sábado, 11 de agosto de 2018

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La gerontofobia de Cioran. Según las estadísticas neorrabiosas, por cada persona que llega a la vejez manteniéndose alegre, abierta, rebelde, valiente y de buen humor, hay diez que llegan rencorosas, cerradas, pelmazas, cobardes y derechonas. Pero lo que insinúa Cioran en sus cuadernos quizá sea demasiado drástico:
Ayer, en el hospital, esperé mi turno durante dos largas horas. Dos ancianas parloteaban a mi lado. Esas inmundas charlatanas quieren también vivir, se empeñan en durar, cuando, en realidad, su existencia no es indispensable y carece del menor sentido. Resulta increíble que Raskolnikov, después de cometer su saludable acto, se vea enredado, no en el remordimiento, sino en cierto malestar y confusión.