martes, 3 de julio de 2018

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Cioran aseguraba que el futuro pertenecía a la URSS, un pueblo joven, y que Alemania, a quien debería haber correspondido ese papel, había arruinado su entrada en la historia entregándose a un proyecto “de tribu” como el nacionalsocialista. Ortega sostenía que la razón de que Francia fuera una nación más pujante que España radicaba en que los españoles procedían de los visigodos, bárbaros romanizados, muy decadentes, mientras que la sangre de los franceses procedía de los francos, bárbaros más jóvenes y no romanizados. Todo esto a mí me parecen necedades post-Spengler. Afortunadamente, no todos se entregaron a estas sales de grano tan grueso: Chesterton se enfrenta a ellas en Lo que está mal en el mundo:
Se puede hablar del organismo social como se puede hablar del león británico. Pero Gran Bretaña no es ni un organismo ni un león. En el momento en que otorgamos a una nación la unidad y la simplicidad de un animal, empezamos a pensar de manera absurda. Que un hombre sea bípedo no quiere decir que cincuenta hombres sean un ciempiés. Esto ha dado lugar, por ejemplo, a la asombrosa tontería de estar siempre hablando de «jóvenes naciones» y «naciones moribundas», como si una nación tuviera un ciclo de vida fijo y físico. Así, la gente dirá que España ha entrado en una senilidad definitiva; igualmente podrían decir que España está perdiendo todos sus dientes. O la gente dirá que Canadá va a generar pronto una literatura, lo cual es como decir que a Canadá pronto le crecerá un nuevo bigote. Las naciones están formadas por personas; la primera generación puede ser decrépita, o vigorosa la número mil. Aplicaciones semejantes de esa falacia las llevan a cabo los que ven en el tamaño creciente de las posesiones de cada nación un simple aumento de su sabiduría y de su categoría, y del favor de Dios y del hombre. Esa gente, sin duda, carece de sutileza al establecer el paralelismo con el cuerpo humano. Ni siquiera preguntan si un imperio está creciendo gracias a su juventud, o sólo engordando debido a su vejez.