domingo, 1 de julio de 2018

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¡Baroja tiene cosas de pre-Houellebecq! Escribe en sus memorias:
¡Qué horrores! Tantos años y tantos siglos de predicaciones de bondad, de caridad, de fraternidad, y el hombre sigue tan bruto y cruel como en la Edad de Piedra. Los discursos, las amonestaciones, las exhortaciones, no han servido de nada. Si el hombre no encuentra alguna penicilina especial que le mitigue sus instintos brutales, seguirá fusilando y matando y quemando con gases asfixiantes a los que no piensen como él o a los que tengan la nariz más corta, o el pelo más rojo o más negro. No puede haber esperanza ninguna. Únicamente la química o la biología puede que den algún remedio a la brutalidad humana.