lunes, 13 de agosto de 2018

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Antes, para un escritor, el triunfo o el fracaso no eran inmediatos: si publicabas un libro, tenías que esperar meses e incluso años para saber si había tenido éxito. Ahora, con el mundo de los blogs o las redes sociales, un escritor puede comprobar en cuestión de horas, por los likes que recibe, comentarios que dejan los lectores o número de visitas que obtiene, si su último escrito ha triunfado o no. No creo que sea buena esta conciencia inmediata de los resultados, que nos rebaja al nivel de los futbolistas, los políticos o los vendedores de bicicletas.