domingo, 5 de agosto de 2018

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Para que se me entienda. En España, al piloto Fernando Alonso se le considera un buen español porque lleva una bandera española pintada en el casco, mientras que al futbolista Gerard Piqué se le considera un mal español porque se siente catalán. Sin embargo, Piqué paga sus impuestos a este estado al que no ama, mientras que Fernando Alonso pagó sus impuestos en Suiza entre 2006 y 2011 (ahora vive en Dubai, casualmente otro paraíso fiscal). Ocurre que los que se sienten españoles no siempre son buenos ciudadanos y los que no se sienten españoles no tienen por qué ser malos ciudadanos. Por no hablar del partido patriota español, el guardián de las esencias rojigualdas, con 600 casos de corrupción en los juzgados: cuanto más español en sentimiento, más antiespañol en ciudadanía.