miércoles, 15 de enero de 2020

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A partir de ahora dejo de llamar "mis tres gatos" a los tres gatos que viven conmigo. Al diablo ese posesivo asqueroso que además es falso, porque los tres gatos de Maracaná no me pertenecen y solo me hacen caso cuando se acuerdan (sobre todo cuando tienen frío o les falta comida). Tiene mucha razón Cioran cuando dice que siente ganas de asesinar a la gente cuando oye decir "mi mujer", "mi novia" o "mi marido".