viernes, 3 de agosto de 2018

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Al menos la médica me ha recetado una rodillera que me ha permitido, por primera vez en tres días, subir en menos de veinte minutos las escaleras que llevan a Maracaná, que está situada en un cuarto piso. Esta rodillera de neopreno me ha costado 35 euros, porque las que me pagaba la Seguridad Social, similares a un calcetín grueso y ajustado, no me sostenían la rodilla. Así es la lógica de nuestra Seguridad Social: si tu rodilla está un poco mal y te molesta al caminar, te paga las rodilleras, pero si tu rodilla está tan destrozada que ni siquiera puedes moverte, te las tienes que pagar tú. ¡Menos mal que España tiene la mejor liga de fútbol del mundo, además de grandes toreros que no se comprende que me den náuseas y superprogramas de televisión que disfrutaré el día en que me compre una!