viernes, 13 de julio de 2018

1280


En el curso de filosofía popular que imparte en la Universidad de Caen, en la clase titulada “Filebo, una sofistería platónica” (AQUÍ), Michel Onfray dice:
De cierto modo, se tiene, en los diálogos de Platón, algo que parece un novelón filosófico, que es un género inventado por Platón, porque finalmente hay siempre los buenos y los malos y donde, contrariamente a lo que ocurre en la vida, la inteligencia triunfa siempre sobre la imbecilidad y el bien triunfa siempre sobre el mal, así que, cuando se inicia el diálogo, ya se sabe que el personaje que Platón pone en escena y por el cual tiene afecto, al final va a triunfar, mientras que ese que es puesto en escena para ser asesinado, lo será y no escapará intelectualmente vivo. Veremos que con el Filebo se asiste menos a un diálogo que permitiría examinar las condiciones de posibilidad del placer, que a un asesinato propiamente hablando. Porque finalmente, Platón es un mal jugador, que en lugar de rendir justicia, —como el aristócrata que hubiera querido ser, pero que no era, que solo lo era por la sangre—, como aristócrata esencial hubiera dado al otro, por elegancia o por grandeza de alma, la posibilidad de existir como tal. Se critica verdaderamente bien a alguien cuando se respetan sus posiciones en lugar de caricaturizarlas. El Filebo caricaturiza las posiciones del hedonista de base y no permite un diálogo digno de ese nombre.