lunes, 10 de mayo de 2021

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Veo un documental sobre Borges donde Alejandro Vaccaro dice: “Borges es el lector más importante de la historia de la humanidad”. No estoy de acuerdo. Que leyera mucho no significa que leyera bien. En la lectura sucede como en la alimentación: desde el principio existen niños que “comen de todo” y existen otros que enseguida empiezan a rechazar algunas comidas. Entiendo que el mejor lector es aquel que “come de todo”, esto es, el que cuenta con antenas para comprender y disfrutar obras de todos los pesos y texturas. Borges no era ese tipo de lector. Un escritor como él, que rechazaba la literatura rusa al completo, la literatura surrealista al completo, que denigraba obras como Madame Bovary, Guerra y paz, Ulises o Cien años de soledad, que dejaba de leer en el momento en que leía la palabra “mierda” o cualquier tipo de escatología, no digamos ya las obras eróticas o pornográficas; un lector que no encontraba un solo personaje femenino memorable en toda la literatura universal, que se jactaba de fanático y reconocía que leía a algunos escritores “contra” otros (leía a Hugo contra Baudelaire, por ejemplo, como reconoció en su discurso homenaje a Victoria Ocampo), que se dirigía al periodista Carrizo con un “te reto a que me encuentres un solo verso bueno de Neruda”, que rechazaba a todos los escritores cuya lectura supusiera un esfuerzo y que llevó su anglofilia al extremo de decir que “la literatura anglosajona es toda la literatura universal”, no puede ser considerado el lector-más-importante-de-la-historia-de-la-humanidad, porque era un lector que carecía de órganos para gran parte de las obras literarias.