miércoles, 9 de octubre de 2019

118


De que los poetas notan la muerte desde edad temprana y se sienten viejos antes de llegar a la ancianidad hay muchos ejemplos en la literatura, pero lo de Pizarnik sintiéndose vieja a los 25 años es una plusmarca. Escribe en su diario:
Ayer no pude hacer nada porque me perseguía la inminencia de mi muerte. Mi próximo cumpleaños. ¿Qué son 25 años? ¿Cuántos más me quedan? Y qué relación hay entre lo poco que me queda por vivir y la magnitud de la tarea de reconstruirme. Hace cinco años tenía un futuro. Ahora me acerco vertiginosamente a la vejez y ninguna magia me ha de ayudar.