jueves, 29 de noviembre de 2018

Se me olvidó decirte...


Te dije que tus ojos eran dos topacios sonrientes:
se me olvidó decirte
que habían sido robados haciendo butrón
en una joyería cuyo perro guardián fue asesinado;

te dije que tus sueños eran naranjas babilonias:
se me olvidó decirte
que fueron cosechadas por inmigrantes
que habían sido vejados por capataces sombríos;

te dije que eras el único claro en toda la selva:
se me olvidó decirte
que procedía del bombardeo con napalm
de pilotos carnívoros contra civiles indefensos.


Ninguna virtud tuya hallé sin gusano.
Ninguna de tus bellezas sin huevos de basilisco.
Ninguno de tus nenúfares limpio de petróleo.