lunes, 13 de agosto de 2018

1493


Sobre Paul Celan, escribe Cioran en enero de 1966:
Anoche, en una cena, me enteré de que habían internado a P. Celan en una casa de salud, después de que intentara degollar a su mujer. Al volver a casa, a altas horas de la noche, fui presa de auténtico miedo y me costó Dios y ayuda quedarme dormido. Esta mañana, al despertar, he vuelto a sentir el mismo miedo (o angustia, si se quiere), que, por su parte, ha estado en vela.
Tenía un gran encanto, ese hombre imposible, de trato difícil y complicado, amigo al que le perdonabas todo, en cuanto olvidabas sus quejas injustas, insensatas, contra todo el mundo.