sábado, 17 de abril de 2021

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Escribe Pascal: "El mundo quiere naturalmente una religión, pero dulce". No estoy muy seguro de ello. Ya recuerda Nietzsche que la neurosis religiosa suele aparecer en todas partes acompañada por tres amigas: la soledad, el ayuno y la abstinencia sexual. Las personas más religiosas necesitan de muchos noes: los feligreses acuden a las iglesias buscando premios y castigos. Un rasgo que sorprende de los creyentes es que no son mejores personas que los no creyentes; y en cambio son más rigoristas o partidarios de las normas y prohibiciones. ¿Una religión tan dulce y misericordiosa que no contemplara los pecados y abriera las puertas del cielo a todo el mundo, con independencia de su comportamiento en la tierra? Esa religión por desgracia no funcionaría.