domingo, 6 de enero de 2019

Botellas y botellones


No solo billetes de lotería: en mi trabajo de conserje nocturno me regalan cestas y docenas de botellas cuando llega la Navidad. Este año me han regalado 79 botellas y ni siquiera es mi récord, no: en 2010 llegué a 83 (las suelo contar porque mi cerebro es infantil: se quedó parado a los once años tras hacer ojos de lobo con una vaca). ¿Y qué hago con estas botellas? Pues regalo las de cava, whisky, gin o ron, porque son bebidas que no me gustan, y las de vino me las bebo yo mientras escribo (procurando acordarme, para el año siguiente, del vino que me escribe mejor).