session. Tres poemas máximo. Poeta invitada: Adriana Bañares.
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La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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viernes 21 de enero de 2011

Los arsenales del tiempo

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Los sueños duros
y la piel blanda,
la piel cada vez más blanda,
la mente fresca
y el pelo canoso,
el pelo cada vez más canoso,
la sed creciendo
y el músculo sin colágeno,
el músculo cada vez con menos colágeno,
la rabia roja
y las muelas con bacterias,
las muelas cada vez con más bacterias,
la violencia joven y cada vez más joven
en un cofre viejo y cada vez
más viejo,
así mi historia:
la de una vaca que empieza a correr
cuando ve acercarse
los arsenales del tiempo.
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jueves 20 de enero de 2011

Crónica de Diablos Azules - Jam Session Nº 7

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MARTES DE DIABLOS AZULES - JAM SESSION Nº 7
18 de enero de 2011
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POETA INVITADA: Olaia Pazos

POETAS PARTICIPANTES POR ORDEN DE APARICIÓN: 1. Juan Carlos Pérez Medina • 2. Juana Vázquez • 3. Luis Ricardo Suárez • 4. Ramiro Tapiz • 5. Javier Javier • 6. Batania • 7. Rosa Silverio • 8. Alfonso Pindado • 9. Carlos Salem • 10. Leire Olmeda • 11. Francisco José Najarro • 12. Nuria Herrero • 13. Gabriel Maciel • 14. Santiago Tena • 15. Giovanni Collazos • 16. José Antonio Pamies • 17. Martín Ortega • 18. Perico • 19. El Cable Azul • 20. Marta Massé • 21. Montoya • 22. Irene del Barrio

DURACIÓN: Dos horas y veintisiete minutos (desde las 21:48 a las 0:15).

INCIDENCIAS: Nuria Herrero, Perico, Leire Olmeda y Giovanni Collazos recitaron de memoria. Santiago Tena leyó el primer poema con el móvil. En las paredes del local luce una exposición fotográfica de Javier Jimeno Maté, Fotografía expuesta, que se inauguró el 14 de enero y permanecerá hasta fin de mes.

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Que no, satélites, que no: las jam session no son festivales de poesía superlativa ni reuniones ursulinas de buenos cofrades ni el ejemplo más acabado de la supuesta salud de la poesía en la capital de la gloria: las jam session son un simple pacto entre bípedos caracterizados por el egoísmo, la ciclotimia y la tendencia al alcohol. Yo te escucho si tú me escuchas: tal es la letra del pacto. En caso contrario, ¿íbamos a aguantar dos o tres horas de pie escuchando a una recua de poetas, veinte poetas, treinta poetas, cuarenta?

Por eso triunfan las jam session. Por eso y porque Carlos Salem, perfecto conocedor de nuestros defectos, implantó el orden sorpresivo de llamada, que ya va siendo hora de explicarlo. Consiste en que uno puede apuntarse el primero en la jam, pongamos que a las 20:45, y, sin embargo, puede suceder que salga a recitar el último, pasada la medianoche. En estas sesiones nadie sabe ni por aproximación el instante en el que va a salir, salvo aquellos que lo piden por fuerza mayor o con receta del médico. Se evita de esta manera que la gente se relaje o aproveche para ausentarse durante hora y media en el momento en que conoce que va a recitar en el puesto 27. O de que la poetambre haga planes, Susana, te oigo mal, estoy en la jam de los Diablos, soy el número ocho, calculo que actuaré sobre las 22:30, quedamos en Cibeles a las 22:45. No quiero decir con ello que no nos guste la poesía, no. Claro que nos gusta. Nos gusta muchísimo. Sobre todo la nuestra.

Esa es la cruda realidad de las jam y la cruda realidad de la poesía en general, que disfruta a babor de una floración continua de plumas y voces pero, a estribor, sufre una carencia endémica de ojos y oídos sinceros. Ello no quita para que siempre haya una docena de almas de cántaro (el martes hubo más del triple, una rareza) que no suelen recitar y acuden por la cosa del bebercio, el ligoteo o, también, para escuchar a los amigos o algunos poetas de su predilección. Pero lo habitual de las jam es que escuchemos con un cuarto de oído a la mayoría de recitadores, con una oreja completa a una docena de elegidos y con los dos oídos enteros sólo a un club exclusivo de cuatro o cinco afortunados. Hay que merecérselo, claro. También se dan casos donde uno quisiera tener más de dos orejas para no perderse nada de lo que suena, pero son casos muy excepcionales. Hablo de Olaia Pazos.

El tétano del alma
Todos recordamos la primera vez que escuchamos a Olaia Pazos, ese timisoara de música, poesía e interpretación. De la fuerza que desarrolla esta chica en sus intervenciones no se puede escribir ni por aproximación, sino que hay que presenciarlo y resistirlo en el caso de que haya fuerzas, porque estamos ante una persona que se entrega de tal forma ante el micrófono que consigue acercar al público y hacerlo partícipe. A mí me da hasta un poco de miedo verla cuando se pone en trance. Estamos en el ciclo de los nervios, dice la poética de Huidobro, y en nadie como en ella veo esa presencia del nervio, de las venas naciendo naturales y creciéndole poco a poco por todo el cuerpo. Poetas hay que recitan sólo con la boca y otros que utilizan también las manos o los ojos, pero Olaia Pazos pone en circulación el cuerpo entero para transmitirnos su más verdad, su stromboli rugiente de carne y espíritu. En ella se hace presente aquella frase de Artaud:

–Todo lo que no es un tétano del alma o no viene de un tétano del alma no es verdadero y no puede ser recibido en la poesía.

Pazos, de ascendencia vasca y gallega, nos ofreció una sesión de poco más de quince minutos donde se mostró más íntima de lo habitual y se ciñó a lo puramente poético. Recitó sin desplegar tanto las alas como otras veces, porque los versos con los que venía así lo ordenaban. “Vivir es una glotonería”, comenzó, y nos fue desgranando poemas dirigidos a su madre y otros que se movían entre la añoranza y la ironía:

Juguemos ahora a cantar canciones antiguas
en inglés
y a inventarnos el idioma
que siempre fue divertido imaginar
y lo de ser niños aún se nos da bien

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Lo mejor de su intervención me pareció La filosofía del aplauso, declaración de principios que escribió a raíz de una crónica mía (AQUÍ) que no le gustó mucho porque en ella la llamaba “poeta espectáculo”. Os recomiendo que os detengáis en la fotografía de esa crónica, y no tanto por ella como por las tres personas que la están mirando, porque ahí se ve el grado de atención que concita esta chica. En la referida La filosofía del aplauso, que lamento no haber copiado, Pazos reclamaba la verdad valiente contra la mentira ostentosa.

–Yo no me exhibo, yo me expongo –repitió varias veces.

Para ver algo de su trabajo como actriz, podéis ver su videobook (AQUÍ). Se me ha olvidado decir que Salem la presentó como una mujer “demasiado” y que Danilac escribió una vez, refiriéndose a ella, que “es un vodka inyectado en vena”.

Primera sesión “sostenible”
La jam session fue la primera de las siete que se han celebrado que giró en números soportables. Considero que la jam ideal es aquella que se mueve en una horquilla de doce a veinte poetas, y la del último martes congregó a veintidós, por lo que vamos entrando en números sostenibles. Lo que hemos vivido hasta ahora es una locura que no nos conviene, porque parecemos mihuras a punto de abrirse la puerta de toriles o compradores de colmillo goteante en la cola del primer día de rebajas. Uno se acelera, se presiona ante tanta gente, recita mal y con prisa, no escucha casi nada a los demás y todo se pervierte un poco. Salem dijo, por si acaso:

–Estas sesiones se han puesto los martes para no coincidir con las jam del Bukowski, que son el miércoles. El que tenga ganas de más poesía ya lo sabe: mañana hay otra sesión dos calles más abajo.

Recitó por primera vez Rosa Silverio. Alfonso Pindado leyó un poema en el que, citando la agresión que ha sufrido el consejero de Cultura de la Comunidad de Murcia (AQUÍ), tildada de “terrorismo” en algunos medios, exponía otras formas solapadas de violencia, como el paro, la especulación o la banca. Juan Carlos Pérez Medina recitó partiendo de las reflexiones que le mereció "Amor líquido", obra del filósofo polaco Zygmunt Bauman, dedicada a analizar las relaciones personales y la postmodernidad. Salem dedicó su poema Gota a gota a Isabel García Mellado, que ha dado a luz hace una semana y a la que felicito, y otro a un amigo muerto, en el que decía que “la muerte es gilipollas”.

Martín Ortega comparó poesía con psiquiatría. Santiago Tena se refirió al poema sobre el infierno que recitó Dani Orviz hace una semana y señaló que, si esto es el infierno, él está dispuesto a quedarse. El canario Perico se estrenó y demostró cercanía y sensualidad en el recitado. Paco Najarro volvió a destacar por su recitación de mucha cadencia y también por su ingenio, como en las siguientes líneas:

Mi padre es un hombre trabajador, generoso, humilde y bajo. Yo soy un homúnculo altivo, egoísta, vago y bajo. Los dos moriremos con la misma genética.

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Giovanni Collazos recitó por primera vez de memoria su clásico Nací en el lugar más absurdo del mundo (AQUÍ). Gsús Bonilla me habló del impacto que causó Juan Carlos Mestre en el recital anual Inverso, el que organiza la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker. Sobre la recitación de Mestre mantuvimos una polémica en los blogs (AQUÍ) en la que tanto Bletisa como yo, basándonos en algunos videos colgados en Youtube, mantuvimos la opinión de que nos parece sobreactuado, pero vamos a tener que cambiar de parecer. Me lo dijo Esther Guerra la semana pasada:

–Los videos de Youtube no valen, a mí tampoco me gustan. Tienes que verlo en directo, es una bomba.

Iremos a ver a Mestre, por tanto. También hablé con Bonilla de la entrada que publicó en su blog el pasado viernes (AQUÍ), de la que copio la parte principal:

noto un tufillo, cada vez más intenso, a racismo en el planetapoesía; resulta que hay una especie superior en mis contemporáneos, una “elite” dentro del sistemas de castas en el que nos hayamos, porque quieras o no, y aunque tú no lo sepas, o sí, se te pone una etiqueta y santaspascuas. leo. oigo. en redes sociales, blogs, prensa... en poemas, quizá esto último, para mí, lo más insoportable. me da en el hocico que afloran, o quizás siempre estuvieron, ciertos matices que con el tiempo tienen pinta de rozar lo xenófobo. puede que sea alarmista, seguro; pero no me gusta nada el olor que desprende la discriminación, el aroma a superioridad, el hedor que proviene del descrédito.

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La historia que narra Bonilla es antigua. El artista del idioma suele atacar al artista de la vida. El poeta de clerecía ataca al poeta popular. También sucede al contrario pero mucho menos. Ya en el Libro de Alexandre el autor la emprende contra los juglares (Mester trago fermoso, non es de íoglaría, / mester es sen pecado, ca es de clerezía, / fablar curso rimado por la cuaderna vía / a síllabas contadas, ca es gran maestría) y lo mismo hacen Gonzalo de Berceo y el Arcipreste de Hita. Góngora se mofa de Lope de Vega por rebajar su poesía al nivel de la plebe, y hasta gigantes como César Vallejo son y siguen siendo atacados por lo que se consideran errores de forma. En la prosa pasa parecido: Avellaneda hace un chiste fácil con los “yerros” de la cárcel donde Cervantes concibió la primera parte del Quijote, y narradores como Maupassant, Zola o Dostoyevski son acusados de prosa-chapuza. Valle-Inclán llama “garbancero” a Galdós. “Qué gran escritor Balzac, si hubiera aprendido a escribir”, dice Flaubert, y atención a lo que declaró Faulkner:

–En ningún libro de Hemingway me he encontrado una sola palabra que me obligue a levantarme y buscar en el diccionario.

Le dije a Bonilla, y él estaba de acuerdo conmigo, que estos ataques que empezamos a recibir los poetas amétricos y narrativos no provienen de nuestros fallos formales, que siempre los hemos reconocido y que ya iremos corrigiendo poco a poco, sino del crecimiento que hemos experimentado en los últimos años, y eso que seguimos sin ser nadie. Mientras éramos unos pobres anónimos que malvivíamos sin comernos una rosca, todo el mundo nos elogiaba por nuestra frescura, aires nuevos, atrevimiento y bla-bla-bla, pero ahora que hay un circuito de blogs, bares, revistas y editoriales pequeñas pero pujantes que nos hacen caso, comienzan a aparecer los inevitables patricios que, con su cara de corbata y las bolsas cargadas de hayques, nos exigen trivios, cuadrivios y aprendizaje obligatorio de las leyes jurásicas de pesos y medidas. Que tenemos que hacernos endecapléjicos, nos dicen. Que debemos escribir con una flor hincada en el culo, no te lo pierdas. Qué preocupados están con nosotros, los pobres. Mientras tanto, un tal Nicanor Parra, no sé si lo conocen, aconseja a los jóvenes que empiecen a escribir como les venga en gana porque, subraya, en poesía todo está permitido.

Escandar Algeet junto a García Montero
De José Antonio Pamies me gustó "la triste vocación de policía" que achacaba a Occidente en su poema Abrazado a lo otro, que se puede leer en su blog (AQUÍ). Gabriel Maciel comienza a quedarse fijado en mi cabeza por su recitación sentida y pausada. Nuria Herrero se estrenó también con su memoriosidad y seguridad habitual. Nuria es de esas raras personas que te puede estar una tarde entera recitándote poemas completos de sus poetas favoritos, costumbre ya en desuso.

–Apunta este nombre, Batania –me dijo un menda hace unas semanas–: el mejor poeta vivo en español es Alfonso Quijada Urías.
–¿Alfonso qué? ¿Me puedes decir algunos versos?
–Ah, qué va. Busca en Google. Alfonso Quijada Urías. Salvadoreño. Un crack.

Ya lo busqué (AQUÍ) y es muy bueno, pero sigo asombrándome con las nuevas generaciones, que vienen con poetas favoritos de los que no saben decirte ni el rabito de la o. Pero no me detengo. Irene del Barrio se proclamó habitual de los botellones y recitó un poema contra los cortejadores incansables de mujeres. Juana Vázquez está llevando hasta el límite su propósito de ir abandonando su poesía metafísica anterior por una más cercana y a veces erótica. Su poema más aplaudido concluía así:

Dicho de otra manera:
yo te quiero follar como te folla el tiempo
sin dejar ni una brizna de tu cuerpo al margen...
¡¡todo entero!!



No se me olvide referir que Escandar Algeet recitará en Diablos Azules el 29 de este mes junto a Luis García Montero, dentro del ciclo Delirium Tremens que organiza la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker (AQUÍ) y que consiste en unir a un poeta joven con un poeta consagrado. Escandar Algeet es ese chico que firma en la red con Tayler Durden (AQUÍ) y cuyos comentarios en este blog son verdaderas cápsulas de significado. El último que me ha enviado, por ejemplo, termina así:

-El mundo está hecho mierda. ¿De qué si no se iba a escribir tanta y tan buena poesía?

Javier Javier, cuyo nombre literario es J. Seafree, nos trasladó sus comienzos dentro de poéticas cercanas a la vanguardia y nos leyó una letanía publicada en una antigua revista que editaba hace casi veinte años, “La nueva poesía eléctrica”. Me regaló El universo sería paz, por lo que aprovecho para copiar Las palomas, poema que recitó la semana pasada y que me gustó mucho:

cada instante que un niño pasa
dando de comer a las palomas
es una enmienda al mundo

¿para qué sirve un misil
dueños de la muerte
que dormís entre plumas?



Era la una de la mañana cuando abandoné el local y me dirigí por San Vicente Ferrer hacia mi trabajo, aún con el recuerdo de una jam de nivel medio y mucho más sosegada que las anteriores. Mientras caminaba iba recordando a los poetísimos que denunciaba Bonilla, que al parecer disponen de tanto tiempo libre que lo dedican a explicarnos a los demás lo que es la poesía y en qué centímetro exacto comienza la no poesía. Creo que fue Vicinzcey el que dijo que, a la hora de contratar un profesor de tenis, conviene primero verle jugar, y eso es lo que me pasa a mí con la mayoría de estos seres superiores: siempre me convencen con sus artes poéticas y nunca con sus poemas. Demasiado eufónicos, demasiado literarios, demasiado miraquelindos, demasiado coñazos. No les niego méritos y, de hecho, son los únicos con los que puedes pasarte una tarde entera hablando, por ejemplo, de temas tan fascinantes como la utilización de la sinestesia en la obra última de Juan Ramón Jiménez, pero ya digo que me noto una falta de órganos hacia la mayoría de ellos, un total pasotismo hacia sus hayques, hacia su escapismo, su compromiso con el cero, un aburrimiento cósmico, en fin, ya lo he dicho antes, no sé si me explico.

Que no me gusta cómo juegan al tenis, vamos.
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miércoles 19 de enero de 2011

Este viernes 21 concluye el plazo del “III PREMIO DE POESÍA AMPARO BLETISA Y OTROS LOCOS DEL MONTÓN”, cuyo jurado está formado por locos (en serio)

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No es un concurso de poesía; es el concurso de poesía. Bletisa ha convocado el III Premio Amparo Bletisa y otros locos del montón, galardonado con 300 euros, que ofrece la asombrosa particularidad de un jurado compuesto por locos. Que sí, que no estoy mintiendo: Bletisa trabaja con enfermos mentales y son ellos los encargados del donoso escrutinio. Se trata, por tanto, del único concurso mundial donde los jurados y los participantes proceden de la misma fábrica (porque, evidentemente, que los poetas estén cuerdos lo pongo muy en duda).

Quedan tan sólo dos días para presentarse. Las bases son las siguientes:
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III PREMIO DE POESÍA AMPARO BLETISA Y OTRO LOCOS DEL MONTÓN

EXTENSIÓN: Un solo poema que no haya sido premiado anteriormente ni publicado en papel
TEMA: Libre
MÉTRICA: Libre
EXTENSIÓN: Libre
FECHA LÍMITE: Viernes 21 de enero, viernes incluido.
PREMIO: 300 euros
DIRECCIÓN A LA QUE ENVIAR EL POEMA:


El primer año ganó Mayte Sánchez Sempere y el año pasado Luis Oroz. El poema galardonado aparecerá publicado en Sin escrúpulos innecesarios, el blog de Bletisa (AQUÍ), y también en este blog, claro. Ojo: no enviéis versos de Antonio Machado para ver si cuela porque estos locos han leído y controlan mucho: la mejor prueba de ello es que nunca me han premiado a mí.
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Aparezco de nuevo en el diario El Mundo

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El diario El Mundo de hoy, miércoles, en las páginas 6 y 7 del suplemento Campus, publica un reportaje-entrevista de José María Robles, con el título de "Un arma cargada de presente", en el que, junto a nombres como Luna Miguel, Carlos Salem, Jordi Corominas, Agustín Calvo Galán, Elena Medel o Ignacio Elguero, se ha incluido al vaniloco neorrabioso. El texto va a continuación, pero también se puede visualizar AQUÍ

.Una de las pintadas realizadas en Madrid por el poeta y agitador urbano Batania, recogida en su blog.

UN ARMA CARGADA DE PRESENTE
La poesía entra en los bares, se deja sentir en escenarios urbanos y toma internet gracias al impulso joven


JOSE MARÍA ROBLES
A «volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial» aspiraba el Roberto Bolaño infrarrealista. El más audaz francotirador en español de final del siglo XX, quien en una de sus vidas se desdobló en poeta, añadía así munición a los versos de Gabriel Celaya en aquellos años salvajes. De paso, señalaba con pólvora el camino a los autores por venir, en especial a quienes opten por el género lírico para tomar el mundo al asalto.

Ni Bolaño ni Celaya podían intuir que un día –hoy– varias generaciones de jóvenes llegarían a constituir en torno a la rima y sus posibilidades una comunidad tan poblada, tan hábil y tan visible, pese a asentarse en ocasiones en la periferia del sistema. Ahí cabe insertar ciertos acercamientos al arte urbano, la conquista de establecimientos de ocio nocturno para la celebración de recitales poéticos u otras fórmulas de vanguardia y, sobre todo, la proliferación de bitácoras literarias al margen de la industria editorial.

«La poesía es algo que la sociedad consiente. Como no somos nadie, me deja decir cualquier barbaridad», expone con sorna Batania. Nacido en Vizcaya en 1974 y llegado a Madrid en 2008, este activista de lenguaje tan subversivo como sugerente ha logrado convertirse en reconocido outsider a raíz de una larga serie de mensajes autografiados en muros y parques de la capital y reunidos en su propio blog.

Liberqué, igualiquién, fraternicuándo, Inmigracias, En el cine de tu niñez pusieron un Zara, rezan algunas de las piezas callejeras de quien se define como «poeta globetrotter». «Voy por la sociedad haciendo gracia. Puedo hacer una pintada que moleste, pero ése es el grado de tensión que quiero establecer con la sociedad. Para mí romper un cristal es violencia, hacer una pintada, no». Batania reniega en cualquier caso del método Banksy. «Él vende cuadros a Brad Pitt y Angelina Jolie por 20.000 dólares. El día que empiecen a no borrar mis pintadas tengo que dejarlo».

También se niega a trasladar sus reflexiones al papel. «Un libro mío no puede estar vigilado por un guarda jurado. Lo mío es política pura. La alta poesía no me interesa nada, sólo la poesía para llegar a la gente». Y concluye, mordaz: «A los poetas les digo en los bares que nuestro libro no es el Diccionario de la Real Academia ni el María Moliner, sino las Páginas Amarillas, y además, las del último año».

¿Bares? ¿En que locales se enmarca el interés de la generación SMS por un espacio considerado a menudo hermético o reservado para entendidos? El circuito es amplio: Madrid (Tapas y fotos, La huelga, Sala triángulo, Clamores, Entrelíneas...), Barcelona (Horiginal, Macondo bar, Inusual project, Elèctric, La papa...), Sevilla (El perro andaluz), Valencia (El dorado), Zaragoza, Gijón...

Carlos Salem, profesor del Centro de Formación de Novelistas, aparece detrás de algunas de las jam sessions poéticas más celebradas de Madrid: las de Diablos Azules (todos los martes desde diciembre de 2010) y Bukowski club (todos los miércoles desde 2006). «El poeta joven de hoy no se queda en casa escribiendo sonetos, sino que sale, vive... Se ha demostrado que el bar es más que un sitio al que se va a beber o a intentar ligar y que sirve para relacionarse. Lo que ocurre con la poesía no es exclusivo. Cada vez hay más exposiciones de fotografía o pintura en los bares».

«El lector de poesía no es el profesor de Lengua con jersey de lana del instituto, sino que puede ser un chaval con una cerveza», ayuda a contextualizar el fenómeno Luna Miguel (1990), activa firma en el universo on line y revelación de la temporada gracias a su trabajo, de elocuente título, Poetry is not dead.

En la vertiente experimental del género se ha hecho un hueco Jordi Corominas (1979) gracias a sus sesiones de loopoesía: un escenario, una audición de poemas originales no exenta de improvisación, música e incluso un número de danza. «Quitamos toda la capa formal y ostentosa del recital puro y duro para ofrecer un espectáculo que en otros tiempos estaría considerado de élite».

LA VOZ FRENTE A LA IMAGEN
Corominas confirma que ahora «es fácil encontrar lenguajes que no son estrictamente literarios dentro de la poesía»: perfopoesía, poesía visual, spoken word, etc. Al cabo de dos años de representaciones ha detectado «una respuesta positiva pero también incomprensión». Y añade, con carga crítica:«La sociedad intenta que la imagen prevalezca sobre la palabra. De ahí que tener buena imagen sea a veces mejor que ser buen poeta».

Frente a la exhibición está el trabajo silencioso en la Red, que se ha convertido en términos de creación y difusión de obra propia en el equivalente 2.0 de la tertulia y el cinefórum. «Ahora es posible publicar un poemario y conseguir 10.000 o 15.000 lectores a poco que uno sepa moverse por las redes sociales. Estas cifras son imposibles de conseguir en papel. Eso sí, cuando baje la espuma se verá lo que hay debajo de la ola», avisa Salem.

Como un formidable escaparate para sus más de 600 miembros funciona la web Afinidades Electivas. «No tiene ninguna indicación de edad, pero es la juventud la que más participa, supongo que tiene que ver con el acceso a la Red y con las posibilidades que ofrece en cuanto a promoción», revela Agustín Calvo Galán, que gestiona en solitario y sin subvención alguna el proyecto.

Surgido hace cuatro años, tiene su origen en la Argentina del corralito y basa su éxito en la interconexión: quien pasa el filtro del editor publica una breve biografía y tres poemas, lo que establece desde ese momento una red de relaciones entre los inscritos.

Como Luna Miguel, Elena Medel (1985) también ha participado en el foro de Calvo Galán. Premio Andalucía Joven 2001 con Mi primer bikini y coordinadora del sello La Bella Varsovia, cree que «se puede recurrir a la etiqueta poesía joven como reclamo para el lector, pero no existen puntos de unión. Por fortuna, la diversidad de estilos, temáticas e intenciones es amplísima».

Ignacio Elguero va incluso más allá. Para el director del Canal de Radio Nacional, responsable del programa especializado La estación azul y poeta «durante años ha habido una valoración hasta excesiva de lo joven, no sólo en poesía, sino en todas las disciplinas artísticas. El concepto joven vende, pero no es un valor en sí mismo, hay que llenarlo».

Y la gran pregunta: ¿actúa la crisis como estímulo de la misma manera que conflictos anteriores (Guerra de Irak)? Elguero asiente: «De repente una juventud acostumbrada a tenerlo todo se ve limitada y se replantea conceptos y valores de vida». Concluye Salem: «Por más que cambie la situación política, la utopía forma parte del ser humano».

martes 18 de enero de 2011

Hoy, martes, a las 21:00, en los Diablos Azules, nueva jam session (tres poemas máximo)

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Sí, da un poco de vergüenza, pero ya es hora de reconocerlo: desde niño he sufrido una extraña fijación con mi ego, siempre he pensado que lo tengo muy pequeño. Por más que mis padres y mis amigos han intentado convencerme de lo contrario, la exageración de sus argumentos, sus bisbiseos por la espalda y los rostros de tristeza con que me miran acaban convenciéndome de que tengo razón. Sí. Tengo un ego pequeñito, qué le voy a hacer, un ego de apenas unos centímetros, da lástima verlo. No hagáis caso a mis pintadas, a mis camisetas, a mi bla-bla-bla, a mi aparente megalomanía: es sólo una manera de disimular, igual que los perros que ladran mucho o los ejecutivos que se compran el coche más grande. En el fondo actúo así para ocultar mi ego de acomplejado: si lo tuviera grande no necesitaría demostrar nada. Por eso me inicié en la poesía y en Planeta Blogger, pues nunca me he resignado a tenerlo tan pequeño y me habían dicho que en estos sembríos los egos crecen de forma exponencial, pero tres años después, qué queréis que os diga, y a pesar de que he logrado algunos progresos, sigo sin estar satisfecho con el tamaño del mío: ya os he dicho que yo parto de muy abajo, el mío era muy-pero-que-muy pequeñito... Por eso comprenderéis la sorpresa que me he llevado, esta mañana, cuando he abierto el buzón y me he encontrado con la siguiente hoja publicitaria:


¿Hasta tres centímetros en cada sesión? ¿Sin dolor? ¿Sin anestesia? Esto tiene pinta de ser obra de algún iluminado, que el cirujano sea argentino ya me lo dice todo, pero el caso es que no pierdo nada haciéndoles una visita, ya tendré tiempo de descubrir si es alguna tapadera-secta del Tom Cruise o de algún grupo neonazi...

Hoy. Martes. 21:00. Diablos Azules. C/Apodaca, 6. Metro Tribunal. Nueva Jam Session de poesía. Tres poemas máximo.
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La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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*La foto del micrófono de Diablos Azules que hay dentro de la hoja publicitaria es de Mery Caos (AQUÍ)
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jueves 13 de enero de 2011

Crónica de Diablos Azules - Jam Session Nº 6

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MARTES DE DIABLOS AZULES - JAM SESSION Nº 6
11 de enero de 2011


POETA INVITADA: Inma Luna

POETAS PARTICIPANTES POR ORDEN DE APARICIÓN: 1. Gsús Bonilla • 2. Giovanni Collazos • 3. Abel Aparicio • 4. Julio Adrián Rotela • 5. Gloria Gil • 6. Gabriel Maciel • 7. Raúl Quintana • 8. Batania • 9. Javier Javier • 10. Santiago Tena • 11. Miguel Retana • 12. Juana Vázquez • 13. David Coll • 14. Dani Orviz • 15. Graciela Zárate • 16. Ramiro Tapiz • 17. Juan Pinilla • 18. José Antonio Pamies • 19. Francisco J. Sevilla • 20. Luis Ricardo Suárez • 21. Raúl Campoy • 22. Valentina Trio • 23. Danilac • 24. Manuela Paso • 25. Nacho Aldeguer • 26. Alberto María Román • 27. Montoya • 28. Diego Saldaña • 29. Leire Olmeda • 30. Fernando Amado • 31. Irene del Barrio • 32. Macario • 33. El Cable Azul • 34. Rafael Sarmentero • 35. Patty de Frutos

DURACIÓN: Tres horas y veinticinco minutos (desde las 21:30 a las 0:55).

INCIDENCIAS: Gsús Bonilla, Dani Orviz, Ramiro Tapiz y Patty de Frutos recitaron de memoria; Francisco J. Sevilla y Nacho Aldeguer, además, lo hicieron improvisando. Graciela Zárate recitó leyendo el móvil. Hubo poetas entre el público (Alberto Lauro, Silberia, María Caos, Leo Zelada, Luis Daniel Pino, Bárbara Butragueño, Olaia Pazos...) que acudieron o se presentaron en algún momento de la noche pero no se apuntaron para recitar.


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Diablos Azules. Martes de alcohol y peonía. Del salón en el ángulo claro, treinta y cinco poetas, un presentador e Inma Luna. Se notaba que al micrófono le goteaba el colmillo y había muchas ganas de empezar. Empezamos.

Inma Luna es una macedonia madrileña de poeta, narradora y periodista que suele declarar que la poesía le ha ayudado a ser mejor persona. Entiende la poesía como terapia, autoconocimiento y aprendizaje ético. Existe una cofradía de la conciencia que opina que ni el genio, ni las supuestas condiciones chamánicas que poseen los poetas, ni el verso más soberbio te dan derecho a portarte mal con tu madre, pegar a tu hijo o insultar al vecino. Lo escribe muy bien Jorge Riechmann en su trabajo Malditos poetas (AQUÍ), del que copio un fragmento:

Las más de las veces, el vampiro se piensa a sí mismo como mariposa. Malditos poetas: la obra completa de Paul Verlaine no justifica ni uno solo de los empellones y zarandeos, ni una sola de las bofetadas que propinó a su mujer.
(JORGE RIECHMANN, Conversaciones entre alquimistas, Tusquets, 2007)

Luna trabaja en íntimo lo familiar, lo lúdico, lo amoroso, lo femenino y lo feminista. Carlos Salem, que le hizo una presentación más larga de lo habitual, tiene acuñada una expresión, “poesía de la regla”, que le ha valido varias reprensiones entre el mujerío, y el martes quiso explicarse:

–Vamos a ver, no quiero que haya más malentendidos. Cuando hablo de “poesía de la regla” me refiero a esas poetas que, teniendo a su alcance toda la amplitud de lo humano universal, limitan sus poemas a un solo hecho, el de su condición de mujeres. Eso es lo que no entiendo. Pero la poeta a la que he invitado, Inma Luna, me ha demostrado que se puede ser mujer sin hacer bandera continua de mujer y feminista sin obligarse a escribir siempre en feminista.

Luna, admiradora de Clarice Lispector, nos ofreció un recital donde alternó poemas nuevos con otros de sus dos libros publicados, Nada para cenar (LFC ediciones, 2005), y El círculo de Newton (Baile del Sol, 2007). Recitó muy bien porque tiene el cuentakilómetros muy avanzado y es una poeta habituada al micrófono. De hecho, de los doce o quince poemas que recitó, sólo dejó de ser aplaudida en dos de ellos, todo un logro. Me gustó mucho éste que no lleva título:

Siempre que te me acercas
mi cuerpo desprende olor a humedad
pero no como huelen los techos de las casas vacías
sino con el aroma salvaje de los manantiales.



Leyó dos poemas dedicados a su padre enfermo y se refirió al poeta mexicano Omar Pimienta, del que contó que al principio no le gustaba mucho su poesía pero luego, cuando empezó a gustarle, le atrapó tanto que una noche tuvo un sueño donde Pimienta se le aparecía y le preguntaba: “Tú, Inma, ¿desde dónde escribes?", a lo que Luna le respondió: "Escribo desde la inquietud”. Y es cierto, confirmó la poeta, ya despierta, que escribe desde la inquietud. La anécdota la cuenta ella mucho mejor en su blog (AQUÍ). Cuando empezó a recitar los poemas personales nos advirtió:

–Hablar de una misma parece un poco vanidoso, pero como dice Ana Pérez Cañamares, “hablo de mí porque yo soy cualquiera”.

Ya dijo Goethe que el futuro de la literatura sería confesional, pero vengo observando que casi todos los poetas que cultivan una poesía en la que dan cabida a lo social, político, crítico u otros afines siempre hacen alguna advertencia para hacerse perdonar el ego. Luna nos ofreció veinticinco minutos y gustó bastante. María Caos, al enviarme las fotografías, me ha dicho que se quedó impactada, hipnotizada ante su capacidad gestual. Para saber más de ella podéis leer la entrevista que le realizó Inés Matute para la revista Luke (AQUÍ) o Eduardo Boix en su blog Cuestión de ego (AQUÍ). También os recomiendo la crónica de la jam que ha escrito Julio Castro para la página Larepúblicultural.es (AQUÍ), donde dice, entre otras cosas: “Cada vez que escucho textos de Inma Luna, me parece que está más cercana al centro de lo que escribe, de lo que quiere decir”.

Jam Session de calidad notable
La sesión fue de un nivel más alto de lo habitual, quizá la mejor de todas, a pesar de la excesiva cifra de poetas, treinta y cinco, y la duración, tres horas y media, que hace imposible la concentración sostenida. Vengo diciendo que la poesía de bar, en su mayoría, está tocada por lo que Horacio llamó “la musa pedestre”, aquella que se atiene a lo narrativo, al contar cosas, al qué decir. Existen muchos refractarios a esta musa, y la opinión más dura contra el narrativismo de este binomio bar-blog se la leí a Robespierre, un comentador anónimo del blog Crítica poética y contracrítica (AQUÍ), que la voy a copiar porque, a pesar de su sectarismo, me parece interesante:

La tendencia a la narratividad aumenta según disminuye la edad de los pretendidos poetas; a más juventud, menos poesía. Una amiga me prestó el término "poetas vagos" para referirme a estos narradores en columna. Impera en sus historias la anécdota vacía, el pastiche, el desahogo, la violencia verbal, la autocompasión, el odio macarra, la gracieta sexual... Y ego, mucho ego. Todos están obsesionados con Carver, Fante y ¡cómo no!, el manido Bukowski... ¡qué modernos! No les saquen de ahí, porque no han leído más. Son los bukowskianos, los poetas de "no ficción" (tremendo subtítulo), los perfopoéticos, las niñas que enseñan pezones y carmín en las fotos de las antologías, los de la barba trasnochada y el sombrero, los de la cerveza en mano, como si el símbolo les fuera a dar el halo poético del que no disponen. Es una pena, su estética es tan pobre y tan ramplona que durará muy poco. Por blogs y pubs pueden ustedes descubrirlos. Son legión.
(CRÍTICA POÉTICA Y CONTRACRÍTICA, 1 de julio de 2009)


Digo que la opinión es interesante y contiene algunas verdades pero me parece sectaria porque casi toda la poesía épica, desde la Ilíada o el Mío Cid, es narrativa. Todavía en el siglo XX poetas como Antonio Machado, Lorca, Saint-John Perse, Derek Walcot, Neruda, Hilda Doolittle, Carlos Williams o Watanabe escriben poemarios narrativos, por decir unos cuantos nombres, y actualmente, por referirme a España y citar algunos de mi predilección, Enrique Falcón, Manuel Vilas o Alejandro Céspedes trabajan lo narrativo desde estéticas muy alejadas de la bukowskiana. Por otra parte, aunque es cierto que Bukowski ha dado mil epígonos lamentables (pero no más que Cernuda, Rimbaud o Pizarnik), se me ocurren unos cuantos nombres españoles de mucho mérito, como Roger Wolfe, Pablo García Casado, David González, Karmelo Iribarren, Pepe Ramos, el propio Carlos Salem o Violeta C. Rangel, que no tendrían problemas en reconocer alguna deuda con el gran Chinaski. Me he enterado hace poco, por cierto, de que Violeta C. Rangel es un heterónimo del poeta Manuel Moya. Y, no se me olvide, Cristina Peri Rossi reconoció que Playstation, con el que se convirtió en la primera mujer que gana el Loewe, debe mucho a Bukowski.

Santiago Tena, Raúl Campoy y Dani Orviz
Tampoco la sesión del martes fue hija del realismo sucio, o al menos yo no encontré casi nada de eso. Las dos grandes ovaciones de la noche se las llevaron dos poetas que cultivan frecuentemente el lirismo: uno de ellos fue Santiago Tena, quien recitó el manifiesto que sirve de pórtico a nuestro blog Poesía sin papeles (AQUÍ), y el otro Raúl Campoy, quien leyó El caballete, una invitación a los poetas jóvenes para superar las disputas y banderías de los poetas consagrados y propiciar la unión, los nuevos aires y una nueva ética. Consistía el poema en el continuo trabucamiento de algunas palabras con los nombres de poetas célebres. Copio un fragmento:

[...]
La experiencia murió, la diferencia murió.
Campo y orozco
en los azules cardos. Poemas
que rivalicen en sombreros con los mares.
Poemas que se arrastren por los mestres y los años
como el bello de un topacio.
Sin pizarnik ni tizas
ni academias con sus asientos de higos.
Los bretones de mi chaqueta yo los rompo.
Que no sea vehemente dicen... te albertí dicen...
siendo ellos tenedor y plagio de un pavese,
exacto,
unos paveses son.

[...]


El poema que recitó de memoria Dani Orviz fue interrumpido hasta en cuatro ocasiones por los aplausos, nuevo récord. Anuncia Orviz para el 28 de enero otra presentación de su primer libro, Mecánica planetaria, en Diablos Azules, cuya asistencia os recomiendo fervientemente, porque asistí a la primera y me quedé sorprendido de hasta qué punto se puede hacer un espectáculo basado en las palabras. A los que no os gusta la poesía porque os parece un plomazo, ya tenéis una oportunidad para cambiar de opinión: si os falla Orviz abandono de una vez, os dejo en paz para siempre.

–Este tío se pone a recitar en el metro y se forra –me decía Alberto María Román.

Gsús Bonilla recitó por primera vez de memoria. Abel Aparicio leyó su poema político Siguen, los hijos de David (AQUÍ), en favor de los palestinos, antes de volverse a Illescas. También leyó un poema de contenido social Javier Javier, que se estrenaba y suele utilizar seudónimos. Giovanni Collazos recitó Utilidad poética, muy bueno (AQUÍ). La mucha cerveza y la mucha duración hacen que los poetas deban acudir al baño, y hay que tener cuidado de no coincidir cuando Salem está presentando, porque enseguida dice:

–¡Atención! ¡Un aplauso para Irene del Barrio, que está yendo al servicio!

Y ovación de gala para Irene, de la que oí grandes cosas sobre su pasión por la literatura en el grupo del Patio Maravillas. Gloria Gil destacó con una poesía fresca y directa y una recitación igualmente desinhibida. Macario y Alberto María Román cumplían años, tantos como cincuenta. Román me abordó hace muchos meses de la siguiente manera:

–Batania, cabrón, ¿qué haces pintando las paredes de mi casa?
–¿Cómo?
–¿Cómo? Bajé el pasado martes a la calle y me encontré en la oficina del BBVA la siguiente pintada: “Me han robado mi cartera vacía”.
–Ostras.

Pero me lo dijo con cariño, ojo, y hasta me invitó a pastel de chocolate. He puesto la pintada en el blog Batania (AQUÍ). Ahí, justo encima de ella (ya fue borrada), en la Avenida del Mediterráneo esquina con Abtao, vive Alberto.

Julio Adrián Rotela
Recitó nítido y potente David Coll, hijo del gran humorista José Luis Coll. El memorioso Ramiro Tapiz gustó con el poema del gato que se comió los preservativos. Juan Pinilla estuvo resultón. Silberia se presentó en la jam, y eso que está a sólo nueve días de romper aguas (será niño), pero no recitó. Miguel Retana recitó madurísimo, sorprendente a sus veinte años. Su blog se llama Triscadecafobia (AQUÍ). Nacho Aldeguer improvisó pero estuvo muy por debajo de su nivel habitual. Valentina Trio leyó un poema contra la manipulación y el entontecimiento al que nos lleva la televisión. Francisco J. Sevilla se acercó a una de las paredes del bar, hasta el lugar donde están escritas sobre fondo rojo todas las acepciones de “Diablos Azules”, y reivindicó la errata que hay en la séptima acepción, allí donde dice juedeocristiana en lugar del correcto judeocristiana. Sevilla llamó “ángel” a esa e que sobra. Bajo estas líneas a la derecha se puede ver la errata, cuya fotografía la hizo Pilar con mi cámara.
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Hubo tres poetas que citaron a Benedetti: Javier Javier dijo que le visitó y se lo encontró en calzoncillos, y Montoya proclamó que estuvo una vez “por encima” del poeta uruguayo.

–Es cierto. Estuve viviendo en un bloque donde también vivía Benedetti. Él vivía en el tercero y yo en el cuarto. Por tanto, estaba un piso por encima de él.

También lo citó Julio Adrián Rotela, gran futbolista del equipo de los poetas elípticos (marcó cinco goles en el último partido, aunque terminaron ganando los poetas obvios), y otro de los protagonistas de la noche. Rotela ha vivido en Argentina, Uruguay e Italia antes de recalar en España. Además del poema de Benedetti, recitó otro de Gelman. Mostró naturalidad y cosas que decir. En Facebook se hace llamar Julio Medina Gimenes (AQUÍ), y va cambiando de nombre a medida que esa red social le va cancelando las cuentas:

–Facebook me borra las cuentas porque dice que las utilizo para hacerme publicidad como poeta, cosa que no es cierta. También me censura algunas entradas. Cuando colgué fotos del día en que lanzaron fósforo contra Palestina, por ejemplo, me las borraron porque entendían que “ofendía a los creyentes de un determinado culto”.
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Con Manuela Paso me pasa aquello que dijo Richard Nixon sobre los periodistas que destaparon el Watergate: “¿Por qué cuando yo digo algo suena a mierda y cuando lo dicen ellos suena a Channel número 5?”. Sus dotes de interpretación, unidas a la calidad de su poesía, multiplican el efecto que causa entre el público. En la crónica que he citado arriba (AQUÍ), Julio Castro se detiene en la intervención de esta mujer. También podéis ver AQUÍ un videobook sobre su trabajo como actriz.

Salem cumplía su jam número 150. El número me agradó mucho, porque significa que las va contando, y eso es indicativo de que mantiene las ganas de guerra, a pesar de nuestras frecuentes caídas en la atención, de que hablamos y a veces montamos tertulias, o tiramos algunas cervezas al suelo sin querer, o vamos (algunos) siete veces al servicio en cada jam, o de la existencia de ese hombre tan querible como revoltoso llamado Paco Sevilla.

La sesión la cerró Patty de Frutos con un poema en el que decía no tengo ni puta idea de arte sin provocación, ideal para hacer una pintada. Con la del martes, el número de poetas diferentes que han acudido a las seis primeras sesiones se eleva a 102, cifra asombrosa y esperanzadora porque, por primera vez, se está rompiendo la historia habitual de las jam madrileñas, que consiste en recitan-los-mismos-de-siempre y escuchan-los-mismos-de-siempre. El martes se estrenaron diez poetas, cada uno con un padre y madre diferentes. Recuerdo que Alberti llenaba las plazas de toros y que Evtuchenko llenaba los estadios, pero esto es otra cosa, porque nosotros no llenamos el local de público sino, sobre todo, de poetas. Cuando lo hacemos mal, que ocurre muchas veces, el público se guarda mucho de mostrar su disconformidad por la sencilla razón de que están en minoría y podríamos lincharlos: nosotros somos más.
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*La foto de Inma Luna es de María Caos
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miércoles 12 de enero de 2011

No estoy de acuerdo

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Ahí está. Avenida de Peña Prieta esquina con Pico de Almanzor. Lleva en esa pared más de dos años y es la pintada neorrabiosa más antigua que se conserva. En las calles adyacentes hubo más de veinte grafitos de la misma firma, pero todos fueron borrados. A escasos metros lució “La altura que alcanza el BBVA/ me basta para condenar a mi época”, “En el cine de tu niñez/ pusieron un Zara”, “Inmigracias”, “La noche y la rebeldía/ siempre vuelven”, “Las manos siempre vacías/ son nuestra única victoria”, “No quiero escribir versos/ sino llenarlos de caballos”, “¿Occidónde?”, o “Están aumentando/ los porcentajes de viento”. Borradas, desaparecidas. Sólo queda ésta. Pasé hace dos semanas por el lugar y me entró la risa. Hasta las brigadas de limpieza le tienen miedo a esta chica, me dije. Y pensé hasta qué punto esta pintada se ha convertido en un boomerang contra mí mismo. Porque su permanencia a través de los meses y los años sólo se debe a que, a diferencia de las otras, esta pintada no es peligrosa, parece una pintada sin mensaje. Es la única con la que las brigadas de limpieza madrileñas están de acuerdo. Justo ahora que yo no estoy de acuerdo.
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martes 11 de enero de 2011

Hoy, martes, a las 21:00, en Diablos Azules, nueva jam session (tres poemas máximo)

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Quizá por eso, porque lucen de sabios en naderías y peritos en fuegos fatuos; porque están doctorados en todo salvo en los mimbres de la gaya ciencia; porque sus versos parecen nutribenes y gorigoris a tanto la lágrima; porque se han metido a poetas por no gastar dinero en tres sesiones de psiquiatra; porque presumen de oído petunia y no de piedra y alcachofa; porque te hablan como genios aparte o talentos bonaparte; porque van de piedra Rosetta y padecen superávit en sí mismos; porque muchos son como yo, quizá por eso.

Porque habiendo Lionel Messi prefieren a Gelman o Gamoneda, quizá por eso.
Porque habiendo Shakira o Beyoncé prefieren a Gioconda Belli, quizá por eso.
Porque habiendo Alfaguara o Planeta prefieren Visor o Hiperión, quizá por eso.
Porque habiendo Madison Square Garden prefieren Diablos Azules, quizá por eso.

Porque nadie que sea feliz o inocente escribe en verso.
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Quizá por eso.

Hoy. Martes. 21:00. Diablos Azules, C/ Apodaca, 6. Metro Tribunal. Nueva Jam Session de Poesía. Tres poemas máximo. Poeta invitada: Inma Luna.


La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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lunes 10 de enero de 2011

Príncipe Pío, lunes, 16:30

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Me noto cadáver en Planeta Blogger. Me va faltando el salvaje. Milagro si consigo aguantar hasta 2012. Ya sé que lo he dicho otras veces, muchas veces, blablabla. Pero hay detalles que me hacen pensar que mi cansancio es definitivo. El sábado, por ejemplo, estuve tres horas limpiando la cocina. Tan tranquilo, sin darme ninguna prisa. Mientras leía el Canto General. Increíble. Y comí sentado. Increíble también, porque llevo dos años comiendo de pie, simplemente porque comer de pie me ahorra tiempo, se come más rápido, es ideal para el blog. ¿Estaré acabado en la red? Me lo pregunto con alegría, claro, porque el blog me absorbe tanto que se convierte en la peor de mis nicotinas. Ya he durado tres años, ha sido bonito, ya está bien, he trabajado mucho el fragmento, tres años fragmentándome, si no paro voy a dejar de ser Batania y me voy a convertir en Ba-ta-nia.
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"A quemarropa", de NARES MONTERO, otro blog que me estoy leyendo

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Este blog entra en un período de casi hibernación en que publicaré muy poco: convocatorias, crónicas, análisis y alguna cosa mía. El mes pasado estuve leyéndome los blogs de Jorge Segarra (AQUÍ) y el de Elizabeth Sobarzo (AQUÍ) (las respectivas críticas impresionistas saldrán este mismo mes, espero), y en éste he elegido A quemarropa, de Nares Montero (AQUÍ).
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viernes 7 de enero de 2011

Crónica de Diablos Azules - Jam Session Nº 5

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MARTES DE DIABLOS AZULES - JAM SESSION Nº 5
4 de enero de 2011


POETO INVITADO: Hipólito García Fernández “Bolo”

POETAS PARTICIPANTES POR ORDEN DE APARICIÓN: 1. Antonio Díez • 2. Nora • 3. Valentina Trio • 4. El Cable Azul • 5. Juana Vázquez • 6. Ramiro Tapiz • 7. Ángel Muñoz Rodríguez “Voltios” • 8. José Baena • 9. Paz Hernández • 10. Juan Carlos Pérez Medina • 11. Cristina Narea • 12. Batania • 13. Elisa Peña • 14. Santiago Tena • 15. Francisco J. Sevilla • 16. Nina Salinas • 17. Marian • 18. Marta la Bohemia • 19. Sagrario del Peral • 20. Martín Ortega • 21. Carlos Salem • 22. Luis Ricardo Suárez • 23. María José Domínguez • 24. Helio • 25. Rafael Sarmentero • 26. Mauco Sosa • 27. Leo Zelada • 28. Giovanni Collazos • 29. Manuela Paso • 30. Ángela de Luis • 31. Leire Olmeda • 32. Montoya • 33. Enrique Fornies • 34. Mariano Zurdo • 35. Marta Ávila • 36. Silvia Ortega • 37. Olaia Pazos • 38. Carlos Galán • 39. Alfonso Pindado • 40. Mayte Barrera Benito • 41. Dani Orviz

DURACIÓN: Tres horas y treinta y siete minutos (desde las 21:28 a la 1:05).

INCIDENCIAS: Nora, Ramiro Tapiz, Rafael Sarmentero, Olaia Pazos, Carlos Galán, Alfonso Pindado, Mayte Barrera Benito y Dani Orviz recitaron de memoria. Marian recitó de espaldas. Sarmentero se quedó en blanco a mitad de poema pero salió del trago con elegancia. El Cable Azul leyó el poema que traía en el móvil. Cuatro poetas que estaban apuntados se fueron antes de ser llamados a recitar. A Salem se le olvidó llamar a Nares Montero.


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Uno va por la vida de libro incunable, de divo a lo Gilda o Sofía Loren, y acude a los tinglados literarios sólo para dejar constancia de su condición de asterisco y última coca-cola del desierto, de forma que no tolera muy bien que exista siquiera un solo facsímil desempeñando su mismo papel de adulte terrible y sensible profesional. Imaginaos, por tanto, lo duro que se te puede hacer un martes en concreto, jam session, Diablos Azules, cuando sales de casa como ejemplar único y te encuentras a tu llegada con cuarenta y un poetas en la rampa de salida, ejemplares únicos como tú, inimitables de la muerte como tú, cada uno sus dolencias, esperando el pistoletazo para recitar sus versos. Cuarenta y un poetas, ya te digo. He probado a contar hasta cuarenta y uno y se tarda un rato.

Cuánto poeta. Y lo peor es que no vienen solos, sino que traen consigo y envueltas en celofán sus muchas enfermedades, sobre todo las que se inventan, las que nos inventamos, clasificadas en leves (como te iba diciendo, Batania, si no le bailas el agua a un poeta famoso no hay nada que hacer, todo esta atado, etc), graves (es que yo, Batania, siempre fui un rebelde, lo llevo en los genes, etc) y muy graves (mi generación no puede entender mi poesía, Batania, yo escribo con la mirada puesta dentro de cincuenta años, etc). Y en medio pero alejado de esta polución de rencores, iluminaciones, manías persecutorias y niñadas habituales, con su cabeza quijotesca de cincuenta y cuatro años, el poeto invitado, Hipólito García Fernández, Bolo.

Bolo es un bilbaíno neomadrileño, un talento entre ecléctico, social y grouchiano que procede de la música. Os recomiendo que os leáis la entrevista que se le hizo en Viruete hace más de cuatro años (AQUÍ), donde se comprueba hasta qué punto ha estado (y sigue) involucrado en ella. No os olvidéis de ver, en esa página, el video descacharrante que hizo para anunciar un disco de Judas Priest, acojona, tronco, acojona (AQUÍ), con el que alcanzó gran popularidad, y sus opiniones categóricas sobre los cantantes y grupos musicales (se carga a más de la mitad, mis admirados Julio Iglesias y Héroes del silencio incluidos). Bolo ha contado en muchas ocasiones que los poetas siempre le habían caído muy mal por petardos y qué-importante-soy-en-mi-propia-opinión, y seguimos sin explicarnos qué le hizo cambiar de parecer hace unos cinco años. Desde esa fecha conjuga música y poesía con naturalidad y ha publicado, además de las dos ediciones de Ese montón de dudas llamado chatarra (Amargord, 2006 y 2007), el triple Trampolín Etcétera (Poesía eres tú, 2009, junto a Sergio Cruz Placer y Alfonso López), y El sofá de los valientes (Amargord, 2010). Por otra parte, su constancia y paciencia ante nuestro egoísmo vocacional le han convertido en uno de los mejores promotores de la poesía madrileña.

–Hablar de poesía en Lavapiés es hablar de Bolo –dijo Carlos Salem en la presentación.

Bolo nos ofreció un aperitivo de treinta minutos, el más largo que ha invertido un poeta invitado hasta ahora, pero que no se hizo largo en absoluto porque es un maestro del micrófono y todo un personaje en estado de ocurrencia permanente. La imposible ley baudelairiana de “ser sublime sin interrupción” se cumple con bastante frecuencia en su caso. El silencio con el que seguimos su recital, sólo violado por las risas y los aplausos, es el silencio al que aspira todo poeta que se precie. Nada más empezar el recital nos dijo:

–El que tenga el móvil apagado que lo encienda, es el momento.

Contó un chiste del humorista Eugenio, citó a Nuria Ruiz de Viñaspre, recordó a los recientemente fallecidos Berlanga, Morente, Ory y Alexandre y nos antirrecomendó al escritor Peter Handke porque “es un coñazo”. También nos trasladó las partidas de cartas que juegan en el cielo su padre, Paco Rabal, José Antonio Labordeta y Fernando Fernán Gómez:

–Suele jugar mi padre con Paco Rabal y ganan casi siempre, y no veas la mala leche que agarra Fernán Gómez.

Lo que predomina en la poesía de Bolo es el aerolito, la greguería, el poemínimo efrainista y surreal. Como en casi toda poesía caracterizada por la fragmentación, tiende a la anarquía y consta de momentos peores y mejores. El Bolo que menos me gusta me parece el de los retruécanos o versos cercanos al chiste, basados solamente en el ingenio, aunque es el más aplaudido y reconozco que yo mismo me río mucho. Es el Bolo que escribe:

Fragata: Barco de Fraga

Beatificaron a San Deces

Zambomba: Instrumento para masturbarse en las grandes ocasiones.

Ramera: Mujer frívola del mero

San Sebastian se enamoró de un flechazo

Él vino. Y se convirtió en tinto

Ya no voy rápido ni al festival de cortos

El móvil del crimen fue Ericsson

Cuando me sube la tensión, me la bajo de Internet

Este humor me parece un humor sobrado de efectismo y escaso de poesía que propicia una carcajada rápida pero pronta al olvido. Prefiero el Bolo donde la sustancia poética o el nervio surrealista es de aliento más largo, el de los aerolitos que se aplauden un poco menos porque no sorprenden al primer segundo pero son más duraderos, como el del poema de raíces sociales que publicamos en Poesía sin papeles (AQUÍ) o el de los siguientes impactos:

En el oscuro vacío la sencillez

El desvío de la hortensia

La humildad con la que beben los caballos

Fe, aspereza de invierno

La felicidad es un segundo que se aleja de otro

Ni honestidad ni coherencia: soy geranio, como tú

Me dejé barba y empecé a no reconocer a nadie

Ya no limpia su nido la golondrina

Familia, esa trampa bien organizada



Al finalizar la jam session se hizo una pequeña cola para firmar su último libro, El sofá de los valientes, el más solicitado sin duda desde que comenzaron estas sesiones poéticas. Bolo nos regaló a cada asistente un folio escrito con aerosol donde figuraba alguna de sus bolerías. Traía cincuenta poequeños distintos: a mí me correspondió La horma es el zapato que se aleja. Gustó mucho su poesía, sus salidas desopilantes, su regalo, todo.

Primera jam sin tabaco
La sesión transcurrió todo lo bien que puede transcurrir una sesión portaaviones de más de cuarenta poetas, aunque es muy difícil hacer una valoración de una enormidad semejante sin confundir la lechuga con la escarola o el apio con el perejil. Y eso que pudo ser peor, porque hubo momentos donde gravitó la posibilidad trágica de llegar a la cincuentena, hecho que no sucedió porque poetas como Alfredo Piquer, José Luis Zúñiga, Gsús Bonilla, Chema Barredo, Teresa María y otros que me olvido se marcharon antes de tiempo, o algunos como Bacovicius o José Naveiras o Patty de Frutos o Mery Caos no quisieron o no se atrevieron a recitar. También ocurre que Carlos Salem no da abasto ante tanto pelotón y a veces se olvida de llamar a alguno o alguna. Que también pasó. Salem comenzó la sesión haciendo referencia a la noticia de la semana:

–Aunque ya no se pueda fumar y sigan queriendo poner impuestos por soñar, aquí estamos.

La jam constó de 23 poetos y 18 poetas. La tradición de los bares madrileños indica que el porcentaje de chipirones suele ser muy superior al de las almejas, pero en estas sesiones se va imponiendo la paridad. Cada vez vienen más chicas y bellas de noche y eso nos motiva mucho. Chicas como Elisa Peña, que gustó con el poema Desmoralicemos al miedo. O Nina Salinas, quien recitó por primera vez y con fuerza, sobre todo el tercero y último, un poema social con formato de pregunta–respuesta. O Marta Ávila, quien leyó un soneto que ella llamó “deforme”, porque constaba de tres cuartetos en lugar de dos. O Marian, que recitó de espaldas. O Silvia Ortega, qué nivel, quien recitó un poema desde la perspectiva de La Louchette, la amante que contagió la sífilis a Baudelaire. U Olaia Pazos, que me afeó mucho y con razón que la llame “poeta espectáculo”. Pazos volvió a destacar con un poema muy hondo donde decía: Estamos tan llenos de principios y vacíos de contenidos. Eva Monogatari, por su parte, ha escrito una no crónica sobre sus sensaciones en la jam session cuya lectura os recomiendo (AQUÍ).

Francisco J. Sevilla hizo ante micrófono una defensa de las piraterías de Batania, ese chico que va adquiriendo una notoriedad descontrolada por motivos varios, nunca por su literatura. Vi a Chema, editor de Amargord, que anda últimamente de hospitales. Leo Zelada fue de los más aplaudidos con un poema sobre la inmigración que lo publicaremos en Poesía sin papeles en cuanto nos lo envíe. Luis Ricardo Suárez comienza a imponerse como una de las referencias de la jam, pues escribe poemas frescos desde perspectivas laterales que siempre cosechan risas y aplausos. Rafael Sarmentero, un clásico, recitó por primera vez y anuncia para febrero la publicación de Dadá demodé, con Amargord, dentro de la colección Hecho en Lavapiés. Por cierto que Sarmentero se quedó en blanco cuando estaba recitando de memoria un poema dedicado a Bárbara Butragueño:

–Se me ha olvidado, Batania –me dijo riendo–, porque estaba pensando en Bárbara.

Les pasa a los mejores, como es el caso. A mí me agrada mucho que los poetas se aprendan los poemas de memoria, y, sin miedo de erigirme en praeceptor hispaniae, voy a dar mis razones:

a) El poeta que se aprende su poema de memoria da un ejemplo del interés y pasión con que se toma la poesía y la jam.
b) El que recita de memoria lo hace siempre con mucha más naturalidad que el que lee, al que casi siempre le sale una recitación más plana.
c) Recitar de memoria te permite tener los ojos y los brazos libres, que puedes utilizar para dirigirlos hacia el público y conseguir mayor verosimilitud.

El cronista se ha propuesto ir publicando cada cierto tiempo una lista–clasificación de los poetas que más veces han recitado de memoria, porque le parece una modalidad en desuso que sería una pena perder.

Antonio Díez
Recitaron muchos poetas por primera vez, como Helio, Paz Hernández, Voltios, Mariano Zurdo, Enrique Fornies, María José Domínguez, Alfonso Pindado, Martín Ortega y otros que seguramente me olvido. Santiago Tena, que ha vuelto a abrir un blog (AQUÍ), recitó con tal intensidad un poema, el tercero, que hasta se le quebró la voz en los últimos versos. Antonio Díez, otro que se estrenó, me trajo una noticia sensacional: es el prologuista de Mucha policía, poemario de Juan Bautista Moreno que saldrá en febrero en Baile del Sol y que relata desde dentro el mundo en el que se mueve un policía. Díez me contó off the record algunos aspectos del libro y me dejó asustado:

–Si es cierto el 10% de lo que me cuentas –le dije–, al poeta y policía Juan Bautista Moreno se le va a caer el pelo.
–No, Batania, porque Juan Bautista Moreno no existe; es el seudónimo bajo el que se oculta el policía.

Atención a ese libro, porque puede convertirse en un acontecimiento no sólo literario, sino en un escándalo documental y periodístico. Cuidado con esos señores que nos protegen, no digo más. La sesión la concluyó Dani Orviz con la recitación memorizada de El mundo de un tirón, que dio paso a la demasiada cerveza y a nuestras habituales querellas gulliverianas sobre si debemos partir el huevo poético por la parte ancha o por la parte larga. Voy concluyendo que, con todas nuestras irregularidades y poemas engendro, lo mejor de nosotros lo damos ante el micrófono. Eran las tres de la mañana cuando el cronista hizo un truco de magia y desapareció entre la niebla. Ya en la cama, aún tarareaba la canción aquella de Los secretos: Pero cómo explicar/ que me vuelvo vulgar/ al bajarme de cada escenario.
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* La fotografía de Bolo es de Carmen Lafuente
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Lo mejor de NEORRABIOSO (1): Fragmentos de "El arco y la lira", de OCTAVIO PAZ

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• • • Desde que empecé a escribir poemas me pregunté si de veras valía la pena hacerlo: ¿no sería mejor transformar la vida en poesía que hacer poesía con la vida?

• • • Los historiadores afirman que las épocas de crisis o estancamiento producen automáticamente una poesía decadente. Condenan así la poesía hermética, solitaria o difícil. Por el contrario, los momentos de ascenso histórico se caracterizan por un arte de plenitud, al que accede toda la sociedad. Si el poema está escrito en lo que llaman lenguaje de todos, estamos ante un arte de madurez. Arte claro es arte grande. Arte obscuro y para pocos, decadente.

• • • La prosa es un género tardío, hijo de la desconfianza del pensamiento ante las tendencias naturales del idioma. La poesía pertenece a todas las épocas: es la forma natural de la expresión de los hombres. No hay pueblos sin poesía; los hay sin prosa. Por tanto, puede decirse que la prosa no es una forma de expresión inherente a la sociedad, mientras que es inconcebible la existencia de una sociedad sin canciones, mitos u otras expresiones poéticas.

• • • Los lenguajes oscilan entre la prosa y el poema, el ritmo y el discurso. En unos es visible el predominio rítmico; en otros se observa un crecimiento excesivo de los elementos analíticos y discursivos a expensas de los rítmicos e imaginativos.

• • • La poesía occidental nació aliada a la música; después, las dos artes se separaron y cada vez que se ha intentado reunirlas el resultado ha sido la querella o la absorción de la palabra por el sonido. Así, no pienso en una alianza entre ambas. La poesía tiene su propia música: la palabra.

• • • Hay muchas maneras de decir la misma cosa en prosa; sólo hay una en poesía. No es lo mismo decir “de desnuda que está brilla la estrella” que “la estrella brilla porque está desnuda”. El sentido se ha degradado en la segunda versión: de afirmación se ha convertido en rastrera explicación. La corriente poética ha sufrido una bajada de tensión.

• • • Épica y teatro son formas en las cuales el hombre se reconoce como colectividad o comunidad, en tanto que en la lírica se ve como individuo.

• • • Burckhardt señala que la originalidad de la religión griega reside en ser libre creación de poetas y no especulación de una clerecía. Y el ser creación poética y libre, y no dogma de una Iglesia, permitió después la crítica y favoreció el nacimiento del pensamiento filosófico.

• • • Como señala Pound, para Shakespeare y sus contemporáneos la unidad de Europa todavía era una realidad y de ahí que, libremente, como quien dispone de un bien común, se inspiren en temas y obras italianas, danesas o españolas.

• • • Los grandes reformadores han sido considerados sacrílegos porque efectivamente profanaron los misterios sagrados, los desnudaron y los exhibieron como engaños o como verdades incompletas. Y simultáneamente consagraron verdades que hasta entonces habían sido ignoradas o reputadas profanas. Buda denuncia como ilusoria la metafísica de las Upánishad: el yo no existe y el atman es un engañoso juego de reflejos; Cristo rompe el judaísmo y ofrece la salvación a todos los hombres; Lao-tsé se burla de las virtudes confucianas y las convierte en crímenes, mientras santifica lo que sus adversarios consideraban pecado. Toda revolución es la consagración de un sacrilegio, que se convierte en un nuevo principio sagrado.

• • • Los “poetas malditos” no son una creación del romanticismo: son el fruto de una sociedad que expulsa aquello que no puede asimilar. La poesía ni ilumina ni divierte al burgués. Por eso destierra al poeta y lo transforma en un parásito o en un vagabundo. De ahí también que los poetas no vivan, por primera vez en la historia, de su trabajo. Su labor no vale nada y este no vale nada se traduce precisamente en no ganar nada. El poeta debe buscar otra ocupación –desde la diplomacia hasta la estafa– o perecer de hambre.

• • • Las relaciones humanas, ya viciadas por las diferencias de jerarquía entre los interlocutores, se modificaron substancialmente cuando el libro substituyó a la voz viva, impuso al oyente una sola lección y le retiró el derecho de replicar o interrogar.

• • • Los recientes intentos de sustituir la palabra por meros sonidos —letras y otros ruidos— son aún más desafortunados y menos ingeniosos que los caligramas: la poesía se pierde sin que la música gane. Es otra la poesía de la música y otra la música de la poesía. El poema acoge al grito, al jirón de vocablo, a la palabra gangrenada, al murmullo, al ruido y al sin sentido: no a la insignificancia.

• • • El «arte para pocos» casi siempre es la libre respuesta de un grupo de artistas que, abierta o solapadamente, se oponen a un arte oficial o a la descomposición del lenguaje social. Góngora en España, Séneca y Lucano en Roma, Mallarmé ante los filisteos del Segundo Imperio y la Tercera República, son ejemplos de artistas que, al afirmar su soledad y rehusarse al auditorio de su época, logran una comunicación que es la más alta a que puede aspirar un creador: la de la posteridad. Gracias a ellos el lenguaje, en lugar de dispersarse en jerga o petrificarse en fórmula, se concentra y adquiere conciencia de sí mismo y de sus poderes de liberación.
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OCTAVIO PAZ, La casa de la presencia. El arco y la lira. Obras completas I, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 1999
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