jueves, 18 de julio de 2019

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El periodista patriótico y por tanto antiperiodista Javier Sánchez escribe en El Mundo, el subrayado es mío:
Ona Carbonell con 23 medallas ya es la mujer más exitosa en un Mundial de natación. Por delante, ya sólo dos hombres, dos super hombres, dos leyendas: Michael Phelps (33) y Ryan Lochte (27). Y por detrás, otros grandes, como Natalie Coughlin (20) o Katie Ledecky (15) en la natación o la propia Romashina y la también rusa Natalia Ishchenko (21) en la sincronizada.
Solo ver el nombre de himalayas del tamaño de Romáshina, Íshchenko o Ledecky al lado de una nadadora como mucho pirenaica como Carbonell da dolor de ojos. Pero para eso ha nacido Batania. Veamos la calidad de esas medallas, de qué color eran, la infografía es neorrabiosa:


¿Más exitosa que Romáshina, Íshchenko o Ledecky una nadadora que se dedica a recolectar medallitas de segunda y de tercera, que no consigue superar el tramo que separa la gran actuación de la verdadera grandeza, una deportista cuyo resultado más repetido es la derrota? ¡Por favor!