domingo, 26 de septiembre de 2021

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El problema del gusano de seda que se convierte en mariposa, cuando se utiliza como metáfora de que lo más feo o nauseabundo puede convertirse en lo más bello, es que el gusano de seda no es nada gusano: es una oruga que en algunos casos es bien bonita, como muestro en la fotografía. Que una cosa tan fea como un bebé recién nacido se convierta veinte años después en Monica Bellucci es un cambio a mejor alucinante, casi milagroso, pero pasar de gusano de seda a mariposa no es una mejora tan sustanciosa, porque el gusano también es bello y algunas mariposas no son para tanto, por no hablar de que la belleza de las mariposas más prestigiosas responde a una belleza cursiflor que a mí me estraga.