jueves, 26 de marzo de 2020

522


Adam Tooze y Moritz Schularick dicen (AQUÍ) que la continuidad de la UE está en peligro tras la crisis del coronavirus:
En 2008, el sector bancario era el centro de la crisis. El Banco Central Europeo (BCE) podía combatir el incendio proporcionando liquidez a los mercados financieros y apoyando a los bancos. Las herramientas monetarias proporcionaron la línea de defensa más importante. Pero ante el coronavirus, el BCE no puede construir hospitales, producir ventiladores y máscaras o garantizar los ingresos para las empresas y sus empleados. Este sigue siendo el dominio de la política fiscal nacional.
Las consecuencias económicas de Covid-19 golpean a todos los miembros del bloque monetario. Pero no existe un mecanismo que permita a los gobiernos de la eurozona responder conjuntamente a tal shock. El resultado es que las reacciones políticas a la pandemia son hasta ahora abrumadoramente nacionales, acentuando las diferencias en lugar de unir a Europa en un momento de crisis. Incluso ante un choque simétrico, la eurozona responde de manera asimétrica.
Las diferencias existentes en la condición fiscal de cada nación ya están causando una fuerte divergencia en la respuesta política. Cuanto más dure la crisis, más visibles serán estas diferencias. No todos los países podrán mantener los soportes de sus economías en la misma escala. Con el tiempo, esto desencadenará una dinámica política que podría llevar a la eurozona al límite nuevamente.