domingo, 12 de agosto de 2018

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Madre mía lo de Bruno Hortelano. Hasta yo con mi menisco roto hago más rápido los últimos treinta metros que ha hecho este atleta en el relevo 4x400. Qué manera de arruinar las excelentes postas de sus otros tres compañeros. Bruno Hortelano se hizo famoso por ganar un Campeonato de Europa hace dos años en la prueba de los 200 metros, tras descalificación del ganador y con una marca mediocre de 20:45, victoria de mérito pero sin exagerar, porque los mejores atletas de la velocidad están en Jamaica y USA, pero fue bastante para que la españolada le saludara con un “¡al fin tenemos un velocista!”, y la alegría pasó a mayores cuando Hortelano, en las posteriores entrevistas, y con vistas a los Juegos Olímpicos, dijo que no admiraba a Usain Bolt sino que "solo lo respeto porque mi intención es destronarlo”. Al decir esto, este atleta demostró que estaba confundiendo el atletismo con la poesía, porque, en la poesía, cualquier botarate te puede decir que él, en su propia opinión, es mejor poeta que Kavafis, y no existe manera de demostrar que no es verdad. En el atletismo, en cambio, existen instrumentos para medir la excelencia mucho menos opinables: cada vez que un atleta suelta una fanfarronada, la pregunta siguiente es matemática:

–¿Cuál es tu mejor marca personal?

¿Sabéis cuál era la mejor marca de Bruno Hortelano, aquella con la que iba a retar a Bolt en los Juegos? ¡La nº 21 del año, más lenta que la de algunos juveniles jamaicanos, y su récord en la distancia era un segundo más lento que el de Bolt! ¡Con esa marca ridícula se permitía Hortelano chulear al personal! Pero la ilusión ya no se podía detener: la temperatura subió, empezó a entrar en las apuestas y se comenzó a hablar de “posible medalla”. Al final ni siquiera consiguió clasificarse para la final de los Juegos, como era lógico, porque Bruno Hortelano, que es un guepardo entre españoles y una liebre entre europeos, se convierte en una tortuga si lo pones a correr entre jamaicanos y estadounidenses. Pero a qué punto llegó el espejismo creado por la borrachera patriota, que un periodista español, sin duda creyéndose su propia propaganda, tuvo la vergüenza de acudir a Usain Bolt y preguntarle, os juro que esto es cierto:

–Usain, ¿te preocupa Bruno Hortelano?