jueves, 11 de octubre de 2018

1969


Con qué emoción he leído este fragmento autobiográfico de Susan Sontag:
La lectura me permitió escapar a una realidad más amplia. La disponibilidad de la literatura, de la literatura mundial, permitía escapar de la prisión de la vanidad nacional, del filisteísmo, del provincianismo forzoso, de la inanidad educativa, de los destinos imperfectos y de la mala suerte. 
Claro. La literatura es por principio enemiga de lo sectario; y por eso las naciones, que son el sectarismo por antonomasia, la temen desde siempre y tratan de parcelarla, de uniformarla, de arrodillarla en su favor.