viernes, 10 de julio de 2020

509


En que nunca he querido ser un hombre radica mi belleza y mi tragedia: yo he agredido de forma sucesiva a la madre, la familia, la religión, la patria y todos los centros que se detienen, de modo que a los cuarenta años, al volver la cabeza después de tanta huida, me di cuenta de que a mi alrededor rutilaba la perfección de un desierto continuo. De tanto darme la razón en todo gané las tres medallas en el rally de la soledad: ¿no veis que en los tres cajones del podio solo figuro yo?