sábado, 11 de agosto de 2018

1477


Ninguna pena por Gerard Piqué. Desde mi punto de vista antipatria, y dada la utilización que el nacionalismo hace del deporte como elemento de cohesión nacional, que Piqué haya dejado la selección española debería ser una buena noticia, porque es un central de nivel mundial (el mejor del mundo, según declaró Rio Ferdinand), lo que perjudica a la selección, esto es: perjudica a los obsedidos por españolizar y cohesionar a los ciudadanos y beneficia a los que queremos un estado plural, desespañol y en-todas-direcciones. Pero Piqué no es que se nos haya hecho antipatria, sino que su patria es otra: su catalanismo es un españolismo al cubo. Aún sería capaz de soportar a este jugador si me hubiera demostrado cierta sensibilidad para las cosas sociales, pero es que nunca he visto a este tío, con el poder de convocatoria que tiene, escribir un tuit a favor del 15M, en contra de La manada, de los desahucios, de nada: para lo único que se rebela es para la bobería onfaloscópica. Por tanto ninguna pena, ya digo. Se va de la selección un señorito pijo barcelonés que ama mucho, ay qué emoción, a una patria donde nació por casualidad.