viernes, 4 de enero de 2019

Qué lástima


Primero mezclaremos los cipreses del mar,
después las algas de los montes
y la manzanilla asustada de los caminos;
yo que me llamo Orestes me llamaré Electra
y tú que te llamas Nuria te llamarás Belerofonte:
al viento lo untaremos con nata roja y nos dedicaremos a permitir,
sobre todo a permitir: permitiremos
que los buzones besen a las ortigas y las cucharas a las hortensias;
que los azores se enamoren de los aviones
o el búfalo fornique con las excavadoras,
y ya cuando sea de noche volveremos a Sol para insultar,
¡para insultar a esta gente sin ruedas que nos da tanta lástima!

¡Qué lástima nos dais,
madrileños sopladores de banderas,
qué lástima vuestra triste ciudad
parada en el mismo lugar de la tierra!

¡Qué lástima vuestros hombres heteros
que nunca ofrecerán sus pollas
por miedo al semen de las linternas!

¡Qué lástima vuestras mujeres heteras
que nunca ofrecerán su culo
a los taladros de las cervezas!

¡Qué lástima vuestros policías milojos
que al negro vigilan y acosan y encarcelan!

¡Qué lástima tanto fuego que no arde,
tanta ley que no abriga,
tanto alcohol que no prende,
tanta paz que no llena!


¡Madrid capital de nada,
que naciste sola y morirás sola,
qué lástima!