lunes, 24 de junio de 2019

203


El ego siempre inventa nuevas astucias para sobrevivirse. A veces me hago la ilusión de que el mío se va curando, o al menos adelgaza, pero qué va. Para consolarme me suelo acordar de este fragmento de Cioran, que pertenece a su libro Del inconveniente de haber nacido:
En una escuela vedantina moderna se enseña que el hombre que ha vencido completamente al egoísmo, que ya no conserva ninguna huella de él, no puede durar más de veintiún días.
¿Tanto como veintiún días? Mucho tiempo me parece...