viernes, 29 de junio de 2018

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Cualquiera debería luchar por conservar su peculiaridad contra todos los círculos concéntricos, lo mismo barrio que ciudad, provincia, comunidad, país o civilización. La única unidad que defiendo es la planetaria en algunas cuestiones básicas, como la conservación del ozono, la desaparición de las armas nucleares o el status sagrado de la vida humana, aquellas que evitan el antagonismo, pero ahí se acaba mi unionismo: desde muy joven aprendí que detrás de la unidad viene un aumento de poder, de la unidad procede el afán de dominio, de la unidad el en-contra-de…