martes, 30 de junio de 2020

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Pocas reflexiones me han influido tanto en los últimos años como la que Papini le dirige a Nietzsche: “¡Cómo no supo Nietzsche que lo que él llama instintos son en su mayoría hábitos que han cristalizado!”. Creo que ese es el error básico que hace que Nietzsche sea a veces un autor muy reaccionario y que sus llamadas a la vida no sean a menudo más que llamadas a mantener un antiguo status quo que era la negación de la vida. LOS INSTINTOS SON SIMPLES HÁBITOS QUE HAN CRISTALIZADO. A menudo creemos que es biología lo que es simple cultura. Piensas: “Esta mujer me gusta y deseo que solo me quiera a mí”. Piensas que los celos, el quererla-solo-para-ti, es pura biología, pero entonces… ¿cómo es que los esquimales ceden su mujer a sus invitados para que se acuesten con ella? ¿Son los esquimales antibiológicos? Con razón Harari, en Sapiens, llama a la cultura “red de instintos artificiales”. Este detalle me parece muy importante para la lucha humanista: cuando se dice que el feminismo, el ecologismo, el pacifismo o el universalismo van contra los instintos naturales del ser humano, solo se está diciendo que van contra meras costumbres que han arraigado tanto que parecen biológicas. Pero no lo son. Son meras costumbres injustas y equivocadas contra las que debemos seguir oponiéndonos sin olvidar, eso sí, que su arraigo viene de tan lejos que no las vamos a extirpar en media hora, ni siquiera dentro de nosotros.