martes, 10 de diciembre de 2019

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El ser humano no es un animal sociable, esa sospecha la estoy confirmando a medida que mi soledad avanza hacia los extrarradios. Si fuéramos realmente sociables, la soledad debería ser lo INHUMANO con mayúsculas, algo insoportable DE VERDAD y no este estado que se vuelve cada vez más maravilloso a medida que cubre todos tus territorios. Es cierto que de vez en cuando sufro caídas en la desesperación, pero cada vez las sufro menos y esas caídas se deben a que mi cerebro sigue añorando al enemigo: todavía pienso a veces que la demasiada soledad es nociva, si bien cada vez lo pienso menos, y con peores argumentos.