jueves, 9 de agosto de 2018

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Esta mañana se me ha ocurrido que la expresión “cuatro gatos” sería un magnífico nombre para un pequeño bar, una editorial minoritaria o una productora cinematográfica de autores de culto. Y muy feliz de mi ocurrencia, he estado esperando hasta ahora para llegar al portátil y poder comunicar al mundo mi supuesto descubrimiento, aunque, por precaución, se me ha ocurrido buscar en Google, no sea que, como tantas otras veces, algún muerto o vivo se me haya adelantado. ¡Y vaya que sí se me habían adelantado! Existe una banda de rock con ese nombre, además de una editorial, un bar, un equipo deportivo y no sé cuántas cosas más, porque he dejado de buscar. Me he sentido tan decepcionado como cuando José Arcadio Buendía se enteró de que la redondez de la tierra era cosa sabida o como cuando Silvestre Paradox, personaje de Baroja, se enteró de que el submarino que había creado tras ímprobos esfuerzos, ¡llevaba unos cuantos siglos inventado!