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POEMA DE INVIERNOAsí fue como acabó el undécimo mes, Noviembre:
Con el canto de las ocas salvajes
que marchaban hacia el Sur.
Y tú miraste hacia aquel cielo, para decir:
Si tuviera alas, también yo me esforzaría
en busca de nuevas tierras,
también yo levantaría mi campamento
en una playa llena de banderas amarillas;
quizá entonces trabajara mejor el tiempo,
quizá entonces olvidara para siempre
las murallas y la gente de esta ciudad.
Y, recuerda, yo sólo te hice una pregunta:
¿Por qué somos tan infelices?
De morir un mes más tarde
habría visto nieve
en nuestro jardín.
Seguíamos hablando
cuando los oscuros ángeles
que se lo llevaron
se llevaron también la tarde.
Así fue como acabó el undécimo mes, Noviembre:
Con el canto de las ocas salvajes
que marchaban hacia el Sur.
POR AQUEL ENTONCESPor aquel entonces,
yo paseaba por las orillas de un río
que se doraba cada dos o tres atardeceres,
y pensaba que quizá ya hubieras muerto,
que quizá fueras a nacer más tarde,
el mismo verano de mi muerte,
como un árbol alimentado con zumo
de nubes color naranja.
Por todas partes buscaba tu vestido azul y rojo.
Algo después, una noche,
discutimos acerca del valor de las basuras,
sobre lo provechoso de los viajes largos;
Y aquel mismo otoño
te convertiste en la mujer de los muchos nombres,
eras Casiopea, y Polux, e Isis and Pandora,
y tu pelo no era otro, adivina adivinanza,
que el de Berenice (elemental Mr. Watson).
Y hubo un día, quizá un lunes o un martes,
en que te escribí aquello de que en mi sexo
se encuentra (¡qué barbaridad!), Bagdag,
en mi cerebro crecen los bosques de Canadá;
Pero tú el bosque más frondoso.
Ahora soy tu torpe amante, te quiero etc.
como ante las puertas del invierno, etc.etc.
PERDONA, CRAVANPara cuando Francis Picabia disputó en Barcelona
el campeonato mundial de boxeo,
ya todas las cosas estaban dichas seguramente por
Ejemplo: En los viajes largos se quiebra el corazón
de los trenes mercancías,
todos los maquinistas lloran al pasar por Akra.
Sabemos al menos très normal très normal
que no es posible hablar en primera persona,
y leemos cada día el nombre de los cimientos
de la felicidad doméstica: Congratulations,
congratulations por esos fantásticos yogurths,
congratulations por esa ropa sin arrugas,
congratulations por los miles de cocidos a nuestro alcance,
sinceramente congratulations, congratulations for me,
congratulations for you, congratulations para todos.
Y ya lo dijo el viejo Ezra hace mucho tiempo, clichés,
siempre clichés, o clichés de cualquier sabor,
Orange, Citron, dragón es nuestro campeón.
O como dices tú, ella es la más bonita, la quiero mucho,
O-nou O-nou nos respondió Malone
Por decir algo y metiendo el morro
hasta el fondo lo más profundo;
y yo también puedo repetir algunas palabras:
El caso del hombre que al salir de casa
perdía el culo buscando caminos buenos y secretos,
un gran tema para una película en tecnicolor;
y efímera la fantasía del cigarro de boquilla dorada
en Nueva York, y en todos los sitios Nueva York, O-nou,
O-nou, qué tal, comantalevu, etcétera etcétera.
CANCIONES I(Un explorador cansado)Qué otra cosa podría ver un explorador cansado
dentro de los límites de un metro cuadrado de tristeza,
sino Caminos que los limoneros acompañan, sino Colinas
y ondulados campos donde el vino ya se presiente;
Qué podría ver sino Islas de Cristal, Ciudades
plateadas, áureas, Amaneceres, Barcos Rojos
que tripulaciones enloquecidas llevan sin rumbo;
Serpientes gigantescas, tigres, podría ver también
ballenas blancas sumergiéndose en un océano cálido;
Podría ver dos mujeres de vestidos anaranjados
sentadas junto a una pared incendiada por el sol;
Podría ver todos esos días irrecuperables
posándose como una bandada de pájaros imaginarios.
CANCIONES VI(Reggae de las mariposas)Aquellas mariposas que volaban
hacia el interior de mar...
Aquellas mariposas que, por miles,
volaban por encima de las olas...
Se alejaron de la costa
como una pequeña nube
y, dejando atrás los barcos,
se perdieron a lo lejos;
Aquellas mariposas que volaban
hacia el silencio del mar...
No vayáis! No vayáis!
No encontraréis en ese mar
un lugar donde posaros;
No tiene islas, no tiene rocas,
Ese mar sólo tiene agua, oscura agua...
BERNARDO ATXAGA (Asteasu, 1951), Poemas & Híbridos, Visor, Madrid, 1991, 116 págs..