domingo 31 de enero de 2010

Un fragmento del GRUPO SURREALISTA DE CHICAGO

.
El Grupo Surrealista reconoce el ineludible y crucial significado no sólo del incendio insurreccional, sino también de la tradicional o espontánea contribución de las personas alejadas de los valores agobiantes y predominantes de la civilización capitalista. En los iglúes de los esquimales, en los tipis de los indios de las praderas, en las casas comunales de los iroqueses, en las pirámides de los mayas, en las casas de adobe de los indios pueblo, en las casas levantadas sobre el baobab del África tropical, en los margosos poblados trogloditas del cinturón chino y en las viviendas-acantilado de los dogón en el sur de Tombuctú, en ellos reconoce el surrealismo el mágico y melodioso latido de su propio corazón indómito


GRUPO SURREALISTA DE CHICAGO, ¿Qué hay de nuevo, viejo?, Pepitas de calabaza ediciones, Logroño, 2008, págs. 58 y 59
.

TROYA LITERARIA (23): Baroja contra Laforet, Cela, Benavente y Unamuno

.
La literatura ha degenerado en estos últimos cuarenta años, en Europa tiene un gran bajón […]. En España no hay nada nuevo. Las obras de Carmen Laforet parecen infantiles. Cela es estentóreo y escandaloso; acaba por aburrirlo a uno […] La fama de Benavente ha empezado a deshacerse en cuanto ha muerto… ése también… le dieron el Nobel y no quería gastar cuatro mil francos para ir a Suecia […] Unamuno era extravagante y presuntuoso. Estaba lleno de petulancia y miedo, y no sabía hacer lo que haría cualquier hombre corriente; se enemistó con todo el mundo, hasta las piedras de Salamanca se le pusieron en contra y, al verlo, murió desesperado.


PÍO BAROJA, entrevistado en 1955 por Koldo Mitxelena para la revista Egan, recogido por Eduardo Gil Bera en Baroja o el miedo, Península, Barcelona, 2001, pág. 416
.

Ciento cincuenta y nueve

.


..

ANECDOTARIO DE POETAS (37): Rimbaud propone quemar el Louvre y la Bibliothèque Nationale para aniquilar la cultura francesa

.
Su reputación empezaba a consolidarse. Con una infalible falta de tacto, se presentaba como una combinación de las dos figuras más repulsivas que se conocían en la Francia de los años setenta del siglo XIX: el homosexual y el anarquista. Desde el punto de vista político, se situaba ahora tan a la izquierda que se rebelaba incluso contra la Comuna. Le reprochaba su vergonzosa actitud de reserva: al no prender fuego a la Bibliothèque Nationale y al Louvre, había cometido la estupidez de no aniquilar la cultura francesa. En su opinión (expresada por el confuso y remilgado Delahaye), "la acción revolucionaria verdaderamente eficaz y definitiva habría consistido en quitarle de una vez por todas a la humanidad aquello que constituye su motivo de orgullo más preciado y pernicioso". Rimbaud parece referirse al pene: el único remedio realmente eficaz para el capitalismo burgués era una castración completa.

Como si quisiera indicarle al género humano qué camino debía tomar, Rimbaud alardeaba públicamente de sus relaciones homosexuales. Un día el poeta Maurice Rollinat lo vio entrar en un café. Apoyó la cabeza sobre la superficie de mármol de la mesa y empezó a contarle en voz alta sus últimas actividades. "Estoy completamente molido. X... se ha pasado toda la noche follándome y ahora no puedo contenerme la mierda." (Puede que esto no fuera verdad, aunque es médicamente posible.)

El novelista Alphonse Daudet oyó por casualidad unas revelaciones de la misma naturaleza. Rimbaud estaba quejándose de Verlaine: "Conmigo puede disfrutar cuanto quiera. Pero pretende que yo también me lo haga con él. ¡Por nada del mundo! Además tiene una piel horrible".


GRAHAM ROBB, Rimbaud, Tusquets, Barcelona, 2001, pág. 156
.

Lo mejor de CRÍTICA POÉTICA Y CONTRACRÍTICA (11): 19 de enero de 2008

.
Addison de Witt: A nivel estilístico, Luis Antonio de Villena repite en La prosa del mundo las marcas de la casa de siempre: cultismos, mitología y personajes históricos (Eros y Hércules, Troya, Sibila, Álvaro de Luna), algún latinajo para estudiantes de ESO, varias terminaciones o comienzos en máximas ("si sabes mirar, todo es poesía") y, lo peor, un venecianismo de un alto nivel de cursilería (19-1-08)

Helena: Quizás este sea el mejor libro de Luis Antonio de Villena y sin embargo estoy de acuerdo en su valoración. El cómo una poeta de su calidad, muy media, ha llegado a tener el protagonismo que ha tenido en la poesía española es un síntoma de que algo no ha funcionado bien. Ha sido un hombre listo, que a base de antologías ha tratado de crear una escuela de discípulos que siempre han sido de corta vida. Y se arrimó al hombre adecuado en el momento correcto. Pero yo todavía espero que algún poeta me diga que es un buen poeta. Incluso los antologazos (19-1-08)

Joan: Si muchos son los llamados y pocos los elegidos, todavía es peor en el caso de la prosa poética. La mayoría de gente es capaz de escribir un poema que suene más o menos poético, pero muy pocos son capaces de escribir verdadera prosa poética. A mi juicio, sólo aquellos que escriben poesía incluso cuando escriben ensayos son los llamados. En España, de los más recientes, se me ocurre el caso de Valente, que escribía una prosa poética maravillosa. Un poco más lejos, Ángel Crespo o Cernuda. Hay grandes poetas que no pudieron hacer ni un solo poema en prosa bueno, como Eliot (19-1-08)

Dr. Stockmann: Podemos seguir con Baudelaire, por qué no: ¿sabes que estaba en contra del sufragio universal, incluso de cualquier forma de democracia? Eso no quita valor a sus poemas, ¿verdad? Entonces, ¿a mí qué me importa lo que piense Luis Antonio de Villena de la prostitución o de cualquier otro tema? Valorar su (floja) literatura no tiene nada que ver con valorar la función social de lo que escribe. El tema es tan viejo que da pereza discutirlo. Un ejemplo de lo más clásico serían los documentales de Leni Riefenstahl: propaganda nazi, sí, pero obras maestras desde un punto de vista cinematográfico. ¿Qué, las lanzamos a la pira? (19-1-08)

Anónima: Si Baudelaire hubiera basado buena parte de su poesía en la defensa de valores antidemocráticos a lo mejor su poesía no me habría gustado, aunque estuviera bien escrita. La concepción puramente estética del arte, abstraído de todo lo demás, no me interesa lo más mínimo. No es un tema de juicios ni de hogueras. Pero para mí el artista no sólo lo es por su oficio sino por su actitud vital. Y alguien que habla de la esclavitud del siglo XXI en uno de cada tres poemas como si nada pasara, sin importarle aparentemente un carajo lo que esas personas tienen que sufrir, me interesa poco. Podré hacer una valoración estética positiva, no en este caso, de su obra, pero esa valoración no forma el conjunto de la valoración artística sino que es un apartado más. La tiranía del esteticismo, ¿no estaba superada ya? ¿O porque puede estar bien escrito debemos de hacer una valoración positiva de un poema que alabe a un violador y asesino de niños? Según tú, si está bien escrito, no hay problema. Para mí sí lo hay. Y grave. La estética es parte, no el todo, de la creación artística (19-1-08)

Anónima: Haces preguntas que crees sencillas porque las tienes muy claras, pero que son debates muy serios en filosofía. Yo estoy lejos de lo que se podría llamar moralismo radical, tipo Tolstoi o Pierre Bordieu. Tu posición sin embargo parece muy cercana al esteticismo, o autonomismo, radical. Para ti parece que el valor estético es completamente independiente, autónomo, del valor moral. Oscar Wilde, a nivel teórico, se encontraba en esta posición: "...to art's subject matter we should be more or less indifferent." De manera curiosa, la defensa del esteticismo radical, desde un punto de vista filosófico, no puede hacerse sino entrando en la propia moral, como demostró involuntariamente Posner. Pero lo más importante es que la defensa del esteticismo radical incluye una definición estrecha y raquítica del valor estético del arte, atendiendo exclusivamente a aspectos formales sin darse cuenta de que esos aspectos formales hacen referencia a una materia literaria, en este caso, que en ocasiones contiene aspectos morales. Se ignora, además, que el arte está extraordinariamente entrelazado a valores sociales muy importantes, entre ellos, los valores morales. Es imposible que exista una obra literaria que no necesite la intervención del lector para llenar los huecos de información que se dejan, huecos que muchas veces son llenados por nuestro entendimiento moral. En este sentido, hablabas de Riefenstahl. Su Triumph des Willens, un tema bastante analizado, produce un enorme rechazo en las audiencias testadas precisamente porque el valor moral forma parte del valor del conjunto de la obra de arte. Y Triumph des Willens es una defensa del nazismo. En mi caso, me siento identificada con el denominado moralismo moderado, que básicamente viene a decir que algunas obras de arte pueden ser valoradas moralmente (en contra de la opinión del autonomismo radical) y que a veces los defectos o méritos morales de una obra de arte pueden afectar a la valoración estética del trabajo (19-1-08)

Addison de Witt: Nosotros, particularmente, nos situamos en el lado del moralismo moderado, pero entendemos que exista gente que no piense de esa manera. Es decir, nosotros vemos un reportaje de Riefenstahl y somos incapaces de abstraernos de toda la carga simbólica e ideológica, y disfrutar simplemente de los planos y las imágenes (19-1-08)
.

Blog Crítica poética y contracrítica (AQUÍ)
.

sábado 30 de enero de 2010

Un fragmento del DIARIO de ANDRÉ GIDE

.
La sinceridad no me interesa, en arte, más que cuando es difícilmente consentida. Sólo las almas muy banales alcanzan fácilmente la expresión sincera de su personalidad. Pues una personalidad nueva sólo se expresa sinceramente en una forma nueva. La frase que nos es personal ha de ser particularmente difícil de tensar como el arco de Ulises


ANDRÉ GIDE, Diario, ABC SL, 2004, pág. 109
.

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (13): Virginia Woolf le dice a su marido que los pájaros cantan en griego

.
No tuvo ninguna oportunidad que se les regalaba a los vástagos varones. Como a todas las mujeres de entonces le fue prohibida la universidad; Virginia Woolf estudió griego y latín por su cuenta en casa; se bebió toda la biblioteca familiar; se casó con Leonard Woolf, uno del grupo, también escritor; en su luna de miel por España tomó leche de cabra y atravesó la miseria del sur en trenes lentos y sucios o anduvo a lomos de una mula por un paisaje abrupto de la serranía de Málaga en busca de su viejo amigo Gerald Brenan. En el equipaje traía también sus depresiones. El marido aceptaba con toda normalidad que ella le dijera que Eduardo VII la espiaba entre las azaleas o que los pájaros cantaban en griego. Nunca se ha dado el caso de un hombre tan paciente y enamorado de una neurótica cuyo talento literario iba por delante de su locura. Leonard la llevaba al campo o al manicomio siguiendo las mareas de su cerebro; llegó a fundar una imprenta elitista, la Hogarth Press, para imprimir y encuadernar a mano sus propios libros junto con los de T. S. Eliot, Freud y Katherine Mansfield. Y en las fotografías aparece a su lado resignado, sonriente y admirado.

En aquel tiempo de moral victoriana ponerse pantalones de hombre, ser sufragista, fumar en público cigarrillos egipcios, dar charlas en un círculo obrero siendo una señorita de alta sociedad y enamorarse de su amiga la poeta Vita Sackville West, esposa de un lord, y vivir con ella una relación lésbica no fue para Virginia Woolf un juego estético como el que ejercían sus amigos sino una forma de romper el dogal de hierro que la ahogaba, una actitud radical que la convertiría en una bandera del feminismo.

Rodeada de enfermeras y doncellas, de maletas para viajes y regresos, de fiestas e invitados, Virginia Woolf comenzó a labrar una literatura desestructurada en la que el tiempo se convertía en un fluido de la conciencia. En este sentido se adelantó a James Joyce a la hora de especular con el monólogo interior, una forma de regurgitar el pensamiento como los rumiantes. Virginia Woolf fue la primera en oír voces superpuestas, las mismas que vulneraban su mente hasta llevarla a la claridad del sol entre la niebla. Al final fue consecuente y se permitió el lujo de suicidarse. Esta vez no podía fallar. Sucedió el 29 de marzo de 1941, en Susex. Llenó de piedras los bolsillos del abrigo y se adentró en el río Ouse hasta quedar sumergida. Unos niños encontraron su cadáver 15 días después.


MANUEL VICENT, Póquer de ases, Alfaguara, Madrid, 2009, págs. 138-140
.

Ciento cincuenta y ocho

.


.

POEMAS POLÍTICOS (1): La poesía es un arma cargada de futuro, de GABRIEL CELAYA

.
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.


GABRIEL CELAYA, Cantos Íberos, 1955, extraído de Hoy por hoy presenta Poesía, Aguilar, Santillana, Madrid, 2005, págs. 198-200
.

DECÁLOGOS (2): Decálogo más uno para escritores principiantes, de JUAN CARLOS ONETTI

.
I. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

II. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

III. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

IV. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.

V. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

VI. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

VII. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.

VIII. No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?

IX. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

X. Mientan siempre.

XI. No olviden que Hemingway escribió: "Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer."


JUAN CARLOS ONETTI, vía EL MOLÍ DE LES PARAULES (AQUÍ)
.

viernes 29 de enero de 2010

TROYA LITERARIA (22): González-Ruano contra Cervantes

.
Me presentó Ramón Ledesma Miranda, que no sabía del todo lo que iba a hacer. Cuando terminó me levanté yo medio lívido a tirar mi bomba. No puedo precisar cómo empezó la cosa. Aproximadamente yo dije:

–Señoras y señores: Por mí pueden ustedes levantarse e ir a decir vuestras tonterías a otro sitio. Yo no tengo ningún agradecimiento a que estéis oyéndome, ni voy a decir nada de que éste sea un público selecto ni mucho menos.

Hubo una como estupefacción general, pero no se movió nadie. Entonces yo continué:

–Estoy harto de oír aquí a una serie de memos hablar del idioma de Cervantes. Ese Cervantes parece que era un manco, cosa que se confirma, porque el Quijote está escrito con los pies…

No se pudo seguir. Ni yo podría describir aquí el escándalo que se organizó. Varios ateneístas se lanzaron a pegarme y otros, amigos, formaron como una barrera de defensa.

–¡Señores! ¡Señores! –gritó el joven Pérez-Doménech, que era secretario creo de la Junta–. ¡Ha sido sorprendida la buena fe del Ateneo! ¡Calma, señores!

Me insultaban. Yo insultaba, puesto en jarras. Un ordenanza trajo a la pareja de guardias de orden público que solían estar de servicio por la calle del Prado, y a empujones salí de allí entre una pita descomunal.
.
.
CÉSAR GONZÁLEZ-RUANO, Mi medio siglo se confiesa a medias, Renacimiento, 2004, págs. 206 y 207
.

Cicerón y Séneca, amigos míos de toda la vida

.
Recupero esta historia que sucedió hace más de un año en torno a mi autodestruido blog paleorrabioso. A una poenauta le gustó mi poema No es el amor una forma cualquiera de destruirse, especialmente los versos que dicen “Lo peor no es que me humille / sino el rencor que le ha nacido / desde que sabe que no puede dejarme”, y decidió colocarlos debajo de la cabecera de su bitácora. Cuando supe de ese homenaje, decidí publicar una nota de agradecimiento en mi línea de pretendida gracia que no sé si hace alguna. La nota decía más o menos así:

Gracias a la poenauta X por haber colocado tres versos míos en el frontiscipio de su bitácora. Desde entonces he recibido correos de Séneca, Chamfort y La Rochefoucauld, y también una llamada de Cicerón a mi móvil, donde ponen el grito en el cielo ante la postergación de sus nombres en favor de un cantamañanas como yo.

Citaba precisamente a esos escritores porque suelen popular las páginas de los diccionarios de citas y sus adagios son muy manoseados a la hora de abrir una tesis, ensayo u obra en general. Pues bien, la chica leyó mi agradecimiento y se le vino el mundo encima. Borró inmediatamente los tres versos con mi nombre y publicó una entrada en su blog donde explicaba su decisión. Decía la bloguera que “Batania está recibiendo correos y llamadas de sus amigos denunciando mi conculcación de los derechos de copyright”. Me quedé traspuesto: ¡Aquella mujer pensaba que las llamadas y correos eran ciertos! ¡Pensaba que Séneca, Cicerón, Chamfort y La Rochefoucauld eran mis amigos!

Volví a leerme mi entrada de agradecimiento buscando lo que había escrito mal, pero no lo hallé. Si hubiera citado escritores en el plan de Filóstrato, Gutierre de Cetina o Armando Buscarini, habría entendido la confusión, pero había citado a Cicerón y Séneca, escritores cuyo prestigio es tan fuerte que no hace falta leerlos para saber que son escritores. Por otra parte, el propio sonido de los nombres es especial: se nota que son antiguos o extranjeros.

¿Iba a dejar yo las cosas así, con la mala idea que tengo? No, señor: al instante le mandé un mensaje a su blog y publiqué una entrada cómica en el mío donde narraba lo sucedido sin decir el nombre de la poenauta y dejar ningún link. Aquel post terminaba así: “Los poetas actuales no tenemos lagunas: tenemos el Mar Caspio”. Pues bien: aquella poenauta leyó mi entrada y, lejos de avergonzarse, publicó otra entrada en el suyo donde, riéndose de su ignorancia, informaba a sus lectores de la confusión y les notificaba que, “al parecer”, Séneca, Cicerón, Chamfort y La Rochefoucauld no eran amigos míos sino escritores célebres y requetemuertos.

Aquel sucedido me hizo reír mucho y también me dio que pensar. En efecto: ¿Quién dio una lección a quién? A mí me pareció grave que no se supiera quiénes eran escritores de tal calibre; a ella no. De hecho, esta misma anécdota la estoy escribiendo con el freno de mano, pues nada me costaría adjuntar los links de las entradas que ella publicó en su blog, entradas que no ha borrado para nada. ¿Tuve yo razón al poner el grito en el cielo o la tenía ella al llevar su ignorancia con naturalidad? ¿Es tan importante saber algo de literatura? ¿Por qué las ignorancias extraliterarias de los poetas, que son también de Mar Caspio, parecen menos ignorancias? Por otra parte, aunque a Cicerón lo he leído algo y a Séneca mucho, ¿qué he leído de Chamfort y La Rochefoucauld, salvo cuatro frases y nada más? ¿De cuántos escritores no conozco sino el nombre?

Tiempos aquellos. Séneca, amigo mío. La Rochefoucauld, amigo mío. Cicerón también. Llamándome por teléfono, el tío. No te lo pierdas.
..

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (12): Valle-Inclán pierde el brazo tras un altercado con Manuel Bueno

.
Como se ha dicho, fue Manuel Bueno quien le propinó un bastonazo en el brazo tras una discusión en el café de la Montaña, el año 99. La mala fortuna quiso que uno de los gemelos del puño de la camisa se incrustara en la carne causándole una pequeña herida que a los pocos días se infectó. Los médicos fueron más tajantes que nunca, y don Ramón del Valle-Inclán y Montenegro perdió el brazo, no sin antes haber tenido que recurrir a Benavente, a quien pidió dinero en una carta para costear la amputación y a quien acabaría dedicando Cenizas en agradecimiento, dedicatoria que luego desapareció en la revisión de esa obra. Nadie sacó tantas rentas de una pérdida como Valle de su manquera.

Aquel lance quiso Valle-Inclán que fuese tan esclarecido como la batalla de Lepanto, donde don Miguel de Cervantes se quedó con la mano seca, y a partir de entonces dio del mismo una docena de versiones, a cada cual más disparatada y divertida. De hecho, esa vida o sus diferentes facetas se han contado de todas las maneras y desde todos los lugares, empezando por las que nos regaló su protagonista. Él mismo fue incluso con los años perfeccionando muchas de esas versiones, suprimiendo o añadiendo detalles a conveniencia, tratándolas como a verdaderas obras vivas, quizá porque desde muy pronto comprendió Valle-Inclán, genuino personaje de la Comedia del Arte, que, tanto como hacerse una literatura, debía crearse a sí mismo y forjar su leyenda, proceso mixtificador éste que sería medular en la esencia de la modernidad.
.

ANDRÉS TRAPIELLO, Los nietos del Cid, Planeta, Barcelona, 1997, págs. 104 y 105
.

UTILLAJE (3): Las voces de los animales

.
abeja zumba
águila gañe, grazna
asno ornea, rebuzna, rozna
autillo ulula
ave gañe, grazna, habla, parla, pía
becerro berrea
buey muge
búho ulula
burro rebuzna
caballo bufa, rebufa, relincha
cabra bala, balita, balitea
cabrito chozpa
cánido hotila
cerdo gruñe, guarrea
chacal aúlla
chicharra canta, chirrea, chirría
ciervo bala, balita, balitea, berrea, brama, grajea, grazna, gazna, rebrama, ronca, urajea
cigarra chirrea, chirría
cigüeña crotora
cochinillo guañe
conejo chilla
coquí canta
cordero bala, balita, balitea, chozpa
cotorra carretea
coyote aúlla
cuervo crascita, croaja, crocita, croscita, grajea, grazna, gazna, urajea, vozna
elefante barrita, berrea
gallina cacarea
gallina clueca cloca, cloquea
gallo cacarea, canta
gamo agamita, bala, balita, balitea, gamita, ronca
ganso grajea, grazna, gazna, urajea, vozna
gato bufa, fufa, marramiza, maúlla, maya, miaña, mía, ronronea
golondrina trisa, canta, chirría
grajo crascita, croaja, crocita, croscita, grajea, grazna, gazna grillo canta, chirrea, chirría grilla
grulla gruye
insecto canta
jabalí arrúa, gruñe, guarrea, rebudia
lechuza grazna
león ruge
liebre chilla
lobo aúlla, guarrea, otila, ulula, carretea, garre
mochuelo ulula
mono chilla
murciélago chilla
onza himpla
oso gruñe
oveja bala, balita, balitea
pájaro canta, chirlea, chirrea, chirría, gorgorita, gorjea, pía, piola, trina
paloma arrulla, cantalea, zurea
pantera himpla
pato grajea, grazna, gazna, grita, parpa, urajea
pavo gluglutea, tita
perdiz ajea, cuchichia, glutea, serra, totea
perdiz macho castañetea, piñonea
perro aúlla, gañe, gruñe, ladra, late, regaña, regañe, ulula
pollito pía
pollo (de ave) pía, piola, pipía, piula
rana charlea, croa, groa
ratón chilla
rinoceronte barrita
ruiseñor trina
sapo canta
serpiente silba
tigre ruge
toro aturnea, berrea, brama, bufa, muge, rebufa
tórtola arrulla
vaca brama, muge, remudia
zorra ladra, tautea
zorro aúlla, guarrea, tautea


FUENTE: JOSÉ MARTÍNEZ DE SOUSA, Manual de estilo de la lengua española, Ediciones Tres, 2001, pág. 643
.

Lo mejor de AMANDO DE MIGUEL (10): Del 18 de noviembre al 3 de diciembre de 2004

.
• • • Rafael Agüera Lizaso me coge en una falta que cometo por doquier. Escribía yo: “Con lo fácil que hubiera sido decir”. Don Rafael, con buen tino, me advierte que lo correcto debe ser: “Con lo fácil que habría sido decir”. Tiene toda la razón. Solo puedo decir en mi descargo que hice el bachillerato en San Sebastián y desde entonces tengo dentro algunos vasquismos que no logro erradicar. Por ejemplo, ese de confundir el pluscuamperfecto con el condicional. Me consuela un poco que un donostiarra de pro (y para mí el mejor novelista del siglo XX), Pío Baroja, también incurría en la misma vacilación. Trataré de enmendarme, aunque los errorcillos de origen geográfico no los considero graves (18-11-04)

• • • Por último, don Enrique quiere saber si los apellidos que se refieren a un gentilicio (como Gallego, Aragonés, etc.) revelan una posible ascendencia judía. Es cierto que muchas familias judías en España llevan apellidos que son gentilicios, pero la correspondencia no es total. Hay otros indicios: los nombres del Antiguo Testamento, los apellidos de oficios. Lo de la sangre judía está muy mezclada en España, por fortuna. Lo nuestro es el mestizaje (22-11-04)

• • • Las adaptaciones del inglés son muchas y algunas muy ingeniosas. Ignacio de Lorenzo (La Coruña) me cuenta que en Ferrol, cuando ponen el motor de una embarcación a su máxima potencia, dicen el filispín. Claro es, se trata de la adaptación más pronunciable de full speed (máxima velocidad). A nadie se hace daño con esos manoseos del inglés universal (24-11-04)

• • • Roque Hernández Durán se plantea el uso del término latino para calificar a lo hispano desde los Estados Unidos. Don Roque sostiene, con razón, que el término empezó como despectivo y hoy tiende a ser casi lo contrario. La cosa quizá provenga de la enorme influencia cultural francesa en la América hispana de hace un siglo. Debe anotarse que la Administración Pública del dictador Porfirio Díaz se desenvolvía en francés. Los franceses fueron los introductores de esa calificación de "latino" para referirse a lo no anglicano en América. Recuérdese "Lenguas latinas" frente al tronco anglosajón o al germánico. Pero hoy la influencia de la cultura de esas lenguas no latinas en los Estados Unidos es insignificante en comparación con la hispana o española. Sin embargo, ha quedado lo de latino con un sentido cada vez más ponderativo, sobre todo en la música. A mí no me molesta (24-11-04)

• • • Maribel Torbeck (Stuttgart, Alemania), habitual de esta seccioncilla, se da a todos los demonios cuando percibe la decadencia actual del modo subjuntivo. Tiene razón. El subjuntivo es el modo de la ironía, la nostalgia, la finura espiritual. Hay que leer otra vez a Santa Teresa de Ávila. Desde luego, en los exámenes de mis estudiantes el subjuntivo está desaparecido en combate. Puede que yo tampoco lo emplee mucho. Es lástima (1-12-04)

• • • Ángel Guerrero Eguíluz me plantea la bondad de las expresiones “Julián debiera comer menos” o “Julián debería comer menos”. La segunda me suena más correcta en todos los casos. No obstante, en los medios de comunicación muchos periodistas se inclinan por la fórmula “debiera”, que suena más cortés y es más difusa (1-12-04)

• • • Javier Aymerich me pregunta por qué "rïela", en el famoso verso de Espronceda, va con diéresis. No es una diéresis ortográfica sino poética. Consiste en hacer que "riela" tenga tres sílabas (ri-e-la) para así escandir un verso octosílabo como manda el reglamento. Don Javier aprovecha para aportar un término que andábamos buscando. Se refiere a la acción de tirar piedrecitas planas al agua para que, al tocar la superficie, reboten varias veces. Él dice que eso es "hacer ranitas". Gracias por la aportación. A don Javier no le gusta lo de chao para despedirse. Es un italianismo, claro está (ciao). Tiene la ventaja de que es corto, sonoro y que ha entrado mucho en el ambiente juvenil, quizá por las películas. Desde luego, es patente la decadencia del adiós (apócope de "queda con Dios"). En la práctica se ha sustituido por un confuso "Ta’logo" (hasta luego) (3-12-04)

• • • Sobre la expresión "dar sopas con honda" Nuria Morales me cuenta una divertida historia. Es la de los famosos honderos baleares. El método para adiestrarse era el de colocar la cena (un recipiente con la sopa) en una rama de árbol. O la tiraban a cantazos o no cenaban. Lo digo como me lo cuenta doña Nuria. A saber… (3-12-04)
.
.
Fuente: Libertad Digital (AQUÍ)
.

jueves 28 de enero de 2010

TROYA LITERARIA (21): Bolaño contra Norberto Fuentes

.
Norberto Fuentes, y ésta es una de las rarezas del libro, no oculta que ha sido uno de los privilegiados de la revolución. Se pavonea con un Rolex por las calles de La Habana y nos cuenta esa curiosa costumbre, entre los mandos, de tener todo por duplicado: dos Rolex, dos casas, dos mujeres. También habla de las cárceles y de las guerras del régimen, un régimen que él defendía con ardor guerrero hasta que las cosas se le pusieron malas. Es como si Raúl Castro hoy se exiliara en Miami y escribiera un libro lamentándose de las injusticias cometidas por su hermano en cuarenta años de dictadura. Norberto Fuentes, sin embargo, fue un escritor de cierto talento y eso aún persiste, una sombra apenas de lo que fue o pudo ser, pero allí está. Y se nota. No pide perdón. La revolución cubana aparece en sus páginas tal como es: una película de gansters rodada en el trópico. Y en esa película de gansters Norberto Fuentes cree tener un papel importante, cuando en realidad sólo ha sido uno de los bufones del amo y nada más. El experto oficial en Hemingway intenta en su exilio norteamericano escribir como Hemingway, pero no lo consigue. Sus páginas hablan de la indignidad y la vergüenza y su escritura rezuma indignidad y vergüenza. Lejos están las fiestas y el poder. Lejos están los paseos por La Habana a bordo de su Lada soviético trucado.

Norberto Fuentes ya no es un escritor, es un alma en pena.


ROBERTO BOLAÑO, Entre paréntesis, Anagrama, Barcelona, 2004, págs. 159 y 160
...

El 18 de febrero, en el Patio Maravillas, recital de ADA MENÉNDEZ Y BATANIA

.
Ada Ménendez y Batania, dos poetas fuera de control, de lengua larga y traviesa y sin medida, practicantes del alegrismo y refractarios a la poesía funebrista, darán un recital, qué me dices, el 18 de febrero, en el Patio Maravillas, a las 20:00, más avisos próximamente.
.

.
*Cartel confeccionado por Danilac

.

ANECDOTARIO DE POETAS (36): Los cambios de opinión política de Antonio y Manuel Machado

.
Yo a Antonio le llamé siempre don Antonio y a Manolo le llamé sólo Manolo, aunque nos tratábamos de usted. Por algo sería.

Con Manolo me pasó algo desagradable ya en el año 1936, poco antes de irme yo a Italia y de la guerra civil. Nos encontrábamos en un teatro y él estaba con Cansinos-Assens. Era el entreacto y me fui derecho a ellos y como creía yo que éramos todos amigos y no le veía hace tiempo, hice ademán de abrazarle. Con gran sorpresa mía se libró de aquel abrazo y me soltó, muy fresco, lo que menos podía esperar:

–Mire usted, querido Ruano: usted me estima y yo le correspondo, pero son tiempos de pocas bromas y usted tiene fama de fascista. De modo que le agradeceré que no se muestre tan efusivo conmigo en público, porque yo soy un republicano que está con el pueblo.

Aquello me pareció una estupidez y no pude contener la respuesta:

–Descuide usted, Manolo… Ni en público ni en privado. Por mí usted puede irse a la mierda.

Antonio, don Antonio, murió en tierras de Francia, adonde huyó con el descalabro rojo y fue desnudo como los hijos de la mar. ¡Pobre gran señor de sus melancolías! Yo no podía creer en sus convicciones políticas ni de una ni de otra parte, pese a algunos escritos suyos. Cuando le vi la última vez fue en un viaje que hice a Madrid viviendo ya en Roma. Le encontré en el Café de Recoletos y poco faltaba –sin que nosotros lo supiéramos– para la guerra civil. Charlamos largo rato y yo le hablé de mi vida en Roma. De pronto me preguntó:

–¿Ve usted al Rey?
–Con mucha frecuencia.
–No sé si sabrá el Rey quién soy yo… Pero si usted cree que lo sabe y que esto puede alegrarle, dígale que estoy convencido de que nos equivocamos todos y que España sin el Rey va hacia una catástrofe.

¿No es importante me dijera esto don Antonio Machado casi días antes de que comenzara la guerra? Privadamente se lo he contado a mucha gente, pero ésta es la primera vez que me decido a escribirlo.

Volví yo a España después de mucha ausencia y encontré a Manuel Machado, enterándome de sus actuales ideas, y claro está que en nada le demostré que me acordara de aquel desplante que me hiciera creyendo que mi fama de fascista le podía perjudicar.
.
.
CÉSAR GONZÁLEZ-RUANO, Mi medio siglo se confiesa a medias, Renacimiento, 2004, págs. 206 y 207
.

Hoy, jueves, a las 21:30, en el EISBAR SOUND CLUB, recital-presentación de DANI ORVIZ

.
Como todo el mundo, yo también quise ser Dani Orviz, dominar al público como él y fascinar a las chicas de labios caballones, recitar sus largos poemas con la misma sonrisa y aprenderme sus crujientes parlamentos de memoria; pero por más que examiné con lupa milímetra cada uno de sus gestos, por más que le copié el vestuario desde el botón de la camisa al color de los calcetines, por más que le plagié una tras otra sus anécdotas más desternillantes, nada conseguí salvo la incomprensión de la crítica y el aburrimiento indisimulado de los espectadores. Entonces comprendí que ni el talento de Orviz ni su sonrisa canallona admiten imitaciones: definitivamente, el reparto de genes había beneficiado a este hombre de genio. No pudiendo sufrir mi destino de Salieri, y cegado una vez más por la envidia y el resentimiento, decidí matarlo. Comencé a acudir a sus recitales con una daga de color amarillo oculta en el sobaco, pero en todos ellos, justo cuando iba a cometer el talenticidio, me quedaba subyugado por sus poemas mágicos de cinco folios, poemas que el maldito recitaba de memoria, y ya no me acordaba del odio africano que le profeso hasta muchas horas después, cuando ya estaba sentado en el sofá de mi casa.

Me han dicho que esta noche da otro recital. Es mi oportunidad. No puedo consentirme más errores: no voy a permitir que su fama siga creciendo.

Hoy. Jueves. 21:30. Eisbar Sound Club. Travesía de las Vistillas, 3. Metro Latina. Recital-presentación del libro “Mecánica planetaria Vol. I”, de Dani Orviz.

La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
.

Fragmentos de "El odio a los intelectuales", capítulo perteneciente a EL PLANETA AMERICANO, de VICENTE VERDÚ

.
• • • Escritores desde Mark Twain a J. K. Galbraith han sabido que para ganar lectores es inexcusable hacerles sonreír. Hasta las películas de violencia se aderezan a menudo con frases chistosas, las películas de amor reclaman su comedia, los westerns o los thrillers están salpicados de gags. Un Bergman, un Resnais o un Antonioni son antinorteamericanos. No digamos ya los filósofos franceses o alemanes o incluso el llamado pensiero debole italiano.

• • • El intelectual que pretenda influir debe ser chispeante en sus ensayos, el profesor que imparte una clase ha de tener dispuesta una chanza al comienzo o en el transcurso de su lección.

• • • En lugar del intelectual, malabarista del pensamiento, supuesto hipnotizador ideológico, el ciudadano pone en primer término al hombre de sentido común y de conocimientos prácticos. Una figura al estilo de Edison, por una parte, en el que brillan sus esfuerzos con invenciones aplicables, y un empresario al modo de Iacocca, que convierte sus ideas en un balance suculento.

• • • Ciertamente, la historia norteamericana no puede considerarse como una lucha entre eggheads y fatheads, los cabezas de huevo y los cabezas de sebo, según su terminología. El empirismo, la tecnología son norteamericanos, mientras la especulación y el juego con las ideas se tienen por una pasión europea que conduce, supuestamente, al declive.

• • • Los norteamericanos se encontraban por detrás de la ciencia europea a finales del siglo XIX. Su formidable desarrollo económico en unas décadas, pasando de ser la sexta a la primera potencia mundial, fue consecuencia del acuerdo en dirigir sus esfuerzos de investigación hacia objetivos prácticos.

• • • En 1954, el secretario de defensa Charles E. Wilson dijo: “No nos interesa en absoluto ningún descubrimiento del tipo de por qué las patatas se ponen de un color más oscuro cuando se fríen. Lo que importa es que se frían en la mayor cantidad posible y con el menor coste”.

• • • La investigación y los investigadores trabajan siempre bajo esta disciplina de empresa. Sí, entre los que tratan con las teorías, los investigadores, los altos especialistas o los superexpertos son mejor aceptados que los intelectuales puros es porque se les ha reconocido útiles para la producción. Al fin y al cabo los superexpertos, por intelectualizados que aparezcan, puedan demostrar su necesidad en diferentes circunstancias sociológicas, médicas, conflictos económicos o militares. Lo arduo de digerir es la estirpe del intelectual a la europea que flirtea con las ideas sin que se conozca el beneficio real de su hacer. Su ambigüedad desazona e impacienta a un país con una fuerte devoción por el progreso tangible.

• • • El intelectual se recrea con la búsqueda de la verdad y no cesa de entretenerse en ese ejercicio. En sentido estricto, a un intelectual no puede sucederle algo más decepcionante que encontrar la verdad y dar por concluidas las pesquisas. Más bien la vocación intelectual no radica en la captura definitiva de la verdad absoluta sino en la investigación continua sobre nuevas incertidumbres. Un mariposeo que los americanos encuentran irritante y al cabo inconsentible; esta manera de gastar el tiempo y los dólares no van a sufragarla los contribuyentes.

• • • Según la caracterización de Richard Hofstadter, un intelectual es aquel que reúne las siguientes condiciones: 1) profesor o protegido de un profesor; 2) superficial; 3) superemocional o femenino en sus reacciones frente a los problemas; 4) pedante proclive a examinar los diferentes lados de una cuestión hasta llegar a un punto que acaba dejándolo todo como está; 5) arrogante y despectivo con la experiencia de los hombres más sanos y capaces; 6) confuso en el pensamiento e inmerso en una mezcla de sentimentalidad y violento evangelismo; 7) doctrinario y partidario del socialismo soviético como opuesto a la greco-galo-americana idea de la democracia y el liberalismo económico; y 8) sujeto a la obsoleta filosofía de la moralidad nietzscheana que conduce a la desdicha.

• • • En los años cincuenta, el macartismo postuló la idea de que en general la mente crítica terminaba siendo ruinosa para el país.


VICENTE VERDÚ, El planeta americano, Anagrama, Barcelona, 1999, págs. 104-116
.

Un fragmento de INQUISICIÓN A LA POESÍA, de GABRIEL CELAYA

.
El sobrevalor de un poeta se mide por su incapacidad de guardar para sí sus secretos. De ahí lo que la Poesía tiene de entrega, de generosidad, de regalo sin precio. Y de ahí ese aspecto de desinterés que siempre se ha señalado en ella y que no proviene de una seudomística contemplación de la Belleza. El aparente desinterés proviene en realidad de una radical insuficiencia: De nuestra necesidad de ser para otro, del impulso original que nos mueve a propagarnos y a ser con ayuda de los otros más de lo que somos nosotros mismos


GABRIEL CELAYA, Ensayos literarios, Visor, Madrid, 2009, pág. 253
.

miércoles 27 de enero de 2010

TROYA LITERARIA (20): Trapiello contra Valle-Inclán

.
Valle-Inclán ha de empezar él solo cualquier capítulo de la literatura española. De eso no hay duda. Fue uno de los escritores más asombrosamente célebres en su tiempo y puede decirse que jamás llegó nadie tan alto con más contados recursos.
.
(...) Incluso puede decirse que estamos, junto con Lorca, ante uno de los pocos escritores blindados que quedan en España. Puede uno aquí criticar a Cervantes, a Galdós, a Juan Ramón Jiménez, y se verá bien; ahora, que nadie ose poner el menor reparo a Valle-Inclán porque será hombre muerto.

(...) La utillería literaria la portaba Valle de literaturas foráneas, aunque no leía ni hablaba idiomas, que le llegaron por la biblioteca de un amigo de la familia: Barbey d'Aurevilly, D'Annunzio y Eça de Queiroz, a quien sí, en cambio, leyó en su idioma y tradujo. Se le acusó, nos dice Benavente, de imitarlos y plagiarlos, y sí es cierto que los imitó y plagió, como aportó en su día Julio Casares en una contundente documentación, pero la travesura jamás se le tuvo en cuenta porque supo Valle hacerse simpático en las pifias, como gran seductor que fue.

(...) Valle llenó sus obras de tantas palabras perdidas o enterradas que terminaron pareciendo más a un museo que ese trozo de vida a quien dijo servir. La aportación fue de orden arqueológico, poniendo en funcionamiento visiones arcaicas ya en desuso. La parte negativa se la llevaría su concepción de la novela, pues tal arqueología terminaría por dejarla calva e inerme sobre el suelo, como ciudad en ruinas. Su Itálica famosa. Incluso en su teatro: termina siendo tanto o más interesante lo que el autor anotó para el apuntador o director de la obra que lo que ocurre sobre las tablas.

(...) El verdadero laboratorio de Valle fueron el café y las tertulias. Ofició en algunas, cambiaba, presidía, congregaba a los fieles. Valle-Inclán no habría sido posible sin los cafés, sin las botillerías, sin la cacharrería del ateneo.

(...) Se quiso hacer con él un catalizador de su época, como de hecho Lorca fue de la suya. Se pensó: en aquella generación de antiguos, Valle fue el más moderno, ¡moderno un hombre que pretendió escribir como Aretino y blasonaba de carlista!

(...) Valle-Inclán fue un hombre sin ideas, y si acaso alguna vez tuvo barrunto de alguna, ésta la concibió y expresó de forma tan confusa que era mejor no haberla tenido. No tuvo ideas sobre la novela, sobre la vida y sobre nada.

(...) De ahí que cuando a Valle ha querido traducírsele a otro idioma su teatro y su novela se haya quedado en las entretelas de los diccionarios y aparezca como un literato sin interés. El Shakespeare o el Goethe peor traducidos pueden leerse y aún cautivar. Traducid algo que ha nacido sólo del color local, ponedlo bajo otras luces, y desaparecerá.


ANDRÉS TRAPIELLO, Los nietos del Cid, Planeta, Barcelona, 1997, págs. 104-124
.

POEMAS RAROS (8): Alias, de PETER HANDKE

.
Soy N. N.

alias
Eric Stavro Blofeld

alias
Peter Lee Lawrence

alias
Jeff Costello

alias
John Philip Law:

He visto a

la persona en cuestión;

bueno, al implicado;

bueno, aquel del que se trata
-no me acuerdo ahora del nombre-;

bueno, ya sabe usted a quién me refiero,

le he visto desde lejos entrar en el balcón;

dicho de otro modo:
nunca le odié;

con otras palabras:
escuchar reír desde por la mañana;

con otras palabras:
escuchar tras la portería las burlas acerca del portero durante el penalti;

dicho de otro modo:
tener el deber de fusilar.

"Sí, esa es la palabra correcta".

Después, ¿cómo se dice?: ¿la leche? Sí, la leche, ¿cómo lo diría?: ¿se agrió?
......................................................................................Sí, se agrió la leche.


PETER HANDKE, Vivir sin poesía, Bartleby Editores, Madrid, 2009, págs. 133-135. Traducción de Sandra Santana
.

Ciento cincuenta y siete

.



.

Cambios en las etiquetas de NEORRABIOSO

.
Como estoy uniendo todos los blogs neorrabiosos en esta nave medular, he comenzado la renovación de las etiquetas actuales con el fin de dar entrada a los escritores célebres. A partir de ahora y con carácter retroactivo sólo voy a etiquetar a los personajes principales de cada entrada, porque de lo contrario voy a alcanzar enseguida las mil etiquetas y mi blog va a estallar. Ya he destruido unos cuantos cientos de ellas; me doy entre hoy y mañana para recuperar algunas. Las etiquetas de NEORRABIOSO, desde hoy, están clasificadas por el apellido y mezclan a escritores célebres con escritores que lo van a ser. Ejemplo:

Borges Jorge Luis
Carranza Ilkhi
Collazos Giovanni
Neruda Pablo
Nin Anaïs
Sobarzo Elizabeth
Thays Iván

Por otra parte, los contenidos íntegros del Anecdotario de poetas y Troya literaria van a ser trasladados a este blog, así como la parte esencial de Miscelánea Neorrabiosa. El blog de Poesía Mundial de la A a la Z lo abandono (no lo destruyo, sólo lo abandono) porque me da mucho trabajo y no me trae más que problemas.

NOTA: En algunas etiquetas he preferido no poner tildes porque Blogger no las distingue y las sitúa mal alfabéticamente
.

ANECDOTARIO DE ESCRITORES (11): Djuna Barnes desprecia a Anaïs Nin y hace llorar a Carson MacCullers

.
Se sabe de un portero de la rue Saint-Sulpice que intentó violarla en su habitación, y de un periodista borracho que se metió con ella y con su amante Thelma Wood en un café. Alguien procuró llevárselo, pero Djuna Barnes ya había oído lo suficiente: siguió al periodista en su camino hacia la calle, le dijo cuatro cosas y en respuesta recibió un puñetazo en el mentón que la derribó por tierra. No se arredró sin embargo, y contribuyó en no escasa medida a que el borracho fuera finalmente reducido y luego vapuleado. Pocos meses después, las crónicas de sociedad más malévolas dieron cuenta de cómo había salvado durante un altercado a su acompañante masculino "de los más duros camareros".

Ni siquiera en la madurez se salvó de algunos asedios, aunque para entonces las más insistentes eran mujeres. Dos escritoras más jóvenes que ella, las hoy muy célebres Anaïs Nin y Carson McCullers, la sometieron -cuando aún no eran tan célebres- a un verdadero hostigamiento lejano y cercano respectivamente. Si Nin lo hizo a distancia y por la vía literaria, dando entrada en sus obras de manera recurrente a un personaje llamado "Djuna", lo cual irritaba y desquiciaba a la verdadera Djuna, McCullers montó guardia ante su apartamento durante toda una temporada. La leyenda cuenta que aquella joven entonces desconocida pasaba horas gimiendo y sollozando a la puerta e implorando ser admitida. Pero Barnes era inflexible y sabía preservar su soledad. Pese a los torpes elogios de Nin (quien había dicho de ella: "Ve demasiado, sabe demasiado, es intolerable"), Barnes la consideraba una muchachita idiota y una escritora viscosa: nunca se dignó recibirla. En cuanto a McCullers, cuya obra seguramente no podía conocer aún, la obsequió siempre con el más impenetrable silencio, salvo una tarde en que debió perder la paciencia ante los timbrazos del cazador solitario y dijo: "Quienquiera que esté llamando a ese timbre, que haga el favor de irse al infierno". Las palabras surtieron momentáneo efecto, y quién sabe si también a la larga, ya que la pobre McCullers murió años después pero algo prematuramente, con sólo cincuenta años.


JAVIER MARÍAS, Vidas escritas, Suma de Letras SL, Madrid, 2002, págs. 221 y 222
.

martes 26 de enero de 2010

Un fragmento de EL ARCO Y LA LIRA, de OCTAVIO PAZ

.
Desde que empecé a escribir poemas me pregunté si de veras valía la pena hacerlo: ¿no sería mejor transformar la vida en poesía que hacer poesía con la vida?; y la poesía ¿no puede tener como objeto propio, más que la creación de poemas, la de instantes poéticos? ¿Será posible una comunión universal en la poesía?
.

OCTAVIO PAZ, El arco y la lira, La casa de la presencia, Obras Completas I, Galaxia Gutenberg/Círculo de lectores, Barcelona, 1999, pág. 37
.

TROYA LITERARIA (19): Gombrowicz contra Borges

.
Borges y yo somos polos opuestos. Él se halla enraizado en la literatura, yo en la vida. A decir verdad, yo soy antiliterario. Lo que decía Borges no me parecía de la mejor calidad; era demasiado limitado, demasiado literario, paradojas, frases ingeniosas, sutilezas, en una palabra, el género que más detesto.

(...) El Borges hablado, ese Borges de conversaciones, de conferencias, de entrevistas, y también de los ensayos y las críticas, siempre me ha parecido pobre, y más bien superficial. En la Argentina me citaban a menudo como excelentes las frases ingeniosas de Borges. Pues bien, siempre sufría una decepción. Aquello sólo era literatura, y ni siquiera de la mejor.

(...) ¿Quién demonios es, en comparación con las montañas de revelaciones sartrianas, un Borges argentino, sopita aguada para literatos?


WITOLD GOMBROWICZ en Witold Gombrowicz y Jorge Luis Borges, de Juan Carlos Gómez, en Elortiba.org (AQUÍ)
..

Ciento cincuenta y seis

.



.

Hoy, martes, a las 20:00, en La Mácula, GRUPO DE GÉNERO MALAYA + LEONOR SILVESTRI

.
He aprendido más sobre el barroco con el juego de tobillo de Lionel Messi que con Quevedo y Churriguera juntos; me han enseñado mucho más sobre la belleza los ojos tristes de la cajera ecuatoriana de DIA que Petrarca y Neruda juntos; he disfrutado más leyendo a Belén Gopegui que a Virgilio, escuchando a Barricada que a Beethoven; prefiero acudir a un recital donde Silberia hace equilibrios ante la ola a punto de romperse que quedarme en casa a leer a Shakespeare, ese viejo chocho, esa quincalla que lleva cuatrocientos años sin escribir nada.
.
Pasión por estar aquí. Pasión por caminar ahora. Orgullo de vivir.

Hoy. Martes. 20:00. En La Mácula. C/ Sebastián Elcano, 14. Metro Embajadores. Grupo de género Malaya y Leonor Silvestri.
.
La noche y la rebeldía siempre vuelven.
.

Fragmentos de CÓMO HABLAR DE LOS LIBROS QUE NO SE HAN LEÍDO, de PIERRE BAYARD

.
• • • No debemos olvidar que incluso un gran lector sólo accede a una proporción ínfima de los libros existentes. Y, por ende, se encuentra siempre, salvo si decide cesar definitivamente toda conversación y toda escritura, obligado a pronunciarse a propósito de libros que no ha leído (pág. 21)

• • • La lectura es ante todo no-lectura y, en el caso incluso de los grandes lectores que le consagran su existencia, el gesto de seleccionar y abrir un libro encubre siempre el gesto inverso que se efectúa al mismo tiempo y que escapa por ello a la atención: aquel, involuntario, de no-selección y de cierre de todos los libros que, en una organización del mundo diferente, habrían podido ser escogidos en lugar del afortunado (pág. 24)

• • • Quien mete las narices en los libros se ha echado a perder para la cultura, e incluso para la lectura. Pues, teniendo en cuenta el número de libros existentes, la elección se impone necesariamente, y en ese sentido toda lectura representa una pérdida de energía para la tentativa, difícil y costosa en tiempo, de dominar el conjunto (pág. 26)

• • • Desde luego, lo que debe tratar de conocer el hombre cultivado son las comunicaciones y las correspondencias, y no ya tal libro en particular (pág. 27)

• • • Ser cultivado consiste en ser capaz de orientarse rápidamente en un libro, y esa orientación no implica leerlo en su integridad, más bien al contrario (pág. 32)

• • • Al igual que Musil, Valéry incita a pensar en términos de biblioteca colectiva y no únicamente de libro. Para un lector genuino, no es tal o cual libro lo que cuenta sino el conjunto de todos los otros, y prestar una atención exclusiva a uno solo de ellos implica arriesgarse a perder de vista ese conjunto y eso que, en todo libro, participa en una organización más amplia que permite comprenderlo en profundidad (pág. 47)

• • • Nuestras propias palabras sobre los libros nos distancian de ellos y nos protegen tanto como los enunciados de otros. En cuanto iniciamos la lectura, e incluso antes, comenzamos a hablar con nosotros mismos, y más tarde con otros, sobre esos libros. A partir de entonces, recurriremos a esos discursos y opiniones, relegando lejos de nosotros los libros reales, convertidos para siempre en hipotéticos (págs. 62 y 63)

• • • La idea de la lectura como pérdida antes que como ganancia es un mecanismo psicológico esencial para quien pretenda definir estrategias eficaces a la hora de sortear las situaciones penosas a las que nos confronta la existencia (págs. 73 y 74)

• • • Nunca hablamos entre nosotros de un solo libro, sino de toda una serie a la vez; serie que interfiere en el discurso a través de un título concreto, cada uno de los cuales remite al conjunto de una concepción de la cultura de la cual es símbolo temporal (pág. 89)

• • • Nada hay de sorprendente en el hecho de que mis estudiantes, sin haber leído un libro que yo comento, logren aprehender rápidamente algunos elementos y no duden en intervenir a partir del conjunto de sus representaciones culturales y de su historia personal (pág. 101)

• • • La mayor parte de las veces, nuestras conversaciones con el otro acerca de libros deberán hacerse desgraciadamente a propósito de fragmentos remodelados por nuestros fantasmas personales y, por consiguiente, sobre una cosa distinta a los libros escritos por los escritores; en cualquier caso, a menudo éstos tampoco se reconocen en lo que acerca de ellos dicen sus lectores (págs. 121 y 122)

• • • El reconocimiento de la no-lectura, aunque pueda albergar una dimensión activa, aparece recubierto en nuestra cultura por un irremediable sentimiento de culpabilidad (pág. 132)

• • • Reconocer que los libros no son textos fijos, sino objetos móviles, significa efectivamente asumir una posición desestabilizadora, puesto que nos confronta, por medio de su reflejo, a nuestra propia incertidumbre, es decir, a nuestra propia locura. No obstante, es aceptando el riesgo de esa confrontación como podemos abordar las obras en toda su riqueza y, a la vez, evitar las situaciones inextricables de comunicación en que nos pone la vida (pág. 160)

• • • Nuestros estudiantes no se otorgan el derecho –puesto que la enseñanza no cumple plenamente el papel desacralizador que debería ser el suyo– de inventar los libros. Paralizados por el respeto debido a los textos y la prohibición de modificarlos, obligados a memorizarlos o a saber lo que “contienen”, muchos de esos estudiantes pierden su capacidad interior de evasión y se niegan a acudir a su imaginación en circunstancias en que, no obstante, ésta resultaría de lo más útil (pág. 194)

• • • ¿Acaso podemos ofrecer a un estudiante un obsequio mejor que el de volverlo sensible a las artes de la invención, es decir, a la invención de sí? Toda enseñanza debería tender a ayudar a quienes la reciben a adquirir la libertad suficiente en relación con los libros como para que ellos mismos puedan convertirse en escritores o artistas (pág. 194)
.

PIERRE BAYARD, Cómo hablar de los libros que no se han leído, Anagrama, Barcelona, 2008, 197 págs. Traducción de Albert Galvany
.

lunes 25 de enero de 2010

ANECDOTARIO DE POETAS (35): Las últimas horas de Mandelstam

.
Se han podido reconstruir los últimos días del poeta por algunos retazos de recuerdos de los pocos presos de ese mismo campo de concentración que todavía siguen vivos. Algunos de ellos han guardado silencio durante decenas de años para no hablar sino ahora, confiando en la irreversibilidad de los cambios que se han producido en nuestro país.

En el campo llamaban, sin más, a Mandelstam, "el poeta", a diferencia de los verdugos de la Lubianka, que le negaban ese título. Se le consideraba medio loco. En diciembre estaba ya reducido a la última expresión, y ya no se levantaba de su lecho de tablas.

-¿Estás vivo? -gritaban los muchachos del servicio de intendencia al distribuir la comida. -¡Eh, tú, levanta la cabeza!

El poeta alzaba un poco su cabeza y obtenía su ración...

Y cada día se tendía cerca de él a muertos y moribundos: las fiebres tifoideas asolaban el campo.

Justo antes de Año Nuevo un ciclón de nieve barrió la costa del Pacífico. Hacía mucho frío. Los zeks del barracón número 11 fueron conducidos a los baños para su tratamiento sanitario. Iuri Moiséienko, un compañero de campo, estaba cerca del poeta en esas últimas horas. Era una escena del infierno de Dante.

-Nos desnudamos, colgamos nuestra ropa de unos ganchos y la entregamos para que la metieran en la estufa. Teníamos tanto frío como en la calle. Todo el mundo temblaba, y a Osip Emílievich le crujían, literalmente, todos los huesos. Estaba realmente esquelético... Nos pusimos a gritar: "¡Dense prisa! ¡Nos vamos a congelar!". Estuvimos esperando cuarenta minutos al menos, y después nos dijeron: "Vamos, vístanse". Teníamos que pasar al otro lado...

El olor a azufre se metía por la nariz y hacía saltar las lágrimas. Nos faltaba aire...Osip Emílievich dio tres o cuatro pasos, se desvió de la estufa, alzó orgullosamente la cabeza, respiró profundamente... y se derrumbó. Alguien dijo: "Está listo"... Entró una doctora con su maletín en la mano y dijo: "Qué miran, vayan a buscar la camilla"...
.
El final fue gris y horrible: antes de meterlo en una carreta con otros cadáveres ataron una placa a su pierna. Se lo llevaron fuera del campo para arrojarlo a una fosa común.


VITALI CHENTALINSKI, De los archivos literarios del KGB, Anaya & Mario Muchnik, Madrid, 1994, pág. 332
..

Nuevas aplicaciones del pulgar

.
.
Vayan tres advertencias por delante: a) la siguiente historia lleva dos rombos y por tanto no pueden leerla los mayores de cuarenta años, b) voy a jurar siempre que es ficción pura, producto de mi sola minerva fabuladora, y c) fijaros bien en la pequeñísima foto que he adjuntado a la derecha de estas líneas.

Fue hace unos ocho o nueve meses. Aunque dejé los foros de poesía en septiembre de 2008, he seguido en contacto con muchos foreros y a veces he quedado con ellos. Del conocimiento no virtual de estos poenautas puedo decir que algunos se parecen mucho a la imagen que dan en la red, otros se parecen un poco y algunos no se parecen en nada. Este forero resultó de la bandería de los que no se parecen en nada. Le sugerí por teléfono quedar en una jam session del Bukowski:

–¿El Bukowski? ¿Y qué jacas van al Bukowski?

Me reí. Entonces no le di ninguna importancia a ese comentario, porque a los chicos nos gustan las chicas y a las chicas les gustan los chicos. Nada raro. Quedamos en el Bukowski el 13 de mayo: lo recuerdo porque fue la primera vez que escuché cantar a Olaia Pazos. Tras una jam bastante floja donde el único que se salvó fue Rodrigo Galarza, la garganta cimbreante de Olaia reventó el local y me salvó la noche. A mi lado, sin embargo, el forero recién conocido se aburría; no pareció entusiasmarse ni con Olaia ni con las habituales demostraciones de Orviz o Aldeguer. Al final de la jam me dijo:

–Pero aquí, Batania…, ¿sólo vienen chorbos?

Tenía razón. Aunque en el Bukowski suele mandar el color macho por una diferencia, digamos, de seis ejemplares a cuatro, lo de aquella noche era exagerado: los chipirones dominaban a las almejas por ocho a dos. Mi huésped estaba decepcionado.

–Joder –le consolé–, qué esperabas de un bareto que se llama Bukowski.

Tras la jam nos fuimos al Angie y después al Mercurio. Sobre las tres de la madrugada nos cerraron todo, por lo que nos sentamos en dos bolardos de la calle San Vicente Ferrer y nos pusimos a esperar a los chinos. Ya he contado muchas veces que en algunas zonas de Madrid los chinos patrullan las calles de madrugada con un carrito de la compra en la mano. En el carro llevan coca-colas y mahous que venden a un euro. También venden bocatas o raciones de arroz y espaguetis a dos cincuenta, pero aquella noche estábamos por las mahou.

–Dos mahous, por favor –pedí yo.
–No, no –me decía mi compañero–. Pide ocho o nueve. Con dos no tenemos ni para empezar.
–Tranquilo, flecha –le respondí yo–, que los chinos no desaparecen. Hay más de mil millones. En menos de diez minutos aparece otro.

Fuimos vaciando mahous una tras otra, de forma que a eso de las cinco de la mañana ya pasábamos de los dos dígitos. Mientras bebíamos íbamos hablando de los chinos, del Barça y el Madrid, de Valentino Rossi (él prefería a Jorge Lorenzo) y de la vida pesadillesca y maravillosa en los foros y los blogs, donde hay tantas razones para irse como para quedarse. Y de pronto me suelta:

–A ti…, Batania…, ¿qué foreras te gustan?

Me hizo la pregunta con una sonrisita lagarta, de esas que capta todo el mundo menos yo.

–No sé –respondí–. Roxana, Elia Maqueda, Blanca Sandino… Por ahí.
–¿Y Mengana?
–¿Mengana? También. Algunos poemas me gustan más que otros, pero también.

Pareció decepcionarse. Que Mengana no me gustara tanto como las tres primeras le incomodó. La llamo Mengana por la misma razón que no digo el nombre ni la procedencia del forero: no quiero pisar ningún charco.

–Lo que pasa es que tú no sabes leer a Mengana.
–Seguramente –contesté–. Qué le voy a hacer.
–No –precisó–. Es que Mengana es distinta. A Mengana, para leerla bien, hay que leerla con las manos.
–¿Con las manos? -exclamé.

Bajó entonces la voz y adoptó un aire pedagógico. Con mucho secreto, me fue explicando que Mengana, su poeta favorita, tenía en el foro, junto a su nick, una foto en la que aparecía con su novio. Su novio o su marido, ya no me acuerdo bien. Esa era la clave de todo, me dijo. Yo seguía sin entender nada. El forero continuó:

–Todos tenemos dos manos, ¿me sigues hasta aquí?
–Sí –le dije yo.
–Debes coger el pulgar de la mano izquierda, ¿me sigues?
–Te sigo.
–Y lo pones en el portátil tapando el careto de su novio, ¿me sigues?
–Que sí.
–Y entonces, con los cinco dedos de la mano derecha, te abres la bragueta y…

Y me hizo la representación de lo que literariamente se dice gayola, técnicamente masturbación y en neorrabioso llamamos paja. Yo alucinaba. Bueno, no alucinaba: me entró tal ataque de risa que casi devuelvo las catorce o quince mahous que me había bebido en las últimas ocho horas. ¡Ahora entendía todo! ¡Leer poesía con las manos, vaya invento! ¿Será posible que existan tales enfermos detrás del portátil?

–Me estás vacilando –le dije–. No puedes estar tan loco.
–Te lo juro por mi madre. Estoy así de salido. Mi poeta favorita con diferencia, ya te he dicho.

Tres días después seguía riéndome cada vez que me acordaba de aquella anécdota. Hay que ver. Con la de fotos a toda pantalla de Beyoncé o Jennifer López o Elsa Pataky que existen en la red, con la de vídeos porno de Paris Hilton o Pamela Anderson o Lucía Lapiedra que te puedes descargar gratuitamente, y los hay tan colgados que se van a un foro de poesía a hacerse una paja con una foto casi invisible de 3x3 centímetros, y le aplican el pulgar de la otra mano y lo que haga falta.

Aquello me hizo reír mucho pero también me hizo reflexionar. Una golondrina no hace verano, pero vete a saber. El que sigue este blog sabe que suelo poner fotos mías de vez en cuando. También pongo fotos de Iratxe o fotos donde aparecemos juntos. Pues bien: desde aquella anécdota decidí no publicar más fotos en las que Iratxe y yo saliéramos juntos. También borré las que tenía publicadas. Y la que he puesto ahora la he reducido tanto con la sola intención de hacer imposible la aplicación técnica del pulgar.

No es que me importe ni mucho ni poco que se masturben con una imagen de Iratxe.

Pero que le pongan el pulgar en la cara a su puta madre.
.

Lo mejor de CRÍTICA POÉTICA Y CONTRACRÍTICA (10): Del 4 al 13 de enero de 2008

.
Addison de Witt: Lúpulo Fernándes de Silva, de Miguel Bermejo, es probablemente uno de los libros más originales del año. Teniendo en cuenta lo parecidos que suenan muchos poemarios desde hace años, recibimos con los brazos abiertos a los poetas atrevidos. Miguel Bermejo tiene voz propia y singular, lo demuestra en cada una de las páginas de su libro, y eso hace que el libro sea muy interesante. Aquí van algunos detalles de buena poesía:

"En el ojo del caballo, la llanura es más ancha, todo se agranda."
"Sólo una pequeña parte del silencio de ahora procede del pasado."
"Mientras caíamos tuvimos el reflejo de hacernos un guiño"
"Feliz, la mosca (mitad animal, mitad aparato eléctrico), acierta a poner los huevos en el lacrimal de los ojos"
"El dinero huele a agua de violetas" (4-1-08)

Jordi: A mí el libro de Juan Antonio González-Iglesias no me gusta. No me suelen gustar los libros de poesía escritos por profesores y eruditos. Creo que la dedicación completa a la universidad suele tener efectos perversos en la carrera poética de los autores, les quita vida real, les resta originalidad y atrevimiento, y los poetas que más me gustan suelen haber tenido un contacto universitario poco frontal, más lateral. No es una regla infalible y hay estupendas excepciones pero al menos suele funcionar a mi gusto como norma general. Si a esto se añade que muchos de los críticos, aparte de poetas frustrados, son profesores universitarios, se produce un sistema que se retroalimenta a sí mismo (8-1-08)

Joan: Decía que a González-Iglesias le interesaba la victoria del PP más bien por un artículo que leí de Luis Antonio de Villena en El País sobre el autor. Hablaba de que, aunque Juan Antonio es homosexual, supuestamente no es partidario de las bodas homosexuales, y decía también que era cristiano, sin especificar si católico o no. Hacía una descripción de una personalidad entre dos aguas que podría tener las simpatías de ciertos sectores del PP. Sobre todo teniendo en cuenta la general antipatía que encuentra este partido entre la mayoría de poetas. Además, todavía recuerdo a José María Aznar y a Ana Botella en los actos de entrega del Loewe, junto con muchos personajes afines. Siempre me ha parecido que el acto congregaba a mucho pepero. Dado que el Nacional sigue siendo un premio político, jamás se lo darían, por poner un ejemplo, a Chantal Maillard, aunque sólo sea porque escribe en El País. Dicho lo cual, tampoco creo que aunque Luis Alberto de Cuenca, por poner otro ejemplo, hubiera publicado el mejor poemario del año, el PSOE le premiara (8-1-08).

Helena: Dentro de los premios nacionales que se dieron bajo el gobierno de Aznar hay algún premio que se salva, como es el caso del premio a José Angel Valente por "Fragmentos de un libro futuro". Y en el caso del gobierno Zapatero, también hay un premio que a mí, personalmente, no me gustó, como es el "Manual de Infractores" de Pepe Caballero Bonald (8-1-08)

David: Pues yo voy a discrepar abiertamente de la crítica. José Corredor-Matheos me parece un poeta menor, que pertenece a una generación en la que todos los nombres que se me ocurren (José Angel Valente, Claudio Rodríguez, Gil de Biedma, el propio Ángel Gonzalez, Francisco Brines, Gamoneda) son muy superiores a este poeta. "El don de la ignorancia" es una repetición más sobre el mismo y manido tema. Un libro que no merecía estar ni entre los pre-seleccionados. Y efectivamente, como recitador de su poesía, está a la altura de su poesía. Aburrido y mediocre (13-1-08)

Anonimito: David, realizas unos juicios de valor legítimos pero no necesariamente universales. Creo que algunas de las cosas que enarbolas como defectos se pueden entender como virtudes. ¿Has leído poesía china o haiku? ¿Conoces la vinculación que Corredor-Matheos tiene con esas tradiciones poéticas? ¿No sabes que esas tradiciones buscan una suerte de sabiduría en la repetición de las estaciones, los ciclos vitales, y que por tanto la monotonía que impregna paisajes, emociones y aun las mismas palabras ha de entenderse, en este caso, como un valor a tener en cuenta? Como recitador, en efecto, es un tanto parco y monótono. Diría que incluso tímido. Pero también eso tiene su encanto. En una ocasión, antes de los premios, coincidió en una lectura con Chantal Maillard en una conocida librería; ella leyendo es prodigiosa, y el contraste, aunque grande, tuvo algo de enternecedor. En fin, me parece un pedazo de pan Corredor-Mateos, y aunque otros poetas de su generación sean superiores... me resisto a entender la poesía como una cuestión muscular, deportiva, donde la superioridad e inferioridad sean tan fáciles de decidir. En ternura, bondad y sabiduría, en cualquier caso, este señor tiene pocos rivales (13-1-08)


Blog CRÍTICA POÉTICA Y CONTRACRÍTICA (AQUÍ)
.

domingo 24 de enero de 2010

POEMAS RAROS (7): Abecedario, de CRISTINA PERI ROSSI

.
Arisca y un poco abstracta,
Babélica y a veces bostezante,
Carnal y cortesana,
Densa, dominadora,
Emancipada y escenográfica,
Feroz y fosca,
Gutural, gramática,
Húmeda, honda,
Insidiosa y a veces ingenua,
Jerigonza, jacobina,
Lábil, lenta,
Melancólica, mustia,
Neurótica, nostálgica,
Ojerosa, onomatopéyica,
Púber y a veces pusilánime,
Quimérica, quisquillosa,
Rebelde, rumiadora,
Solitaria y a veces salvaje,
Telúrica, túrgida,
Uterina, umbilical,
Vehemente y siempre vulnerable.


CRISTINA PERI ROSSI, Babel bárbara, Poesía reunida, Lumen, Barcelona, 2005
.

Ciento cincuenta y cinco

.

.

TROYA LITERARIA (18): Gabriel Albiac contra Juan Luis Cebrián

.
SER un pésimo escritor no es un delito. Pero aún eso requiere cierto esfuerzo: la apuesta de invertir el escaso tiempo propio en la traza de una obra, incluso de una obra mala, incluso de una obra pésima. Juan Luis Cebrián no es un escritor pésimo. No es un escritor. Sencillamente. Publicó una de esas novelitas baratas para uso de quioscos en ferrocarriles y aeropuertos. Fue hace años. Como no reincidió, nada hay que impida ser benevolente con su falta de sentido del ridículo de entonces. Y olvidarse de algo que ni siquiera Corín Tellado hubiera osado firmar sin un síncope de sonrojo. Optó enseguida por dedicarse a las altas finanzas. Hizo bien. Ser un pésimo escritor no es ciertamente un delito... Pero da tanta vergüenza...
.
Exceso en la metáfora: desde hace cuatro días un mediocre redactor de editoriales al dictado posee sillón propio en la institución a cuyo cobijo se hallan lengua y diccionario. Su obra literaria es inexistente, pues que la infinita caridad colectiva concede el olvido al engendro narrativo aquel. Su capacitación en el campo de la lingüística es, con exactitud, igual a cero. Sin obra, sin tareas investigadoras o académicas conocidas, el hombre de Bankinter dispara al infinito el monstruoso tropo constituyente de la España de fin de siglo: sólo la mentira vale, sólo la nulidad -intelectual como moral o política- posee valor absoluto. Cebrián académico es el espejo de esta España en la cual vivimos: la de los González, los Gil, los Aznar, los Guerra, los Pujol, o los Ibarra... La España analfabeta y mala, porque no hay mediocridad ni ignorancia que no sean éticamente envilecedoras.

Podríamos -es tan fácil- tomar a risa eso de que el patético redactor de La rusa haya pasado sobre la cabeza del enorme sabio que es Quilis; podríamos perdernos en esgrimas más o menos ingeniosas acerca de su sintaxis tosca, acerca de la inepcia chata de su prosa hecha de tópicos encadenados... Haríamos mal. No es broma que un don nadie -en lo que a lengua y literatura toca- deba decidir acerca de criterios técnicos en los cuales se juega aquello de lo cual está forjado nuestro espíritu: la lengua. No es broma Juan Luis Cebrián en la Academia. Por mucho que lo parezca. Ni siquiera una broma pesada. Ni siquiera un chistoso sabotaje dadaísta. Es una vergüenza. Callarlo sería más vergüenza todavía.

Vergüenza para la Academia: para quienes lo propusieron, para quienes lo votaron, ellos sabrán por qué. Vergüenza, por encima de todo, para quienes hablamos y escribimos en un español que, bajo la pluma del nuevo académico, accede a un bochornoso grado cero.

No. Ser un pésimo escritor no es un delito. Pero requiere ser un escritor, primero. No lo es el consejero ex periodista de Bankinter. Puede aducir en su favor tal vez un mérito. Sólo. Él es metáfora. La más cruda metáfora de los tiempos presentes. Cebrián en la Academia: España en la mentira.


GABRIEL ALBIAC, Cebrián como metáfora, El Mundo, 23 de diciembre de 1996
..