miércoles, 23 de enero de 2019

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El caso “Pablo Ibar” como ejemplo de nosotrismo. Desde 1976, más de mil personas condenadas a muerte han sido ejecutadas en USA, pero ni a la españolada ni al PNV, que ahora pide la intervención de la UE, le han importado esas muertes ni mucho ni poco. Pero ocurre que el padre de Ibar es vasco. Que Ibar tiene la nacionalidad española. Aquí es cuando las divisiones panzer del periodismo español se ponen en marcha, llegando a extremos tan bochornosos como los de El País, que para defender a un tipo que ya ha sido condenado por triple asesinato hasta por tres tribunales distintos, asegura que no robaba “sino que asistía a los que cometían los atracos”. De pronto, como una aguja en cien pajares, aparece esta entrevista en El Español a Deborah Bowie, hermana de una de las víctimas, que declara sobre la prensa española: 
Todo lo que he visto publicado en España ha estado plagado de mentiras. El periodismo consiste en contar los dos lados de la noticia. Eres la primera persona de un medio español que me llama. Es la primera vez que hablo desde los medios de comunicación españoles. Bueno, hace mucho tiempo, cinco años creo, hice una entrevista en vídeo para alguien en una cafetería [se refiere a una entrevista emitida en La Sexta en 2016]. ¿Cómo se puede cubrir un asesinato sin hablar con la fiscalía o con las familias de las víctimas? Los medios españoles han amplificado cada mentira que Ibar y su familia han contado. Ahora hay un equipo de Netflix que quiere hacer un documental. Espero que hagan justicia. Al menos ellos han contactado con las víctimas. No se puede cubrir un caso así sólo escuchando a la familia Ibar. Eso no es periodismo, es basura.
Basura no es solo el periodismo, sino la estructura que hace que solo nos preocupemos del preso que es “nuestro”, referido además a un nosotros de primates, vinculado solo a ciertos kilómetros cuadrados. Mientras la prensa sea un apéndice de esta estructura nefasta, leer solo diarios de tu país es una categoría más de analfabetismo.