viernes, 6 de julio de 2018

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Al físico Richard Feynman también le enfermaba la morosidad especulativa de cierta filosofía. Escribe en La física de las palabras:
No podemos definir nada de manera precisa. Si intentamos hacerlo, entramos en esta parálisis del pensamiento que les acaece a los filósofos que están sentados uno frente a otro, y uno le dice al otro: «¡Tú no sabes de lo que hablas!». Y el segundo dice: «¿Qué es lo que quieres decir con "sabes"? ¿Qué quieres decir con "hablas"? ¿Qué quieres decir con "tú"?», y así sucesivamente.
Y unas páginas más tarde:
Recuerdo discutir durante horas y horas en Princeton con los estudiantes graduados, los estudiantes de filosofía, acerca de lo que se quería decir cuando uno decía que no hay pollo en la nevera. Esta es la razón por la que no quiero tener nada que ver con los filósofos.