miércoles, 22 de septiembre de 2021

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Las moscas que habré matado en los cinco últimos años se pueden contar con los dedos de la mano, y siempre que lo hice fue en un acceso de ira. Sé que arrancarles las alas a las moscas es propio de niños, pero dejar que vivan y hasta escoltarlas mientras salen por la ventana es una nueva infancia.