viernes, 12 de octubre de 2018

1981


Desde mi punto de vista, sin embargo, los españoles de ahora no tienen nada que ver con lo que pasó hace quinientos años, no son culpables de lo que hicieron aquellas personas, que por cierto no eran españolas en el sentido de ahora: en el siglo XVI ser cristiano o ser de tu pueblo de origen era mucho más importante que ser español, y aquellos genocidas además no obedecían a un mando estrictamente español sino a la casa real de los Austrias, que reinaba sobre una multitud de territorios, además de España. La única culpa que se puede atribuir a España es precisamente la culpa de la que se hace responsable ahora: al mantener el 12 de octubre como fiesta nacional o al conservar cientos de calles españolas con los nombres de “Cristóbal Colón”, “Francisco Pizarro” o “Hernán Cortés”, queda de manifiesto que la España oficial sigue mostrándose solidaria y orgullosa de aquel genocidio, lo que la convierte en culpable también en 2018.