jueves, 9 de julio de 2020

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Maradona es consciente de que Messi le está superando como mejor jugador de la historia en la opinión de todo el planeta salvo Argentina, y por eso se aferra a su parroquia, habla para su parroquia, defiende el último reducto que le queda, allí donde sigue en lo más alto del podio por razones patrióticas más que futbolísticas, pues un amplio sector del público argentino considera que la única vara de medir balompédica es la selección nacional, y ahí es cierto que Maradona puede lucir los dieciséis días de México, probablemente la mejor actuación parcial de un futbolista en la historia, por delante incluso de la actuación de Garrincha en el Mundial 62. Pero esos dieciséis días maradonianos palidecen ante los más de 4500 días en que Messi lleva siendo el mejor jugador cada partido, cada campeonato, cada temporada. Nadie, ni Di Stefano, ni Pelé, ni Cruyff, ni Maradona (solo cinco años el mejor del mundo, y no durante todo el año), ha disfrutado de un reinado tan largo, con el añadido de que Messi es el único que ha jugado toda su carrera en un fútbol 100% profesional.