lunes, 17 de diciembre de 2018

Orgullo


¿La familia?
Tenaza y alzacuello, topo royendo la raíz más fresca, jabón que ensucia la camisa del domingo, primer cuerno para ingresar en la manada.

¿La escuela?
Plancha, silbato, matrícula que elimina los tranvías, garlopa para gripar al genio, barda elevada contra el unicornio.

¿La iglesia?
Tapa del féretro, roña y dentadura, cinturón transparente, recaudador de sueños, masticador de nubes para almoneda de palabras.

¿La patria?
Bacilo del rebaño, berza enferma para que coman los cerdos, bazofia que enciende al primer contacto con cerebros pequeños.

¿Yo?
Triste revoltillo de miedos y dolores, bola de ideas confusas, coleccionista de gatos y soledades que sin embargo, de vez en cuando, se alza con orgullo y dice Yo,
yo renuncié a la familia,
yo resistí a la escuela,
yo no acepto iglesias,
yo escupo a las patrias.