sábado, 1 de diciembre de 2018

Mucho cuidado


Hacerte qué. Hacerte una cerbatana y soplar contigo, encenderte y preguntarte, a que no sabes cuántos pétalos tienen los jilgueros, a que no conoces el árbol del que proceden las amapolas, a que no te atreves a subir conmigo el Jungfrau.

A que no te atreves a escribir MURCIÉLAGO en el escaparate mientras el segurata mira hacia el miércoles, a que no te aprendes conmigo todos los estados de México, a que no te subes al tobogán del leopardo continuo, a que no.

Te diría una palabra sucia. Pero una palabra sucia que se engarza a otra sucia hace una frase limpia: de fuentes sucias nacieron Lady Godiva y los caballos de carreras, de ahí las peonzas y el número nueve, los confetis y las berenjenas.

Hacerte qué. Manosearte, mordisquearte del fémur al cerebelo, lamerte todos los pensamientos tuyos que tienen hache y, sobre todo, chuparte muy despacio la coronilla: ¿sabes lo que me gustan las zonas de tu cuerpo que tú no ves pero yo sí veo, las zonas que no posan ante el espejo y también amo?

Te lo dije: Mucho cuidado con dos personas que se están besando. El mundo se vuelve al revés cuando dos personas se besan: ¡toda Roma empieza a tocar la cítara mientras arde Nerón!