domingo, 13 de enero de 2019

Te amo


Qué difícil es volver a decir teamo
después de haber lanzado teamos a otras mujeres
que se fueron como claveles de humo o naves en llamas,
mujeres que ahora ni me saben ni me recuerdan
o me recuerdan con un hierro negro
ardiendo en la punta de su corazón,
y además, créeme,
no es lo mismo decir teamo a los veinte
que ahora a los cuarenta y cuatro años,
cubierto ya mi estanque de agua sucia,
y sé que me voy a reír al decirlo
y tú también te vas a reír…

Pero qué más da.
Volveré a decirlo apretando una piedra
y temblando ante el lobo de tus ojos.
Repetiré lo que me diga el viento
cuando el rojo del cielo sea tan rojo como verte.
Cuando tu voz se eleve en el aire
y vacilen las charnelas de las puertas, diré te amo.
Diré te amo aquí y en Atenas, te amo
en Londres y en Acapulco, te amo
hacia el futuro y hacia el pasado,
en el ascenso y en la caída,
como un submarino te amo,
cuando seas barco te seguiré amando
y cuando seas naufragio te echaré
mis quince y quinientas manos.

Te amo y no importa que sea diciembre,
te amo y qué escarabajo en tus ojos,
te amo y qué atlas tus cremalleras.