jueves, 9 de agosto de 2018

1446


“Voy a volver a empezar de cero”, decimos a menudo, cuando lo más adecuado sería decir “voy a quedarme en el cero para siempre”, no volver de nuevo a la locura del uno o el dos, del tres o el cuatro, no competir, no pisotear, no multiplicar, quedarse en el cero de la paz consigo mismo, en el cero del sin-metas, en el cero de un geranio que recibe sin saberse geranio los rayos de un sol tranquilo.