miércoles, 6 de febrero de 2019

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Xi Ping / Maduro. Fue el 28 de noviembre de 2018 cuando la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, entregó la llave de oro de Madrid al líder chino Xi Ping, y en esa misma visita, además de ser recibido por el rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela, Ana Pastor y Pío García Escudero le entregaron también las medallas del Congreso y el Senado de España. Cómo sería el grado de genuflexión hacia el presidente chino que la policía, por órdenes de la alcaldesa, prohibió a un actor, el que se disfraza de Winnie the Pooh en la Puerta del Sol, que lo hiciera durante esa visita, por la razón de no desairar a Xi Ping, pues la oposición china (esto es, la que vive en el exilio y defiende la democracia) suele compararlo con este personaje de dibujos animados. Solo dos meses después, abrid bien los ojos, Carmena dice que Venezuela es “una dictadura horrible” y lo mismo dice el gobierno español del PSOE, a una con el PP y Ciudadanos, con los que no coincidía en nada desde el 1 de octubre de 2017, cuando los tres se unieron para aplaudir la actuación policial en Catalunya, donde mil catalanes tuvieron que recibir asistencia médica por meter una papeleta en una urna. ¿Cómo es esto? ¿Genuflexos con Xi Ping e inflexibles con Maduro? ¿En solo 60 días?