martes, 21 de septiembre de 2021

1677

NO AMÓ a Eneas ni subió al trono de Isis ni llevó el cinturón de Hipólita ni cortó la cabeza a Holofernes; no salió de la alfombra como Cleopatra ni descubrió el radio ni paseó desnuda sobre un caballo blanco como Lady Godiva; no bailó entre walkirias ni derrotó a los ingleses ni corrió los 100 metros en 10’49 como Florence Griffith; ella respira antimusa, camina antidiosa, más real que el hueso o que el charco o que la sangre, respira doce veces por minuto como todos, duerme como cualquiera, come con tenedor y ni siquiera desea aprender a volar.