viernes, 3 de agosto de 2018

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Del trato con personas de mi edad empiezo a entender que la búsqueda de una pareja, en última instancia, no es más que el terror que tiene la gente a morir sola. Los mismos que buscaban el amor a los veinte años, a partir de los cuarenta se resignan a mendigar un poco de compañía para-el-futuro. Y yo lo comprendo y no lo comprendo, claro, porque soy un cyborg de la soledad con el defecto contrario: lo que a mí me da miedo es la compañía, la misma que te controla o te comprende, te conoce y te caza, te sujeta y aprisiona…