miércoles, 12 de mayo de 2021

1307

Existe el español y existe el Borges. La tendencia de la lengua ibérica al pleonasmo, a la retórica, a lo impreciso, a la multiplicación innecesaria de sinónimos y metáforas, encuentra en Borges su más acabado enemigo. El idioma también cuenta con algunos cultivadores de la poquedad (Baroja, Camba, Bolaño), incluso estetas de la poquedad (Azorín), pero nada que ver con la perfección de este barroco herreriano, si se me permite la antítesis, que posee el cubo de las facultades prosísticas: nadie dice tanto como él, con tan poco, y a la vez de forma tan hermosa. Maestro en el lucirse por no lucirse, en la belleza del contenerse, cuando entras en sus páginas prodigio de música matemática te das cuenta de que no están escritas en español: el Borges es otro idioma al lado del idioma.