sábado 31 de julio de 2010

ANECDOTARIO DE POETAS (225): Se llega a sospechar que Fonollosa no existe y su obra pertenece a Gimferrer

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En 1990 la editorial Sirmio publicaba el libro de poemas Ciudad del hombre: New York. El volumen era una selección de la obra más importante de José María Fonollosa (1922-1991), Ciudad del hombre: Barcelona. El cambio de títulos obedecía a una propuesta de Pere Gimferrer aceptada por su autor, un señor próximo a los setenta años y desconocido en los círculos literarios. De él se sabía lo que Gimferrer decía en el prólogo del libro: "que hacía más de cuarenta años había publicado dos libros de poemas y que no había vuelto a publicar más". Su rechazo a ser fotografiado en público, su admiración por Nueva York y que tenía un carácter peculiar fue el resto que se pudo saber del escritor gracias a una rueda de prensa que organizó la editorial. Su negativa a dejarse fotografiar y su peculiar forma de ser -quienes le conocieron le definen como un hombre contradictorio, nihilista, sociable, generoso, inquieto y vitalista- contribuyeron a que muchas personas dudaran de la existencia real de Fonollosa, llegando a atribuir su obra a Gimferrer. Eso fue así hasta el punto de que, años más tarde, Jesús Ferrero aún aseguraba "alegrarse de la existencia real del escritor".
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LUIS FERNÁNDEZ ZAURÍN, De cuando Vargas Llosa noqueó a Gabo y otras 299 anécdotas literarias, Styria, Barcelona, 2009, págs. 208 y 209
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TRADUCCIONES (29): Ocho fragmentos del "Libro de esbozos", de JACK KEROUAC, traducidos por EDUARDO IRIARTE GOÑI

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Tío, la terrible risa
de quienes se creen
especiales
-élite-
tiene un sonido
sangriento, hambriento,
solitario
sucio.

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GENTE

“¿A qué te refieres
con que no hay gente?
¿No es gente el Halcón?
¿No es gente la Paloma?
¿Y la Rata
Y el Pedernal
Y todos los demás?”

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Pero sobre todo, satisfaz tus
necesidades, vive, siéntate a observar
en el patio el día entero, si
los otros hombres se ríen de
ti rétalos
& pregúntales si “os haría
gracia que yo me riera de
vosotros”. Folla, bebe,
gandulea, vaga, no
hagas nada... recolecta tu
comida. Vete de
América de una vez por todas, es
una Cultura que te está reteniendo,
no hay Vida. La Gente
de Nada de Bien & Mal
de Nada de Cultura, nada de
Profetas, nada salvo
política & literatura esenciales
como Historias de la Gente.

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Esta humildad
es la del auténtico artista
& explica la inmensa
grandeza de Bach al componer
para la misa dominical,
de Rafael al pintar
la pared de la iglesia;
la inutilidad esencial
de Goethe. Shakespeare
que escribía para llenar
las localidades del teatro (un
objetivo rastrero).
Homero cantando a sus
oyentes es el poeta
fellahin esencial.
Hay 3 posibilidades
básicas en el fellahin:
Cazador, Sacerdote, Guerrero.
El cazador tiene que ser experimentado,
el sacerdote político, el guerrero
tonto. Yo tendré que
aprender a ser cazador.

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Y sin embargo la mayor parte de estas obser-
vaciones se derivan del hecho de que, en
cualquier caso, no puedo hacerme con una mujer:
demasiado “tímido”, demasiado “ceñudo”.

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Nada de educación de radio, tele ni
prensa: un sombrero, una
mujer, cabras, hierba & guitarras.

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La bebida es buena para
el amor, buena para
la música, que
sea buena para
la escritura.

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Los hombres son criaturas nuevas
que no están hechas para esta vieja
tierra; el lagarto sí.


JACK KEROUAC (Massachusetts, USA, 1922, Florida, 1969), Libro de esbozos, Bruguera, Barcelona, 2008, 436 págs. Traducción de EDUARDO IRIARTE GOÑI
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viernes 30 de julio de 2010

ANECDOTARIO DE POETAS (224): El epistolario de Pedro Salinas con su amante

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Los versos de Pedro Salinas están dedicados, como ya he dicho, a su amante norteamericana, Katherine Whitmore, de la cual se conserva un copioso epistolario, que algún día se supone se publicará. Las cartas de la esposa se publicaron ya; las de la amante yacen todavía bajo la hipocresía y el miedo. Un proyecto de obras completas de Salinas que intenté llevar a cabo con la Comunidad de Madrid y la editorial Alfaguara se vino abajo por la decisión de la hija del poeta de no permitir la publicación de ese epistolario; Jaime Salinas no había puesto ningún inconveniente. Estaba el dinero, estaban los preparadores, estaba todo; faltaban la sinceridad, la transparencia, el genuino amor. Consecuencia: esas trescientas cartas siguen inéditas. Y el amor verdadero que se tuvieron don Pedro y Katherine seguirá tapado por los silencios, aunque los versos sigan gritando su verdad, por más que circulen a veces en ediciones donde no se hace una sola referencia a la pasión que los inspiró.
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MIGUEL GARCÍA POSADA, Cuando el aire no es nuestro. Memorias II, Península, Barcelona, 2001, págs. 286 y 287
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España está en otra parte

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Lo que me hace sangrar en este asunto de la prohibición taurómaca en Catalunya es el empecinamiento interesado de muchos antitaurinos por considerar libres de cualquier tipo de influencia ideológica, geográfica, nacionalista o generacional, lo mismo consciente que inconsciente, a los que tomaron la decisión de abolirla y a los que la hemos aplaudido. Utilizan para ello la fórmula de exagerar la importancia de lo minoritario y elevar la excepción a categoría. Se puede ser catalanista y estar a favor de los toros, te dicen. Se puede ser de derechas y estar contra la fiesta. Se puede ser andaluz y odiar las corridas de toros, se puede ser joven y amarlas, etc.

De la lectura de los periódicos de ayer he llegado a la conclusión de que todo el mundo miente. Para empezar, por más que píen, la realidad mostrenca es que sólo los nacionalistas (CIU + ERC) votaron en bloque en favor de la medida. Y que los medios que se proclaman de centro-izquierda han apoyado la decisión mientras que los de centro-derecha se han rasgado las vestiduras. También he concluido que la mayoría de los que se lamentan son de Madrid para abajo. Y que los jóvenes se muestran a favor y los mayores en contra. Hablo en general, claro: también he encontrado algunas agujas en el pajar y hasta he leído a un articulista que recordaba que el dirigente batasuno Jon Idigoras era taurófilo declarado.

El rollo de la asepsia y la neutralidad no hay quien se lo trague: los objetivos animalistas o humanitarios no han sido los únicos inspiradores de la medida. ¿De verdad sois tan cándidos como para creer que acudieron trescientos medios internacionales por un mero asunto de maltrato de animales? ¿Creéis que habrían acudido en el mismo número si, por ejemplo, el parlamento canario hubiera prohibido las peleas de gallos? Vamos, hombre: lo que se jugó anteayer en el parlamento catalán no fue tanto los derechos de los animales como el fin de la ecuación diabólica que relaciona la identidad de España con los toros.

Vaya por delante que la ecuación fue cierta en un tiempo. Durante al menos dos siglos España fue taurina y lo fue de verdad, aglutinando a liberales y conservadores, a derechas e izquierdas, a jóvenes y viejos, a norte y a sur, con artistas e intelectuales como Goya, Ortega y Gasset, Picasso, Lorca, Alberti, Hemingway, Blasco Ibáñez y otros que le proporcionaron el necesario pedigree para elevarlo a manifestación cultural, pero cuando llegó la democracia el toreo comenzó a declinar hasta llegar a la situación minoritaria de hoy. El problema es que la decadencia de público no ha venido acompañada de la decadencia simbólica; su prestigio como seña identitaria de los españoles ha continuado incólume; los extranjeros siguen relacionando a España con los toros y los departamentos de turismo y las agencias de viajes se creen obligados a presentarlos como su atractivo máximo. Necesitábamos a alguien que se atreviera a decir que el rey iba desnudo. Ése ha sido el papel del parlamento catalán.

De hecho, si fuera sólo por evitar el maltrato que sufren los toros, yo no me habría alegrado tanto. Esto es difícil de escribir pero ya lo he escrito. Insisto: la victoria grande del miércoles no tiene que ver sólo con lo ecológico sino con el fin del prestigio que goza lo taurino como prototipo de la españolía. No es que se rompa España sino que se rompe lo peor de ella. Que los responsables de la victoria sean CIU y ERC, partidos de los que no guardo muy buena opinión por su nacionalismo, no me amarga esta alegría: tengo escrito que los nacionalistas, como decía Quevedo de los poetas, sólo tienen razón cuando hablan mal los unos de los otros. Han sido ellos los que han removido las brasas; el resto lo va a hacer Rajoy con una campaña histérica que se volverá en su contra. Hace cincuenta años, un llamamiento como el de Rajoy hubiera aglutinado a toda España; hoy sólo consigue congregar a una parte social concreta, definible en cuanto a edad, sexo, tendencia política y hasta situación geográfica. Han quedado retratados. Han perdido.

Los toros se caen como seña de identidad desde el mismo momento en que El País, Público, Cuatro o la Cadena Ser han apoyado mayoritariamente la decisión del parlamento catalán, mientras que El Mundo, ABC, La Razón y la Cope han arremetido con furia contra ella. Queda demostrado que los toros ya no unen sino que dividen, desvertebran, son un asunto de según, depende, en opinión de. Ya no representan a España sino a una parte concreta de ella, la más rancia; la mayoría de España vive ya en otra parte.

Me alegro mucho de lo sucedido porque con los taurinos no quiero acuerdos: lo que ellos llaman virilidad yo lo llamo machismo; lo que ellos consideran valentía yo lo llamo crueldad ventajista; lo que ellos presentan como religiosidad yo lo defino como beatería. No tengo más que verlos en televisión, bien en sus espectáculos de barbarie o bien engordando los programas del cutrerío, haciendo poses y presumiendo de analfabetos, para recordarme que la España que ellos proponen es aquella a la que hay que oponerse con todas las fuerzas.

Su propósito de erigirse en depositarios de los valores y las esencias (no hay más que oír con bochorno las declaraciones que hacen) merece que sigamos luchando sin descanso contra ellos. La decisión del parlamento catalán es el primer paso y me parece un triunfo simbólico que no tiene vuelta. Los taurinos caminan hacia la marginación y se la merecen. No van a desaparecer como negocio ni como espectáculo, pero se han arruinado definitivamente como abanderados de la nación. Desde el miércoles se ha hecho presente lo que ya sabíamos, que los taurinos ya no pueden hablar en nuestro nombre porque sólo se representan a sí mismos. También ellos son España, claro, pero repito que solamente una parte, la más carca, cutre y olvidable de todas.
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TROYA LITERARIA (182): José María Vaz de Soto contra Saramago

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En su diario titulado Cuadernos de Lanzarote, José Saramago reconoce que “alguna gente maliciosa” verá este libro “como un ejercicio de narcisismo en frío”, y alega en su descargo que “toda escritura es narcisista” y que “la escritura de un diario, sean cuales sean sus características aparentes, es narcisista por excelencia” (pág. 271). Sobre todo, la suya, maestro, y perdone que se lo diga así por las buenas.

Seguramente todos los escritores somos vanidosos. Saramago, desde luego, admite que puede ser la vanidad “el pecado que me ha de llevar al infierno” (pág. 552). Ahora bien, al purgatorio en la tierra, como escritor, lo ha llevado un pecado estéticamente mucho más grave que la vanidad: la impudicia con que la muestra.

Sus frecuentes visitas y sus vínculos con Andalucía (está casado con una granadina-sevillana, Pilar del Río, a la que por aquí conocíamos desde jovencita) han propiciado, al menos en Sevilla, una especie de culto minoritario al premio Nóbel portugués. No me he contado yo entre sus más fervorosos lectores ni he leído todas sus novelas. Es más, incluso dejé a medio leer alguna de ellas, como El Evangelio según Jesucristo, de la que él mismo me aseguró que era “pura dinamita”. No sé si un escritor debe calificar así una obra salida de su pluma, aunque sí sé que yo no lo haría. Entre la presunción y la por algunos llamada falsa modestia, uno se queda con la buena educación de una modestia sin adjetivos que inhibe el autoelogio.

Y éste es, efectivamente, el mayor defecto de Saramago, no digo como persona, sólo como escritor: su narcisismo sin autorrepresiones y a cara descubierta. Si desea el lector convencerse de ello, no tiene más que abrir por cualquier página estos Cuadernos de Lanzarote. No sabría yo decir si su autor se merecía o no el premio Nóbel. Si tocaba dárselo aquel año a un escritor de lengua portuguesa (ya que no se lo dieron el año anterior, para alivio de Saramago (págs. 379 y 391), a Lobo Antúnez), él era, desde luego, no sé si el que más lo merecía, pero sí el que más lo anhelaba; no sé si el que más méritos tenía, pero sí el que más suspiros había dado en esa dirección. Si leen su diario comprobarán cómo este hombre vivía pendiente de premios y honores, y en particular de ese ansiado Nóbel que al fin tuvo la suerte de alcanzar. Enhorabuena, maestro. Pero... ¡hasta aquí he llegado! Por mi parte, desde que le dieron tan codiciado galardón y leí sus Cuadernos, no he vuelto a abrir un libro suyo.
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JOSÉ MARÍA VAZ DE SOTO, Saramago o sus premios, El Mundo (edición Andalucía), 17 de mayo de 2003
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jueves 29 de julio de 2010

Una reflexión de LISANDRO OTERO

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Una reciente biografía sobre Graham Greene afirma que en el escritor yacía una tenebrosa segunda personalidad propensa a depravaciones y desenfrenos: era un frecuentador de burdeles, un adúltero, un espía, un defraudador. (...) Bertolt Brecht sufre también una campaña de imputaciones que trata de presentarlo como egocéntrico, despiadado y avaro autor poco preocupado por quienes le rodeaban y más interesado en acumular dinero que en su creación. A Hemingway se le ha acusado de homosexual oculto y perverso exterminador, que cazaba animales para no seguir el impulso de sacrificarse a sí mismo, lo cual hizo, después de todo. El arrasamiento de reputaciones es la moda del día


LISANDRO OTERO, Llover sobre mojado, Libertarias, Madrid, 1999, págs. 231 y 232
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ANECDOTARIO DE POETAS (223): Poetas que murieron jóvenes

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Por lo menos una decena de eximios poetas murieron veinteañeros, tales como John Keats, considerado el máximo lírico de Inglaterra; Pierre de Chastelard, francés de la corte de Francisco II; Mijail Lermontov, autor de poemas épicos en Rusia; Karl Jerusalem, filósofo determinista que inspiró a su amigo Goethe para escribir Werther; y Henrik Wergeland, cuya obra selló el renacimiento cultural noruego.

Agreguemos que al cumplir los 19, Arthur Rimbaud ya había concluido su obra poética, como hicieron en Latinoamérica la cubana Juana Borrero o un hijo del presidente argentino Bartolomé Mitre, muertos en la adolescencia. Hubo poetas hispanoamericanos que se despidieron de este mundo después de apenas unos lustros de apresurada inspiración. Entre ellos dos mexicanos: Manuel Acuña e Ignacio Rodríguez Galván, autor de la obra cumbre del romanticismo en su país; y dos argentinos: Juan Crisóstomo Lafinur y Francisco López Merino.

En la pléyade de la precocidad, brilla con luz propia el inglés Thomas Chatterton, que escribió los deslumbrantes Rowley Poems atribuidos a un monje medieval, y se suicidó a los 17 años de edad.
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GUSTAVO D. PEREDNICK, El precoz de las letras hebreas, El Catoblepas, Nº 76, Junio 2008, pág. 5
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Torero - SKA-P

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Vamos mejorando. Animo a los políticos catalanes a que sigan prohibiendo España, siempre que prohíban lo peor de ella.
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miércoles 28 de julio de 2010

TROYA LITERARIA (181): Miguel García-Posada contra Blas de Otero

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Otero había sido un poeta importante en mi formación doctrinal. Aquella poesía llegó entonces a entusiasmarme. Pero en 1979 ya había dejado de ser un ídolo; hoy, su obra se me ha derrumbado mucho. La ideología de la época la abruma, casi la ahoga. Fluye un complejo de culpa en algunos poemas que me resulta difícilmente soportable. ¿Por qué la mujer amada besa "besos de Dios", ¿por qué la unión de los cuerpos no basta ("porque, ¡oh, por qué!, no basta eso")?, ¿por qué ese final de Ángel fieramente humano tan teñido de religiosidad que rompe la coherencia del libro? Y su vasquismo resulta irónico a la vista de los acontecimientos. Y luego está la sobreactuación del discurso poético, el exceso de retórica, el continuo énfasis expresivo. Llega un momento en que cansa tanta angustia, tanta ausencia de Dios, tanta neurosis religiosa. Escribió, sin duda, algunas poemas dignos de recordación, pero no es el poeta mayor que durante años creímos.
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MIGUEL GARCÍA-POSADA, Cuando el aire no es nuestro. Memorias II, Península, 2001, Barcelona, págs. 156 y 157
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POEMAS RAROS (29): Un poema de BEPPE SALVIA

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A escribir he aprendido de los amigos,
pero sin ellos. Tú me has enseñado
a amar, pero sin ti. La vida
con su dolor me enseña a vivir,
pero casi sin vida, y a trabajar,
pero siempre sin trabajo. Entonces,
entonces he aprendido a llorar,
pero sin lágrimas, a soñar, pero
no veo en sueños más que figuras inhumanas.
No tiene ya límites mi paciencia.
No me queda paciencia para nada, nada
queda ya de nuestra fortuna.
También a odiar he acabado aprendiendo
de los amigos, de ti, de la vida entera.


BEPPE SALVIA, en Antología de poetas suicidas, Varios autores, edición de José Luis Gallero, Árdora Ediciones, Madrid, 2005, 348 págs.
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martes 27 de julio de 2010

ARCADIA LITERARIA (9): Octavio Paz a favor de Breton

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Breton fue uno de los centros de gravedad de nuestra época. No sólo creía que los hombres estamos regidos por las leyes de la atracción y la repulsión sino que su persona misma era una encarnación de esas fuerzas. Todos los que lo tratamos sentimos el movimiento dual del vértigo: la fascinación y el impulso centrífugo. Confieso que durante mucho tiempo me desveló la idea de hacer o decir algo que pudiese provocar su reprobación. Creo que muchos de sus amigos experimentaron algo semejante. Todavía hace unos pocos años Buñuel me invitó a ver, en privado, una de sus películas. Al terminar la exhibición, me preguntó: ¿Breton la encontrará dentro de la tradición surrealista? Cito a Buñuel no sólo por ser un gran artista, sino porque es un hombre de una entereza de carácter y una libertad de espíritu de veras excepcionales. Estos sentimientos, compartidos por todos los que lo frecuentaron, no tienen nada que ver con el temor ni con el respeto al superior (aunque yo creo que, si hay hombres superiores, Breton fue uno de ellos). Nunca lo vi como a un jefe y menos aún como a un Papa, para emplear la innoble expresión popularizada por algunos cerdos. A pesar de mi amistad hacia su persona, mis actividades dentro del grupo surrealista fueron más bien tangenciales. Sin embargo, su afecto y su generosidad me confundieron siempre, desde el principio de nuestra relación hasta el fin de sus días. Nunca he sabido la razón de su indulgencia: ¿tal vez por ser yo de México, una tierra que amó siempre? Más allá de esas consideraciones de orden privado, diré que en muchas ocasiones escribo como si sostuviese un diálogo silencioso con Breton: réplica, respuesta, coincidencia, divergencia, homenaje, todo junto. Ahora mismo experimento esa sensación.
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OCTAVIO PAZ, Excursiones/Incursiones, Obras completas II, Galaxia Gutenberg / Círculo de lectores, Barcelona, 2000, págs. 195 y 196
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ANECDOTARIO DE ESCRITORES (122): Parecidos y diferencias entre Djuna Barnes y Virginia Woolf

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Virginia Woolf, en su infancia y adolescencia, fue víctima del deseo sexual de sus hermanastros. Aquello también la marcó profundamente y quizá fue el origen de una cierta frigidez, frente a la libido exaltada de Djuna, y de un matrimonio casi blanco, sin hijos, y su amistad especialmente íntima con algunas mujeres.

Djuna Barnes fue bisexual. Es difícil componer su larga lista de amantes, la mayoría hombres, y aunque se la tildó de homosexual, Djuna repitió hasta la saciedad que "nunca fui lesbiana, sólo amé a Thelma Wood". Se refería a una escultora de Missouri con la que mantuvo una larga, apasionada y tormentosa relación y a la que conoció cuando ya una veintena de hombres, o quizá más, habían sido sus amantes. Trasunto de Wood es Robin Vote, personaje de su casi legendaria novela El bosque de la noche. A Thelma está dedicada también Ryder, esa "obscena y burlona crónica isabelina de la familia Barnes".

Djuna tenía a la abuela Zadel como sustituto de la madre, que inclinó su afecto a los hijos varones; Virginia perdió tempranamente a la suya y la fue buscando en el amor de su hermana Vanessa, de Violet Dickinson, Vita Sackville-West, Ethel Smith... También se ha hablado y escrito mucho del lesbianismo de Virginia. Tal vez, parafraseando a Djuna Barnes, hubiera podido haber dicho: "Nunca fui lesbiana, sólo amé a Vita Sackville-West".

La inestabilidad mental, siempre me he resistido a llamarla locura, mejor acaso sus profundas depresiones, más intensas en la Woolf que en Djuna Barnes, podría ser otro punto de contacto entre estas dos escritoras a las que también tanto separaba: el alcoholismo de Djuna, su pobreza constante, exceptuando alguna etapa de esplendor económico, su belleza distinta...

Desde muy joven, la depresión fue casi el permanente estado de ánimo de Djuna que, al igual que Virginia, protagonizó varios intentos de suicidio. Sabido es que esta última acabó con su vida sumergiéndose en las aguas del río Ouse, cercano a su casa de Rodmell, con los bolsillos llenos de piedras, tomando todas las precauciones para no fallar una vez más. Djuna Barnes utilizaba toda clase de pastillas que tenía a mano, y "resucitó" más de una vez, y se alegró de volver a la vida. Una vida que afortunadamente fue larga, pues murió, como hemos dicho, a los noventa años.
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ANA MARÍA NAVALES, Mujeres de palabra, SIAL, Madrid, 2006, págs. 97 y 98
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TROYA LITERARIA (180): V. S. Naipaul contra Jane Austen

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Hace unos años fui invitado a una conferencia a Bath. Un invitado pésimo. No dije una sola palabra. Me dieron un ejemplar de una novela de Jane Austen ambientada en aquella ciudad, La abadía de Northanger. Durante mi reciente enfermedad, le eché una ojeada a los libros que nunca había visto antes y, por eso, decidí leerlo. Pero, a mitad de la lectura, pensé: soy un hombre adulto que está leyendo a esta mujer terriblemente insulsa que me cuenta su vida amorosa. Lo llama amor, habiendo visto a aquel fulano una sola vez. Y me dije: "¿Qué estoy haciendo con esta historia? Es una historia para otros. Es para los que pasan por la calle, no para mí".
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V.S. NAIPAUL, ¿Henry James? «El peor escritor del mundo»; ¿Jane Austen? «Una inútil», por PAOLO LEPRI, El Mundo, 2 de mayo de 2006
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lunes 26 de julio de 2010

ANECDOTARIO DE POETAS (222): Aprisionan a Pound y le dan un uniforme sin cinturón y zapatos sin cordones para evitar que se suicide

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Al día siguiente llegaron instrucciones de que Pound fuera transferido sin tardanza al Centro de Entrenamiento Disciplinario Americano de Pisa: "Empléense las máximas medidas de seguridad para impedir la fuga o el suicidio. No están autorizadas las entrevistas de prensa. No se le conceda trato preferencial". Al ser llevado a un jeep, esposado, creía "ingenuamente" el prisionero, de acuerdo con la declaración jurada que Cornell hizo en noviembre, que le llevaban a un aeródromo y a los Estados Unidos; pero en realidad, por una equivocación del oficial o del destino, le llevaron a un campo donde estaban los mayores criminales del ejército americano del área mediterránea. Fue entregado en el campo el 24 de mayo y permaneció allí como prisionero militar seis meses.

El DTC (Disciplinary Training Center) (Centro de entrenamiento disciplinario), tal como lo llamaban, estaba fuera de Pisa, en la carretera de Viareggio; consistía en una alambrada de espinas rodeada por catorce torres de vigilancia que por la noche permanecían encendidas. En el interior había secciones médicas y odontológicas, comedores, áreas donde los prisioneros ordinarios levantaban sus "tiendas de campaña" mínimas, y varias hileras de celdas de metal y hormigón -el confinamiento solitario y las celdas de la muerte. La noche antes de que Pound llegara se pudo ver cómo soldaban los ingenieros una de las celdas con pesado acero, hecho que provocó inmediatamente que el nuevo prisionero inspirara temor: qué clase de hombre era aquél con tantos recursos como para que resultaran inseguras unas celdas que hasta entonces habían sido inviolables. Pero al parecer no fue el miedo a que Pound rompiera lo que llevó a semejantes precauciones, sino el miedo a que pudieran entrar los comandos fascistas y lo rescataran.

Vestido con un uniforme de "castigo" del ejército -y sin cinturón ni cordones de los zapatos para impedir que se suicidara- paseaba por el suelo de hormigón de su celda de metal que no ofrecía un abrigo adecuado a la lluvia, el sol o el polvo de la carretera cercana. Primero durmió en el suelo con mantas y más adelante le dieron una "tienda de campaña". Se daba por supuesto que nadie podía hablarle, pero gradualmente le fueron dirigiendo palabras subrepticias en las comidas o al vaciar el cubo que hacía de retrete. Le fueron permitidos varios libros -el Confucio de Legge y una Biblia- y también papel y lápiz o pluma; para mantenerse en forma jugaba al tenis él solo, hacía esgrima y luchaba con las sombras.
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NOEL STOCK, Ezra Pound, Edicions Alfons el Magnánim, IVEI, Valencia, 1989, págs. 504 y 505
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ANECDOTARIO DE ESCRITORES (121): Cela se ofrece como delator

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En el año 63 le escribe a Manuel Fraga con la intención de convertirse en delator. Le envía un informe acusando de comunistas a cuarenta y dos escritores de los ciento dos que habían firmado una protesta contra la represión de la huelga de mineros asturianos. Añade algunas sugerencias. Afirma que muchos de ellos todavía son “recuperables” y se ofrece para llevar a cabo la tarea. Sugiere incentivarles mediante “la publicación de sus obras o mediante sobornos”. Aconseja, por ejemplo, que se intente captar a Laín Entralgo, ya que, según él, era de carácter más débil y “medroso”. Cela calculaba que, para mantener bajo control a los plumíferos, mediante premios literarios o la creación de una editorial, bastaría con un presupuesto de unos veinte millones de pesetas.

Poco después funda la editorial Alfaguara, al parecer con dinero de Huarte, el constructor que le había regalado un apartamento en el edificio Torres Blancas de Madrid.

Para obtener la clase de éxito que ambicionaba Cela, había que jugar con todas las cartas de la baraja. Se había ofrecido como delator a los franquistas. Había sido censor y luego espía voluntario. Y sin embargo era académico. Y al mismo tiempo había conseguido que le censuraran La colmena y una reputación de enfant terrible y de izquierdas. Con su revista Papeles de Son Armandans ayudó a la mayoría de los intelectuales del exilio, sin que ello le provocara la más mínima incomodidad con las autoridades. Era un profesional.

En una ocasión, durante un coloquio, uno de los asistentes citó varios artículos de Cela con posturas contradictorias.

–No querrá usted que yo sea consecuente con mis propias opiniones –le espetó Cela por toda respuesta.


RAFAEL REIG, Manual de literatura para caníbales, Debate, Barcelona, 2006, págs. 226 y 227
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POESÍA SIN PAPELES continúa creciendo

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El blog (AQUÍ) de POESÍA SIN PAPELES alcanza los 67 seguidores y la página de Facebook (AQUÍ) ya ha superado los 220!!! Las aportaciones que estamos recibiendo en nuestra dirección poesiasinpapeles@gmail.com son numerosas y se irán publicando escalonadamente, sin ninguna prisa, al ritmo de una o dos diarias, porque la iniciativa nace con propósito de durar y quiere mantener una frecuencia de publicación sostenida.
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Portadas que ocuparon la cabecera neorrabiosa durante la última semana

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domingo 25 de julio de 2010

ANECDOTARIO DE POETAS (221): Marcial bohemio

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Hubo cierta tendencia a imaginar a Marcial (el más notable epigramático latino) como un hombre algo tosco. Pero ésa no era la idea que sus amigos tenían de él, considerándolo agudo, lleno de gracejo e inteligente. Marco Valerio Marcial nació en Hispania, en Bílbilis (la actual Calatayud) hacia el año 40 d. C. Y siempre se sintió orgulloso de sus orígenes ibéricos. Llegó a Roma probablemente en el reinado de Nerón, y no le fue sencillo abrirse paso. Por eso alguien ha hablado de la "bohemia" de sus primeros años en la capital, cuando (según nos dice) malvivía en un piso alquilado, en una tercera planta, y tenía que ganarse el sustento con sus versos. De ahí viene quizá su primer libro, el Liber spectaculorum (Libro de los espectáculos) del que nos quedan 33 poemas que celebran la inauguración del Coliseo, narrando los espectáculos ofrecidos con tal ocasión...
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LUIS ANTONIO DE VILLENA, Diccionario de clásicos para uso de modernos, Gredos, Madrid, 2008, pág. 171
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TROYA LITERARIA (179): Papini contra "La vida es sueño", de Calderón

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Tal vez el drama de Calderón no merecía tanto honor. Tuvo mucho éxito en Europa en la época del triunfo romántico, gracias especialmente a los dos Schlegel y a otros alemanes. Hubo un momento en que se le tenía como el fruto sublime del genio castellano; algunos llegaron a ponerle por encima de las mayores creaciones de Shakespeare. Se le tradujo a todas las lenguas, volvió a los escenarios de los teatros; se vio atormentado por la insistencia de los comentaristas y por los aguijonazos de los creadores de textos críticos.

(...) Yo he releído La vida es sueño estos días para seguir mejor el discurso de Farinelli, y la he encontrado bastante inferior al concepto que en general tienen de ella aquellos que no la han leído ni tan sólo una vez.
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GIOVANNI PAPINI, Retratos, Caralt, Barcelona, 1976, págs. 49 y 50
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93. Tres poemas de "Conversaciones entre alquimistas", de JORGE RIECHMANN

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HERVOR DEL TIEMPO

LA luz se gangrena, en la era el cereal intentaría la neurosis, el agua no encuentra las ramblas de aire hacia el aire. No es el tiempo que quiero y es mi tiempo.

El animal se halla consciente e inmovilizado sobre la mesa de operaciones, la gasolina tiene más integridad que el conductor, la piedra más simple aúlla. Es el tiempo que desgarra y es mi tiempo.

El amor anduvo siempre en harapos y en harapos sigue, el narcisismo insurreccional no atiende a razones, se privatiza hasta la sal de la tierra. Es un tiempo de luchas que es mi tiempo.

Cantan los gallos desde el interior de los ataúdes, se pierde aquella carta secreta enviada por el yo al yo, una silla se cuartea de orgullo mal entendido. Este tiempo no es mío y es mi tiempo.

El castillo de marfil con torres de mierda abre todas las poternas, la primavera prepara un insuperable racimo de sacrificios, alguien se pregunta si osará hablar claro a riesgo de su vida. Es un tiempo vergonzoso, es mi vergüenza, mi tiempo.

Almas sin inocencia se retuercen de cirrosis platónica, no hay un asilo para el fondo de las formas, el interior sigue permaneciendo prohibido. Nada que reivindicar en este tiempo, el mío.

La pureza vista de cerca provoca estertor, hay ejércitos pero no soldados, nadie puede responder a la pregunta quién soy. Es el tiempo de nadie y por eso mi tiempo.

Los sueños padecen un grave desequilibrio metabólico, las rubias azafatas respiran por la herida, los relojes se automutilan. Una vasta gravidez amenazada se cierne sobre todos los seres. Es el tiempo que acepto: éste es mi tiempo.



MALDITOS POETAS

EN nuestros tiempos el mal goza de un elevado prestigio social, lo que acaba traduciéndose en elevada cosecha de vocaciones: mucha gente adivina grandes posibilidades de inserción laboral, ascenso profesional o autorrealizacón personal. Proliferan las páginas web, las escuelas de negocio especializadas, los clubes de asiduos. Se abren paso concejalías, patronatos, academias, concursos, incentivos fiscales, reconocimiento de trienios y elaboración de indicadores.

Sin embargo, ser demoníaco lleva mucho, muchísimo trabajo. El genuino olor a azufre sale más caro que el más oneroso de los perfumes del más distinguido perfumista. Uno calcula, cuenta, pesa, sopesa y a la postre no sabe si vale la pena la inversión. Cuál es la verdadera tasa de retorno de la energía empleada en prácticas perversas, preguntamos tanto a expertos ingenieros como a reputados teóricos, y las respuestas –amén de muchas veces mutuamente incompatibles– distan de resultar satisfactorias.

Las más de las veces, el vampiro se piensa a sí mismo como mariposa. Malditos poetas: la obra completa de Paul Verlaine no justifica ni uno solo de los empellones y zarandeos, ni una sola de las bofetadas que propinó a su mujer.



MOMENTO DE PARAR

...exterminando, en el más mínimo tiempo, el legado de centenares de milenios de evolución vulcanológica y geológica...
CÉSAR MANRIQUE


I

TENGO el secreto: sólo consiste en detenerse.

En las épocas de parálisis, el secreto era la rapidez. Pero no parecen darse cuenta de que, en esta era de aceleración incontrolada, el secreto es la lentitud.

Para hacer sitio a la leche, tendremos que irnos deshaciendo de un poco de cálculo diferencial. Será probablemente el artista de la ausencia quien nos adelante un par de claves viables para la felicidad.

II

Si uno deja de pedalear, la bicicleta se cae, argumentan los defensores de este demencial “modelo de desarrollo” (que desde luego no se desplazan en bicicleta sino en automóvil). De manera que adelante, gritan, aunque la bicicleta está acercándose rápidamente al despeñadero.

Pero, si uno deja de pedalear, ¿siempre se cae la bicicleta? ¿No habéis disfrutado nunca de la habilidad del acróbata, quieto sobre su bicicleta o monociclo encima de la cuerda floja?
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JORGE RIECHMANN (Madrid, 1962), Conversaciones entre alquimistas, Tusquets, Barcelona, 2007, 126 págs.
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sábado 24 de julio de 2010

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (120): El trauma infantil de Hemingway

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Hay un concurso anual de dobles de Hemingway al que llegan participantes de todos los lugares del mundo. Todos con ese aspecto bonachón de última hora: barba blanca, de profeta menor; gafas de aro, metálicas; bermudas de color caqui bajo el estómago hinchado de ginebra; chapelas o viseras, sandalias y, los más osados, una petaca de ron.

Tuvo un problema de pequeño, un trauma infantil, cuando su madre lo vistió de chica. Era costumbre, entonces, poner faldas y trajes a los niños, así que el cándido Ernest aparece en las fotos de sus primeros años vestido con la ropa de su hermana mayor; todo rizos de oro, el pobre, y faldas tableadas, y corpiños fruncidos. De modo que el resto de su existencia, tal vez por resarcirse, ofreció una imagen varonil, siempre, de hombretón valeroso, aventurero audaz -cara cuadrada, madíbula vigorosa y bigotito-, amante del peligro y el riesgo, y de la vida ruda: pesca y caza mayor.


JESÚS MARCHAMALO / DAMIÁN FLORES, 44 escritores de la literatura universal, Siruela, Madrid, 2009, pág. 91
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ANECDOTARIO DE POETAS (220): Delmira Agustini se casa enamorada de otro

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Delmira Agustini se había casado el 14 de agosto de 1913 con Enrique Job Reyes, rematador y consignatario de ganado, devoto católico, con amistades en los encumbrados sectores sociales de nuestro país, entre los que se encontraba don Santiago Agustini, estanciero y padre de Delmira.

La poetisa y su novio mantuvieron una relación, al clásico estilo de la época, que se prolongó por cinco años y un breve matrimonio de cincuenta y dos días, según una correspondencia de Enrique Ugarte, encontrada después de la muerte de ambos.

Se casaron por la Iglesia Católica, con todos los ritos y ceremonias de rigor, siendo los padrinos el filósofo Carlos Vaz Ferreira y el poeta Juan Zorrilla de San Martín. Las dudas y temores sobre su futuro matrimonio se reflejaban en una carta que Delmira escribió al poeta Rubén Darío: "He resuelto arrojarme al abismo medroso del casamiento. No sé, tal vez en el fondo me espera la felicidad. ¡La vida es tan rara!".

Unas semanas después de su matrimonio, Delmira le enviaba una correspondencia a su amigo Manuel Ugarte, un escritor y político socialista argentino, que supo frecuentarla, rodearla de afecto y de galanterías en algún momento de su vida. Hay quienes sostienen que la poetisa siempre estuvo enamorada de éste, la carta parece confirmarlo en varios de sus párrafos: "Para ser absolutamente sincera, yo debí decirlas; yo debí decirle que usted hizo el tormento de mi noche de bodas y de mi absurda luna de miel...", confesando más adelante: "Mientras me vestían pregunté no sé cuántas veces si había llegado... Entré a la sala como a un sepulcro, sin más consuelo que el de pensar que lo vería. La única mirada consciente que tuve, el único saludo inoportuno que inicié fueron para usted. Tuve un relámpago de felicidad. Me pareció, por un momento, que usted me miraba y me comprendía..." Y termina diciendo: "Usted, sin saberlo, sacudió mi vida."
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RUBÉN BORRAZAS, Obra, pasión y muerte de una poetisa, Diario La República, 28 de julio de 2006
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92. Cinco poemas de "Poemas & Híbridos", de BERNARDO ATXAGA

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POEMA DE INVIERNO

Así fue como acabó el undécimo mes, Noviembre:
Con el canto de las ocas salvajes
que marchaban hacia el Sur.

Y tú miraste hacia aquel cielo, para decir:
Si tuviera alas, también yo me esforzaría
en busca de nuevas tierras,
también yo levantaría mi campamento
en una playa llena de banderas amarillas;
quizá entonces trabajara mejor el tiempo,
quizá entonces olvidara para siempre
las murallas y la gente de esta ciudad.

Y, recuerda, yo sólo te hice una pregunta:
¿Por qué somos tan infelices?
De morir un mes más tarde
habría visto nieve
en nuestro jardín.

Seguíamos hablando
cuando los oscuros ángeles
que se lo llevaron
se llevaron también la tarde.

Así fue como acabó el undécimo mes, Noviembre:
Con el canto de las ocas salvajes
que marchaban hacia el Sur.



POR AQUEL ENTONCES

Por aquel entonces,
yo paseaba por las orillas de un río
que se doraba cada dos o tres atardeceres,
y pensaba que quizá ya hubieras muerto,
que quizá fueras a nacer más tarde,
el mismo verano de mi muerte,
como un árbol alimentado con zumo
de nubes color naranja.
Por todas partes buscaba tu vestido azul y rojo.

Algo después, una noche,
discutimos acerca del valor de las basuras,
sobre lo provechoso de los viajes largos;
Y aquel mismo otoño
te convertiste en la mujer de los muchos nombres,
eras Casiopea, y Polux, e Isis and Pandora,
y tu pelo no era otro, adivina adivinanza,
que el de Berenice (elemental Mr. Watson).

Y hubo un día, quizá un lunes o un martes,
en que te escribí aquello de que en mi sexo
se encuentra (¡qué barbaridad!), Bagdag,
en mi cerebro crecen los bosques de Canadá;
Pero tú el bosque más frondoso.

Ahora soy tu torpe amante, te quiero etc.
como ante las puertas del invierno, etc.etc.



PERDONA, CRAVAN

Para cuando Francis Picabia disputó en Barcelona
el campeonato mundial de boxeo,
ya todas las cosas estaban dichas seguramente por
Ejemplo: En los viajes largos se quiebra el corazón
de los trenes mercancías,
todos los maquinistas lloran al pasar por Akra.

Sabemos al menos très normal très normal
que no es posible hablar en primera persona,
y leemos cada día el nombre de los cimientos
de la felicidad doméstica: Congratulations,
congratulations por esos fantásticos yogurths,
congratulations por esa ropa sin arrugas,
congratulations por los miles de cocidos a nuestro alcance,
sinceramente congratulations, congratulations for me,
congratulations for you, congratulations para todos.

Y ya lo dijo el viejo Ezra hace mucho tiempo, clichés,
siempre clichés, o clichés de cualquier sabor,
Orange, Citron, dragón es nuestro campeón.
O como dices tú, ella es la más bonita, la quiero mucho,
O-nou O-nou nos respondió Malone
Por decir algo y metiendo el morro
hasta el fondo lo más profundo;
y yo también puedo repetir algunas palabras:
El caso del hombre que al salir de casa
perdía el culo buscando caminos buenos y secretos,
un gran tema para una película en tecnicolor;
y efímera la fantasía del cigarro de boquilla dorada
en Nueva York, y en todos los sitios Nueva York, O-nou,
O-nou, qué tal, comantalevu, etcétera etcétera.



CANCIONES I

(Un explorador cansado)

Qué otra cosa podría ver un explorador cansado
dentro de los límites de un metro cuadrado de tristeza,
sino Caminos que los limoneros acompañan, sino Colinas
y ondulados campos donde el vino ya se presiente;

Qué podría ver sino Islas de Cristal, Ciudades
plateadas, áureas, Amaneceres, Barcos Rojos
que tripulaciones enloquecidas llevan sin rumbo;

Serpientes gigantescas, tigres, podría ver también
ballenas blancas sumergiéndose en un océano cálido;
Podría ver dos mujeres de vestidos anaranjados
sentadas junto a una pared incendiada por el sol;

Podría ver todos esos días irrecuperables
posándose como una bandada de pájaros imaginarios.



CANCIONES VI

(Reggae de las mariposas)

Aquellas mariposas que volaban
hacia el interior de mar...
Aquellas mariposas que, por miles,
volaban por encima de las olas...

Se alejaron de la costa
como una pequeña nube
y, dejando atrás los barcos,
se perdieron a lo lejos;

Aquellas mariposas que volaban
hacia el silencio del mar...
No vayáis! No vayáis!
No encontraréis en ese mar
un lugar donde posaros;

No tiene islas, no tiene rocas,
Ese mar sólo tiene agua, oscura agua...


BERNARDO ATXAGA (Asteasu, 1951), Poemas & Híbridos, Visor, Madrid, 1991, 116 págs.
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viernes 23 de julio de 2010

TROYA LITERARIA (178): Pérez-Reverte contra Miguel García-Posada

Siempre evito hacer crítica literaria formal. Sin embargo, como lobo viejo que soy, a veces me gotea el colmillo ante ciertos pescuezos que piden dentelladas. Y resulta que acabo de zamparme algo escrito por un tal García-Posada. Se trata de una primera novela –La sangre oscura–, digna de olvido de no darse una deliciosa circunstancia: su autor es doctor en filología hispánica y presidente de la asociación de críticos literarios españoles, nada menos. Así que calculen con cuánto interés me la eché al coleto. A fin de cuentas, razonaba, si este crítico ilustre dedica su vida a enjuiciar libros ajenos, explicando a los autores cómo deben escribir, su novela será una lección magistral sobre el modo de hacer las cosas en cuanto a estilo, estructura, personajes y otros ingredientes que, por su oficio, mi primo conocerá al dedillo. A ver si se me pega algo.

Y en efecto. La primera lección del texto garciposadiano afecta al arduo problema del punto de vista literario, que resuelve sin despeinarse, metiendo nueve veces el pronombre personal me en una página, por ejemplo, sin contar los yo y los mi; algo tan íntimo y original que permite al protagonista –trasunto del autor, pues la novela, astuta pirueta literaria, es autobiográfica– afirmar: «Mi vida interior comenzaba a ser tan rica que el desahogo verbal resultaba innecesario».

La trama es apasionante: un crítico literario investiga la muerte de un compañero poeta antifranquista; y tras leer el diario del difunto –sagaz recurso narrativo– concluye que se suicidó, en parte porque era homosexual, en parte por asco de la dictadura. Todo eso, en páginas llenas de citas ajenas; aunque, pese a tal respaldo de autoridades, la cosa queda algo especulativa, divagando de acá para allá. De manera que al final de la novela seguimos con la misma información que teníamos al principio: que un fulano se suicidó y que la vida es triste de cojones. Consciente de ello –de algo sirve ser crítico literario–, el autor comenta, por boca del protagonista, que algunos lectores «tienen derecho a tildar de especulaciones estas consideraciones que he alumbrado»; aunque luego pone las cosas en su sitio: «Son los mismos que (…) le reprochan a Cervantes las novelas interpoladas en la primera parte de El Quijote».

Los hallazgos estilísticos son numerosos. Háganse idea con este párrafo: «Me pasaba entonces mucho, pasaba mucho dentro de mí, y me pasaba bastante más de lo que entonces podía saber que me pasaba», que hace bonito tándem con este otro, tan diáfano: «No se ha visto volver suficientemente nada para que suene a cosa ya sabida». Y reparen en la sutil manera de mencionar «la expresión sin expresión de aquel rostro», para decir que alguien era inexpresivo. Aunque no tanto, pues más adelante matiza: «Aquel rostro inexpresivo parecía decirme algo con su ausencia de lenguaje». Tampoco el estilo garciposadesco está exento de poesía eres tú: «Me pareció vislumbrar una lágrima corriéndole por la mejilla desde los ojos húmedos», escribe. De todos los hallazgos literarios que ofrece el texto, personalmente me quedo con «las vivencias que me asaltaban ante espectáculos urbanos de tanta enjundia», aunque haya muchas otras valiosas perlas, como ese «sol que bailaba ebrio de su propia suficiencia», o aquel «ejemplares de divorciables los hay paradigmáticos, como aquella divorciable». También expone el autor complejas certezas sobre los arcanos del alma femenina, cuando nos confía: «A las mujeres hay que darles cancha». Actitud recompensada en la novela cuando una prostituta se niega a cobrarle al autor-narrador, supongo que ahíta de placer y por guapo.

Novela, en fin, poblada de «seres que deambulaban por los pasillos», y de confusiones léxicas como «lesa antipatria», llamar matrona a una joven alumna e ignorar la etimología y significado de las palabras ristre o bicoca; por no hablar del uso incorrecto del punto y coma, de la coma y del punto y seguido. Para justificarlo, supongo, el autor advierte, dedo en alto: «El lector, llegado a estas alturas de mis razonamientos, creerá que su grado de sorna no se compadece (…) con los cánones de la narración. Haría mal en pensarlo así». Resumiendo: se trata de una lectura tan interesante que recomiendo le echen un vistazo. Vale la pena que se vendan cien o doscientos ejemplares de la novela, e incluso más. Es la mejor manera de que algunos lectores sepan en manos de qué individuos –los hay respetabilísimos también, pero este pobre hombre preside el gremio– se encuentra la crítica literaria en España.


ARTURO PÉREZ-REVERTE, Cuando éramos honrados mercenarios, Alfaguara, Madrid, 2009, págs. 190-192
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La panadera

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Cada vez que la panadera
rizadamente rubia
de la calle Doctor Esquerdo
me devuelve los cambios,
el simple roce de sus manos
sobre las mías
deja las neutrales monedas
más alegres que nunca;
desde que me he dado cuenta
siempre pago el pan
con el billete más grande.
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Lo mejor de CRÍTICA POÉTICA Y CONTRACRÍTICA (46): 10 de junio de 2009

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Addison de Witt: Los libros de Julio Llamazares no han envejecido lo bien que esperábamos. En especial, la carga retórica de metáforas, simbología y comparaciones, nos parece por un lado poco brillante y por otro lado repetitiva. Es evidente que hay aciertos en poemas completos y brillantez en algunos de sus versos. Pero creemos que el neobarroco que practicó requiere detrás a un poeta extraordinario para que sus versos no "amarilleen" con los años. Y opinamos que Julio Llamazares no llega a ser ese poeta.

Marcos: Personalmente creo que para Llamazares la poesía sirvió de campo de entrenamiento para su faceta de narrador, en la que sí estamos ante un escritor bastante importante. "La lluvia amarilla" sigue siendo una novela mítica a pesar de los años y ha superado mucho mejor que su poesía el paso del tiempo.

David: Lo mítico y su mística, querido Marcos, creo que tiene algo de generacional. Para la gente de mi generación, "La lluvia Amarilla" no tiene nada de mítico y sí de amarillo. Y no porque sea una novela poética, o lírica, sino porque en lo narrativo falla y en lo poético es todavía peor. A este señor, por varios motivos, se le valoró en exceso en su tiempo y ahora comienza a tener una valoración más acorde con su calidad literaria.

Anónimo: Aprecio sinceramente vuestras críticas y sigo el blog con entusiasmo, pero hoy he tenido la sensación de que la lectura que habéis hecho del libro de Julio Llamazares es exclusivamente formal, sin ahondar en la temática ni en su profundidad. Creo que, esta vez, vuestra crítica se aproxima más al bisturí de un taxidermista que a la mirada de un lector. No entiendo la lectura como una búsqueda de metáforas o un desglose de ritmos, si no como un entendimiento con el poeta y su verdad necesaria y arrebatada.

XX: Decía que no estoy de acuerdo que un solo poema pueda ser tan bueno que justifique un poemario. Pienso que sí, efectivamente no es necesario que todos los poetas sean Grandes poetas. Pero pienso que si debería de haber cierta regularidad en la escritura. Digo regularidad y progresión.

Anónimo: Una lanza a favor de Llamazares, como intelectual: hace unos años escribió en El País una columna (que le trajo problemas) sobre el desastre del mundo editorial actual, y su condicionamiento por premios, ventas y etc., reconociendo que si él y tantos otros ahora fuesen autores noveles de relativa calidad nunca hubiesen llegado a publicar en estos tiempos.

Anónimo: Sois unos cansinos. ¿Cuándo vais a hablar de poesía? Tanto hablar de los premios, de las corruptelas... poneros a escribir, si no lo podéis publicar, subidlo a la web y dejadnos opinar. ¡Aburrís a la piedras!

Anónimo: El III premio internacional de poesía Antonio Gala, y recalco lo de internacional, convocado por el Excmo. Ayto. de Alhaurín el Grande, lo ha ganado una autora del municipio. Alhaurín el Grande que yo sepa, no tiene demasiados habitantes. Seguramente, al abrir la plica, los miembros del jurado, habrán flipado ante tan increíble y magna coincidencia. Da la casualidad de que siendo el premio internacional, y siendo el mundo tan tan grande, ha ganado alguien que reside en el pueblo. A lo mejor hasta se han cruzado alguna vez por la plaza con la ganadora.


Blog Crítica poética y contracrítica (AQUÍ)
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jueves 22 de julio de 2010

TROYA LITERARIA (177): Ramón J. Sender contra Unamuno

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RAMÓN J. SENDER: Unamuno estaba siempre tratando de actuar impresionantemente en público, y aunque buen actor, era uno de esos actores sin flexibilidad que no hacen más que un tipo, siempre el mismo. Por lo tanto, aburría.

PREGUNTA: ¿No crees tú que en Unamuno había, en parte, un desaliño voluntario?
RJS.: No, no. Él hacía lo que podía de buena fe. Lo que pasa es que lo habían mimado como a un niño prodigio desde joven y creía que todo lo que salía de su pluma sin retoques debía ser publicado. Y publicaba cada idiotez que daba vergüenza leerlo... Claro, al lado de él Valle-Inclán nos ofrecía su maravilloso ejemplo de pulcritud, de exactitud, de pericia y de genio. No había duda de que Valle-Inclán, literariamente, era algo genuino y considerable.

P.: ¿Tenía Unamuno un carácter violento?
RJS.: No. Tenía en primer lugar una voz muy atiplada y una manera cazurra y campesina de hablar. Luego, todos estaban pendientes de sus labios y él se dejaba querer y tomaba una actitud inadecuada de prima-dona. Claro, a mí todo eso me molestaba. Los otros amigos suyos eran mucho más viejos que yo. Tenían otra idea de las cosas.

P.: ¿Crees que había histrionismo en su actitud?
RJS.: ¡Oh, sí! Definitivamente.

P.: ¿Y lo que dice Ortega, que lanzaba su yo en las reuniones como si fuera un ornitorrinco...?
RJS.: No sólo Ortega, sino Pío Baroja dice lo mismo, y Valle-Inclán, y todos los que lo trataban. Baroja, que no quería mucho a Valle, dice que éste era vanidoso y afectado, pero que no era nada al lado de Unamuno. Si se hablaba delante de él del talento militar de Napoleón decía: “¡Oh, no se fíen de la historia, porque era un jefe alemán de estado mayor, sobrino de Federico el Grande, quien planeaba las batallas!”. O cosas por el estilo.

P.: ¿Inventaba esas cosas?
RJS.: Sí. Para quitar aires al entusiasmo de todos los que elogiaban a alguien delante de él. No podía tolerarle grandeza alguna a Aristóteles ni a Alejandro Magno; a Sócrates ni a Platón. No podía permitir que nadie, en el pasado o en el presente, tuviera ningún pretexto para admirar a nadie que no fuera Miguel de Unamuno y Jugo. Era un caso verdaderamente patológico. A veces, todo se resolvía en tonos grotescos.

P.: ¿Y cómo te explicas el tremendo éxito que Unamuno ha tenido como escritor? La crítica lo ha elogiado y sigue elogiándolo.
RJS.: En todas partes hay dos clases de escritores: unos a quienes se elogia y otros a quienes se lee. En España, en esa época, no había crítica, realmente. No hubo crítica desde la muerte de Menéndez Pelayo. Y también se elogiaba a don Miguel por provincianismo. Unamuno comenzó a hacer efecto cuando fue rector de Salamanca. Y porque era uno de los pocos que sabía griego en su tiempo. Latín lo sabe todo el mundo en España mejor o peor, pero griego lo saben muy pocos. Sin embargo, no parecía haber aprendido gran cosa de los griegos. Del sentimiento trágico de la vida es una paráfrasis de Spinoza, a quien además no acaba de comprender. En todo el libro el único interés está en lo que cita ocasionalmente de Spinoza. Las reacciones suyas ante Spinoza, a quien llama por cierto de vez en cuando “el pobre Spinoza”, son absurdas. El pobre Spinoza, de quien el rico Unamuno vive en ese libro.

P.: A Ortega le parecía también Unamuno muy antipático... Ortega escribe muy bien, ¿no te parece?
RJS.: Ortega resulta a veces un poco atento a lo decorativo. Pero era un hombre muy civilizado, muy culto. Y el pobre Unamuno era un seudocampesino. Habría sido un magnífico cura de aldea, un poco cascarrabias, y le habrían tenido miedo las mujeres. Yo lo molesté varias veces con bromas que lo ponían nervioso. Las bromas le molestaban porque no tenía sentido de humor. Un día decía: “Ya querría yo saber quién era William Shakespeare”. Y yo le respondí: “Eso está ya averiguado. William Shakespeare era otro hombre de la misma edad que William Shakespeare que se llamaba William Shakespeare”. Los otros soltaron a reír y Unamuno se puso amarillo de rabia...


RAMÓN J. SENDER, entrevistado por MARCELINO C. PEÑUELAS para Conversaciones con Ramón J. Sender , Magisterio Español, Madrid, 1969, 286 págs.
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Retiro, jueves, 14:00

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Lo que he dado en llamar el fenómeno Ada Menéndez, que consiste en una proliferación de recitales, una escuela de escritura pujante y un blog visceral y combativo (AQUÍ) cuya sección de bombas atómicas es tan leída como los editoriales del The New York Times, quizá nos esté impidiendo darnos cuenta de que esta chica va convirtiéndose poco a poco en una poeta estupenda. No hace un mes que me envió por correo el esbozo de “La mujer anochecía”, libro que comencé a leer con prevención pero que terminé y repetí con entusiasmo. Ahora ya no tengo dudas, aquí hay una poeta: el poemario me merece el calificativo de brillante. El salto de calidad que ha dado con respecto a sus tres trabajos anteriores me parece tan notable que fortalece de nuevo mi convicción de que los blogs y los recitales en los bares, con todos sus errores gargantúos en los que no vale la pena insistir, siguen siendo una buena herramienta para mejorar o mantener la ilusión alta. Me alegro por Ada porque suelo verla envuelta a menudo en fregados y polémicas, a veces con la razón de su parte y otras sin ella, y no sé hasta qué punto la imagen que desprende en su blog se parece a la que me he formado yo, la de una luchadora infatigable con un corazón que se extiende de aquí a Mogadiscio. “La mujer anochecía”, con prólogo de José Luis Piquero, saldrá en la editorial Amargord dentro de unos meses y volveré sobre él cuando se publique, porque me encanta propagar las noticias buenas y los libros buenos.
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POESÍA SIN PAPELES: Ya tenemos página en Facebook

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Dirigida por Giovanni Collazos, ya tenemos página de POESÍA SIN PAPELES en Facebook, a la que podéis acceder pinchando en la imagen o AQUÍ.
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POESÍA SIN PAPELES: Los que están en contra

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Andaba ayer buceando por Google en busca de carteles y logos bonitos para nuestro blog POESÍA SIN PAPELES (AQUÍ), pensando que iba a poder elegir entre cientos de ellos en plan multiguay y polibién, y me llevé la desagradable sorpresa de encontrarme a la vez con muchísimos carteles contra la inmigración, particularmente los de este grupo, que me dejaron bastante asustado (aunque entiendo y afirmo que este ejercicio de rechazo tan extremo no tiene nada que ver con la mayoría de los españoles, por lo menos los que yo conozco):
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miércoles 21 de julio de 2010

ANECDOTARIO DE POETAS (219): Bukowski comienza a cobrar mil dólares por cada recital

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Hank salió con cinco mujeres en 1975, pero Linda King las mantuvo a raya a casi todas. Él oscilaba entre el convencimiento de que era el mejor escritor vivo y una profunda inseguridad, como si los elogios y el éxito fuesen una broma y alguien fuera a quitarle de repente la máquina de escribir entre las risas de todos. Pero en general se sentía feliz. Amaba a su hija, la retribución de Black Sparrow había aumentado a 300 dólares, sus honorarios por un recital eran ya mil dólares, hacía lo que más le gustaba, amaba la vida por fin. Describió la paz que sentía conduciendo su destartalado Volkswagen del 67 por las calles como un adolescente, oyendo por la radio The Host Who Loves You Most, sintiendo el sol en la espalda y el continuo zumbido del motor reacondicionado mientras se abría paso entre los otros vehículos.

Recibía mucha correspondencia de admiradores: poetas que querían una presentación para John Martin o que Hank leyera y comentara sus poemas; cartas de presos y obreros; cartas de lectores que le decían que sin sus escritos se habrían suicidado, que les había salvado la vida, que les había hecho comprender cosas que habían cambiado su vida. Y, por supuesto, también recibía cartas de jovencitas que querían acostarse con él, a menudo acompañadas de fotografías explícitas.


BARRY MILES, Charles Bukowski, Circe, Barcelona, 2006, págs. 289 y 290, traducción de Ángela Pérez
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ANECDOTARIO DE ESCRITORES (119): La dotación del premio Goncourt es de diez euros; la del Planeta, 601.000 euros

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En su testamento de 1896 el novelista francés Edmont Hout de Goncourt (Nancy, 1822 - Essone, 1896) dejó escrito que se creara en honor de su hermano, el también escritor Jules (París, 1830- ídem, 1870), un premio literario que se denominaría Premio Goncourt cuyo fin era premiar el mejor volumen de imaginación en prosa. A pesar de que es el premio más prestigioso del país galo su dotación era de 50 francos. Al entrar en vigor el euro, el premio se redondeó a la simbólica cifra de 10 euros. Se trata del más importante de los premios que menor cuantía tiene.

Por el contrario, los 601.000 euros del Premio Planeta, que ha logrado que millones de españoles lean cada Navidad y tiene un marcado trasfondo comercial, es el de mayor dotación económica. Fue creado por José Manuel Lara (El Pedroso, 1914 - Barcelona, 2003) en 1952. Se otorga el día 15 de octubre, onomástica de Santa Teresa, ya que así se llamaba la esposa del editor barcelonés.


LUIS FERNÁNDEZ ZAURÍN, De cuando Vargas Llosa noqueó a Gabo y otras 299 anécdotas literarias, Styria, Barcelona, 2009, págs. 27 y 28
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