viernes, 12 de octubre de 2018

1987


Me prometí no comprar por correo ni un libro más en la Casa del Libro y llevo ya mes y medio cumpliéndolo (solía comprar cuatro o cinco al mes). En mi cruzada contra las megaempresas, después de desembarazarme en los últimos cinco años de Bankia, de Día y de Vodafone, la única en la que aún estoy involucrado es Iberdrola, y aunque he hecho planes para que me den de baja la luz y hasta me compré una estufa de butano con vistas a ello, pronto me di cuenta de que iba a morir enseguida si insistía con el butano, pues me suelo olvidar de apagarlo. Me he resignado un otoño más a que este Alí Babá SA me siga sustrayendo unos 800 euros anuales, 52% de los cuales van directamente al estado para que pueda seguir abriendo CIEs donde encarcelar y apalear a inmigrantes. Quede claro que he perdido una batalla pero no la guerra: jamás me voy a considerar una persona FELIZ al ciento por ciento mientras un solo euro mío siga yendo a Iberdrola.